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Proverbios 20–21

Reina Valera Revisada (1960)Other versions

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1El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora,

Y cualquiera que por ellos yerra no es sabio.

2Como rugido de cachorro de león es el terror del rey;

El que lo enfurece peca contra sí mismo.

3Honra es del hombre dejar la contienda;

Mas todo insensato se envolverá en ella.

4El perezoso no ara a causa del invierno;

Pedirá, pues, en la siega, y no hallará.

5Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre;

Mas el hombre entendido lo alcanzará.

6Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad,

Pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?

7Camina en su integridad el justo;

Sus hijos son dichosos después de él.

8El rey que se sienta en el trono de juicio,

Con su mirar disipa todo mal.

9¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón,

Limpio estoy de mi pecado?

10Pesa falsa y medida falsa,

Ambas cosas son abominación a Jehová.

11Aun el muchacho es conocido por sus hechos,

Si su conducta fuere limpia y recta.

12El oído que oye, y el ojo que ve,

Ambas cosas igualmente ha hecho Jehová.

13No ames el sueño, para que no te empobrezcas;

Abre tus ojos, y te saciarás de pan.

14El que compra dice: Malo es, malo es;

Mas cuando se aparta, se alaba.

15Hay oro y multitud de piedras preciosas;

Mas los labios prudentes son joya preciosa.

16Quítale su ropa al que salió por fiador del extraño,

Y toma prenda del que sale fiador por los extraños.

17Sabroso es al hombre el pan de mentira;

Pero después su boca será llena de cascajo.

18Los pensamientos con el consejo se ordenan;

Y con dirección sabia se hace la guerra.

19El que anda en chismes descubre el secreto;

No te entremetas, pues, con el suelto de lengua.

20Al que maldice a su padre o a su madre,

Se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa.

21Los bienes que se adquieren de prisa al principio,

No serán al final bendecidos.

22No digas: Yo me vengaré;

Espera a Jehová, y él te salvará.

23Abominación son a Jehová las pesas falsas,

Y la balanza falsa no es buena.

24De Jehová son los pasos del hombre;

¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino?

25Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración,

Y después de hacerlo, reflexionar.

26El rey sabio avienta a los impíos,

Y sobre ellos hace rodar la rueda.

27Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre,

La cual escudriña lo más profundo del corazón.

28Misericordia y verdad guardan al rey,

Y con clemencia se sustenta su trono.

29La gloria de los jóvenes es su fuerza,

Y la hermosura de los ancianos es su vejez.

30Los azotes que hieren son medicina para el malo,

Y el castigo purifica el corazón.

21

1Como los repartimientos de las aguas,

Así está el corazón del rey en la mano de Jehová;

A todo lo que quiere lo inclina.

2Todo camino del hombre es recto en su propia opinión;

Pero Jehová pesa los corazones.

3Hacer justicia y juicio es a Jehová

Más agradable que sacrificio.

4Altivez de ojos, y orgullo de corazón,

Y pensamiento de impíos, son pecado.

5Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia;

Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.

6Amontonar tesoros con lengua mentirosa

Es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte.

7La rapiña de los impíos los destruirá,

Por cuanto no quisieron hacer juicio.

8El camino del hombre perverso es torcido y extraño;

Mas los hechos del limpio son rectos.

9Mejor es vivir en un rincón del terrado

Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.

10El alma del impío desea el mal;

Su prójimo no halla favor en sus ojos.

11Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio;

Y cuando se le amonesta al sabio, aprende ciencia.

12Considera el justo la casa del impío,

Cómo los impíos son trastornados por el mal.

13El que cierra su oído al clamor del pobre,

También él clamará, y no será oído.

14La dádiva en secreto calma el furor,

Y el don en el seno, la fuerte ira.

15Alegría es para el justo el hacer juicio;

Mas destrucción a los que hacen iniquidad.

16El hombre que se aparta del camino de la sabiduría

Vendrá a parar en la compañía de los muertos.

17Hombre necesitado será el que ama el deleite,

Y el que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.

18Rescate del justo es el impío,

Y por los rectos, el prevaricador.

19Mejor es morar en tierra desierta

Que con la mujer rencillosa e iracunda.

20Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio;

Mas el hombre insensato todo lo disipa.

21El que sigue la justicia y la misericordia

Hallará la vida, la justicia y la honra.

22Tomó el sabio la ciudad de los fuertes,

Y derribó la fuerza en que ella confiaba.

23El que guarda su boca y su lengua,

Su alma guarda de angustias.

24Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso

Que obra en la insolencia de su presunción.

25El deseo del perezoso le mata,

Porque sus manos no quieren trabajar.

26Hay quien todo el día codicia;

Pero el justo da, y no detiene su mano.

27El sacrificio de los impíos es abominación;

¡Cuánto más ofreciéndolo con maldad!

28El testigo mentiroso perecerá;

Mas el hombre que oye, permanecerá en su dicho.

29El hombre impío endurece su rostro;

Mas el recto ordena sus caminos.

30No hay sabiduría, ni inteligencia,

Ni consejo, contra Jehová.

31El caballo se alista para el día de la batalla;

Mas Jehová es el que da la victoria.

22

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