Salmo 80–84
Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Hebreo
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
Salmo 80
Súplica por la restauración del pueblo
Para el director del coro; según la tonada «A los Lirios»; Testimonio. Salmo de Asaf.
Presta oído, oh Pastor de Israela;
Tú que guías a Joséb como un rebaño;
Tú que estás sentado más alto que los querubinesc; ¡resplandece!
Delante de Efraín, de Benjamín y de Manasésa, despierta Tu poderb
Y ven a salvarnos.
Restáuranos, oh Diosa,
Y haz resplandecer Tu rostro sobre nosotrosb, y seremos salvos.
Oh Señor, Dios de los ejércitosa,
¿Hasta cuándo estarás enojadob contra la oración de Tu pueblo?
Les has dado a comer pan de lágrimas,
Y les has hecho beber lágrimasa en gran abundancia.
Nos haces objeto de burla para nuestros vecinosa,
Y nuestros enemigos se ríen entre sí.
Oh Dios de los ejércitos, restáuranos;
Haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos.
Tú removiste una vida de Egipto;
Expulsaste las nacionesb y plantaste la vidc.
Limpiaste el terreno delante de ellaa;
Echó profundas raícesb y llenó la tierra.
Los montes fueron cubiertos con su sombra,
Y los cedros de Dios con sus ramasa.
Extendía sus ramas hasta el mar
Y sus renuevos hasta el ríoa.
¿Por qué has derribado sus valladosa,
De modo que la vendimian todos los que pasan de camino?
El puerco montés la devora,
Y de ella se alimenta todo lo que se mueve en el campoa.
Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahoraa, te rogamos;
Mira y ve desde el cielob, y cuida esta vid,
La cepa que Tu diestra ha plantadoa
Y el hijo que para Ti has fortalecido.
Está quemada con fuegoa, y cortada;
Ante el reproche de Tu rostrob perecen.
Sea Tu manoa sobre el hombre de Tu diestra,
Sobre el hijo de hombre que para Ti fortalecisteb.
Entonces no nos apartaremos de Tia;
Avívanosb, e invocaremos Tu nombre.
Oh Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos;
Haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros y seremos salvosa.
Salmo 81
Bondad de Dios y desobediencia de Israel
Para el director del coro; sobre Gitit. Salmo de Asaf.
Canten con gozo a Diosa, fortaleza nuestrab;
Aclamen con júbiloc al Dios de Jacobd.
Entonen canto de alabanza, y toquen el panderoa,
La melodiosa lirab con el arpac.
Toquen la trompeta en la luna nuevaa,
En la luna llena, en el día de nuestra fiestab.
Porque es estatuto para Israel,
Ordenanza del Dios de Jacob.
Él lo estableció por testimonio en José,
Cuando salió sobre la tierra de Egiptoa.
Un lenguaje que yo no conocía, oíb:
«Yo libré su hombro de la cargaa,
Sus manos se libraron de las canastas.
»En la angustia llamastea, y Yo te rescaté;
Te respondí en el escondite del truenob;
En las aguas de Meribac te probé.
(Selah)
Oye, pueblo Míoa, y te amonestaré.
¡Oh Israel, si tú me oyerasb!
»No haya en ti dios ajenoa,
Ni adores a dios extranjero.
»Yo, el Señor, soy tu Diosa,
Que te saqué de la tierra de Egipto;
Abre bien tu bocab y la llenaréc.
»Pero Mi pueblo no escuchó Mi voza;
Israel no me obedeciób.
»Por eso los entreguéa a la dureza de su corazón,
Para que anduvieran en sus propias intrigas.
»¡Oh, si Mi pueblo me oyeraa,
Si Israel anduviera en Mis caminosb!
»En un momento Yo subyugaría a sus enemigosa
Y volvería Mi manob contra sus adversarios.
»Los que aborrecen al Señor le fingirían obedienciaa,
Y el tiempo de su castigo sería para siempre.
»Pero Yo te alimentaría con lo mejor del trigoa,
Y con miel de la peña te saciaríab».
Salmo 82
Dios, juez supremo
Salmo de Asaf.
Dios ocupa Su lugara en Su congregación;
Él juzgab en medio de los jueces1c.
¿Hasta cuándo juzgarán ustedes injustamentea
Y favorecerán a los impíosb?
(Selah)
Defiendana al débil y al huérfano;
Hagan justicia al afligido y al menesteroso.
Rescaten al débil y al necesitadoa;
Líbrenlos de la mano de los impíos.
Ellos no saben ni entiendena;
Caminan en tinieblasb;
Son sacudidos todos los cimientos de la tierrac.
Yo dije: «Ustedes son diosesa,
Y todos son hijos del Altísimob.
»Sin embargo, como hombres morirána,
Y caerán como cualquiera de los príncipesb».
