Isaías 1–5
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Capitulo 1
Rebelión del pueblo de Dios
Visión que tuvo1 Isaías, hijo de Amoz, concerniente a Judá y Jerusaléna, en los días de Uzíasb, Jotamc, Acazd y Ezequíase, reyes de Judá.
2Oíd, cielosa, y escucha, tierrab,
porque el Señor habla:
Hijosc crié y los hice crecer,
mas ellos se han rebelado contra míd.
3El buey conoce a su dueño
y el asno el pesebre de su amo;
pero Israel no conocea,
mi pueblo no tiene entendimientob.
4¡Ay, nación pecadora,
pueblo cargado de iniquidad,
hijos corrompidosb!
Han abandonado al Señorc,
han despreciado al Santo de Israeld,
se han apartado de Él2.
5¿Dónde más seréis castigados?
¿Continuaréis en rebelióna?
Toda cabeza está enfermab,
y todo corazón desfallecido.
6De la planta del pie a la cabezaa
no hay en él nada sanob,
sino golpes, verdugones y heridas recientes;
no han sido curadas1, ni vendadasc,
ni suavizadas con aceite.
7Vuestra tierra está desoladaa,
vuestras ciudades quemadas por el fuego,
vuestro suelo lo devoran los extraños delante de vosotros,
y es una desolación, como destruida por extraños.
8Y la hija de Sión ha quedado como cobertizo en una viña,
como choza en un pepinar, como ciudad sitiada.
9Si el Señor de los ejércitosa
no nos hubiera dejado algunos sobrevivientesb,
seríamos como Sodoma,
y semejantes a Gomorrac.
10Oíd la palabra del Señora,
gobernantes de Sodomab;
escuchad la instrucción de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra:
11¿Qué es para mí la abundancia de vuestros sacrificios?
—dice el Señor.
Harto estoy de holocaustos de carneros,
y de sebo de ganado cebado;
y la sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complacea.
12Cuando venís a presentaros delante de mía,
¿quién demanda esto de vosotros1, de que pisoteéis2 mis atrios?
13No traigáis más vuestras vanas ofrendas,
el incienso me es abominacióna.
Luna nueva y día de reposob, el convocar asambleasc:
¡no tolero iniquidad y asamblea solemned!
14Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas señaladas las aborrece mi almaa;
se han vuelto una carga para mí,
estoy cansado de soportarlasb.
15Y cuando extendáis vuestras manos1a,
esconderé mis ojos de vosotrosb;
sí, aunque multipliquéis las oraciones,
no escucharéc.
Vuestras manos1 están llenas de sangred.
quitad la maldad de vuestras obras de delante de mis ojosc;
cesad de hacer el mald,
17aprended a hacer el bien,
buscad la justiciaa,
reprended al opresor,
abogad por la viuda.
18Venid ahora, y razonemosa
—dice el Señor—
aunque vuestros pecados sean como la grana,
como la nieve serán emblanquecidosb;
aunque sean rojos como el carmesí,
como blanca lana quedarán.
19Si queréis y obedecéisa,
comeréis lo mejor de la tierrab;
20pero si rehusáis y os rebeláis,
por la espada seréis devoradosa.
Ciertamente, la boca del Señor ha habladob.
21¡Cómo se ha convertido en rameraa la ciudad fiel,
la que estaba llena de justicia!
Moraba en ella la rectitud,
mas ahora, asesinos.
22Tu plata se ha vuelto escoria,
tu vino está mezclado con agua.
23Tus gobernantes son rebeldes
y compañeros de ladronesa;
cada uno ama el sobornob
y corre tras las dádivas.
No defienden1 al huérfano,
ni llega a ellos la causa de la viudac.
Juicio y redención de Jerusalén
Por tanto, declara el Señor, Dios1 de los ejércitos,
el Poderoso de Israela:
¡Ah!, me libraré de mis adversarios,
y me vengaré de mis enemigosb.
