Gálatas 2–3
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Capitulo 2
Los apóstoles respaldan a Pablo
Entonces, después de catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabéa, llevando también a Titob.
2Subí por causa de una revelacióna y les presenté el evangeliob que predico entre los gentiles, pero lo hice en privado a los que tenían alta reputación, para cerciorarme de que no corría ni1 había corrido en vanoc.
3Pero ni aun Titoa, que estaba conmigo, fue obligado a circuncidarseb, aunque era griego.
4Y esto fue por causa de los falsos hermanosa introducidos secretamente, que se habían infiltradob para espiar la1 libertad que tenemos en Cristo Jesúsc, a fin de someternos a esclavitudd,
5a los cuales ni por un momento1 cedimos, para no someternos, a fin de que la verdad del evangelioa permanezca con vosotros.
6Y de aquellos que tenían reputación de ser algoa (lo que eran, nada me importa; Dios no hace acepción de personas1b), pues bien, los que tenían reputación, nada me enseñaron2.
7Sino al contrario, al ver que se me había encomendado el evangelioa a los de la incircuncisiónb, así como Pedro lo había sido a los de la circuncisiónc
8(porque aquel que obró eficazmente para con Pedro en su apostoladoa a los de la circuncisión, también obró eficazmente para conmigo en mi apostolado a los gentiles),
9y al reconocer la gracia que se me había dadoa, Jacobo1b, Pedro2c y Juan, que eran consideradosd como columnase, nos dieron a mí y a Bernabéf la diestra3g de compañerismo, para que nosotros fuéramos a los gentilesh y ellos a los de la circuncisión.
10Solo nos pidieron que nos acordáramos de los pobresa, lo mismo que yo estaba también deseoso de hacer.
Judíos y gentiles justificados por la fe
11Pero cuando Pedro1a vino a Antioquíab, me opuse a él cara a cara, porque era de condenar2.
12Porque antes de venir algunos de parte de Jacobo1a, él comía con los gentilesb, pero cuando vinieron, empezó a retraerse y apartarse, porque temía2 a los de la circuncisiónc.
13Y el resto de los judíos se le unió en su hipocresía, de tal manera que aun Bernabéa fue arrastrado por la hipocresía de ellos.
14Pero cuando vi que no andaban con rectituda en cuanto a la verdad del evangeliob, dije a Pedro1c delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentilesd y no como los judíos, ¿por qué obligas a los gentiles a vivir como judíos?
15Nosotros somos judíos de nacimiento1a y no pecadoresb de entre los gentiles;
16sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la leya, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la feb en Cristo, y no por las obras de la ley; puesto que por las obras de la ley nadie1 será justificadoc.
17Pero si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros hemos sido hallados pecadoresa, ¿es Cristo, entonces, ministro de pecado? ¡De ningún modob!
18Porque si yo reedifico lo que en otro tiempo destruí, yo mismo resulto transgresora.
19Pues mediante la ley yo morí a la leya, a fin de vivir para Dios.
20Con Cristo he sido crucificado1a, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en míb; y la vida que2 ahora vivo en la carne, la3 vivo por fe en el Hijo de Diosc, el cual me amód y se entregó a sí mismo por míe.
21No hago nula la gracia de Dios, porque si la justicia viene por medio de la leya, entonces Cristo murió en vano1.
Capitulo 3
La fe y la vida cristiana
¡Oh, gálatasa insensatos! ¿Quién os ha fascinado1 a vosotros, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado públicamente como crucificadob?
2Esto es lo único que quiero averiguar1 de vosotros: ¿recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe2a?
3¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por1 el Espíritu, ¿vais a terminar2 ahora por la carne?
4¿Habéis padecido tantas cosas en vano? ¡Si es que en realidad fue en vanoa!
5Aquel, pues, que os suministra el Espíritua y hace milagros1 entre vosotrosb, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe2c?
6Así Abraham creyó a Dios y le fue contado como justiciaa.
7Por consiguiente, sabed que los que son de fea, estos son hijos de Abrahamb.
8Y la Escritura, previendo que Dios justificaría1 a los gentiles2 por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las nacionesa.
9Así que, los que son de fe son bendecidos con Abrahama, el creyente.
10Porque todos los que son de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo el que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlasa.
