Logos Bible Study

Job 3–41

Nueva Biblia de las AméricasOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Hebrew

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

Lamentos de Job

Después de esto, Job abrió su boca y maldijo el día de su nacimiento1.

Y dijo Job:

«aPerezca el día en que yo nací,

Y la noche que dijo: “Un varón ha sido concebido”.

»Sea ese día tinieblas,

No lo tome en cuenta Dios desde lo alto,

Ni resplandezca sobre él la luz.

»Apodérense de él tinieblas y densa oscuridada,

Pósese sobre él una nube,

Llénelo de terror la negrura del día.

»Y en cuanto a aquella noche, apodérense de ella las tinieblas;

Que no se alegre entre los días del año,

Ni se cuente en el número de los meses.

»Que sea estéril aquella noche,

No entren en ella gritos de júbilo.

»Maldíganla los que maldicen el día,

Los que están listos1 para despertar a Leviatán2a.

»Oscurézcanse las estrellas de su alba;

Que espere la luz pero no la tenga,

Que tampoco vea el rayar1 de la aurora;

Porque no cerró las puertas1 del vientre de mi madre,

Ni escondió la aflicción de mis ojos.

»¿Por qué no morí yo al nacer1,

O expiré al salir del vientrea?

»¿Por qué me recibieron las rodillas,

Y para qué los pechos que me dieron de mamar?

»Porque ahora yo reposaría tranquilo;

Dormiría, y entonces tendría descansoa

Con los reyesa y los consejerosb de la tierra,

Que reedificaron ruinasc para sí;

O con príncipesa que tenían oro,

Que llenaban sus casas de platab.

»O como aborto desechado1, yo no existiría,

Como los niños que nunca vieron la luz.

»Allí los impíos dejan de sentir ira,

Y allí reposan los cansados1a.

»Juntos reposan los prisioneros;

No oyen la voz del capataz.

»Allí están los pequeños y los grandes,

Y el esclavo es libre de su señor.

»¿Por qué se da luz al que sufrea,

Y vida al amargado de alma;

A los que ansían1 la muerte, pero no llega2a,

Y cavan por ella más que por tesorosb;

Que se alegran sobremanera,

Y se regocijan cuando encuentran el sepulcro?

»¿Por qué dar luz al hombre cuyo camino está escondidoa,

Y a quien Dios ha cercadob?

»Porque al ver mi alimentoa salen mis gemidos,

Y mis clamores se derraman como aguab.

»Pues lo que temo1 viene sobre mí,

Y lo que me aterroriza me sucedea.

»No tengo reposo ni estoy tranquilo,

No descanso, sino que me viene turbacióna».

Reproches de Elifaz

Entonces respondió Elifaz, el temanita:

«Si alguien tratara de hablarte, ¿te pondrías impaciente?

Pero ¿quién puede abstenerse de hablar1a?

»Tú has exhortado a muchos,

Y las manos débiles has fortalecidoa.

»Al que tropezaba, tus palabras lo levantaban1,

Y las rodillas débiles2 fortalecías.

»Pero ahora que te ha llegado a ti, te impacientasa;

Te toca a ti, y te desalientasb.

»¿No es tu temor1 a Diosa tu confianzab,

Y la integridad de tus caminos tu esperanza?

»Recuerda ahora, ¿quién siendo inocente ha perecido jamás?

¿O dónde han sido destruidos los rectosa?

»Por lo que yo he visto, los que aran iniquidad

Y los que siembran aflicción, eso siegana.

»Por el aliento de Dios perecena,

Y por la explosión1 de Su ira son consumidosb.

»El rugido del león, el bramido de la fiera1

Y los dientes de los leoncillos son quebrantadosa.

»El león perece por falta de presaa,

Y los cachorros de la leona se dispersanb.

»Una palabra me fue traída secretamentea,

Y mi oído percibió un susurrob de ella.

»Entre pensamientos inquietantes de visiones nocturnas,

Cuando el sueño profundo cae sobre los hombresa,

Me sobrevino un espanto, un temblor

Que hizo estremecer todos1 mis huesos.

