Logos Bible Study

Salmo 7–12

Nueva Biblia de las AméricasOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Hebrew

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

Salmo 7

Plegaria del justo perseguido

Sigaión de David, que cantó al Señor acerca de Cus, el benjamita.

Oh Señor, Dios mío, en Ti me refugioa;

Sálvame de todo el que me persigue, y líbrameb,

No sea que alguno desgarre mi vida como leóna,

Y me despedace sin que haya quien me libre.

Oh Señor, Dios mío, si yo he hecho esto,

Si hay en mis manos injusticiaa,

Si he pagado con el mal al que estaba en paz conmigoa,

O he despojadob al que sin causa era mi adversario,

Que el enemigo me persiga y me alcance;

Que pisotee en tierra mi vida

Y eche en el polvo mi gloria.

(Selah)

Levántatea, oh Señor, en Tu ira;

Álzateb contra la furia de mis adversariosc,

Y despiértate en favor míod; Tú has establecido juicio.

Que te rodee la asamblea de los pueblosa,

Y Tú en lo alto regresa sobre ella.

El Señor juzga a los pueblosa.

Júzgame oh Señor, conforme a mi justicia y a la integridad que hay en míb.

Que se acabe la maldad de los impíosa, pero establece Tú al justob,

Porque el Dios justo prueba los corazones y las mentesc.

Mi escudo está en Diosa,

Que salva a los rectos de corazónb.

Dios es juez justoa,

Y un Dios que se indigna cada día contra el impíob.

Y si el impío no se arrepientea, Él afilará Su espadab;

Tensado y preparado está Su arcoc.

Ha preparado también Sus armas de muerte;

Hace de Sus flechas saetas ardientesa.

Miren, el impío con la maldad sufre dolores,

Y concibe la iniquidada y da a luz el engaño.

Ha cavado una fosa y la ha ahondado,

Y ha caído en el hoyo que hizoa.

Su iniquidad volverá sobre su cabezaa,

Y su violencia descenderá sobre su coronillab.

Daré gracias al Señor conforme a Su justiciaa,

Y cantaré alabanzas al nombre del Señor, el Altísimob.

Salmo 8

La gloria del Señor y la dignidad del hombre

Para el director del coro; sobre Gitit. Salmo de David.

¡Oh Señor, Señor nuestro,

Cuán glorioso es Tu nombre en toda la tierra,

Que has desplegado Tu gloria sobre los cielosa!

Por boca de los infantes y de los niños de pechoa has establecido Tu fortalezab,

Por causa de Tus adversarios,

Para hacer cesar al enemigo y al vengativoc.

Cuando veo Tus cielosa, obra de Tus dedos,

La luna y las estrellasb que Tú has establecido,

Digo: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él,

Y el hijo del hombre para que lo cuides1a?

¡Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ángelesa,

Y lo coronasb de gloria y majestadc!

Tú le haces señorear sobre las obras de Tus manosa;

Todo lo has puesto bajo sus piesb:

Todas las ovejas y los bueyes,

Y también las bestias del campo,

Las aves de los cielos y los peces del mar,

Cuanto atraviesa las sendas de los mares.

¡Oh Señor, Señor nuestro,

Cuán glorioso es Tu nombre en toda la tierraa!

Salmo 9

Salmo de acción de gracias por la justicia de Dios

Para el director del coro; sobre Mut Labendag. Salmo de David.

Daré gracias al Señor con todo mi corazóna;

Todas Tus maravillas contaréb.

En Ti me alegraré y me regocijaréa;

Cantaré alabanzas a Tu nombreb, oh Altísimoc.

Cuando mis enemigos retroceden,

Tropiezan y perecen delante de Tia.

Porque Tú has mantenido mi derecho y mi causaa;

Te sientas en el trono juzgando con justiciab.

Has reprendido a las nacionesa, has destruido al impío,

Has borrado su nombre para siempreb.

El enemigo ha llegado a su fin en desolación eterna,

Y Tú has destruido sus ciudades;

Su recuerdo ha perecido con ellasa.