25También volveré mi mano contra ti,
te limpiaré de tu escoriaa como con lejía,
y quitaré toda tu impureza1.
26Entonces restauraré tus jueces como al principioa,
y tus consejeros como al comienzo;
después de lo cual serás llamada ciudad de justiciab,
ciudad fiel.
27Sión será redimidaa con juicio,
y sus arrepentidos1 con justicia.
28Pero los transgresores y los pecadores serán aplastados1 a una,
y los que abandonan al Señor perecerána.
29Ciertamente os avergonzaréis1 de las encinas2a que habéis deseado,
y os abochornaréis de los jardinesb que habéis escogido.
30Porque seréis como encina1 cuya hoja está marchitaa,
y como jardín en que no hay agua.
31El fuerte se convertirá en estopa,
y su trabajo en chispa.
Arderán ambos a unaa,
y no habrá quien los apagueb.
Capitulo 2
Reinado universal de Dios y su juicio
Lo que1 vio Isaías, hijo de Amoz, concerniente a Judá y Jerusaléna.
aY acontecerá en los postreros días,
que el monteb de la casa del Señor
será establecido como1 cabeza de los montes;
se alzará sobre los collados,
y confluirán a él todas las nacionesc.
3Vendrán muchos pueblos, y dirán:
Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob;
para que nos enseñe acerca de sus caminos,
y andemos en sus sendas.
Porque de Sión saldrá la ley1,
y de Jerusalén la palabra del Señora.
4Juzgará entre las naciones,
y hará decisiones por1 muchos pueblos.
Forjarán sus espadas en rejas de aradoa,
y sus lanzas en podaderas.
No alzará espada nación contra nación,
ni se adiestrarán más para la guerrab.
5Casa de Jacoba, venid y caminemos a la luz del Señorb.
6Ciertamente has abandonado a tu puebloa, la casa de Jacob,
porque están llenos de costumbres del oriente,
son adivinos como los filisteosb,
y hacen tratos1 con hijos de extranjerosc.
7Se ha llenado su tierra de plata y de oro,
y no tienen fin sus tesoros;
su tierra se ha llenado de caballos,
y no tienen fin sus carrosa.
8También su tierra se ha llenado de ídolosa;
adoran la obra de sus manosb,
lo que han hecho sus dedos.
9Ha sido humillado el hombre común,
y ha sido abatido el hombre de importanciaa;
pero no los perdonesb.
10Métete en la roca, y escóndete en el polvoa
del terror del Señor y del esplendor de su majestadb.
11La mirada altiva1 del hombre será abatidaa,
y humillada la soberbia de los hombresb;
el Señor solo será exaltado en aquel día.
12Porque el día del Señor de los ejércitos vendrá
contra todo el que es soberbio y altivoa,
contra todo el que se ha ensalzado,
y será abatido.
13Y esto será contra todos los cedros del Líbano
altos y erguidos,
contra todas las encinas de Basána,
14contra todos los montes encumbradosa,
contra todos los collados elevados,
15contra toda torre altaa,
contra toda muralla fortificada,
16contra todas las naves de Tarsisa
y contra toda obra de arte preciada.
17Será humillado el orgullo del hombre
y abatida la altivez de los hombres;
el Señor solo será exaltado en aquel día,
18y los ídolos desaparecerán por completoa.
19Se meterán los hombres en las cuevas de las rocas
y en las hendiduras de la tierra1,
ante el terror del Señor
y ante el esplendor de su majestada,
cuando se levante para hacer temblar la tierrab.
20Aquel día el hombre arrojará a los topos y a los murciélagosa,
sus ídolos de plata y sus ídolos de orob
que se había hecho para adorarlos;
21y se meterá1 en las cavernas de las rocas y en las hendiduras de las peñas,
ante el terror del Señor y ante el esplendor de su majestad,
cuando Él se levante para hacer temblar la tierraa.