»Entonces un espíritu pasó cerca de1 mi rostro,

Y el pelo de mi piel2 se erizó.

»Algo se detuvo, pero no pude reconocer su aspecto;

Una figura estaba delante de mis ojos,

Hubo silencio, después oí una voz:

“¿Es el mortal justo delante de Diosa?

¿Es el hombre puro delante de su Hacedorb?

-”Dios no confía ni aún en Sus mismos siervos;

Y a Sus ángeles atribuye erroresa.

-”¡Cuánto más a los que habitan en casas de barroa,

Cuyos cimientos están en el polvob,

Que son aplastados como1 la polilla!

-”Entre la mañana y la tarde son hechos pedazosa;

Sin que nadie se dé cuenta, perecen para siempreb.

-”¿No les es arrancada la cuerda de su tiendaa?

Mueren, pero sin sabiduríab”.

»Llama ahora, ¿habrá quién te responda?

¿Y a cuál de los santosa te volverás?

»Porque el enojo mata al insensato,

Y la ira da muerte al necioa.

»Yo he visto al insensato echar raícesa,

Y al instante maldije su moradab.

»Sus hijos no tienen seguridad algunaa,

Aun en la puerta1 son oprimidos2,

Y no hay quien los libre.

»Su1 cosecha la devoran los hambrientos,

La toman aun de entre los espinos,

Y el intrigante2a ansía su riqueza.

»Porque la afliccióna no viene del polvo,

Ni brota el infortunio de la tierra;

Pues el hombre nace para la afliccióna,

Como las chispas vuelan hacia arriba.

»Pero en cuanto a mí, yo buscaría a Dios,

Y delante de Dios presentaría mi causaa;

Él hace cosas grandes e inescrutables,

Maravillas1 sin númeroa.

ȃl da la lluvia sobre la superficie de la tierra,

Y envía las aguas sobre1 los camposa.

»Para poner en alto a los humildes,

Y levantar a los que lloran a lugar seguroa.

ȃl frustra las tramas de los astutosa,

Para que sus manos no tengan éxito.

ȃl prende a los sabios en su propia astuciaa,

Y el consejo de los sagaces pronto lo frustra.

»De día tropiezan con las tinieblas,

Y a mediodía andan a tientas como de nochea.

»Pero Él salva al pobre de la espada en sus bocasa,

Y de la mano del poderosob.

»El desamparado, pues, tiene esperanza,

Y la injusticia tiene que cerrar su bocaa.

»Cuán bienaventurado es el hombre a quien Dios reprendea;

No desprecies, pues, la disciplina del Todopoderoso1b.

»Porque Él inflige dolor, pero da alivio1;

Él hiere, pero Sus manos también sanana.

»De1 seis aflicciones te libraráa,

Y en la séptima no te tocará el malb.

»En el hambre, Él te salvará de la muertea,

Y en la guerra, del poder de la espadab.

»Estarás a cubierto del azote de la lenguaa,

Y no temerás la violencia cuando vengab.

»De la violencia y del hambre te reirása,

Y no temerás a las fieras de la tierrab.

»Pues con las piedras del campo harás tu alianza,

Y las fieras del campo estarán en paz contigoa.

»Y sabrás que tu tienda está segura1,

Porque visitarás tu morada y no temerás pérdida algunaa.

»También sabrás que tu descendencia1 será numerosaa,

Y tus vástagos como la hierba de la tierrab.

»En pleno vigor llegarás al sepulcroa,

Como se recogen las gavillas a su tiempo.

»Esto lo hemos examinado, y así es;

Óyelo, y conócelo para tu bien1».

Respuesta de Job a Elifaz

Entonces Job respondió:

«¡Oh, si pudiera pesarse mi sufrimiento,

Y ponerse en la balanza junto con mi calamidada!

»Porque pesaríana ahora más que la arena de los mares;

Por eso mis palabras han sido precipitadas.

