Lamentaciones 3–5
La Biblia de las AméricasOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Hebreo
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
Capitulo 3
Lamentación del afligido
Yo soy el hombre que ha visto la aflicción
bajo la vara de su furora.
2Él me ha llevado y me ha hecho andar
en tinieblas y no en luza.
3Ciertamente contra mí ha vuelto y revuelto
su manoa todo el día.
4Ha hecho que se consuman mi carne y mi piel,
ha quebrado mis huesosa.
5Me ha sitiado1 y rodeado
6En lugares tenebrosos me ha hecho morar,
como los que han muerto hace tiempoa.
7Con muro me ha cercado y no puedo salira,
ha hecho pesadas mis cadenas1b.
8Aun cuando clamo y pido auxilio,
Él cierra el paso a mi oracióna.
9Ha cerrado1 mis caminos con piedra labrada,
ha hecho tortuosos mis senderosa.
10Él es para mí como oso en acecho,
como león en lugares ocultos.
11Ha desviado mis caminos y me ha destrozadoa,
me ha dejado desolado.
12Ha entesado su arcoa
y me ha puesto como blanco de la flechab.
13Hizo que penetraran en mis entrañas1
14He venido a ser objeto de burla de todo mi puebloa,
su coplab todo el día.
15Él me ha llenado de amargura,
me ha embriagado con ajenjoa.
16Ha quebrado con guijarroa mis dientesb,
ha hecho que me revuelque en el polvoc.
17Y mi alma ha sido privada1 de la paza,
he olvidado la felicidad2.
18Digo, pues: Ha perecido mi vigor,
y mi esperanzaa que venía del Señor.
19Acuérdate de mi aflicción y de mi vagar1,
del ajenjo y de la amargura2a.
20Ciertamente lo recuerda y se abate
21Esto traigo a mi corazón,
por esto tengo esperanzaa:
22Que las misericordias del Señor jamás terminan1a,
pues nunca fallan sus bondadesb;
23son nuevas cada mañanaa;
¡grande es tu fidelidadb!
24El Señor es mi porción—dice mi almaa—
por eso en Él esperob.
25Bueno es el Señor para los que en Él esperana,
para el alma que le buscab.
26Bueno es esperar en silencio
la salvación del Señora.
27Bueno es para el hombre llevar
el yugo en su juventud.
28Que se siente soloa y en silencio
ya que Él se lo ha impuesto;
29que ponga su boca en el polvoa,
quizá haya esperanzab;
30que dé la mejillaa al que lo hiere;
que se sacie de oprobios.
31Porque no rechaza para siempre el Señora,
32antes bien, si aflige, también se compadecerá
según su gran misericordiaa.
33Porque Él no castiga por gusto1,
ni aflige a los hijos de los hombresa.
34Aplastar bajo los1 pies
a todos los prisioneros de un país,
35privar del1 derecho a un hombre
en presencia del Altísimoa,
36defraudar1 a un hombre en su litigio:
estas cosas no aprueba2 el Señora.
37¿Quién es aquel1 que habla y así sucede,
a menos que el Señor lo haya ordenadoa?
38¿No salen de la boca del Altísimo
tanto el mal como el biena?
39¿Por qué ha de quejarse el ser viviente?
¡Sea valiente frente a sus pecadosa!
40Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos,
y volvamos al Señora;
41alcemos nuestro corazón en nuestras manos1
hacia Dios en los cielosa.
42Nosotros hemos transgredido y nos hemos rebeladoa;
tú no has perdonadob.
43Te has cubierto de ira y nos has perseguidoa;
has matado y no has perdonadob.
44Te has cubierto de una nubea
para que no pase la oraciónb.
45Basura y escoria nos has hecho
en medio de los pueblosa.
46Han abierto su boca contra nosotros
todos nuestros enemigosa.
47Terror y foso nos han sobrevenidoa,
desolación y destrucción.
48Arroyos de agua derraman mis ojos
a causa de la destrucción1 de la hija de mi puebloa.