22Dejad de considerar al1 hombrea, cuyo soplo de vida está en su nariz;
pues ¿en qué ha de ser él estimadob?
Capitulo 3
Juicio contra Jerusalén y Judá
Porque he aquí, el Señor, Dios1 de los ejércitos, quitará de Jerusalén y de Judá
el sustento y el apoyo: todo sustento de pan
y todo sustento de aguaa;
2al poderoso y al guerrero,
al juez y al profeta,
al adivino y al ancianoa,
3al capitán de cincuenta y al hombre respetable,
al consejero, al diestro artífice y al hábil encantador.
4Les daré muchachos por príncipes,
y niños caprichosos gobernarán1 sobre ellosa.
5Y el pueblo será oprimido,
el uno por el otroa y cada cual por su prójimob;
el joven se alzará contra el anciano,
y el indigno contra el honorable.
6Cuando un hombre eche mano a su hermanoa en la casa de su padre, diciendo:
Tú tienes manto, serás nuestro jefe,
y estas ruinas estarán bajo tu mando1,
7ese día el otro se indignará1, diciendo:
porque en mi casa no hay ni pan ni manto;
no debéis nombrarme jefe del pueblo.
8Pues Jerusalén ha tropezado y Judá ha caídoa,
porque su lengua y sus obras están contra el Señorb,
rebelándose contra su gloriosa presencia1c.
9La expresión de su rostro1 testifica contra ellos,
y como Sodomaa publican su pecado;
no lo encubren.
¡Ay de ellos2!,
porque han traído mal sobre sí mismosb.
10Decid a los justos que les irá biena,
porque el fruto de sus obras comerán.
11¡Ay del impío! Le irá mal,
porque lo que él merece1 se le haráa.
12¡Oh pueblo mío! Sus opresores son muchachos1a,
y mujeres lo dominan.
Pueblo mío, los que te guían te hacen desviarb
y confunden el curso de tus sendas.
13El Señor se levanta para contender,
está en pie para juzgar a los pueblosa.
14El Señor entra en juicioa con los ancianos de su pueblo y con sus príncipes:
Pues vosotros habéis devorado la viñab,
el despojo del pobrec está en vuestras casas.
15¿Qué pensáis al aplastar a mi puebloa
y al moler la cara de los pobres?
—declara el Señor, Dios1 de los ejércitos.
16Además, dijo el Señor: Puesto que las hijas de Sión son orgullosas,
andan con el cuello erguido y los ojos seductores,
y caminan con paso menudo
haciendo tintinear las ajorcas en sus piesa,
17el Señor herirá con tiña el cráneo de las hijas de Sión,
y el Señor desnudará su frente.
18Aquel día el Señor les quitará el adorno de las ajorcas, los tocados y las lunetasa,
19los pendientes, los brazaletes y los velos,
20las redecillasa, las cadenillas de los pies, las cintas, las cajitas de perfume y los amuletos,
21los anillos1 y aretes de nariza,
22las ropas de gala, las túnicas, los mantos y las bolsas,
23los espejos, la ropa interior, los turbantes y los velos.
24Y sucederá que en vez de perfume aromático1a habrá podredumbre;
en vez de cinturón, cuerda;
en vez de peinado artificiosob, calviciec;
en vez de ropa fina, ceñidor de ciliciod;
cicatriz2 en vez de hermosura.
25Tus hombres caerán a espadaa,
y tus poderosos1 en batalla.
26Sus puertas1 se lamentarán y estarán de lutoa;
y ella, desolada, se sentará en tierrab.
