Salmo 120–134
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Salmo 120
La lengua engañosa y los enemigos de la paz
Cántico de ascenso gradual.
En mi angustia clamé al Señora,
Y Él me respondió.
Libra mi alma, Señor, de labios mentirososa,
Y de lengua engañosab.
¿Qué te dará, y qué te añadirá,
Oh lengua engañosaa?
Agudas flechas de guerreroa,
Con brasas de enebrob.
¡Ay de mí, porque soy peregrino en Meseca,
Y habito entre las tiendasb de Cedarc!
Demasiado tiempo ha morado mi alma
Con los que odian la paza.
Yo amo la paza, pero cuando hablo,
Ellos están por la guerrab.
Salmo 121
El Señor, guardador de Israel
Cántico de ascenso gradual.
Levantaré mis ojosa a los montesb;
¿De dónde vendrá mi ayuda?
Mi ayuda viene del Señora,
Que hizo los cielos y la tierrab.
No permitirá que tu pie resbalea;
No se adormecerá el que te guardab.
Jamás se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.
El Señor es tu guardadora;
El Señor es tu sombra a tu mano derechab.
El sol no te heriráa de día,
Ni la luna de noche.
El Señor te protegerá de todo mala;
Él guardará tu alma.
El Señor guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siemprea.
Salmo 122
Oración por la paz de Jerusalén
Cántico de ascenso gradual; de David.
Yo me alegré cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señora».
Plantados están nuestros pies
Dentro de tus puertasa, oh Jerusalén.
Jerusalén, que está edificadaa
Como ciudad compacta, bien unidab,
A la cual suben las tribusa, las tribus del Señor,
(Lo cual es ordenanza para Israel)
Para alabar el nombre del Señor.
Porque allí se establecieron tronos para juicioa,
Los tronos de la casa de David.
Oren ustedes por la paz de Jerusaléna:
«Sean prosperados los que te amanb.
»Haya paz dentro de tus murosa,
Y prosperidad en tus palaciosb».
Por amor de mis hermanos y de mis amigosa,
Diré ahora: «Sea la paz en tib».
Por amor de la casa del Señor nuestro Dios
Procuraré tu biena.
Salmo 123
Oración pidiendo ayuda del Señor
Cántico de ascenso gradual.
A Ti levanto mis ojosa,
¡Oh Tú que reinas en los cielosb!
Como los ojos de los siervos miran a la mano de su señora,
Como los ojos de la sierva a la mano de su señora,
Así nuestros ojos miran al Señor nuestro Diosb
Hasta que se apiade de nosotros.
Ten piedad de nosotros, oh Señor, ten piedad de nosotrosa,
Porque ya no soportamos el despreciob.
Nuestra alma está cansada
Del escarnioa de los que están en holgurab
Y del desprecio de los soberbiosc.
Salmo 124
Canto de liberación
Cántico de ascenso gradual; de David.
«Si el Señor no hubiera estado a nuestro favora»,
Que lo diga ahora Israelb.
«Si el Señor no hubiera estado a nuestro favor
Cuando los hombres se levantaron contra nosotros,
Vivos nos hubieran tragado entoncesa
Cuando su ira se encendió contra nosotrosb.
»Entonces las aguas nos hubieran cubiertoa,
Un torrente hubiera pasado sobre nuestra alma,
Hubieran pasado entonces sobre nuestra alma las aguas impetuosasa».
Bendito sea el Señor,
Que no nos ha entregado como presa de los dientes de ellosa.
Nuestra alma ha escapadoa cual aveb del lazo de los cazadoresc;
El lazo se rompió y nosotros escapamos.
Nuestra ayuda está en el nombre del Señora,
Que hizo los cielos y la tierrab.
Salmo 125
El Señor protege a Su pueblo
Cántico de ascenso gradual.
Los que confían en el Señor
Son como el monte Sión, que es inconmoviblea, que permanece para siempreb.
Como los montes rodean a Jerusalén,
Así el Señor rodea a Su puebloa
Desde ahora y para siempreb.
Pues el cetro de la impiedada no descansará sobre la tierra de los justos,
Para que los justos no extiendan sus manos para hacer el malb.
Haz bien, Señor, a los buenosa
Y a los rectos de corazónb.
Pero a los que se desvíana por sus caminos torcidosb,
El Señor los llevará con los que hacen iniquidadc.
¡Paz sea sobre Israeld!
Salmo 126
Gratitud por el regreso de la cautividad
Cántico de ascenso gradual.dag
Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sióna,
Eramos como los que sueñanb.
Entonces nuestra boca se llenó de risaa,
Y nuestra lengua de gritos de alegríab;
Entonces dijeron entre las naciones:
«Grandes cosas ha hecho el Señor con ellosc».
Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros;
Estamos alegresa.
Haz volver, Señor, a nuestros cautivos,
Como las corrientes en el sura.
Los que siembran con lágrimasa, segarán con gritos de júbilob.
El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra,
En verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas.
Salmo 127
La prosperidad viene del Señor
Cántico de ascenso gradual; de Salomón.
Si el Señor no edifica la casaa,
En vano trabajan los que la edifican;
Si el Señor no guarda la ciudadb,
En vano vela la guardia.
Es en vano que se levanten de madrugada,
Que se acuesten tarde,
Que coman el pan de afanosa labora,
Pues Él da a Su amadob aun mientras duermec.
Un don del Señor son los hijosa,
Y recompensa es el fruto del vientreb.
Como flechas en la mano del guerreroa,
Así son los hijos tenidos en la juventud.
Bienaventurado el hombrea que de ellos tiene llena su aljaba;
No será avergonzado
Cuando hable con sus enemigosb en la puertac.
Salmo 128
Bienaventuranza del que teme a Dios
Cántico de ascenso gradual.
Bienaventurado todo aquel que teme al Señora,
Que anda en Sus caminosb.
Cuando comasa del trabajo de tus manosb,
Dichoso serás y te irá bienc.
Tu mujer será como fecunda vida
En el interior de tu casa;
Tus hijos como plantas de olivob
Alrededor de tu mesa.
Así será bendecido el hombre
Que teme al Señor.
El Señor te bendigaa desde Siónb,
Veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida,
Y veas a los hijos de tus hijosa.
¡Paz sea sobre Israelb!
Salmo 129
Plegaria por la caída de los enemigos de Sión
Cántico de ascenso gradualdag.
«Muchas veces me han perseguidoa desde mi juventudb»,
Que lo diga ahora Israelc.
«Muchas veces me han perseguido desde mi juventud,
Pero no han prevalecido contra mía.
»Sobre mis espaldas araron los aradores;
Alargaron sus surcos».
El Señor es justoa;
Ha cortado las ataduras de los impíosb.
Sean avergonzados y vueltos atrása
Todos los que odian a Sionb.
Que sean como la hierba en los techos,
Que se seca antes de crecera;
Con la cual el segador no llena su mano,
Ni el recogedor de gavillas sus brazosa.
Que no digan los que pasan:
«La bendición del Señor sea sobre ustedes;
Los bendecimos en el nombre del Señora».
Salmo 130
Clamor de un pecador
Cántico de ascenso gradual.
Desde lo más profundo, oh Señora, he clamado a Ti.
¡Señor, oye mi voza!
Estén atentos Tus oídosb
A la voz de mis súplicasc.
Señor, si Tú tuvieras en cuenta las iniquidades,
¿Quién, oh Señor, podría permanecera?
Pero en Ti hay perdóna,
Para que seas temidob.
Espero en el Señor; en Él espera mi almaa,
Y en Su palabra tengo mi esperanzab.
Mi alma espera al Señor
Más que los centinelas a la mañana;
Sí, más que los centinelas a la mañanaa.
Oh Israel, espera en el Señora,
Porque en el Señor hay misericordiab,
Y en Él hay abundante redenciónc;
Él redimirá a Israel
De todas sus iniquidadesa.
