Logos Bible Study

Job 22–24

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Hebrew

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

TERCER CICLO DE DISCURSOS (22–27)

JOB ES INVITADO A ARREPENTIRSE

Elifaz de Temán respondió así:

¿Puede un mortal ser útil a Dios

cuando apenas el sabio lo es para sí?

¿Le importa al Todopoderoso tu honradez?

¿Le aprovecha en algo tu recta conducta?

¿Crees que te castiga por tu piedad,

o te emplaza a juicio por eso?

¿No será por tu maldad sin límites,

por tus incontables delitos?

Exigías sin motivo prendas a tus hermanos,

despojabas de su ropa al desnudo;

no dabas agua al sediento,

negabas el pan al hambriento;

Como poderoso dueño del país,

arrogante habitante de él,

despedías a las viudas de vacío

y debilitabas los brazos de los huérfanos.

Por eso te encuentras entre redes,

te asalta de improviso el terror,

la oscuridad no te permite ver,

te engullen aguas caudalosas.

¿No está Dios en lo alto del cielo?

¡Bajo él contempla las altas estrellas!

Y encima dices: “¿Qué sabe Dios?

¿Podrá ver a través de las nubes?

El manto de nubes no le deja ver

cuando recorre la órbita del cielo”.

¿Caminarás por la antigua ruta

que hollaron perversos mortales,

aventados antes de tiempo,

cuando la riada arrancó sus cimientos?

Decían a Dios: “¡Déjanos en paz!,

¿qué puede hacernos el Todopoderoso?”.

Y eso que colmaba sus casas de bienes.

¡Lejos de mí el consejo de los malvados!

Los justos se alegran al verlo,

los rectos se burlan de ellos,

pues sus posesiones han sido barridas,

su abundancia ha sido consumida por el fuego.

Reconcíliate con él y haz las paces,

de ese modo te devolverá la dicha.

Acepta la instrucción de su boca,

piensa siempre en lo que te dice.

Si vuelves al Todopoderoso con humildad,

si alejas de tu hogar la injusticia,

si arrojas tu oro al polvo,

el Ofir a las piedras del arroyo,

el Todopoderoso será tu tesoro,

será tu plata en abundancia;

el Todopoderoso será tu delicia,

mirarás a Dios con confianza.

Él escuchará tus plegarias

y podrás cumplir tus votos;

tendrás éxito en tus decisiones,

la luz iluminará tu camino.

Él humilla a los arrogantes,

el humilde encontrará un salvador;

incluso el culpable se verá a salvo

gracias a la pureza de tus manos.

TRIUNFO DEL MAL Y APARENTE AUSENCIA DE DIOS

Job respondió así:

También hoy me lamento y me rebelo

pues su mano multiplica mis gemidos.

¡Si supiera al menos dar con él,

si pudiese entrar en su morada!

Expondría mi causa ante él,

llenaría mi boca de razones;

sabría en qué términos se defiende,

entendería lo que quiere decirme.

¿Recurriría en el pleito a su gran fuerza?

No creo; me escucharía con atención.

Yo discutiría limpiamente con él

y ganaría finalmente el caso.

Mas voy a Oriente y no está allí;

a Occidente y no puedo distinguirlo;

se oculta en el Norte y no lo veo;

escondido en el Sur, no lo descubro.

Él, en cambio, conoce mis andanzas;

si me prueba, saldré purificado como el oro.

He seguido de cerca sus huellas,

firme en su camino, sin desviarme;

no me he apartado de las normas de su boca,

he guardado en el pecho sus decretos.

Pero él es firme en sus decisiones,

¿quién podrá disuadirlo?

Siempre lleva a cabo sus proyectos.

Seguro que ejecuta mi sentencia,

como hace en casos parecidos.

Por eso tengo miedo de verlo;

cuando pienso en ello, me espanto.

Dios me ha arrancado el valor,

me aterroriza el Todopoderoso.

¡Ojalá desapareciese en la tiniebla

y la oscuridad ocultase mi rostro!

Si Dios todopoderoso

se reserva tiempos de juicio,

¿por qué sus fieles no los descubren?

Hay personas que remueven linderos,

roban rebaños y los llevan a apacentar;

se llevan el asno del huérfano,

y en prenda el buey de la viuda;

apartan del camino a los necesitados,

los pobres de la región se esconden.

Hay otros que, como onagros,

viajeros de la estepa,

madrugan para iniciar su tarea,

en busca de la presa,

mientras la estepa alimenta a sus crías.

Espigan en el campo del inicuo,

rebuscan en la viña del malvado;

pasan la noche desnudos,

sin ropa alguna que ponerse,

sin abrigo, expuestos al frío.

La lluvia del monte los empapa;

sin refugio, se arriman a las rocas.

Arrancan del pecho al huérfano

y toman en prenda al hijo del pobre.

Andan desnudos, sin ropa;

hambrientos, acarrean gavillas.

Prensan aceite en el molino;

sedientos, pisan en el lagar.

Moribundos gimen en la ciudad,

¡gritos de auxilio de los heridos!

Pero Dios nada malo ve en ello.

Otros son rebeldes a la luz:

no conocen sus caminos,

no suelen andar por sus senderos.

El asesino madruga con el alba

para matar a pobres y necesitados;

por la noche se dedica a robar.

El adúltero acecha entre dos luces

y piensa que no hay quien lo vea,

pues lleva cubierto su rostro.

De noche asaltan casas,

de día se encierran en ellas;

ignoran lo que es la luz.

Para ellos la mañana es sombra,

habituados al terror de la noche.

Son broza que arrastra el agua,

su hacienda es maldita en la tierra,

nadie toma el sendero de su viña.

Sequía y bochorno derriten la nieve;

de igual modo el reino de los muertos

arrebata a los pecadores.

El seno materno los olvida,

son la delicia de los gusanos;

su nombre no es recordado.

¡Es tronchada como un árbol la injusticia!

Maltratan a la estéril sin hijos

y privan de bienes a la viuda.

Aunque siga el poderoso en el poder

y parezca prosperar, su vida es insegura;

Dios puede hacer que se sienta confiado,

pero sus ojos vigilan todos sus pasos.

Se encumbra un momento y ya no existe;

se abate como flor que se marchita,

se agosta lo mismo que una espiga.

Esto es así, ¿quién me dejará por mentiroso,

restando valor a mis argumentos?

Read in Logos