Capitulo 4
Porque siete mujeres echarán mano de un hombre en aquel díaa, diciendo: Nuestro pan comeremos y con nuestra ropa nos vestiremos; tan solo déjanos llevar tu nombre, quita…
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Footnotes
- 1, vio
- 1, simiente
- 2, hacia atrás
- 1, exprimidas
- 1, busca esto de vuestra mano
- 2, el hollar de
- 1, palmas
- 1O, vindicad
- 1O, No vindican
- 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
- 1, mezcla
- 1O, los que regresan
- 1, el aplastamiento de transgresores y pecadores será
- 1Así en algunos ; en el , ellos se avergonzarán
- 2O, los terebintos
- 1O, terebinto
- 1, La palabra que
- 1, en
- 1O, instrucción
- 1O, reprenderá a
- 1O, se dan la mano
- 1, Los ojos de la altivez
- 1, del polvo
- 1, para meterse
- 1, Cesad del
- 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
- 1, poder arbitrario gobernará
- 1, mano
- 1, alzará su voz
- 2, atador de heridas
- 1, los ojos de su gloria
- 1O, Su parcialidad
- 2, su alma
- 1, el obrar de sus manos
- 1U, obran con severidad
- 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
- 1O, anillos de sellar
- 1O, aceite de bálsamo
- 2O, quemadura
- 1, tu fuerza
- 1, entradas
Cross references
- aIsa. 2:1; 40:9
- b2 Rey. 15:1–7, 13; 2 Crón. 26:1–23
- c2 Rey. 15:32–38; 2 Crón. 27:1–9
- d2 Rey. 16:1–20; 2 Crón. 28:1–27; Isa. 7:1
- e2 Rey. 18:1–20:21; 2 Crón. 29:1–32:33
- aDeut. 32:1
- bMiq. 1:2
- cJer. 3:22
- dIsa. 30:1, 9; 65:2
- aJer. 9:3, 6
- bIsa. 44:18
- aIsa. 14:20
- bNeh. 1:7
- cIsa. 1:28
- dIsa. 5:24
- aIsa. 31:6
- bIsa. 33:24; Ezeq. 34:4, 16
- aJob 2:7
- bSal. 38:3
- cJer. 8:22
- aLev. 26:33; Jer. 44:6
- aRom. 9:29
- bIsa. 10:20–22; 11:11, 16; 37:4, 31, 32; 46:3
- cGén. 19:24
- aIsa. 8:20; 28:14
- bIsa. 3:9; Ezeq. 16:49; Rom. 9:29; Apoc. 11:8
- aSal. 50:8; Jer. 6:20; Amós 5:21, 22; Mal. 1:10
- aEx. 23:17
- aIsa. 66:3
- b1 Crón. 23:31
- cEx. 12:16
- dJer. 7:9, 10
- aIsa. 29:1, 2
- bIsa. 7:13; 43:24
- a1 Rey. 8:22; Lam. 1:17
- bIsa. 8:17; 59:2
- cMiq. 3:4
- dIsa. 59:3
- aSal. 26:6
- bIsa. 52:11
- cIsa. 55:7
- dJer. 25:5
- aJer. 22:3; Sof. 2:3
- bSal. 82:3
- aIsa. 41:1, 21; 43:26; Miq. 6:2
- bSal. 51:7; Isa. 43:25; 44:22; Apoc. 7:14
- aDeut. 28:1; 30:15, 16
- bIsa. 55:2
- aIsa. 3:25; 65:12
- bIsa. 40:5; 58:14; Miq. 4:4; Tito 1:2