¡Levántatea, oh Dios, juzga la tierrab!
Porque Tú posees todas las nacionesc.
Salmo 83
Oración contra enemigos desafiantes
Cántico. Salmo de Asaf.
Oh Dios, no permanezcas en silencioa;
No callesb, oh Dios, ni te quedes quieto.
Porque Tus enemigos rugena,
Y los que te aborrecen se han enaltecidob.
Hacen planes astutosa contra Tu pueblo,
Y juntos conspiran contra Tus protegidosb.
Han dicho: «Vengan, y destruyámoslosa como nación,
Para que ya no haya memoria del nombre de Israelb».
Porque de corazón han conspirado a unaa;
Hacen pacto contra Ti:
Las tiendas de Edoma y de los ismaelitasb,
Filistead con los habitantes de Tiroe;
Asiriaa también se ha unido a ellos;
Se han convertido en ayuda para los hijos de Lotb.
(Selah)
Trátalos como a Madiána,
Como a Sísara, como a Jabínb en el torrente Cisón,
Que fueron destruidos en Endor,
Que quedaron como estiércola para la tierra.
Pon a sus nobles como a Oreb y Zeeba,
Y a todos sus príncipes como a Zeba y Zalmunab,
Que dijeron: «Apoderémonosa
De los prados de Diosb».
Oh Dios mío, ponlos como polvo en remolinoa;
Como paja ante el vientob.
Como fuego que consume el bosquea,
Y como llama que incendia las montañasb,
Así persíguelos con Tu tempestada,
Y aterrorízalos con Tu torbellino.
Cubre sus rostros de vergüenzaa,
Para que busquen Tu nombre, oh Señor.
Sean avergonzados y turbados para siemprea;
Sean humillados y perezcan,
Para que sepan que solo Túa, que te llamas el Señor,
Eres el Altísimob sobre toda la tierra.
Salmo 84
Anhelo por la adoración en el templo
Para el director del coro; sobre Gitit. Salmo de los hijos de Coré.
¡Cuán preciosas son Tus moradasa,
Oh Señor de los ejércitos!
Anhela mi almaa, y aun desea con ansias los atrios del Señor;
Mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivob.
Aun el gorrión ha hallado casa,
Y la golondrina nido para sí donde poner sus polluelos:
¡Tus altaresa, oh Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios míob!
¡Cuán bienaventurados son los que moran en Tu casaa!
Continuamente te alabanb.
(Selah)
¡Cuán bienaventurado es el hombre cuyo poder está en Tia,
En cuyo corazón están los caminos a Siónb!
Pasando por el valle de Baca1 lo convierten en manantial,
También las lluvias tempranasa lo cubren de bendiciones.
Van de poder en podera,
Cada uno de ellos comparece ante Dios en Siónb.
¡Oh Señor, Dios de los ejércitosa, oye mi oración;
Escucha, oh Dios de Jacobb!
(Selah)
Mira, oh Dios, escudoa nuestro,
Y contempla el rostro de Tu ungidob.
Porque mejor es un día en Tus atriosa que mil fuera de ellos.
Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios
Que morar en las tiendas de impiedad.
Porque sol y escudo es el Señor Diosa;
Gracia y gloria da el Señorb;
Nada bueno niega a los que andan en integridadc.
Oh Señor de los ejércitos,
¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Ti confíaa!
