Salmo 39–41
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- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
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Salmo 39
Vanidad de la vida
Para el director del coro, para Jedutún. Salmo de David.
Yo dije: «Guardaré mis caminosa
Para no pecar con mi lenguab;
Guardaré mi boca como con mordazac
Mientras el impío esté en mi presencia».
Enmudecí y calléa;
Guardé silencio aun acerca de lo bueno,
Y se agravó mi dolor.
Ardía mi corazón dentro de mía;
Mientras meditaba, se encendió el fuego;
Entonces dije con mi lengua:
«Señor, hazme saber mi fina,
Y cuál es la medida de mis días,
Para que yo sepa cuán efímero soyb.
»Tú has hecho mis días muy brevesa,
Y mi existencia es como nada delante de Tib;
Ciertamente todo hombre, aun en la plenitud de su vigor, es solo un soploc.
(Selah)
Sí, como una sombra anda el hombrea;
Ciertamente en vano se afanab;
Acumula riquezas, y no sabe quién las recogerác.
»Y ahora, Señor, ¿qué espero?
En Ti está mi esperanzaa.
»Líbrame de todas mis transgresionesa;
No me hagas la burla de los neciosb.
»Mudo me he quedadoa, no abro la boca,
Porque Tú eres el que ha obradob.
»Quita de mí Tu plagaa;
Por la dureza de Tu mano estoy pereciendob.
»Con castigos reprendes al hombre por su iniquidada;
Como la polilla, consumes lo que es más precioso para élb.
Ciertamente, todo hombre es solo un soploc.
(Selah)
»Escucha mi oración, oh Señor, y presta oído a mi clamora;
No guardes silencio ante mis lágrimasb;
Porque extranjero soy junto a Tic,
Peregrino, como todos mis padresd.
»Aparta de mí Tu miradaa, para poder alegrarme
Antes de que me vaya de aquí y ya no exista».
Salmo 40
Dios sustenta a su siervo
Para el director del coro. Salmo de David.
Esperé pacientemente al Señora,
Y Él se inclinó a mí y oyó mi clamorb.
Me sacó del hoyo de la destruccióna, del lodo cenagoso;
Asentó mis pies sobre una rocab y afirmó mis pasosc.
Puso en mi boca un cántico nuevoa, un canto de alabanza a nuestro Dios.
Muchos verán esto, y temeránb
Y confiarán en el Señor.
Cuán bienaventurado es el hombre que ha puesto en el Señor su confianzaa,
Y no se ha vuelto a los soberbiosb ni a los que caen en falsedadc.
Muchas son, Señor, Dios mío, las maravillas que Tú has hechoa,
Y muchos Tus designios para con nosotrosb;
Nadie hay que se compare contigo;
Si los anunciara, y hablara de ellos,
No podrían ser enumeradosc.
Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado;
Me has abierto los oídos;
Holocausto y ofrenda por el pecado no has pedidoa.
Entonces dije: «Aquí estoy;
En el rollo del libro está escrito de mí;
Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios míoa;
Tu ley está dentro de mi corazónb».
He proclamado buenas nuevas de justicia en la gran congregacióna;
No refrenaré mis labiosb,
Oh Señor, Tú lo sabesc.
No he escondido Tu justicia dentro de mi corazóna;
He proclamado Tu fidelidad y Tu salvaciónb;
No he ocultado a la gran congregación Tu misericordia y Tu fidelidad.
Tú, oh Señor, no retengas Tu compasión de mí;
Tu misericordia y Tu fidelidad me guarden continuamentea,
Porque me rodean males sin númeroa;
Mis iniquidades me han alcanzadob, y no puedo ver;
Son más numerosas que los cabellos de mi cabezac,
Y el corazón me fallad.
aTen a bien, oh Señor, libertarme;
Apresúrate, Señor, a socorrermeb.
Sean avergonzados y humillados a unaa
Los que buscan mi vida para destruirlab;
Sean vueltos atrás y cubiertos de ignominia
Los que se complacen en mi mal.
Queden atónitos a causa de su vergüenzaa
Los que me dicen: «¡Ajá, ajáb!».
Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan;
Que los que aman Tu salvación digan continuamentea:
«¡Engrandecido sea el Señor!».
Por cuanto yo estoy afligido y necesitadoa,
El Señor me tiene en cuentab.
Tú eres mi ayuda y mi libertador;
Dios mío, no te tardes.
Salmo 41
Oración en enfermedad y en tristeza
Para el director del coro. Salmo de David.
Bienaventurado el que piensa en el pobrea;
En el día del mal el Señor lo libraráb.
El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vidaa,
Y será bienaventurado sobre la tierrab.
Tú no lo entregarás a la voluntad de sus enemigosc.
El Señor lo sostendrá en su lecho de enfermo;
En su enfermedad, restaurarás su salud.
Yo dije: «Oh Señor, ten piedad de mí;
Sana mi almaa, porque contra Ti he pecadob».