- aIsa. 57:3–9; Jer. 2:20
- aOs. 5:10; Miq. 7:3
- bEx. 23:8; Miq. 7:3
- cIsa. 10:2; Jer. 5:28; Ezeq. 22:7; Zac. 7:10
- aSal. 132:2; Isa. 49:26; 60:16
- bDeut. 28:63; Isa. 35:4; 59:18
- aEzeq. 22:19–22; Mal. 3:3
- aIsa. 60:17; Jer. 33:7
- bIsa. 33:5; 60:14; 62:1, 2; Zac. 8:3
- aIsa. 35:9; 62:12; 63:4
- aSal. 9:5; Isa. 66:24; 2 Tes. 1:8, 9
- aIsa. 57:5
- bIsa. 65:3; 66:17
- aIsa. 64:6
- aIsa. 5:24; 9:19; 26:11; 33:11–14
- bIsa. 66:24; Mat. 3:12; Mar. 9:43
- aIsa. 1:1
- aIsa. 2:2–4; Miq. 4:1–3
- bIsa. 27:13; 66:20
- cIsa. 56:7
- aIsa. 51:4, 5; Luc. 24:47
- aIsa. 32:17, 18; Joel 3:10
- bIsa. 9:5, 7; 11:6–9; Os. 2:18; Zac. 9:10
- aIsa. 58:1
- bIsa. 60:1, 2, 19, 20; 1 Jn. 1:5
- aDeut. 31:17
- b2 Rey. 1:2
- c2 Rey. 16:7, 8; Prov. 6:1
- aDeut. 17:16; Isa. 30:16; 31:1; Miq. 5:10
- aIsa. 10:11
- bSal. 115:4–8; Isa. 17:8; 37:19; 40:19; 44:17
- aSal. 49:2; 62:9; Isa. 5:15
- bNeh. 4:5
- aIsa. 2:19, 21; Apoc. 6:15, 16
- b2 Tes. 1:9
- aIsa. 5:15; 37:23
- bSal. 18:27; Isa. 13:11; 23:9; 2 Cor. 10:5
- aJob 40:11, 12; Isa. 24:4, 21; Mal. 4:1
- aZac. 11:2
- aIsa. 40:4
- aIsa. 25:12
- a1 Rey. 10:22; Isa. 23:1, 14; 60:9
- aIsa. 21:9; Miq. 1:7
- aIsa. 2:10
- bSal. 18:7; Isa. 13:13; 24:1, 19, 20; Hag. 2:6, 7; Heb. 12:26
- aLev. 11:19
- bIsa. 30:22; 31:7
- aIsa. 2:19
- aSal. 146:3; Jer. 17:5
- bSal. 8:4; 144:3, 4; Isa. 40:15, 17; Sant. 4:14
- aLev. 26:26; Isa. 5:13; 9:20; Ezeq. 4:16
- a2 Rey. 24:14; Isa. 9:14, 15; Ezeq. 17:12, 13
- aEcl. 10:16
- aMiq. 7:3–6
- bIsa. 9:19; Jer. 9:3–8
- aIsa. 4:1
- aEzeq. 34:4; Os. 5:13
- aIsa. 1:7; 6:11
- bSal. 73:9–11; Isa. 9:17; 59:3
- cIsa. 65:3
- aGén. 13:13; Isa. 1:10–15
- bProv. 8:36; 15:32; Rom. 6:23
- aDeut. 28:1–14; Ecl. 8:12; Isa. 54:17
- aDeut. 28:15–68; Isa. 65:6, 7
- aIsa. 3:4
- bIsa. 9:16; 28:14, 15
- aIsa. 66:16; Os. 4:1; Miq. 6:2
- aJos. 22:4; Sal. 143:2; Ezeq. 20:35, 36
- bSal. 14:4; Miq. 3:3
- cJob 24:9, 14; Sal. 10:9; Prov. 30:14; Isa. 10:1, 2; Ezeq. 18:12; Sant. 2:6
- aSal. 94:5
- aCant. 3:11; Isa. 3:16–4:1, 4; 32:9–15
- aJue. 8:21, 26
- aEx. 39:28
- aGén. 24:47; Ezeq. 16:12
- aEst. 2:12
- b1 Ped. 3:3
- cIsa. 22:12; Ezeq. 27:31; Amós 8:10
- dIsa. 15:3; Lam. 2:10
- aIsa. 1:20; 65:12
- aJer. 14:2; Lam. 1:4
- bLam. 2:10
- aIsa. 13:12
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