»Porque las flechas del Todopoderoso1 están clavadas en mía,

Cuyo veneno bebe mi espíritub;

Contra mí se juntan2 los terrores de Diosc.

»¿Acaso rebuzna el asno montés junto a1 su hierbaa,

O muge el buey junto a1 su forraje?

»¿Se come sin sal lo insípido,

O hay gusto en la clara del huevo1?

»Mi alma se niega a tocar estas cosas;

Son alimento repugnante para mía.

»¡Quién me diera que mi petición se cumpliera,

Que Dios me concediera mi anhelo,

Que Dios consintiera en aplastarme,

Que soltara Su mano y acabara conmigoa!

»Pero aún tengo consuelo,

Y me regocijo en el dolor sin tregua,

Que no he negado1 las palabras del Santoa.

»¿Cuál es mi fuerza, para que yo espere,

Y cuál es mi fin, para que yo resista1a?

»¿Es mi fuerza la fuerza de las piedras,

O es mi carne de bronce?

»¿Es que mi ayudaa no está dentro de mí,

Y está alejado de mí todo auxilio1b?

»Para el abatidoa, debe haber compasión de parte de su amigo;

No sea que abandone el temor1 del Todopoderosob.

»Mis hermanos han obrado engañosamente como un torrente1,

Como las corrientes de los arroyos que se desvanecena,

Que a causa del hielo están turbios

Y en los que la nieve se derrite1.

»Cuando se quedan sin agua, están silenciosos1,

Cuando hace calor, desaparecen de su lugara.

»Serpentean las sendas de su curso,

Se evaporan en la nada y perecen1.

»Las caravanas de Temána los buscaron1,

Los viajeros de Sabáb contaban con ellos.

»Quedaron frustrados1 porque habían confiado,

Llegaron allí y fueron confundidosa.

»Ciertamente, así son ustedes ahora,

Ven algo aterrador y se espantana.

»¿Acaso he dicho: “Denme algo,

De su riqueza ofrézcanme un soborno,

Líbrenme de la mano del adversario”,

O: “Rescátenme de la mano de los tiranos”?

»Instrúyanme, y yo me callaréa;

Muéstrenme en qué he errado.

»¡Cuán dolorosas son las palabras sinceras!

Pero ¿qué prueba el argumento de ustedes?

»¿Piensan censurar mis palabras,

Cuando las palabras del desesperado se las lleva el1 vientoa?

»Aun echarían suertea sobre los huérfanosb,

Y especularían con su amigoc.

»Y ahora, traten de mirarme,

Y vean si mientoa en sus propias caras.

»Desistan, por favor; que no haya injusticia;

Sí, desistan; en ello está aún mi justiciaa.

»¿Acaso hay injusticia en mi lengua?

¿No puede mi paladar discernir calamidadesa?

Miserias de la vida

»¿No está el hombre obligado a trabajar1 sobre la tierraa?

¿No son sus días como los días de un jornalerob?

»Como esclavo que suspira por la sombra,

Y como jornalero que espera con ansias su paga,

Así me han dado en herencia meses inútiles,

Y noches de aflicción me han asignadoa.

»Cuando me acuesto, digo:

“¿Cuándo me levantaré?”.

Pero la noche sigue,

Y estoy dando1 vueltas continuamente hasta el amanecera.

»Mi carne está cubierta de gusanos y de una costra de tierra;

Mi piel se endurece y supuraa.

»Mis días pasan más veloces que la lanzadera de telara,

Y llegan a su fin sin esperanzab.

»Recuerda, oh Dios, que mi vida es un soploa,

Mis ojos no volverán a ver el bienb.

»El ojo del que me ve no me verá mása;

Tus ojos estarán sobre mí, pero yo no existiréb.

»Como una nube se desvanece y pasaa,

Así el que desciendeb al Seol1c no subirá;

No volverá más a su casa,

Ni su lugar lo verá mása.

»Por tanto, no refrenaré mi boca,

Hablaré en la angustia de mi espíritu,

Me quejaré en la amargura de mi almaa.