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aSal. 23:1
- bSal. 77:15; 78:67; Amós 5:15
- cEx. 25:22; 1 Sam. 4:4; 2 Sam. 6:2; Sal. 99:1
- aNúm. 2:18–24
- bSal. 35:23
- aSal. 60:1; 80:7, 19; 85:4; 126:1; Lam. 5:21
- bNúm. 6:25; Sal. 4:6; 31:16
- aSal. 59:5; 84:8
- bSal. 79:5; 85:5
- aSal. 42:3; 102:9; Isa. 30:20
- aSal. 44:13; 79:4
- aSal. 80:15; Isa. 5:1, 2, 7; Jer. 2:21; 12:10; Ezq. 17:6; 19:10
- bJos. 13:6; 2 Crón. 20:7; Sal. 44:2; Hech. 7:45
- cJer. 11:17; 32:41; Ezq. 17:23; Amós 9:15
- aEx. 23:28; Jos. 24:12; Isa. 5:2
- bOs. 14:5
- aGn. 49:22
- aSal. 72:8
- aSal. 89:40; Isa. 5:5
- aJer. 5:6
- aSal. 90:13
- bSal. 102:19; Isa. 63:15
- aSal. 80:8
- a2 Crón. 36:19; Sal. 74:8; Jer. 52:13
- bSal. 39:11; 76:6
- aSal. 89:21
- bSal. 80:15
- aIsa. 50:5
- bSal. 71:20
- aSal. 80:3
- aSal. 51:14; 59:16; 95:1
- bSal. 46:1
- cSal. 66:1; 95:2; 98:4
- dSal. 84:8
- aEx. 15:20; Sal. 149:3
- bSal. 92:3; 98:5; 147:7
- cSal. 108:2; 144:9
- aNúm. 10:10
- bLev. 23:24
- aEx. 11:4
- bDt. 28:49; Sal. 114:1; Jer. 5:15
- aIsa. 9:4; 10:27
- aEx. 2:23; 14:10; Sal. 50:15
- bEx. 19:19; 20:18
- cEx. 17:6, 7; Núm. 20:13; Sal. 95:8
- aSal. 50:7
- bSal. 95:7
- aEx. 20:3; Dt. 5:7; 32:12; Sal. 44:20; Isa. 43:12
- aEx. 20:2; Dt. 5:6
- bJob 29:23
- cSal. 37:4; 78:25; 107:9
- aSal. 106:25
- bDt. 32:15
- aJob 8:4; Hech. 7:42; Rom. 1:24, 26
- aDt. 5:29; Sal. 81:8; Isa. 48:18
- bSal. 128:1; Isa. 42:24; Jer. 7:23
- aSal. 18:47; 47:3
- bAmós 1:8
- aSal. 18:44; 66:3; Rom. 1:30
- aDt. 32:14; Sal. 147:14
- bDt. 32:13
- aIsa. 3:13
- b2 Crón. 19:6; Sal. 58:11
- cEx. 21:6; 22:8, 28
- aSal. 58:1
- bDt. 1:17; Prv. 18:5
- aDt. 24:17; Sal. 10:18; Isa. 11:4; Jer. 22:16
- aJob 29:12
- aSal. 14:4; Jer. 4:22; Miq. 3:1
- bPrv. 2:13; Isa. 59:9; Jer. 23:12
- cSal. 11:3
- aSal. 82:1; Juan 10:34
- bSal. 89:26
- aJob 21:32; Sal. 49:12; Ezq. 31:14
- bSal. 83:11
- aSal. 12:5
- bSal. 58:11; 96:13
- cSal. 2:8; Apoc. 11:15
- aSal. 28:1; 35:22
- bSal. 109:1
- aSal. 2:1; Isa. 17:12
- bJue. 8:28; Sal. 81:15; Zac. 1:21
- aSal. 64:2; Isa. 29:15
- bSal. 27:5; 31:20
- aEst. 3:6; Sal. 74:8; Jer. 48:2
- bSal. 41:5; Jer. 11:19
- aSal. 2:2; Dan. 6:7
- aSal. 137:7
- bGn. 25:12–16
- c2 Crón. 20:10
- d1 Crón. 5:10
- aJos. 13:5; Ezq. 27:9
- b2 Crón. 20:10
- c1 Sam. 15:2
- d1 Sam. 4:1; 29:1
- eEzq. 27:3; Amós 1:9
- a2 Rey. 15:19
- bDt. 2:9
- aJue. 7:1–24
- bJue. 4:7, 15, 21–24
- aSof. 1:17
- aJue. 7:25
- bJue. 8:12, 21
- a2 Crón. 20:11
- bSal. 132:13
- aIsa. 17:13
- bJob 21:18; Sal. 35:5; Isa. 40:24; Jer. 13:24
- aIsa. 9:18
- bEx. 19:18; Dt. 32:22
- aJob 9:17; Sal. 58:9
- aJob 10:15; Sal. 109:29; 132:18
- aSal. 35:4; 70:2
- aSal. 59:13; 86:10; Isa. 45:21
- bSal. 9:2; 18:13; 97:9
- aSal. 43:3; 132:5
- aSal. 42:1, 2; 63:1
- bSal. 42:2
- aSal. 43:4
- bSal. 5:2
- aSal. 65:4
- bSal. 42:5, 11
- aSal. 81:1
- bSal. 86:11; 122:1; Jer. 31:6
- aSal. 107:35; Joel 2:23
- aPrv. 4:18; Isa. 40:31; Juan 1:16; 2 Cor. 3:18
- bEx. 34:23; Dt. 16:16; Sal. 42:2
- aSal. 59:5; 80:4; 84:1
- bSal. 81:1
- aGn. 15:1; Sal. 3:3; 28:7; 59:11; 115:9–11
- b1 Sam. 16:6; 2 Sam. 19:21; Sal. 2:2; 132:17
- aSal. 27:4
- aGn. 15:1; Isa. 60:19, 20; Mal. 4:2; Apoc. 21:23
- bSal. 85:9
- cSal. 34:9, 10
- aSal. 2:12; 40:4
Copyright 2005 por The Lockman Foundation