49Mis ojos fluyen sin cesar,
ya que no hay descansoa
50hasta que mire y vea
el Señor desde los cielosa.
51Mis ojos causan dolor a mi alma
por todas las hijas de mi ciudad.
52Constantemente me han dado cazaa como a un aveb
mis enemigos, sin haber causa;
53silenciaron mi vida en la fosaa,
54Cubrieron las aguas mi cabeza,
dije: ¡Estoy perdidoa!
55Invoqué tu nombre, oh Señor,
desde la fosa más profundaa.
56Tú oíste mi voza: No escondas
tu oído a mi clamorb, a mi grito de auxilio.
57Te acercaste el día que te invoquéa,
dijiste: No temasb.
58Tú has defendido, oh Señor, la causa de mi almaa,
tú has redimido mi vidab.
59Tú has visto, oh Señor, mi opresióna,
juzga mi causab.
60Has visto toda su venganza,
todas sus tramas contra mía.
61Has oído sus oprobios, oh Señor,
todas sus tramas contra mía;
62los labios de mis agresores y sus murmuraciones
están contra mí todo el díaa.
63Se sienten o se levanten, míralosa,
yo soy el objeto de su coplab.
64Tú les darás su pago, oh Señor,
conforme a la obra de sus manosa.
65Les darás dureza1 de corazóna,
tu maldición será sobre ellos.
66Los perseguirás con ira y los destruirása
de debajo de los cielos del Señorb.
Capitulo 4
Sufrimientos a causa del sitio
¡Cómo se ha ennegrecido el oro,
cómo ha cambiado el oro puro!
Esparcidas están las piedras sagradas
por las esquinas1 de todas las callesa.
2Los hijos preciados de Sión,
que valían su peso en oro puro,
¡cómo son tenidos por vasijas de barro,
obra de manos de alfareroa!
3Aun los chacales dan las ubres,
dan de mamar a sus críasa;
pero la hija de mi pueblo se ha vuelto cruelb
como los avestrucesc en el desierto.
4La lengua del niño de pecho se le pega
al paladar por la seda;
los pequeños piden panb,
pero no hay quien lo reparta.
5Los que comían manjares
andan desolados por las callesa;
los que se criaron entre púrpura1
abrazan estercoleros2.
6La iniquidad de la hija de mi pueblo
es mayor que el pecado de Sodomaa,
que fue derribadab en un instante
sin que manos actuaran contra1 ella.
7Sus consagrados1 eran más puros que la nievea,
más blancos que la leche,
más rojizos de cuerpo2 que los corales,
como el zafirob su apariencia.
8Más negro que el hollín es su aspecto,
no se les reconoce por las calles;
se ha pegado su piel a sus huesosa,
se ha marchitado, se ha vuelto como maderab.
9Más dichosos son los muertos1 a espada
que los que murieron1 de hambre,
que se consumen2a, extenuados,
por falta de los frutos de los3 camposb.
10Las manos de mujeres compasivas
cocieron a sus propios hijosa,
que les sirvieron de comidab
a causa de la destrucción de la hija de mi pueblo.
11El Señor ha cumplido su furor,
ha derramado su ardiente ira;
y ha encendido un fuegoa en Sión
que ha consumido sus cimientosb.
12No creyeron los reyes de la tierra,
ni ninguno de los habitantes del mundoa,
que pudieran entrar el adversario y el enemigo
por las puertas de Jerusalénb.
13A causa de los pecados de sus profetas
y de las iniquidades de sus sacerdotes,
quienes derramaron en medio de ella
14vagaron ciegos por las callesa,
manchados de sangreb,
sin que nadie pudiera tocar sus vestidosc.
15¡Apartaos! ¡Inmundos! gritaban de sí mismos1a.
¡Apartaos, apartaos, no toquéis!
Así que huyeron y vagaronb;
entre las naciones se decía2:
No seguirán residiendo entre nosotros.
16La presencia del Señor los dispersó,
no volverá a mirarlos.