11Y que nadie es justificado ante Dios por la leya es evidente, porque El justo vivirá por la fe1b.
12Sin embargo, la ley no es de1 fe; al contrario, El que las2 hace, vivirá por3 ellasa.
13Cristo nos redimió de la maldición de la leya, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: Maldito todo el que cuelga de un madero1b),
14a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentilesa, para que recibiéramosb la promesa del Espíritu mediante la fec.
La promesa, y el propósito de la ley
15Hermanosa, hablo en términos humanos1b: un pacto, aunque sea humano2c, una vez ratificado nadie lo invalida ni le añade condiciones.
16Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia1a. No dice: y a las descendencias2, como refiriéndose a muchas, sino más bien a una: y a tu descendenciab, es decir, Cristo.
17Lo que digo es esto: La ley, que vino cuatrocientos treinta añosa más tarde, no invalida un pacto ratificado anteriormente por Dios, como para anular la promesa.
18Porque si la herencia depende1 de la ley, ya no depende1 de una promesaa; pero Dios se la concedió a Abraham por medio de una promesab.
19Entonces, ¿para qué fue dada la ley? Fue añadida a causa de1 las transgresionesa, hasta que viniera la descendencia2 a la cual había sido hecha la promesab, ley que fue promulgada mediante ángelesc por mano de un mediadord.
20Ahora bien, un mediador no es de uno1 solo, pero Dios es unoa.
21¿Es entonces la ley contraria a las promesas de Dios? ¡De ningún modoa! Porque si se hubiera dado una ley capaz de impartir vida, entonces la justicia ciertamente hubiera dependido1 de la leyb.
22Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecadoa, para que la promesa que es por fe en Jesucristo fuera dada a todos los que creen.
23Y antes de venir la fe, estábamos encerrados bajo la ley, confinadosa para la fe que había de ser revelada.
24De manera que la ley ha venido a ser nuestro ayo1 para conducirnos a Cristoa, a fin de que seamos justificados por feb.
25Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo ayo1a,
26pues todos sois hijos de Diosa mediante la fe en Cristo Jesúsb.
27Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristoa, de Cristo os habéis revestidob.
28No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni1 mujera; porque todos sois unob en Cristo Jesúsc.
29Y si sois de Cristoa, entonces sois descendencia1 de Abraham, herederos según la promesab.
Footnotes
- 1O, por temor a que corría o
- 1, nuestra
- 1, una hora
- 1, no recibe un rostro humano
- 2O, contribuyeron
- 1O, Santiago
- 2, Cefas
- 3, las diestras
- 1, Cefas
- 2, uno que estaba condenado o se había condenado a sí mismo
- 1O, Santiago
- 2, temiendo
- 1, Cefas
- 1, por naturaleza
- 1, ninguna carne
- 1O, Con Cristo estoy juntamente crucificado
- 2O, lo que
- 3O, lo
- 1O, innecesariamente
- 1I.e., engañado por arte de magia
- 1, aprender
- 2, de fe
- 1O, con
- 2U, os perfeccionáis
- 1U, obras de poder
- 2, de fe