Pero el Señor permanece para siemprea;

Ha establecido Su trono para juiciob,

Y juzgará al mundo con justicia;

Con equidad ejecutará juicio sobre los pueblosa.

El Señor será también baluarte para el oprimido,

Baluarte en tiempos de angustiaa.

En Ti pondrán su confianza los que conocen Tu nombrea,

Porque Tú, oh Señor, no abandonas a los que te buscanb.

Canten alabanzas al Señor, que mora en Sióna;

Proclamen entre los pueblos Sus proezasb.

Porque el que pide cuentas de la sangrea derramada, se acuerda de ellos;

No olvida el clamor de los afligidosb.

Oh Señor, ten piedad de mí;

Mira mi aflicción por causa de los que me aborrecena,

Tú que me levantas de las puertas de la muerteb;

Para que yo cuente todas Tus alabanzasa,

Para que en las puertas de la hija de Sión

Me regocije en Tu salvaciónb.

Las naciones se han hundido en el foso que hicierona;

En la red que escondieron, su propio pie quedó prendidob.

El Señor se ha dado a conocera;

Ha ejecutado juiciob.

El impío es atrapado en la obra de sus propias manos.

(Higaion, Selah)

Los impíos volverán al Seola,

O sea, todas las naciones que se olvidan de Diosb.

Pues el necesitado no será olvidado para siemprea,

Ni la esperanza de los afligidos perecerá eternamenteb.

Levántate, oh Señora; no prevalezca el hombre;

Sean juzgadas las naciones delante de Tib.

Pon temor en ellasa, oh Señor;

Aprendan las naciones que no son más que hombresb.

(Selah)

Salmo 10

Oración pidiendo la caída de los impíos

¿Por qué, oh Señor, te mantienes alejadoa,

Y te escondesb en tiempos de tribulación?

Con arrogancia el impío acosa al afligidoa;

¡Que sea atrapado en las trampas que ha preparadob!

Porque del deseo de su corazóna se gloría el impíob,

Y el codicioso maldice y desprecia al Señorc.

El impío, en la arrogancia de su rostro, no busca a Diosa.

Todo su pensamiento es: «No hay Diosb».

Sus caminos prosperan en todo tiempoa;

Tus juicios, oh Dios, están en lo alto, lejos de su vistab;

A todos sus adversarios los desprecia.

Dice en su corazón: «No hay quien me muevaa;

Por todas las generaciones no sufriré adversidadb».

Llena está su boca de blasfemiaa, engaño y opresiónb;

Bajo su lengua hay malicia e iniquidadc.

Se sienta al acecho en las aldeasa,

En los escondrijos mata al inocenteb;

Sus ojos espían al desvalidoc.

Acecha en el escondrijo como león en su guaridaa;

Acechab para atrapar al afligidoc,

Y atrapa al afligido arrastrándolo a su redd.

Se agazapa, se encoge,

Y los desdichados caen en sus garras.

El impío dice en su corazón: «Dios se ha olvidado;

Ha escondido Su rostro; nunca verá nadaa».

Levántate, oh Señor; alza, oh Dios, Tu manoa.

No te olvides de los pobresb.

¿Por qué ha despreciado el impío a Diosa?

Ha dicho en su corazón: «Tú no le pedirás cuentas».

Tú lo has visto, porque has contemplado la malicia y el maltratoa, para hacer justicia con Tu mano.

A Ti se acoge el desvalidob;

Tú has sido amparo del huérfanoc.

Quiébrale el brazo al impío y al malvadoa;

Persigue su maldad hasta que desaparezcab.

El Señor es Rey eternamente y para siemprea;

Las naciones han perecido de Su tierrab.

Oh Señor, Tú has oído el deseo de los humildesa;

Tú fortalecerás su corazónb e inclinarás Tu oídoc

Para hacer justicia al huérfanoa y al afligidob;

Para que no vuelva a causar terror el hombre que es de la tierrac.

Salmo 11

El Señor, refugio y defensa

Para el director del coro. Salmo de David.

En el Señor me refugioa;

¿Cómo es que ustedes le dicen a mi alma: «Huye como ave al monteb?