No honraron a1 los sacerdotesa,
ni tuvieron piedad de los ancianos.
17Aun nuestros ojos desfallecían,
En nuestro velar hemos aguardado2b
a una nación incapaz de salvar.
18Ponían trampas a nuestros pasosa
para que no anduviéramos por nuestras plazas.
Se acercó nuestro fin,
se cumplieron nuestros días,
porque había llegado nuestro finb.
19Nuestros perseguidores eran más veloces
que las águilas del cielo;
por los montes nos persiguieron,
en el desierto nos tendieron emboscadasa.
20El aliento de nuestras vidas1a, el ungido del Señorb,
fue atrapado en sus fosos,
aquel de quien habíamos dichoc: A su sombrad
viviremos entre las naciones.
21Regocíjate y alégrate, hija de Edoma,
la que habitas en la tierra de Uz;
también a ti pasará la copab,
te embriagarás y te desnudarás.
22Se ha completado el castigo de tu iniquidad, hija de Sión:
no volverá Él a desterrartea;
mas castigará tu iniquidad, hija de Edom;
pondrá al descubierto tus pecadosb.
Capitulo 5
Plegaria de Jeremías por el pueblo
Acuérdate, oh Señor, de lo que nos ha sucedido;
mira y ve nuestro oprobioa.
2Nuestra heredad ha pasado a extrañosa,
nuestras casas a extranjerosb.
3Hemos quedado huérfanos, sin padre,
nuestras madres, como viudasa.
4Por el agua que bebemos tenemos que pagar1,
nuestra leña nos llega por precioa.
5Sobre nuestros cuellos están nuestros perseguidores1;
no hay descanso para nosotros, estamos agotadosa.
6A Egipto y a Asiria nos hemos sometido1
para saciarnos de pana.
7Nuestros padres pecaron, ya no existen,
y nosotros cargamos con sus iniquidadesa.
8Esclavos dominan sobre nosotrosa,
no hay quien nos libre de su manob.
9Con peligro de nuestras vidas1 conseguimos nuestro pana,
enfrentándonos a la espada del desierto.
10Nuestra piel quema como un horno,
a causa de los ardores1 del hambrea.
11Violaron a las mujeres en Sióna,
a las vírgenes en las ciudades de Judá.
12Los príncipes fueron colgados de sus manos,
los rostros de los ancianos no fueron respetadosa.
13Los jóvenes trabajaron en1 el molinoa,
y los muchachos cayeron bajo el peso de la leñab.
14Los ancianos se han apartado de1 las puertas,
los jóvenes de su músicaa.
15Ha cesado el gozo de nuestro corazón,
se ha convertido en duelo nuestra danzaa.
16Ha caído la corona de nuestra cabezaa.
¡Ay de nosotros, pues hemos pecadob!
17Por esto está abatido nuestro corazóna,
por estas cosas se nublan nuestros ojosb,
18por el monte Sión que está asoladoa;
las zorras merodean en élb.
19Mas1 tú, oh Señor, reinas2 para siempre,
tu trono permanece de generación en generacióna.
20¿Por qué te olvidas para siempre de nosotros,
y nos abandonas a perpetuidad1a?
21Restáuranos a ti, oh Señor, y seremos restauradosa;
renueva nuestros días como antañob,
22a no ser que nos hayas desechado totalmentea,
y estés enojado en gran manera contra nosotrosb.
