Estudio bíblico Logos

Salmo 69:20–34

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones

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Tú conoces mi humillación,

mi vergüenza y mi deshonra;

todos mis rivales te son conocidos.

El insulto ha roto mi corazón

y no tiene cura alguna;

esperé consuelo pero no lo tuve,

no encontré quien me confortara.

Pusieron veneno en mi comida

y apagaron mi sed con vinagre.

Que su mesa se convierta en su red,

en una trampa para sus amigos;

que se queden ciegos y no vean,

que sin cesar tiemble su espalda.

Derrama sobre ellos tu furor,

que los alcance tu cólera ardiente;

que su campamento sea arrasado,

que no quede nadie en sus tiendas.

Porque persiguen al que tú hieres,

pregonan el sufrimiento de tus víctimas.

Impútales todas sus culpas

y que no les alcance tu perdón;

que sean borrados del libro de los vivos,

que no sean inscritos con los justos.

Pero a mí, humilde y sufriente,

que tu poder salvador, oh Dios, me proteja.

Alabaré con canciones el nombre de Dios,

con himnos de gratitud lo ensalzaré.

Y esto complacerá a Dios más que un toro,

más que un novillo astado con pezuñas.

Que se alegren los humildes cuando lo vean,

que se reanime el corazón de los que a Dios buscan.

Porque el Señor escucha a los oprimidos,

no desprecia a los cautivos.

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