Logos Bible Study

Hebreos 5–6

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Capitulo 5

Jesús como sumo sacerdote

Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombresa es constituido a favor de los hombres en las cosas que a Dios se refierenb, para presentar ofrendas y sacrificiosc por los pecadosd;

2y puede1 obrar con benignidad2a para con los ignorantesb y extraviadosc, puesto que él mismo está sujeto a flaquezasd;

3y por esa causa está obligado a ofrecer sacrificios por los pecadosa, por sí mismo tanto como por el pueblob.

4Y nadie toma este honor para sí mismoa, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarónb.

5De la misma manera, Cristo no se glorificó a sí mismoa para hacerse Sumo Sacerdoteb, sino que lo glorificó el que le dijoc:

Hijo mío eres tú,

Yo te he engendrado hoyd;

6como también dice en otro pasaje:

Tú eres sacerdote para siempre

según el orden de Melquisedeca.

7Cristo1, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicasa con gran clamor y lágrimasb al que podía librarle2c de la muerte, fue oído a causa de su temor reverented;

8y aunque era Hijoa, aprendió obedienciab por lo que padeció;

9y habiendo sido hecho perfectoa, vino a ser fuente1 de eterna salvación para todos los que le obedecen,

10siendo constituido por Dios sumo sacerdotea según el orden de Melquisedecb.

Crecimiento en la madurez espiritual

11Acerca de esto1 tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír.

12Pues aunque ya1 debierais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principiosa elementales2b de los oráculos de Diosc, y habéis llegado a tener necesidad de leched y no de alimento sólido.

13Porque todo el que toma solo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niñoa.

14Pero el alimento sólido es para los adultos1a, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitadosb para discernir el bien y el malc.

Capitulo 6

Por tanto, dejandoa las enseñanzas elementales1b acerca de Cristo2, avancemos hacia la madurez3c, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertasd y de la fe hacia Dios,

2de la enseñanza sobre lavamientos1a, de la imposición de manosb, de la resurrección de los muertosc y del juicio eternoc.

3Y esto haremos, si Dios lo permitea.

4Porque en el caso de los que fueron una vez iluminadosa, que probaron del don celestialb y fueron hechos partícipes del Espíritu Santoc,

5que gustarona la buena palabra de Diosb y los poderes del siglo venideroc,

6pero después cayeron, es imposible renovarlos otra veza para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Diosb y lo exponen a la ignominia pública.

7Porque la tierra que bebe la lluvia que con frecuencia cae1 sobre ella y produce vegetación útil a aquellos a causa de los cuales es cultivadaa, recibe bendición de Dios;

8pero si produce espinos y abrojos no vale nada, está próxima a ser maldecida1a, y termina por ser quemada2.

Esperanza de cosas mejores

9Pero en cuanto a vosotros, amadosa, aunque hablemos de esta manera, estamos persuadidos de las cosas que son mejores y que pertenecen a la salvación.

10Porque Dios no es injustoa como para olvidarse de vuestra obra y del amorb que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santosc.

11Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fina, para alcanzar la plena1 seguridadb de la esperanza,

12a fin de que no seáis indolentes, sino imitadoresa de los que mediante la fe y la pacienciab heredan las promesasc.

La promesa de Dios es segura

13Pues cuando Dios hizo la promesa a Abrahama, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por sí mismob,

14diciendo: Ciertamente te bendeciré y ciertamente te multiplicarea.

15Y así, habiendo esperado con pacienciaa, obtuvo la promesa.

16Porque los hombres juran por uno mayor que ellos mismosa, y para ellos un juramento dado como confirmación es el fin de toda discusiónb.

17De la misma manera1 Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesaa la inmutabilidad de su propósitob, interpuso2 un juramento,

18a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mientaa, seamos grandemente animados1 los que hemos huido para refugiarnos, echando mano de la esperanza puesta delante de nosotrosb,

19la cual tenemos como ancla del alma, una esperanzaa segura y firme, y que penetra hasta detrás1 del velob,

20donde Jesús entró por nosotrosa como precursor, hecho, según el orden de Melquisedecb, Sumo Sacerdote para siempre.