Notas al pie
- 1, Ha edificado contra mí
- 2, hiel
- 1, mi bronce
- 1, cercado
- 1, riñones
- 2, hijos
- 1, has rechazado
- 2, el bien
- 1O, sufrimiento
- 2, hiel
- 1Así en un , el Targum y la versión siriaca; en heb., porque no somos consumidos
- 1, de su corazón
- 1, sus
- 1O, poner a un lado el
- 1, hacer torcer
- 2, ve
- 1, éste
- 1, a las palmas
- 1, quebranto
- 1O, arrojaron piedra
- 1O, insolencia
- 1, la cabeza
- 1O, carmesí
- 2O, cenizales
- 1O, se restregaran sobre
- 1O, nazareos
- 2, huesos
- 1, traspasados
- 2, se desvanecen
- 3, mis
- 1O, les gritaban
- 2, dijeron
- 1, No alzaron los rostros de
- 1, nuestra ayuda
- 2, velado
- 1, narices
- 1, Bebemos nuestra agua por plata
- 1, hemos sido perseguidos
- 1, hemos dado la mano
- 1, Con nuestra alma
- 1O, ante los tormentos
- 1, cargaron
- 1, cesado de estar a
- 1Así en algunos y versiones antiguas; el omite: Mas
- 2, te sientas
- 1, hasta largura de días
Referencias cruzadas
- aSal. 88:7, 15, 16
- aJob 30:26; Isa. 59:9; Jer. 4:23
- aSal. 38:2; Isa. 5:25
- aSal. 31:9, 10; 38:2–8; 51:8; 102:3–5; Isa. 38:13
- aJob 19:8
- bJer. 23:15; Lam. 3:19
- aSal. 88:5, 6; 143:3
- aJob 3:23; 19:8
- bJer. 40:4
- aJob 30:20; Sal. 22:2
- aIsa. 63:17; Os. 2:6
- aJob 16:12, 13; Jer. 15:3; Os. 6:1
- aSal. 7:12; Lam. 2:4
- bJob 6:4; 7:20; Sal. 38:2
- aJer. 5:16
- aSal. 22:6, 7; 123:4; Jer. 20:7
- bJob 30:9; Lam. 3:63
- aJer. 9:15
- aProv. 20:17
- bSal. 3:7; 58:6
- cJer. 6:26
- aIsa. 59:11; Jer. 12:12
- aJob 17:15; Ezeq. 37:11
- aJer. 9:15; Lam. 3:5, 15
- aJob 21:6
- bSal. 42:5, 6, 11; 43:5; 44:25
- aSal. 130:7
- aSal. 78:38; Jer. 3:12; 30:11
- bMal. 3:6
- aIsa. 33:2; Sof. 3:5
- bHeb. 10:23
- aSal. 16:5; 73:26
- bSal. 33:18
- aSal. 27:14; Isa. 25:9
- bIsa. 26:9
- aSal. 37:7
- aJer. 15:17
- aJob 16:15; 40:4
- bJer. 31:17
- aJob 16:10; Isa. 50:6
- aSal. 77:7; 94:14; Isa. 54:7–10
- aSal. 78:38; 106:43–45; Os. 11:8
- aSal. 119:67, 71, 75; Ezeq. 33:11; Heb. 12:10
- aSal. 140:12; Prov. 17:15
- aJer. 22:3; Hab. 1:13
- aSal. 33:9–11
- aJob 2:10; Isa. 45:7; Jer. 32:42
- aJer. 30:15; Miq. 7:9; Heb. 12:5, 6
- aSal. 119:59; 139:23, 24; 2 Cor. 13:5
- aSal. 25:1; 28:2; 141:2
- aNeh. 9:26; Jer. 14:20; Dan. 9:5
- b2 Rey. 24:4; Jer. 5:7, 9
- aSal. 83:15; Lam. 3:66
- bLam. 2:2, 17, 21
- aSal. 97:2
- bLam. 3:8; Zac. 7:13
- a1 Cor. 4:13
- aJob 30:9, 10; Sal. 22:6–8; Lam. 2:16
