Miqueas 4–5
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Reinado futuro del Señor
aY sucederá en los últimos días
Que el monte de la casa del Señor
Será establecido como cabeza de los montesb;
Se elevará sobre las colinas,
Y correrán a él los pueblosc.
Vendrána muchas naciones y dirán:
«Vengan y subamos al monte del Señorb,
A la casa del Dios de Jacob,
Para que Él nos instruya en Sus caminosc,
Y nosotros andemos en Sus sendas».
Porque de Sión saldrá la ley,
Y de Jerusalénd la palabra del Señor.
Él juzgará entre muchos pueblos,
Y enjuiciará a naciones poderosas y lejanas;
Entonces forjarán sus espadas en rejas de arado
Y sus lanzas en podaderasa.
No alzará espada nación contra nación,
Ni se adiestrarán más para la guerrab.
Cada uno se sentará bajo su parra
Y bajo su higueraa,
Y no habrá quien los atemoriceb,
Porque la boca del Señor de los ejércitos ha habladoc.
Aunque todos los pueblos anden
Cada uno en el nombre de su diosa,
Nosotros andaremos
En el nombre del Señor nuestro Dios para siempreb.
«En aquel día», declara el Señor,
«Reuniré a la cojaa
Y recogeré a la perseguidab,
A las que Yo había maltratado.
»Haré de la coja un remanentea,
Y de la perseguida una nación fuerte.
Y el Señor reinará sobre ellos en el monte Siónb
Desde ahora y para siempre.
»Y tú, torre del rebañoa,
Colina de la hija de Sión,
Hasta ti vendrá,
Vendrá el antiguo dominio,
El reino de la hija de Jerusalénb.
»Ahora, ¿por qué gritas tan fuertea?
¿No hay rey en ti?
¿Ha perecido tu consejerob,
Que el dolor te aflige como a mujer de parto?
»Retuércete y gimea,
Hija de Sión,
Como mujer de parto,
Porque ahora saldrás de la ciudad
Y habitarás en el campo,
E irás hasta Babiloniab.
Allí serás rescatadac,
Allí te redimirá el Señord
De la mano de tus enemigos.
»Pero ahora se han juntado contra ti muchas nacionesa,
Que dicen: “Sea profanada,
Y que se deleiten en Sión nuestros ojos”.
»Pero ellos no conocen los pensamientos del Señora,
Ni comprenden Su propósito;
Porque los ha recogido como gavillas en la era.
»Levántate y trillaa, hija de Sión,
Pues Yo haré tu cuerno de hierro
Y tus pezuñas de bronce,
Para que desmenuces a muchos pueblosb,
Para que consagres al Señor su injusta ganancia,
Y sus riquezas al Señor de toda la tierrac».
Reinado del libertador
1Reúne ahora tus tropas, hija de guerreros;
Han puesto sitio contra nosotros.
Con una vara herirán en la mejillaa al juez de Israel.
Aunque eres pequeña entre las familias de Judá,
De ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israelb.
Y sus orígenes son desde tiempos antiguos,
Desde los días de la eternidadc.
Por tanto, Él los abandonaráa hasta el tiempo
En que dé a luz la que ha de dar a luzb.
Entonces el resto de sus hermanos
Volverá a los israelitasc.
Y Él se afirmará y pastoreará Su rebañoa
Con el poder del Señor,
Con la majestad del nombre del Señor Su Dios.
Y permanecerán,
Porque en aquel tiempo Él será engrandecido
Hasta los confines de la tierrab.
Él será nuestra paza.
Cuando el asirio invada nuestra tierrab,
Y cuando pisotee nuestros palacios,
Levantaremos contra él
Siete pastores y ocho príncipes del pueblo.
Y ellos pastorearán la tierra de Asiria con espadaa,
La tierra de Nimrodb en sus puertas;
Él nos librará del asirio
Cuando invada nuestra tierra
Y pisotee nuestro territorioc.
Entonces el remanente de Jacoba,
En medio de muchos pueblos,
Será como rocío que viene del Señorb,
Como lluvias sobre la hierbac
Que no espera al hombre
Ni aguarda a los hijos de los hombres.
El remanente de Jacob
Será entre las naciones,
En medio de muchos pueblos,
Como león entre las fieras de la selvaa,
Como leoncillo entre los rebaños de ovejas,
Que si pasa,
Pisotea y desgarrab,
Y no hay quien librec.