»¿Soy yo el mar, o un monstruo marinoa,

Para que Tú me pongas guardia?

»Si digo: “Mi cama me consolará,

Mi lecho atenuará1 mi quejaa”,

Entonces Tú me asustas con sueños

Y me aterrorizas con visiones.

»Mi alma, pues,…

Read in Logos

This passage has been shortened. Keep reading Job 3–41 in Logos

Footnotes

  1. 1 su día.
  2. 1O son hábiles.
  3. 2O al monstruo marino.
  4. 1 los párpados.
  5. 1O la abertura.
  6. 1 desde la matriz.
  7. 1 oculto.
  8. 1 cansados de fuerzas.
  9. 1 esperan.
  10. 2 hay ninguna.
  11. 1 el temor que yo temo.
  12. 1 en palabras.
  13. 1 han hecho que se levante.
  14. 2 que se doblaban.
  15. 1O reverencia.
  16. 1O el soplo.
  17. 1 león.
  18. 1 la multitud de.
  19. 1O aliento pasó sobre.
  20. 2 carne.
  21. 1 delante de.
  22. 1 de la ciudad.
  23. 2 aplastados.
  24. 1 Cuya.
  25. 2Algunas versiones antiguas dicen: sediento.
  26. 1O milagros.
  27. 1 sobre la faz de.
  28. 1 Shaddai.
  29. 1 venda.
  30. 1 En.
  31. 1O en paz.
  32. 1 simiente.
  33. 1 para ti.
  34. 1 Shaddai.
  35. 2O se colocan en línea de batalla.
  36. 1O sobre.
  37. 1 rir halamut, de significado incierto; quizá el jugo de una planta.
  38. 1 ocultado.
  39. 1 prolongue mi alma.
  40. 1Así en algunas versiones antiguas; en el , éxito o sabiduría.
  41. 1O la reverencia.
  42. 1O arroyo.
  43. 1 se esconde.
  44. 1O cesan.
  45. 1O Caravanas se desvían de su curso, suben a lo desolado y perecen.
  46. 1 miraron.
  47. 1 avergonzados.
  48. 1 al.
  49. 1 No tiene el hombre trabajo forzado.
  50. 1 estoy harto de dar.
  51. 1 región de los muertos.
  52. 1 soportará.

