Estudio bíblico Logos

Oseas 7–8

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones

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Cada vez que quiero curar a Israel,

se manifiesta el pecado de Efraín

y las maldades de Samaría.

Y es que practican la mentira;

el ladrón entra en las casas

y, fuera, hacen estragos los bandidos.

No acaban de tener en cuenta

que yo recuerdo todas sus maldades;

ahora sus acciones los envuelven

y están presentes ante mí.

CONSPIRACIONES EN PALACIO

Divierten al rey con su malicia,

a los funcionarios con sus mentiras.

Todos ellos son adúlteros;

son como un horno ardiendo,

aunque no lo atice el panadero,

desde que la masa está preparada

hasta que llega a fermentar.

En la fiesta de nuestro rey

los funcionarios quedan aturdidos

por los vapores del vino,

mientras el rey no tiene reparo

en mezclarse con los agitadores.

Cuando estos se acercan

son como un fuego de horno,

su corazón está lleno de intrigas;

por la noche su cólera duerme,

pero al clarear el alba

se enciende como fuego ardiente.

Todos arden como un horno,

devoran a sus magistrados,

sucumben todos sus reyes

y ninguno de ellos clama hacia mí.

PACTOS CON EXTRANJEROS

Efraín se alía con otros pueblos,

es un bizcocho mal cocido.

Extranjeros devoran su vigor,

pero él ni siquiera se entera;

las canas cubren su cabeza,

pero tampoco se entera.

La soberbia de Israel

testifica contra Efraín,

pero no vuelven al Señor, su Dios,

ni lo buscan a pesar de todo esto.

Efraín es como una paloma,

ingenua y atolondrada:

llaman a Egipto y acuden a Asiria.

Y mientras ellos van allí,

yo los envuelvo en mi red,

los atrapo como pájaros del cielo

y los barreré por su maldad.

INFIDELIDAD Y CASTIGO

¡Ay de ellos, pues huyeron de mí!

¡Ruina para ellos porque

se han rebelado contra mí!

¡Cómo los podré liberar

si sólo dicen mentiras contra mí!

No es a mí a quien invocan

cuando se lamentan en sus lechos,

cuando se hacen incisiones

y se rebelan contra mí,

en busca del trigo y el mosto.

Yo los había adiestrado

y había fortalecido sus brazos,

pero ellos maquinaban contra mí.

Se vuelven, pero no hacia lo alto;

son como un arco que falla;

sus autoridades caerán a espada

por la insolencia de su lengua.

¡Serán irrisión en el país de Egipto!

IDOLATRÍA DE ISRAEL

¡Haz sonar la trompeta

pues un águila se cierne

sobre la casa del Señor!

Porque han transgredido mi alianza

y se rebelaron contra mi instrucción.

Ellos vienen a mí gritando:

“¡Los de Israel te reconocemos como Dios!”.

Pero Israel ha rechazado el bien

y el enemigo lo perseguirá.

Han creado reyes sin contar conmigo,

han nombrado príncipes sin saberlo yo.

Con su plata y con su oro

se han fabricado ídolos

que causaron su ruina.

Me repugna tu becerro, Samaría;

por eso mi cólera ha estallado contra ellos.

¿Hasta cuándo permanecerán impuros?

Ese becerro de Samaría

es obra de un artesano israelita;

no es, por consiguiente, Dios

y terminará hecho pedazos.

Puesto que siembran viento,

cosecharán tempestad.

Tampoco tendrán mies

ni dará harina la espiga;

y si la da, extranjeros la devorarán.

Israel ha sido devorado;

ahora está entre la naciones

como un cacharro inútil.

Cuando acudieron a Asiria,

Efraín se compró amantes,

como asno salvaje desbocado.

Han sobornado a las naciones,

pero ahora yo los reuniré

y muy pronto temblarán

bajo la opresión del rey soberano.

Efraín pecó en muchos altares,

que sólo para pecar le sirvieron.

Aunque les haya prescrito mil leyes,

consideran que vienen de un extraño.

No cesan de ofrecer sacrificios,

de sacrificar y comer la carne;

pero el Señor no los acepta,

sino que recuerda sus pecados

y castigará sus iniquidades;

tendrán, pues, que volver a Egipto.

Olvidó Israel a su Creador

y se ha construido palacios.

También Judá ha multiplicado

sus ciudades fortificadas,

pero yo enviaré a esas ciudades

un fuego que devorará sus baluartes.

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