- aIsa. 24:17, 18; Jer. 48:43, 44
- aSal. 119:136; Jer. 9:1, 18; Lam. 1:16; 2:11, 18
- aSal. 77:2; Jer. 14:17
- aSal. 80:14; Isa. 63:15; Lam. 5:1
- aSal. 35:7, 19
- b1 Sam. 26:20; Sal. 11:1; 124:7
- aJer. 37:16; 38:6, 9
- bDan. 6:17
- aSal. 69:2; Jon. 2:3–5
- aSal. 130:1; Jon. 2:2
- aJob 34:28
- bSal. 55:1
- aSal. 145:18
- bIsa. 41:10, 14
- aJer. 50:34
- bSal. 34:22
- aJer. 18:19, 20
- bSal. 26:1; 43:1
- aJer. 11:19
- aSal. 74:18; 89:50; Lam. 5:1; Sof. 2:8
- aSal. 59:7, 12; 140:3; Ezeq. 36:3
- aSal. 139:2
- bJob 30:9; Lam. 3:14
- aSal. 28:4; Jer. 51:6, 24, 56
- aEx. 14:8; Deut. 2:30; Isa. 6:10
- aLam. 3:43
- bSal. 8:3
- aEzeq. 7:19–22
- aIsa. 30:14; Jer. 19:1, 11
- aIsa. 49:15; Ezeq. 5:10
- bJob 39:14–17
- cIsa. 13:22; 34:13
- aSal. 22:15; Jer. 14:3
- bLam. 2:12
- aJer. 6:2; Amós 6:3–7
- aGén. 19:24
- bGén. 19:25; Jer. 20:16
- aSal. 51:7
- bEx. 24:10; Job 28:16
- aJob 19:20; Sal. 102:3–5
- bJob 30:30; Lam. 5:10
- aJer. 16:4
- bLev. 26:39; Ezeq. 24:23
- aLev. 26:29; Deut. 28:57; 2 Rey. 6:29; Jer. 19:9; Lam. 2:20; Ezeq. 5:10
- bDeut. 28:53–55
- aJer. 7:20; Lam. 2:17; Ezeq. 22:31
- bDeut. 32:22; Jer. 17:27
- aDeut. 29:24
- bJer. 21:13
- aJer. 5:31; 6:13; Lam. 2:14; Ezeq. 22:26–28
- bJer. 2:30; 26:8, 9; Mat. 23:31
- aDeut. 28:28, 29; Isa. 29:10; 56:10; 59:9, 10
- bIsa. 1:15
- cJer. 2:34
- aLev. 13:45, 46
- bJer. 49:5
- aIsa. 9:14–16; Jer. 52:24–27
- aJer. 37:7; Lam. 1:7
- bEzeq. 29:6, 7, 16
- aJer. 16:16
- bJer. 5:31; Ezeq. 7:2–12; Amós 8:2
- aIsa. 5:26–28; 30:16, 17; Jer. 4:13; Hab. 1:8
- aGén. 2:7
- b2 Sam. 1:14; 19:21
- cJer. 39:5; 52:9
- dDan. 4:12
- aSal. 137:7; Jer. 25:21
- bAbd. 16
- aIsa. 40:2; Jer. 33:7, 8
- bJer. 49:10; Mal. 1:3, 4
- aSal. 44:13–16
- aIsa. 1:7; Os. 8:7, 8
- bSof. 1:13
- aEx. 22:24; Jer. 15:8; 18:21
- aIsa. 3:1
- aNeh. 9:36, 37
- aOs. 9:3; 12:1
- aJer. 14:20; 16:12
- aNeh. 5:15
- bSal. 7:2; Zac. 11:6
- aJer. 40:9–12
- aJob 30:30; Lam. 4:8
- aIsa. 13:16; Zac. 14:2
- aIsa. 47:6; Lam. 4:16
- aJue. 16:21
- bJer. 7:18
- aIsa. 24:8; Jer. 7:34
- aJer. 25:10; Amós 8:10
- aJob 19:9; Sal. 89:39; Jer. 13:18
- bIsa. 3:9–11
- aIsa. 1:5
- bJob 17:7; Lam. 2:11
- aMiq. 3:12
- bNeh. 4:3
- aSal. 45:6; 102:12, 25–27
- aSal. 13:1; 44:24
- aSal. 80:3; Jer. 31:18
- bIsa. 60:20–22
- aSal. 60:1, 2; Jer. 7:29
- bIsa. 64:9
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation