Logos Bible Study

Gálatas 2–3

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Los apóstoles respaldan a Pablo

Entonces, después de catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabéa, llevando también a Titob.

Subí por causa de una revelacióna y les presenté el evangeliob que predico entre los gentiles, pero lo hice en privado a los que tenían alta reputación, para asegurarme de que no corría ni1 había corrido en vanoc.

Pero ni aun Titoa, que estaba conmigo, fue obligado a circuncidarseb, aunque era griego.

Y esto fue por causa de los falsos hermanosa introducidos secretamente, que se habían infiltradob para espiar la1 libertad que tenemos en Cristo Jesúsc, a fin de someternos a esclavitudd,

a los cuales ni por un momento1 cedimos, para no someternos, a fin de que la verdad del evangelioa permanezca con ustedes.

Y de aquellos que tenían reputación de ser algoa (lo que eran, nada me importa; Dios no hace acepción de personas1b); pues bien, los que tenían reputación, nada me enseñaron.

Sino al contrario, vieron que se me había encomendado el evangelioa a los de la incircuncisiónb, así como Pedro lo había sido a los de la circuncisiónc.

(Porque Aquel que obró eficazmente para con Pedro en su apostoladoa a los de la circuncisión, también obró eficazmente para conmigo en mi apostolado a los gentiles).

Al reconocer la gracia que se me había dadoa, Jacobo1b, Pedro2c y Juan, que eran consideradosd como columnase, nos dieron a mí y a Bernabéf la diestra3g de compañerismo, para que nosotros fuéramos a los gentilesh y ellos a los de la circuncisión.

Solo nos pidieron que nos acordáramos de los pobresa, lo mismo que yo estaba también deseoso de hacer.

Judíos y gentiles justificados por la fe

Pero cuando Pedro1a vino a Antioquíab, me opuse a él cara a cara, porque él era digno de ser censurado2.

Porque antes de venir algunos de parte de Jacobo1a, él comía con los gentilesb, pero cuando aquellos vinieron, Pedro empezó a retraerse y apartarse, porque temía2 a los de la circuncisiónc.

Y el resto de los judíos se le unió en su hipocresía, de tal manera que aun Bernabéa fue arrastrado por la hipocresía de ellos.

Pero cuando vi que no andaban con rectituda en cuanto a la verdad del evangeliob, dije a Pedro1c delante de todos: «Si tú, siendo judío, vives como los gentilesd y no como los judíos, ¿por qué obligas a los gentiles a vivir como judíos?

»Nosotros somos judíos de nacimiento1a y no pecadoresb de entre los gentiles.

»Sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la leya, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la feb en Cristo, y no por las obras de la ley. Puesto que por las obras de la ley nadie1 será justificadoc.

»Pero si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros hemos sido hallados pecadoresa, ¿es Cristo, entonces, ministro de pecado? ¡De ningún modob!

»Porque si yo reedifico lo que en otro tiempo destruí, yo mismo resulto transgresora.

»Pues mediante la ley yo morí a la leya, a fin de vivir para Dios.

»Con Cristo he sido crucificado1a, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en míb; y la vida que2 ahora vivo en la carne, la3 vivo por la fe en el Hijo de Diosc, el cual me amód y se entregó a sí mismo por míe.

»No hago nula la gracia de Dios, porque si la justicia viene por medio de la leya, entonces Cristo murió en vano1»

La fe y la vida cristiana

¡Oh, gálatasa insensatos! ¿Quién los ha fascinado1 a ustedes, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado públicamente como crucificadob?

Esto es lo único que quiero averiguar1 de ustedes ¿Recibieron el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe2a?

¿Tan insensatos son? Habiendo comenzado por1 el Espíritu, ¿van a terminar2 ahora por la carne?

¿Han padecido tantas cosas en vano? ¡Si es que en realidad fue en vanoa!

Aquel, pues, que les suministra el Espíritua y hace milagros1 entre ustedesb, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe2c?

Así Abraham creyó a Dios y le fue contado como justiciaa.

Por tanto, sepan que los que son de fea, estos son hijos de Abrahamb.

La Escritura, previendo que Dios justificaría1 a los gentiles2 por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: «En ti serán benditas todas las nacionesa».

Así que, los que son de la fe son bendecidos con Abrahama, el creyente.

Porque todos los que son de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: «Maldito todo el que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlasa».

Y que nadie es justificado ante Dios por la leya es evidente, porque «El justo vivirá por la fe1b».