»Porque, los impíos tensan el arcoa,

Preparan su flecha sobre la cuerdab

Para disparar en lo oscuro a los rectos de corazónc.

»Si los fundamentos son destruidosa;

¿Qué puede hacer el justo?».

El Señor está en Su santo temploa, el trono del Señor está en los cielosb;

Sus ojos contemplanc, Sus párpados examinan a los hijos de los hombres.

El Señor prueba al justoa y al impío,

Y Su alma aborrece al que ama la violenciab.

Sobre los impíos hará llover carbones encendidosa;

Fuego, azufreb y viento abrasadorc será la porción de su copad.

Pues el Señor es justoa; Él ama la justiciab;

Los rectos contemplarán Su rostroc.

Salmo 12

Dios, protector del justo

Para el director del coro; sobre una lira de ocho cuerdas. Salmo de David.

Salva, Señor, porque el piadoso deja de sera;

Porque los fieles desaparecen de entre los hijos de los hombres.

Falsedad habla cada uno a su prójimoa;

Hablan con labios lisonjerosb y con doblez de corazón.

Corte el Señor todo labio lisonjero,

La lengua que habla con exageracióna;

A los que han dicho: «Con nuestra lengua prevaleceremos,

Nuestros labios nos defienden; ¿quién es señor sobre nosotrosa?».

«Por la desolación del afligidoa, por los gemidos del menesteroso,

Me levantaré ahora», dice el Señorb; «lo pondré en la seguridad que anhelac».

Las palabras del Señor son palabras purasa,

Plata probadab en un crisol en la tierra, siete veces refinada.

Tú, Señor, los guardarás;

De esta generación los preservarás para siemprea.

Por todas partes se pasean los impíosa,

Cuando la maldad es exaltadab entre los hijos de los hombres.

Read in Logos

Footnotes

  1. 1 lo visites.
  2. dag Muerte al Hijo.