Mis enemigos hablan mal contra mía, diciendo:
«¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?».
Y si alguien viene a verme, habla falsedadesa;
Su corazón recoge iniquidad para sí;
Cuando sale fuera, lo publica.
Todos los que me odian murmuran a una contra mí;
Traman hacerme dañoa, diciendo:
«Una cosa del demonio1 ha sido derramada sobre él,
Así que cuando se acueste, no volverá a levantarsea».
Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba,
El que de mi pan comía,
Contra mí ha levantado su talóna.
Pero Tú, oh Señor, ten piedad de mí y levántamea,
Para que yo les pague como se merecen.
En esto sabré que conmigo te complacesa,
Que mi enemigo no cante victoria sobre míb.
En cuanto a mí, me mantienes en mi integridada,
Y me afirmas en Tu presencia para siempreb.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
Desde la eternidad hasta la eternidad.
Amén y aména.
Notas al pie
- 1 Belial.
Referencias cruzadas
- a1 Rey. 2:4; 2 Rey. 10:31; Sal. 119:9
- bJob 2:10; Sal. 34:13; Sant. 3:5–12
- cSal. 141:3; Sant. 3:2
- aSal. 38:13
- aSal. 32:4; Jer. 20:9; Luc. 24:32
- aJob 6:11; Sal. 90:12; 119:84
- bSal. 78:39; 103:14
- aSal. 89:47
- bSal. 144:4
- cJob 14:2; Sal. 62:9; Ecl. 6:12
- a1 Cor. 7:31; Sant. 1:10, 11; 1 Ped. 1:24
- bSal. 127:2; Ecl. 5:17
- cSal. 49:10; Ecl. 2:26; 5:14; Luc. 12:20
- aSal. 38:15
- aSal. 51:9, 14; 79:9
- bSal. 44:13; 79:4; 119:22
- aSal. 39:2
- b2 Sam. 16:10; Job 2:10
- aJob 9:34; 13:21
- bSal. 32:4
- aEzq. 5:15; 2 Ped. 2:16
- bJob 13:28; Sal. 90:7; Isa. 50:9
- cSal. 39:5
- aSal. 102:1; 143:1
- b2 Rey. 20:5; Sal. 56:8
- cLev. 25:23; 1 Crón. 29:15; Sal. 119:19; Heb. 11:13; 1 Ped. 2:11
- dGn. 47:9
- aJob 7:19; 10:20, 21; 14:6; Sal. 102:24
- aSal. 25:5; 27:14; 37:7
- bSal. 34:15
- aSal. 69:2, 14; Jer. 38:6
- bSal. 27:5
- cSal. 37:23
- aSal. 32:7; 33:3
- bSal. 52:6; 64:9
- aSal. 34:8; 84:12
- bJob 37:24
- cSal. 125:5
- aJob 5:9; Sal. 136:4
- bSal. 139:17; Isa. 55:8
- cSal. 71:15; 139:18
- a1 Sam. 15:22; Sal. 51:16; Isa. 1:11; Jer. 6:20; 7:22, 23; Amós 5:22; Miq. 6:6–8; Heb. 10:5–7
- aJuan 4:34
- bSal. 37:31; Jer. 31:33; 2 Cor. 3:3
- aSal. 22:22, 25
- bSal. 119:13
- cJos. 22:22; Sal. 139:4
- aHech. 20:20, 27
- bSal. 89:1
- aSal. 43:3; 57:3; 61:7; Prv. 20:28
- aSal. 18:5; 116:3
- bSal. 38:4; 65:3
- cSal. 69:4
- dSal. 73:26
- aSal. 40:13–17: Sal. 70:1–5
- bSal. 22:19; 70:1; 71:12
- aSal. 35:4, 26; 70:2; 71:13
- bSal. 63:9
- aSal. 70:3
- bSal. 35:21; 70:3
- aSal. 35:27; 70:4
- aSal. 70:5; 86:1; 109:22
- bSal. 40:5; 1 Ped. 5:7
- aSal. 82:3, 4; Prv. 14:21
- bSal. 27:5; 37:19
- aSal. 37:28
- bSal. 37:22
- cSal. 27:12
- aSal. 6:2; 103:3; 147:3
- bSal. 51:4
- aSal. 38:12
- aSal. 12:2; 62:4; Prv. 26:24–26
- aSal. 56:5
- aSal. 71:10, 11
- a2 Sam. 15:12; Job 19:13, 19; Sal. 55:12, 13, 20; Jer. 20:10; Miq. 7:5; Mat. 26:23; Luc. 22:21; Juan 13:18
- aSal. 3:3
- aSal. 37:23; 147:11
- bSal. 25:2
- aSal. 18:32; 37:17; 63:8
- bJob 36:7; Sal. 21:6
- aSal. 72:18, 19; 89:52; 106:48; 150:6
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