Sin embargo, la ley no se basa en la1 fe. Al contrario, «El que las2 hace, vivirá por3 ellasa».

Cristo nos redimió de la maldición de la leya, habiéndose hecho maldición por nosotros, porque escrito está: «Maldito todo el que cuelga de un madero1b»,

a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentilesa, para que recibiéramosb la promesa del Espíritu mediante la fec.

La promesa, y el propósito de la ley

Hermanosa, hablo en términos humanos1b. Un pacto, aunque sea humano2c, una vez ratificado nadie lo invalida ni le añade condiciones.

Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia1a. No dice: «y a las descendencias2», como refiriéndose a muchas, sino más bien a una: «y a tu descendenciab», es decir, Cristo3.

Lo que digo es esto: la ley, que vino 430 añosa más tarde, no invalida un pacto ratificado anteriormente por Dios, como para anular la promesa.

Porque si la herencia depende1 de una ley, ya no depende1 de una promesaa; pero Dios se la concedió a Abraham por medio de una promesab.

Entonces, ¿para qué fue dada la ley? Fue añadida a causa de1 las transgresionesa, hasta que viniera la descendencia2 a la cual había sido hecha la promesab, ley que fue promulgada mediante ángelesc por mano de un mediadord.

Ahora bien, un mediador no representa a uno1 solo, pero Dios es uno soloa.

¿Es entonces la ley contraria a las promesas de Dios? ¡De ningún modoa! Porque si se hubiera dado una ley capaz de impartir vida, entonces la justicia ciertamente hubiera dependido1 de la leyb.

Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecadoa, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a todos los que creen.

Antes de venir la fe, estábamos encerrados bajo la ley, confinadosa para la fe que había de ser revelada.

De manera que la ley ha venido a ser nuestro guía para conducirnos a Cristoa, a fin de que seamos justificados por la feb.

Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo el guía1a.

Pues todos ustedes son hijos de Diosa mediante la fe en Cristo Jesúsb.

Porque todos los que fueron bautizados en Cristoa, de Cristo se han revestidob.

No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni1 mujera, porque todos son unob en Cristo Jesúsc.

Y si ustedes son de Cristoa, entonces son descendencia1 de Abraham, herederos según la promesab.

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Footnotes

  1. 1O por temor a que corría o.
  2. 1 nuestra.
  3. 1 una hora.
  4. 1 no recibe un rostro humano.
  5. 1O Santiago.
  6. 2 Cefas.
  7. 3 las diestras.
  8. 1 Cefas.
  9. 2 uno que estaba condenado o se había condenado a sí mismo.
  10. 1O Santiago.
  11. 2 temiendo.
  12. 1 Cefas.
  13. 1 por naturaleza.
  14. 1 ninguna carne.
  15. 1O Con Cristo estoy juntamente crucificado.
  16. 2O lo que.
  17. 3O lo.
  18. 1O innecesariamente.
  19. 1I.e. engañado por arte de magia.
  20. 1 aprender.
  21. 2 de fe.
  22. 1O con.
  23. 2O ¿se perfeccionan.
  24. 1U obras de poder.
  25. 2 de fe.
  26. 1 justifica.
  27. 2O las naciones.
  28. 1O El que es justo por la fe vivirá.
  29. 1O no depende de la.
  30. 2I.e. las cosas escritas en el libro de la ley.
  31. 3O en.
  32. 1O una cruz.
  33. 1 según el hombre.
  34. 2 de hombre; entre hombres.
  35. 1 simiente.
  36. 2 simientes.
  37. 3I.e. el Mesías.
  38. 1O es.
  39. 1O para definir.
  40. 2 simiente.
  41. 1I.e. de una de las partes.
  42. 1 sido.
  43. 1O tutor.
  44. 1 y.
  45. 1 simiente.