Se alzará tu mano contra tus adversarios,
Y todos tus enemigos serán exterminadosa.
«Y sucederá en aquel día», declara el Señor,
«Que exterminaré tus caballos de en medio de ti,
También destruiré tus carrosa.
»Exterminaré además las ciudades de tu tierraa,
Y derribaré todas tus fortalezasb.
»Exterminaré las hechicerías de tu mano,
Y no tendrás más adivinosa.
»Exterminaré tus imágenes talladas
Y tus pilares sagrados de en medio de ti,
Y ya no te postrarás más
Ante la obra de tus manosa.
»Arrancaré tus Aseras1a de en medio de ti,
Y destruiré tus ciudades.
»Y con ira y furor tomaré venganzaa
De las naciones que no obedecieron».
Footnotes
- 1 símbolos de madera de una deidad femenina.
Cross references
- aMiq. 4:1–3: Isa. 2:2–4; Dan. 2:28; 10:14; Os. 3:5
- bEzq. 43:12; Miq. 3:12; Zac. 8:3
- cSal. 22:27; 86:9; Jer. 3:17
- aZac. 2:11; 14:16
- bIsa. 2:3; Jer. 31:6
- cSal. 25:8, 9, 12; Isa. 54:13
- dIsa. 42:1–4; Zac. 14:8, 9
- aJoel 3:10
- bIsa. 2:4; 11:3–5
- a1 Rey. 4:25; Zac. 3:10
- bLev. 26:6; Jer. 30:10
- cIsa. 1:20; 40:5
- a2 Rey. 17:29
- bJos. 24:15; Isa. 26:8, 13; Zac. 10:12
- aSof. 3:19
- bSal. 147:2; Ezq. 34:13, 16; 37:21
- aMiq. 5:7, 8; 7:18
- bIsa. 24:23
- aSal. 48:3, 12; 61:3; Miq. 2:12
- bIsa. 1:26; Zac. 9:10
- aJer. 8:19
- bIsa. 3:1–3
- aMiq. 5:3
- b2 Rey. 20:18; Isa. 43:14; Os. 2:14
- cIsa. 45:13; Miq. 7:8–12
- dIsa. 48:20; 52:9–12
- aIsa. 5:25–30; 17:12–14
- aSal. 147:19, 20
- aIsa. 41:15
- bJer. 51:20–23
- cIsa. 60:9
- 1En el texto 4:14.
- a1 Rey. 22:24; Job 16:10; Lam. 3:30
- 1En el texto 5:1.
- aGn. 35:19; 48:7; Rut 4:11; Mat. 2:6
- bIsa. 11:1; Jer. 30:21; Zac. 9:9; Luc. 2:4; Juan 7:42
- cSal. 102:25; Prv. 8:22, 23
- aOs. 11:8
- bMiq. 4:9, 10; 7:13
- cIsa. 10:20–22; Miq. 5:7, 8
- aIsa. 40:11; 49:9; Ezq. 34:13–15, 23, 24; Miq. 7:14
- bIsa. 45:22; 52:10
- aIsa. 9:6; Luc. 2:14; Ef. 2:14; Col. 1:20
- bIsa. 8:7, 8; 10:24–27
- aNah. 2:11–13; Sof. 2:13
- bGn. 10:8–11
- cIsa. 14:25; 37:36, 37
- aMiq. 2:12; 4:7; 5:3; 7:18
- bSal. 110:3; Os. 14:5
- cDt. 32:2; Sal. 72:6; Isa. 44:3
- aGn. 49:9; Núm. 24:9
- bSal. 44:5; Isa. 41:15, 16; Miq. 4:13; Zac. 10:5
- cSal. 50:22; Os. 5:14
- aSal. 10:12; 21:8; Isa. 26:11
- aDt. 17:16; Isa. 2:7; Os. 14:3; Zac. 9:10
- aIsa. 1:7; 6:11
- bIsa. 2:12–17; Os. 10:14; Amós 5:9
- aDt. 18:10–12; Isa. 2:6; 8:19
- aIsa. 2:18; 17:8; Ezq. 6:9
- aEx. 34:13; Isa. 17:8; 27:9
- aIsa. 1:24; 65:12
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