Cross references

  1. aSal. 31:1; 71:1
  2. bSal. 31:15
  3. aSal. 57:4; Isa. 38:13
  4. a1 Sam. 24:11
  5. aSal. 109:4, 5
  6. b1 Sam. 24:7; 26:9
  7. aSal. 3:7
  8. bSal. 94:2
  9. cSal. 138:7
  10. dSal. 35:23; 44:23
  11. aSal. 22:27
  12. aSal. 96:13; 98:9
  13. bSal. 18:20; 26:1; 35:24; 43:1
  14. aSal. 34:21; 94:23
  15. bSal. 37:23; 40:2
  16. cSal. 11:4, 5; Jer. 11:20; Apoc. 2:23
  17. aSal. 18:2, 30
  18. bSal. 97:10, 11; 125:4
  19. aSal. 50:6
  20. bSal. 90:9
  21. aSal. 58:5
  22. bDt. 32:41
  23. cSal. 64:7
  24. aSal. 18:14; 45:5
  25. aJob 15:35; Isa. 59:4; Sant. 1:15
  26. aJob 4:8; Sal. 57:6
  27. aEst. 9:25; Sal. 140:9
  28. bSal. 140:11
  29. aSal. 71:15, 16
  30. bSal. 9:2; 66:1, 2, 4
  31. aSal. 57:5, 11; 113:4; 148:13
  32. aMat. 21:16
  33. bSal. 29:1; 118:14; 1 Cor. 1:27
  34. cSal. 44:16
  35. aSal. 89:11; 111:2; 144:5
  36. bSal. 136:9
  37. aJob 7:17; Sal. 144:3; Heb. 2:6
  38. aGn. 1:26; Sal. 82:6
  39. bSal. 103:4
  40. cSal. 21:5
  41. aGn. 1:26, 28
  42. b1 Cor. 15:27; Ef. 1:22; Heb. 2:6–8
  43. aSal. 8:1
  44. aSal. 86:12
  45. bSal. 26:7
  46. aSal. 5:11; 104:34
  47. bSal. 66:2, 4
  48. cSal. 83:18; 92:1
  49. aSal. 27:2
  50. aSal. 140:12
  51. bSal. 50:6
  52. aSal. 119:21
  53. bSal. 69:28; Prv. 10:7
  54. aSal. 34:16
  55. aSal. 10:16
  56. bSal. 89:14
  57. aSal. 96:13; 98:9
  58. aSal. 32:7; 59:9, 16, 17
  59. aSal. 91:14
  60. bSal. 37:28; 94:14
  61. aSal. 76:2
  62. bSal. 105:1; 107:22
  63. aGn. 9:5; Sal. 72:14
  64. bSal. 9:18
  65. aSal. 38:19
  66. bSal. 30:3; 86:13
  67. aSal. 106:2
  68. bSal. 13:5; 20:5; 35:9; 51:12
  69. aSal. 7:15, 16
  70. bSal. 57:6
  71. aEx. 7:5
  72. bSal. 9:4
  73. aSal. 49:14
  74. bJob 8:13; Sal. 50:22
  75. aSal. 9:12; 12:5
  76. bSal. 62:5; 71:5; Prv. 23:18
  77. aNúm. 10:35
  78. bSal. 9:5
  79. aSal. 14:5
  80. bSal. 62:9
  81. aSal. 22:1
  82. bSal. 13:1; 55:1
  83. aSal. 73:6, 8
  84. bSal. 7:16; 9:16
  85. aSal. 49:6; 94:3, 4
  86. bSal. 112:10
  87. cSal. 10:13
  88. aSal. 10:13; Sal. 36:2
  89. bSal. 14:1; 36:1
  90. aSal. 52:7
  91. bSal. 28:5
  92. aSal. 49:11; Ecl. 8:11
  93. bApoc. 18:7
  94. aRom. 3:14
  95. bSal. 73:8
  96. cJob 20:12; Sal. 140:3
  97. aSal. 11:2
  98. bSal. 94:6
  99. cSal. 72:12
  100. aSal. 17:12
  101. bSal. 59:3; Miq. 7:2
  102. cSal. 10:2
  103. dSal. 140:5
  104. aSal. 10:4
  105. aSal. 17:7; Miq. 5:9
  106. bSal. 9:12
  107. aSal. 10:3
  108. aSal. 10:7
  109. bSal. 22:11
  110. cSal. 68:5
  111. aSal. 37:17
  112. bSal. 140:11
  113. aSal. 29:10
  114. bDt. 8:20
  115. aSal. 9:18
  116. b1 Crón. 29:18
  117. cSal. 34:15
  118. aSal. 146:9
  119. bSal. 9:9; 74:21
  120. cIsa. 29:20
  121. aSal. 2:12
  122. bSal. 121:1
  123. aSal. 7:12; 37:14
  124. bSal. 64:3
  125. cSal. 64:4
  126. aSal. 82:5; 87:1; 119:152
  127. aSal. 18:6; Miq. 1:2; Hab. 2:20
  128. bSal. 103:19; Isa. 66:1; Mat. 5:34; Apoc. 4:2
  129. cSal. 33:18; 34:15, 16
  130. aGn. 22:1; Sal. 34:19; Sant. 1:12
  131. bSal. 5:5
  132. aSal. 18:13, 14
  133. bGn. 19:24; Ezq. 38:22
  134. cJer. 4:11, 12
  135. dSal. 75:8
  136. aSal. 7:9, 11
  137. bSal. 33:5; 45:7
  138. cSal. 16:11; 17:15
  139. aIsa. 57:1; Miq. 7:2
  140. aSal. 10:7; 41:6
  141. bSal. 28:3; 55:21; Jer. 9:8; Rom. 16:18
  142. aDan. 7:8; Apoc. 13:5
  143. aSal. 73:8, 9
  144. aSal. 9:9; 10:18
  145. bIsa. 33:10
  146. cSal. 34:6; 35:10
  147. a2 Sam. 22:31; Sal. 18:30; 19:8, 10; 119:140
  148. bPrv. 30:5
  149. aSal. 37:28; 97:10
  150. aSal. 55:10, 11
  151. bIsa. 32:5