Salmo 131
Humilde confianza en Dios
Cántico de ascenso gradual; de David.
Señor, mi corazón no es soberbioa, ni mis ojos altivosb;
No ando tras las grandezasc,
Ni en cosas demasiado difíciles para míd;
Sino que he calmado y acallado mi almaa;
Como un niño destetado en el regazo de su madreb,
Como un niño destetado está mi alma dentro de mí.
Espera, oh Israela, en el Señor,
Desde ahora y para siempreb.
Salmo 132
Plegaria por el santuario
Cántico de ascenso gradual.
Acuérdate, Señor, de David,
De toda su afliccióna;
De cómo juró al Señor,
Y prometió al Poderoso de Jacoba:
«Ciertamente no entraré en mi casaa,
Ni en mi lecho me acostaré;
No daré sueño a mis ojos,
Ni a mis párpados adormecimientoa,
Hasta que halle un lugar para el Señora,
Una morada para el Poderoso de Jacobb».
Oímos de ella en Efrataa;
La hallamos en los campos de Jaarb.
Entremos a Sus moradasa;
Postrémonosb ante el estrado de Sus piesc.
Levántatea, Señor, al lugar de Tu reposob;
Tú y el arca de Tu poderc.
Vístanse de justicia Sus sacerdotesa;
Y canten con gozo Sus santosb.
Por amor a David Su siervo,
No hagas volver el rostro de Su ungidoa.
El Señor ha jurado a Davida
Una verdad de la cual no se retractará:
«De tu descendencia pondré sobre tu tronob.
»Si tus hijos guardan Mi pacto,
Y Mi testimonio que les enseñaré,
Sus hijos también ocuparán tu trono para siemprea».
Porque el Señor ha escogido a Sióna;
La quiso para Su habitaciónb.
«Este es Mi lugar de reposo para siemprea;
Aquí habitaréb, porque la he deseado.
»Su provisión bendeciré en abundanciaa;
De pan saciaré a sus pobresb.
»A sus sacerdotes también vestiré de salvación,
Y sus santos darán voces de júbiloa.
»Allí haré surgir el poder de Davida;
He preparado una lámpara para Mi ungidob.
»A sus enemigos cubriré de vergüenzaa,
Pero sobre él resplandecerá su coronab».
Salmo 133
Excelencia del amor fraternal
Cántico de ascenso gradual; de David.
Miren cuán bueno y cuán agradable es
Que los hermanos habiten juntos en armoníaa.
Es como el óleo precioso sobre la cabezaa,
El cual desciende sobre la barba,
La barba de Aarón,
Que desciende hasta el borde de sus vestidurasb.
Que desciende sobre los montes de Siónc;
Porque allí mandó el Señor la bendiciónd, la vida para siempree.
Salmo 134
Alabanza vespertina
Cántico de ascenso gradual.
Bendigan al Señora todos los siervos del Señorb,
Los que sirvenc por la noched en la casa del Señor.
Alcen sus manosa al santuariob
Y bendigan al Señor.
Desde Sión te bendiga el Señora,
Que hizo los cielos y la tierrab.
Cross references
- aSal. 18:6; 66:14; 102:2; Jon. 2:2
- aSal. 109:2; Prv. 12:22
- bSal. 52:4; Sof. 3:13
- aSal. 52:4; Sof. 3:13
- aSal. 45:5; Prv. 25:18; Isa. 5:28
- bSal. 140:10
- aGn. 10:2; 1 Crón. 1:5; Ezq. 27:13; 38:2, 3; 39:1
- bCant. 1:5
- cGn. 25:13; Isa. 21:16; 60:7; Jer. 2:10; 49:28; Ezq. 27:21
- aSal. 35:20
- aSal. 109:4
- bSal. 55:21
- aSal. 123:1; Isa. 40:26
- bSal. 87:1
- aSal. 124:8
- bSal. 115:15
- a1 Sam. 2:9; Sal. 66:9
- bSal. 41:2; 127:1; Isa. 27:3
- aSal. 91:4
- bSal. 16:8; 91:1; Isa. 25:4
- aSal. 91:5; Isa. 49:10; Jon. 4:8; Apoc. 7:16
- aSal. 41:2; 91:10–12
- aDt. 28:6; Sal. 113:2; 115:18
- aSal. 42:4; Isa. 2:3; Miq. 4:2; Zac. 8:21
- aSal. 9:14; 87:2; 116:19; Jer. 7:2
- aSal. 48:13; 147:2
- b2 Sam. 5:9; Neh. 4:6
- aEx. 23:17; Dt. 16:16; Sal. 84:5
- aDt. 17:8; 2 Crón. 19:8; Sal. 89:29
- aSal. 29:11; Jer. 29:7
- bSal. 102:14
- aSal. 51:18; Isa. 62:6
- bSal. 48:3, 13; Jer. 17:27
- aSal. 133:1
- b1 Sam. 25:6; Juan 20:19
- aNeh. 2:10; Est. 10:3
- aSal. 121:1; 141:8
- bSal. 2:4; 11:4
- aPrv. 27:18; Mal. 1:6
- bSal. 25:15
- aSal. 4:1; 51:1
- bNeh. 4:4; Sal. 119:22
- aNeh. 2:19; Sal. 79:4
- bJob 12:5; Isa. 32:9, 11; Amós 6:1
- cNeh. 4:4; Sal. 119:22
- aSal. 94:17
- bSal. 129:1
- aNúm. 16:30; Sal. 35:25; 56:1; 57:3; Prv. 1:12
- bGn. 39:19; Sal. 138:7
- aJob 22:11; Sal. 18:16; 32:6; 69:2; 144:7
- aJob 38:11
- aSal. 27:2; Prv. 30:14
- aSal. 141:10; 2 Cor. 11:33; Heb. 11:34
- bPrv. 6:5
- cSal. 91:3; Os. 9:8
- aSal. 121:2
- bGn. 1:1; Sal. 134:3
- aSal. 46:5
- bSal. 61:7; Ecl. 1:4
- aZac. 2:5
- bSal. 121:8
- aSal. 89:22; Prv. 22:8; Isa. 14:5
- b1 Sam. 24:10; Sal. 55:20; Hech. 12:1
- aSal. 119:68
- bSal. 7:10; 11:2; 32:11; 36:10; 94:15
- aJob 23:11; Sal. 40:4; 101:3
- bPrv. 2:15; Isa. 59:8
- cSal. 92:7; 94:4
- dSal. 128:6; Gál. 6:16
- dagVéase la nota al subtítulo del .
- aSal. 85:1; Jer. 29:14; Os. 6:11
- bHech. 12:9
- aJob 8:21
- bSal. 51:14; Isa. 35:6
- c1 Sam. 12:24; Sal. 71:19; Luc. 1:49
- aIsa. 25:9; Sof. 3:14
- aIsa. 35:6; 43:19
- aSal. 80:5; Jer. 31:9, 16; Lam. 1:2
- bIsa. 35:10; 51:11; 61:7; Gál. 6:9
- aSal. 78:69
- bSal. 121:4
- aGn. 3:17, 19
- bSal. 60:5
- cJob 11:18, 19; Prv. 3:24; Ecl. 5:12
- aGn. 33:5; 48:4; Jos. 24:3, 4; Sal. 113:9
- bDt. 7:13; 28:4; Isa. 13:18
- aSal. 112:2; 120:4
- aSal. 128:2, 3
- bPrv. 27:11; Isa. 29:21; Amós 5:12
- cGn. 34:20
- aSal. 112:1; 119:1
- bSal. 119:3
- aIsa. 3:10
- bSal. 109:11; Hag. 2:17
- cEcl. 8:12; Ef. 6:3
- aEzq. 19:10
- bSal. 52:8; 144:12
- aSal. 134:3
- bSal. 20:2; 135:21
- aGn. 48:11; 50:23; Job 42:16; Sal. 103:17; Prv. 17:6
- bSal. 125:5
- dagVéase la nota al subtítulo del .
- aEx. 1:11; Jue. 3:8; Sal. 88:15
- bIsa. 47:12; Jer. 2:2; 22:21; Ezq. 16:22; Os. 2:15; 11:1
- cSal. 124:1
- aJer. 1:19; 15:20; 20:11; Mat. 16:18; 2 Cor. 4:8, 9
- aSal. 119:137
- bSal. 140:5
- aSal. 70:3; 71:13
- bMiq. 4:11
- a2 Rey. 19:26; Sal. 37:2; Isa. 37:27
- aSal. 79:12
- aRut 2:4; Sal. 118:26
- aSal. 42:7; 69:2; Lam. 3:55
- aSal. 64:1; 119:149
- b2 Crón. 6:40; Neh. 1:6, 11
- cSal. 28:2; 140:6
- aSal. 76:7; 143:2; Nah. 1:6; Mal. 3:2; Apoc. 6:17
- aEx. 34:7; Neh. 9:17; Sal. 86:5; Isa. 55:7; Dan. 9:9
- b1 Rey. 8:39, 40; Jer. 33:8, 9
- aSal. 27:14; 33:20; 40:1; 62:1, 5; Isa. 8:17; 26:8
- bSal. 119:74, 81
- aSal. 63:6; 119:147
- aSal. 131:3
- bSal. 86:5; 103:4
- cSal. 111:9; Rom. 3:24; Ef. 1:7
- aSal. 103:3, 4; Luc. 1:68; Tito 2:14
- a2 Sam. 22:28; Sal. 101:5; Isa. 2:12; Sof. 3:11
- bPrv. 30:13; Isa. 5:15
- cJer. 45:5; Rom. 12:16
- dJob 42:3; Sal. 139:6
- aSal. 62:1
- bMat. 18:3; 1 Cor. 14:20
- aSal. 130:7
- bSal. 113:2
- a2 Sam. 16:12
- aGn. 49:24; Isa. 49:26; 60:16
- aJob 21:28
- aPrv. 6:4
- a1 Rey. 8:17; 1 Crón. 22:7; Sal. 26:8; Hech. 7:46
- bSal. 132:2
- aGn. 35:19; 1 Sam. 17:12
- b1 Sam. 7:1
- aSal. 43:3
- bSal. 5:7; 99:5
- c1 Crón. 28:2
- aNúm. 10:35; 2 Crón. 6:41; Sal. 68:1
- bSal. 132:14
- cSal. 78:61
- aJob 29:14
- bSal. 30:4; 132:16; 149:5
- aSal. 2:2; 132:17
- aSal. 89:3, 35
- b2 Sam. 7:12–16; 1 Crón. 17:11–14; 2 Crón. 6:16; Sal. 89:4; Hech. 2:30
- aLuc. 1:32; Hech. 2:30
- aSal. 48:1, 2; 78:68
- bSal. 68:16
- aSal. 132:8
- bSal. 68:16; Mat. 23:21
- aSal. 147:14
- bSal. 107:9
- a2 Crón. 6:41; Sal. 132:9
- aEzq. 29:21; Luc. 1:69
- b1 Rey. 11:36; 15:4; 2 Rey. 8:19; 2 Crón. 21:7; Sal. 18:28
- aJob 8:22; Sal. 35:26; 109:29
- bSal. 21:3
- aGn. 13:8; Heb. 13:1
- aEx. 29:7; 30:25, 30; Lev. 8:12
- bEx. 28:33; 39:24
- aPrv. 19:12; Os. 14:5; Miq. 5:7
- bDt. 3:9; 4:48
- cSal. 48:2; 74:2; 78:68
- dLev. 25:21; Dt. 28:8; Sal. 42:8
- eSal. 21:4
- aSal. 103:21
- bSal. 135:1, 2
- cDt. 10:8; 1 Crón. 23:30; 2 Crón. 29:11
- d1 Crón. 9:33
- aSal. 28:2; 1 Tim. 2:8
- bSal. 63:2
- aSal. 128:5
- bSal. 124:8
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