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Footnotes

  1. 1, pudiendo
  2. 2O, compasión
  3. 1, El cual
  4. 2O, salvarle
  5. 1O, autor
  6. 1O, El
  7. 1, por causa del tiempo
  8. 2, elementos del principio
  9. 1O, los que han alcanzado madurez
  10. 1, la palabra del principio
  11. 2I.e., del Mesías
  12. 3O, perfección
  13. 1O, bautismos
  14. 1, viene
  15. 1, a una maldición
  16. 2, su fin es para quemarse
  17. 1, a plenitud la
  18. 1O, Por tanto
  19. 2O, garantizó
  20. 1, podamos tener un fortísimo consuelo
  21. 1, dentro

Cross references

  1. aEx. 28:1
  2. bHeb. 2:17
  3. cHeb. 7:27; 8:3, 4; 9:9; 10:11
  4. d1 Cor. 15:3; Heb. 7:27; 10:12
  5. aHeb. 2:18; 4:15
  6. bEf. 4:18; Heb. 9:7
  7. cSant. 5:19; 1 Ped. 2:25
  8. dHeb. 7:28
  9. a1 Cor. 15:3; Heb. 7:27; 10:12
  10. bLev. 9:7; 16:6; Heb. 7:27; 9:7
  11. aNúm. 16:40; 18:7; 2 Crón. 26:18
  12. bEx. 28:1; 1 Crón. 23:13
  13. aJuan 8:54
  14. bHeb. 2:17; 5:10
  15. cHeb. 1:1, 5
  16. dSal. 2:7
  17. aSal. 110:4; Heb. 5:10; 6:20; 7:11, 17
  18. aMat. 26:39, 42, 44; Mar. 14:36, 39; Luc. 22:41, 44
  19. bMat. 27:46, 50; Mar. 15:34, 37; Luc. 23:46
  20. cMar. 14:36
  21. dHeb. 11:7; 12:28
  22. aHeb. 1:2
  23. bFil. 2:8
  24. aHeb. 2:10
  25. aHeb. 2:17; 5:5
  26. bHeb. 5:6
  27. aGál. 4:3
  28. bHeb. 6:1
  29. cHech. 7:38
  30. d1 Cor. 3:2; 1 Ped. 2:2
  31. a1 Cor. 3:1; 14:20; 1 Ped. 2:2
  32. a1 Cor. 2:6; Ef. 4:13; Heb. 6:1
  33. b1 Tim. 4:7
  34. cRom. 14:1 y sig.
  35. aFil. 3:13, 14
  36. bHeb. 5:12
  37. cHeb. 5:14
  38. dHeb. 9:14
  39. aJuan 3:25; Hech. 19:3, 4
  40. bHech. 6:6
  41. cHech. 17:31, 32
  42. aHech. 18:21
  43. a2 Cor. 4:4, 6; Heb. 10:32
  44. bJuan 4:10; Ef. 2:8
  45. cGál. 3:2; Heb. 2:4
  46. a1 Ped. 2:3
  47. bEf. 6:17
  48. cHeb. 2:5
  49. aMat. 19:26; Heb. 10:26, 27; 2 Ped. 2:21; 1 Jn. 5:16
  50. bHeb. 10:29
  51. a2 Tim. 2:6
  52. aGén. 3:17, 18; Deut. 29:22 y sig.
  53. a1 Cor. 10:14; 2 Cor. 7:1; 12:19; 1 Ped. 2:11; 2 Ped. 3:1; 1 Jn. 2:7; Jud. 3
  54. aProv. 19:17; Mat. 10:42; 25:40; Hech. 10:4
  55. b1 Tes. 1:3
  56. cRom. 15:25; Heb. 10:32–34
  57. aHeb. 3:6
  58. bHeb. 10:22
  59. aHeb. 13:7
  60. b2 Tes. 1:4; Sant. 1:3; Apoc. 13:10
  61. cHeb. 1:14
  62. aGál. 3:15, 18
  63. bGén. 22:16; Luc. 1:73
  64. aGén. 22:17
  65. aGén. 12:4; 21:5
  66. aGál. 3:15
  67. bEx. 22:11
  68. aHeb. 11:9
  69. bSal. 110:4; Prov. 19:21; Heb. 6:18
  70. aNúm. 23:19; Tito 1:2
  71. bHeb. 3:6; 7:19
  72. aSal. 39:7; 62:5; Hech. 23:6; Rom. 4:18; 5:4, 5; 1 Cor. 13:13; Col. 1:27; 1 Ped. 1:3
  73. bLev. 16:2, 15; Heb. 9:2, 3, 7
  74. aJuan 14:2; Heb. 4:14
  75. bSal. 110:4; Heb. 2:17; 5:6