Cross references

  1. aJer. 20:14–18
  2. aJer. 13:16
  3. aJob 41:1, 25
  4. aJob 10:18, 19
  5. aJob 3:13–19; 7:8–10, 21; 10:21, 22; 14:10–15, 20–22; 16:22; 17:13–16; 19:25–27; 21:13, 23–26; 24:19, 20; 26:5, 6; 34:22
  6. aJob 12:18
  7. bJob 12:17
  8. cJob 15:28; Isa. 58:12
  9. aJob 12:21
  10. bJob 27:16, 17
  11. aJob 17:16
  12. aJer. 20:18
  13. aApoc. 9:6
  14. bPrv. 2:4
  15. aJob 19:8
  16. bJob 19:6, 12; Sal. 88:8; Lam. 3:7
  17. aJob 6:7; 33:20
  18. bJob 30:16; Sal. 42:4
  19. aJob 9:28; 30:15
  20. aJob 7:13, 14
  21. aJob 32:18–20
  22. aJob 4:3, 4; 29:15, 16, 21, 25
  23. aJob 6:14
  24. bJob 19:21
  25. aJob 1:1
  26. bPrv. 3:26
  27. aJob 8:20; 36:6, 7; Sal. 37:25
  28. aJob 15:31, 35; Prv. 22:8; Os. 10:13; Gál. 6:7
  29. aJob 15:30; Isa. 11:4; 30:33; 2 Tes. 2:8
  30. bJob 40:11–13
  31. aJob 5:15; Sal. 58:6
  32. aJob 29:17; Sal. 34:10
  33. bJob 5:4; 20:10; 27:14
  34. aJob 4:12–17; 33:15–18
  35. bJob 26:14
  36. aJob 33:15
  37. aJob 9:2; 25:4
  38. bJob 31:15; 32:22; 35:10; 36:3
  39. aJob 15:15
  40. aJob 33:6
  41. bGn. 2:7; 3:19; Job 10:9; 22:16
  42. aJob 14:2
  43. bJob 14:20; 20:7
  44. aJob 8:22
  45. bJob 18:21; 36:12
  46. aJob 15:15
  47. aPrv. 12:16; 27:3
  48. aJer. 12:2
  49. bJob 24:18; 31:30
  50. aJob 4:11
  51. aJob 18:8–10; 22:10
  52. aJob 15:35
  53. aJob 14:1
  54. aJob 13:2, 3; Sal. 50:15
  55. aJob 9:10; 37:14, 16; 42:3
  56. aJob 36:27–29; 37:6–11; 38:26
  57. aJob 22:29; 36:7
  58. aSal. 33:10
  59. aJob 37:24; 1 Cor. 3:19
  60. aJob 12:25; 15:30; 18:18; 20:26; 24:13
  61. aJob 4:10, 11
  62. bJob 29:17; 34:28; 36:6, 15; 38:15; Sal. 35:10
  63. aSal. 107:42
  64. aSal. 94:12
  65. bJob 36:15, 16; Prv. 3:11; Heb. 12:5–11; Sant. 1:12
  66. aDt. 32:39; 1 Sam. 2:6; Isa. 30:26; Os. 6:1
  67. aSal. 34:19
  68. bSal. 91:10
  69. aSal. 33:19; 37:19
  70. bSal. 144:10
  71. aJob 5:15; Sal. 31:20
  72. bSal. 91:5, 6
  73. aJob 8:21
  74. bSal. 91:13; Ezq. 34:25; Os. 2:18
  75. aIsa. 11:6–9; 65:25
  76. aJob 8:6
  77. aSal. 112:2
  78. bIsa. 44:3, 4; 48:19
  79. aJob 42:17
  80. aJob 31:6
  81. aJob 23:2
  82. aJob 16:13; Sal. 38:2
  83. bJob 20:16; 21:20
  84. cJob 30:15
  85. aJob 39:5–8
  86. aJob 3:24; 33:20
  87. aNúm. 11:15; 1 Rey. 19:4; Job 7:16; 9:21; 10:1
  88. aJob 22:22; 23:11, 12
  89. aJob 21:4
  90. aJob 26:2
  91. bJob 26:3
  92. aJob 4:5
  93. bJob 1:5; 15:4
  94. aJer. 15:18
  95. aJob 24:19
  96. aGn. 25:15; Isa. 21:14; Jer. 25:23
  97. bJob 1:15
  98. aJer. 14:3
  99. aSal. 38:11
  100. aSal. 39:1
  101. aJob 8:2; 15:2; 16:3
  102. aJoel 3:3; Nah. 3:10
  103. bJob 22:9; 24:3, 9
  104. c2 Ped. 2:3
  105. aJob 27:4; 33:3; 36:4
  106. aJob 13:18; 19:6; 23:10; 27:5, 6; 34:5; 42:1–6
  107. aJob 12:11
  108. aJob 5:7; 10:17; 14:1, 14
  109. bJob 14:6
  110. aJob 16:7
  111. aDt. 28:67; Job 7:13, 14
  112. aJob 2:7; 17:14
  113. aJob 9:25
  114. bJob 13:15; 14:19; 17:15, 16; 19:10
  115. aJob 7:16; Sal. 78:39; Sant. 4:14
  116. bJob 9:25
  117. aJob 8:18; 20:9
  118. bJob 7:21
  119. aJob 30:15
  120. bJob 3:13–19
  121. c2 Sam. 12:23; Job 11:8; 14:13; 17:13, 16
  122. aJob 8:18; 20:9; 27:21, 23
  123. aJob 10:1; 21:4; 23:2; Sal. 40:9
  124. aEzq. 32:2, 3
  125. aJob 7:4; Sal. 6:6