Cross references

  1. aHech. 4:36; Gál. 2:9, 13
  2. bHech. 15:2; 2Cor. 2:13; Gál. 2:3
  3. aHech. 15:2; Gál. 1:12
  4. bGál. 1:6
  5. cRom. 9:16; 1Cor. 9:24 y ; Gál. 5:7; Fil. 2:16; 2Tim. 4:7; Heb. 12:1
  6. a2Cor. 2:13; Gál. 2:1
  7. bHech. 16:3; 1Cor. 9:21
  8. aHech. 15:1, 24; 2Cor. 11:13, 26; Gál. 1:7
  9. b2Ped. 2:1; Jud. 4
  10. cGál. 5:1, 13; Sant. 1:25
  11. dRom. 8:15; 2Cor. 11:20
  12. aGál. 1:6; 2:14; Col. 1:5
  13. a2Cor. 11:5; 12:11; Gál. 2:9; 6:3
  14. bHech. 10:34
  15. a1Cor. 9:17; 1Tes. 2:4; 1Tim. 1:11
  16. bHech. 9:15; Gál. 1:16
  17. cGál. 1:18; 2:9, 11, 14
  18. aHech. 1:25
  19. aRom. 12:3
  20. bHech. 12:17; Gál. 2:12
  21. cLuc. 22:8; Gál. 1:18; 2:7, 11, 14
  22. d2Cor. 11:5; 12:11; Gál. 2:2, 6; 6:3
  23. e1Tim. 3:15; Apoc. 3:12
  24. fHech. 4:36; Gál. 2:1, 13
  25. g2Rey. 10:15
  26. hGál. 1:16
  27. aHech. 24:17
  28. aGál. 1:18; 2:7, 9, 14
  29. bHech. 11:19; 15:1
  30. aHech. 12:17; Gál. 2:9
  31. bHech. 11:3
  32. cHech. 11:2
  33. aHech. 4:36; Gál. 2:1, 9
  34. aHeb. 12:13
  35. bGál. 1:6; 2:5; Col. 1:5
  36. cGál. 1:18; 2:7, 9, 11
  37. dHech. 10:28; Gál. 2:12
  38. aFil. 3:4, 5
  39. b1Sam. 15:18; Luc. 24:7
  40. aHech. 13:39; Gál. 3:11
  41. bRom. 3:22; 9:30
  42. cSal. 143:2; Rom. 3:20
  43. aGál. 2:15
  44. bLuc. 20:16; Gál. 3:21
  45. aRom. 3:5
  46. aRom. 6:2; 7:4; 1Cor. 9:20
  47. aRom. 6:6; Gál. 5:24; 6:14
  48. bRom. 8:10
  49. cMat. 4:3
  50. dRom. 8:37
  51. eGál. 1:4
  52. aGál. 3:21
  53. aGál. 1:2
  54. b1Cor. 1:23; Gál. 5:11
  55. aRom. 10:17
  56. a1Cor. 15:2
  57. a2Cor. 9:10; Fil. 1:19
  58. b1Cor. 12:10
  59. cRom. 10:17
  60. aGn. 15:6; Rom. 4:3
  61. aGál. 3:9
  62. bLuc. 19:9; Rom. 4:16; Gál. 6:16
  63. aGn. 12:3
  64. aGál. 3:7
  65. aDt. 27:26
  66. aGál. 2:16
  67. bHab. 2:4; Rom. 1:17; Heb. 10:38
  68. aLev. 18:5; Rom. 10:5
  69. aGál. 4:5
  70. bDt. 21:23; Hech. 5:30
  71. aRom. 4:9, 16; Gál. 3:28
  72. bGál. 3:2
  73. cHech. 2:33; Ef. 1:13
  74. aHech. 1:15; Rom. 1:13; Gál. 6:18
  75. bRom. 3:5
  76. cHeb. 6:16
  77. aLuc. 1:55; Rom. 4:13, 16; 9:4
  78. bHech. 3:25
  79. aGn. 15:13, 14; Ex. 12:40; Hech. 7:6
  80. aRom. 4:14
  81. bHeb. 6:14
  82. aRom. 5:20
  83. bGál. 3:16
  84. cHech. 7:53
  85. dEx. 20:19; Dt. 5:5
  86. a1Tim. 2:5; Heb. 8:6; 9:15; 12:24
  87. aLuc. 20:16; Gál. 2:17
  88. bGál. 2:21
  89. aRom. 11:32
  90. aRom. 11:32
  91. a1Cor. 4:15
  92. bGál. 2:16
  93. a1Cor. 4:15
  94. aRom. 8:14; Gál. 4:5
  95. bRom. 8:1; Gál. 3:28; 4:14; 5:6, 24; Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:4; 1Tim. 1:12; 2Tim. 1:1; Tito 1:4
  96. aMat. 28:19; Rom. 6:3; 1Cor. 10:2
  97. bRom. 13:14
  98. aRom. 3:22; 1Cor. 12:13; Col. 3:11
  99. bJuan 17:11; Ef. 2:15
  100. cRom. 8:1; Gál. 3:26; 4:14; 5:6, 24; Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:4; 1Tim. 1:12; 2Tim. 1:1; Tito 1:4
  101. a1Cor. 3:23
  102. bRom. 4:13; 9:8; Gál. 3:18; 4:28