- 1, justifica
- 2O, las naciones
- 1O, El que es justo por la fe vivirá
- 1O, no depende de la
- 2I.e., las cosas escritas en el libro de la ley
- 3O, en
- 1O, una cruz
- 1, según el hombre
- 2, de hombre; i.e., entre hombres
- 1, simiente
- 2, simientes
- 1O, es
- 1O, para definir
- 2, simiente
- 1I.e., de una de las partes
- 1, sido
- 1O, tutor
- 1O, tutor
- 1, y
- 1, simiente
Cross references
- aHech. 4:36; Gál. 2:9, 13
- bHech. 15:2; 2 Cor. 2:13; Gál. 2:3
- aHech. 15:2; Gál. 1:12
- bGál. 1:6
- cRom. 9:16; 1 Cor. 9:24 y sig.; Gál. 5:7; Fil. 2:16; 2 Tim. 4:7; Heb. 12:1
- a2 Cor. 2:13; Gál. 2:1
- bHech. 16:3; 1 Cor. 9:21
- aHech. 15:1, 24; 2 Cor. 11:13, 26; Gál. 1:7
- b2 Ped. 2:1; Jud. 4
- cGál. 5:1, 13; Sant. 1:25
- dRom. 8:15; 2 Cor. 11:20
- aGál. 1:6; 2:14; Col. 1:5
- a2 Cor. 11:5; 12:11; Gál. 2:9; 6:3
- bHech. 10:34
- a1 Cor. 9:17; 1 Tes. 2:4; 1 Tim. 1:11
- bHech. 9:15; Gál. 1:16
- cGál. 1:18; 2:9, 11, 14
- aHech. 1:25
- aRom. 12:3
- bHech. 12:17; Gál. 2:12
- cLuc. 22:8; Gál. 1:18; 2:7, 11, 14
- d2 Cor. 11:5; 12:11; Gál. 2:2, 6; 6:3
- e1 Tim. 3:15; Apoc. 3:12
- fHech. 4:36; Gál. 2:1, 13
- g2 Rey. 10:15
- hGál. 1:16
- aHech. 24:17
- aGál. 1:18; 2:7, 9, 14
- bHech. 11:19; 15:1
- aHech. 12:17; Gál. 2:9
- bHech. 11:3
- cHech. 11:2
- aHech. 4:36; Gál. 2:1, 9
- aHeb. 12:13
- bGál. 1:6; 2:5; Col. 1:5
- cGál. 1:18; 2:7, 9, 11
- dHech. 10:28; Gál. 2:12
- aFil. 3:4, 5
- b1 Sam. 15:18; Luc. 24:7
- aHech. 13:39; Gál. 3:11
- bRom. 3:22; 9:30
- cSal. 143:2; Rom. 3:20
- aGál. 2:15
- bLuc. 20:16; Gál. 3:21
- aRom. 3:5
- aRom. 6:2; 7:4; 1 Cor. 9:20
- aRom. 6:6; Gál. 5:24; 6:14
- bRom. 8:10
- cMat. 4:3
- dRom. 8:37
- eGál. 1:4
- aGál. 3:21
- aGál. 1:2
- b1 Cor. 1:23; Gál. 5:11
- aRom. 10:17
- a1 Cor. 15:2
- a2 Cor. 9:10; Fil. 1:19
- b1 Cor. 12:10
- cRom. 10:17
- aGén. 15:6; Rom. 4:3
- aGál. 3:9
- bLuc. 19:9; Rom. 4:16; Gál. 6:16
- aGén. 12:3
- aGál. 3:7
- aDeut. 27:26
- aGál. 2:16
- bHab. 2:4; Rom. 1:17; Heb. 10:38
- aLev. 18:5; Rom. 10:5
- aGál. 4:5
- bDeut. 21:23; Hech. 5:30
- aRom. 4:9, 16; Gál. 3:28
- bGál. 3:2
- cHech. 2:33; Ef. 1:13
- aHech. 1:15; Rom. 1:13; Gál. 6:18
- bRom. 3:5
- cHeb. 6:16
- aLuc. 1:55; Rom. 4:13, 16; 9:4
- bHech. 3:25
- aGén. 15:13, 14; Ex. 12:40; Hech. 7:6
- aRom. 4:14
- bHeb. 6:14
- aRom. 5:20
- bGál. 3:16
- cHech. 7:53
- dEx. 20:19; Deut. 5:5
- a1 Tim. 2:5; Heb. 8:6; 9:15; 12:24
- aLuc. 20:16; Gál. 2:17
- bGál. 2:21
- aRom. 11:32
- aRom. 11:32
- a1 Cor. 4:15
- bGál. 2:16
- a1 Cor. 4:15
- aRom. 8:14; Gál. 4:5
- bRom. 8:1; Gál. 3:28; 4:14; 5:6, 24; Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:4; 1 Tim. 1:12; 2 Tim. 1:1; Tito 1:4
- aMat. 28:19; Rom. 6:3; 1 Cor. 10:2
- bRom. 13:14
- aRom. 3:22; 1 Cor. 12:13; Col. 3:11
- bJuan 17:11; Ef. 2:15
- cRom. 8:1; Gál. 3:26; 4:14; 5:6, 24; Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:4; 1 Tim. 1:12; 2 Tim. 1:1; Tito 1:4
- a1 Cor. 3:23
- bRom. 4:13; 9:8; Gál. 3:18; 4:28
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation