Estudio bíblico Logos

Job 28–30

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Los tesoros de la tierra y la sabiduría

»Ciertamente hay una mina1 para la plata,

Y un lugar donde se refina el oro2.

»El hierro se saca de la tierra,

Y de la piedra se funde el cobre.

»El hombre pone fin a las tinieblas,

Y hasta los límites más remotos escudriñaa

La roca que está en densa oscuridad.

»Abren1 minas lejos de lo habitado2,

Olvidado por el pie;

Suspendidos se balancean lejos de los hombres.

»De la tierra viene el alimento,

Y abajo está revuelta como por fuego.

»Sus piedras son yacimientos1 de zafiros,

Y su polvo contiene oro.

»Senda que ave de rapiña no conoce,

Ni que ojo de halcón ha alcanzado a ver;

Las orgullosas bestias1 no la han pisado,

Ni el fiero león ha pasado por ella.

»Pone el hombre su mano en el pedernal;

Vuelca de raíz los montes.

»Abre canales en las rocas,

Y su ojo ve todo lo preciado.

»Detiene los arroyos para que no corran1,

Y saca a luz lo oculto.

»Pero la sabiduría, ¿dónde se hallará?

¿Y dónde está el lugar de la inteligenciaa?

»No conoce el hombre su valor,

Ni se encuentra en la tierra de los vivientesa.

»El abismo dice: “No está en mí”;

Y el mar dice: “No está conmigo”.

»No se puede dar oro puro por ella,

Ni peso de plata por su precioa.

»No puede evaluarse con oro de Ofir,

Ni con ónice precioso, ni con zafiro.

»No la pueden igualar ni el oro ni el vidrio,

Ni se puede cambiar por artículos de oro puroa.

»Coral y cristal ni se mencionen;

La adquisición de la sabiduría es mejor que las perlasa.

»El topacio de Etiopía1 no puede igualarla,

Ni con oro puroa se puede evaluar.

»¿De dónde, pues, viene la sabiduría?

¿Y dónde está el lugar de la inteligenciaa?

»Está escondida de los ojos de todos los vivientes,

Y oculta a todas las aves del cielo.

»El Abadón1a y la muerte dicen:

“Con nuestros oídos hemos oído su fama”.

»Dios entiende el camino de ella,

Y conoce su lugara.

»Porque Él contempla los confines de la tierra,

Y ve todo bajo los cielosa.

»Cuando Él dio peso al vientoa

Y determinó las aguas por medidab;

Cuando puso límite a la lluviaa

Y camino para el rayob,

Entonces Él la vio y la declaró,

La estableció y también la escudriñó.

»Y dijo al hombre: “El temor1 del Señor es sabiduría,

Y apartarse del mal, inteligenciaa”».

Job recuerda días felices

Y reanudó Job su discurso, y dijoa:

«¡Quién me diera volver a ser como en meses pasados,

Como en los días en que Dios velaba sobre mía;

Cuando Su lámpara resplandecíaa sobre mi cabeza,

Y a Su luz caminaba yo en las tinieblasb;

Como era yo en los días de mi juventud1,

Cuando el favor2 de Diosa estaba sobre mi tienda;

Cuando el Todopoderoso1 estaba aún conmigo,

Y mis hijos en derredor mío;

Cuando en leche1a se bañaban mis pies2,

Y la roca me derramaba ríos de aceiteb!

»Cuando yo salía a la puertaa de la ciudad,

Cuando en la plaza tomaba mi asiento,

Me veían los jóvenes y se escondían,

Y los ancianos se levantaban y permanecían en pie.

»Los príncipes dejaban de hablara

Y ponían la mano1 sobre su bocab;

La voz de los nobles se apagaba1a,

Y la lengua se les pegaba al paladarb.

»Porque el oído que oía me llamaba bienaventurado,

Y el ojo que veía daba testimonio de mía;

Porque yo libraba al pobre que clamabaa,

Y al huérfanob que no tenía quien lo ayudara.

»Venía sobre mí la bendición del que estaba a punto de perecera,

Y el corazón de la viudab yo llenaba de gozo.

»De justicia me vestía, y ella me cubría;

Como manto y turbante era mi derechoa.

»Ojos era yoa para el ciego,

Y pies para el cojo.

»Padre era para los necesitados,

Y examinaba la causa que no conocíaa.

»Quebraba los colmillos del impíoa,

Y de sus dientes arrancaba la presa.

»Entonces pensaba1: “En2 mi nido moriré,

Y multiplicaré mis días como la arena.

-”Mi raíz se extiende hacia las aguasa,

Y el rocíob se posa de noche en mi rama.

-”Conmigo siempre es nueva mi gloria,

Y mi arcoa en mi mano se renueva”.

»Me escuchaban y esperaban,

Y guardaban silencio para oír mi consejoa.

»Después de mis palabras no hablaban de nuevoa,

Y sobre ellos caía gota a gota mi discursob.

»Me esperaban como a la lluvia,

Y abrían su boca como a lluvia de primavera1.

»Yo les sonreía cuando ellos no creían,

Y no abatían la luz de mi rostro.

»Les escogía el camino y me sentaba como jefea,

Y moraba como rey entre las tropas,

Como el que consuela a los que lloranb.

Lamento de Job

»Pero ahora se burlan de mía

Los que son más jóvenes que yo,

A cuyos padres no consideraba yo dignos

De poner con los perros de mi ganado.

»En verdad, la fuerza de sus manos ¿de qué me servía?

Había desaparecido de ellos el vigor.

»De miseria y hambre estaban extenuados;

Roían la tierra seca de noche en desierto y desolación;

Arrancaban malvas1 junto a los matorrales,

Y raíz de retama era su alimento.

»De la comunidad fueron expulsados,

Gritaban contra ellos como contra un ladrón.

»Moraban en valles1 de terror,

En las cuevas de la tierra y de las peñas.

»Entre los matorrales clamaban1;

Bajo las ortigas se reunían.

»Necios1, sí, hijos sin nombre,

Echados a latigazos de la tierra.

»Y ahora he venido a ser su escarnio1a,

Y soy para ellos motivo de burlab.

»Me aborrecen y se alejan de mí,

Y no se retraen de escupirme a la cara1a.

»Por cuanto Él ha1 aflojado la cuerda de Su2 arco y me ha afligidoa,

Se han quitado el freno delante de míb.

»A mi derecha se levanta el populacho1,

Arrojan lazos a mis piesa

Y preparan contra mí sus caminos de destrucciónb.

»Arruinan mi sendaa,

A causa de mi destrucción se benefician,

Nadie los detiene.

»Como por ancha brecha vienen,

En medio de1 la tempestad siguen rodando.

»Contra mí se vuelven los terroresa,

Como el viento persiguen mi honor1,

Y como nubeb se ha disipado mi prosperidad2.

»Y ahora en mí se derrama mi almaa;

Días de aflicción se han apoderado de mí.

»De noche Él traspasa mis huesosa dentro de1 mí,

Y los dolores que me corroen no descansan.

»Una gran fuerza deformaa mi vestidura,

Me aprieta como el cuello de mi túnica.

ȃl me ha arrojado al lodoa,

Y soy como el polvo y la ceniza.

»Clamo a Ti, y no me respondesa;

Me pongo en pie, y no me prestas atención.

»Te has vuelto1 cruel conmigo,

Con el poder de Tu mano me persiguesa.

»Me alzas al viento, me haces cabalgar en él,

Y me deshaces en la tempestada.

»Pues sé que a la muerte me llevarása,

A la casa de reunión de todos los vivientesb.

»Sin embargo, ¿no extiende la mano el que está en un montón de ruinas,

Cuando clama en su calamidada?

»¿No he llorado por aquel cuya vida es difícil1a?

¿No se angustió mi alma por el necesitadob?

»Cuando esperaba yo el bien, vino el mala,

Cuando esperaba la luz, vino la oscuridadb.

»Por dentro me hierven las entrañasa, y no puedo descansar;

Me vienen al encuentro días de aflicción.

»Ando enlutadoa, sin consuelo1;

Me levanto en la asamblea y clamob.

»He venido a ser hermano de chacalesa

Y compañero de avestruces.

»Mi piel se ennegrece sobre1 mía,

Y mis huesos se quemanb por la fiebre2.

»Se ha convertido en duelo mi arpaa,

Y mi flauta en voz de los que lloran.

Leer en Logos

Notas al pie

  1. 1O yacimiento.
  2. 2 para el oro que refinan.
  3. 1 Abre.
  4. 2 de la peregrinación.
  5. 1O lugar.
  6. 1 los hijos de orgullo.
  7. 1 lloren.
  8. 1 Cush.
  9. 1 lugar de destrucción.
  10. 1O La reverencia.
  11. 1 otoño.
  12. 2 consejo.
  13. 1 Shaddai.
  14. 1O mantequilla.
  15. 2 pasos.
  16. 1 palma.
  17. 1 estaba escondida.
  18. 1 decía.
  19. 2 Con.
  20. 1O lluvia tardía.
  21. 1 plantas de los pantanos salados.
  22. 1O lechos de torrentes.
  23. 1O rebuznan.
  24. 1 Hijos de necios.
  25. 1 canción.
  26. 1 no retienen saliva de mi cara.
  27. 1O ellos han.
  28. 2Algunas versiones antiguas dicen: mi.
  29. 1Posiblemente, renuevo o prole.
  30. 1 bajo.
  31. 1O nobleza.
  32. 2O bienestar.
  33. 1 de sobre.
  34. 1 vuelto a ser.
  35. 1 aquel de días difíciles.
  36. 1O ennegrecido, pero no por el calor del sol.
  37. 1 desde sobre.
  38. 2 el calor.

Referencias cruzadas

  1. aEcl. 1:13
  2. aJob 28:23, 28; Ecl. 7:24
  3. aMat. 13:44–46
  4. aPrv. 3:13, 14; 8:10, 11; 16:16
  5. aPrv. 8:10; 16:16
  6. aPrv. 8:11
  7. aPrv. 8:19
  8. aJob 28:23, 28
  9. aJob 26:6; Prv. 8:32–36
  10. aJob 9:4; Prv. 8:22–36
  11. aSal. 11:4; 33:13, 14; 66:7; Prv. 15:3
  12. aSal. 135:7
  13. bJob 12:15; 38:8–11
  14. aJob 37:6, 11, 12; 38:26–28
  15. bJob 37:3; 38:25
  16. aSal. 111:10; Prv. 1:7; 9:10; Ecl. 12:13
  17. aNúm. 23:7; 24:3; Job 13:12; 27:1
  18. aJer. 31:28
  19. aJob 18:6
  20. bJob 11:17
  21. aJob 15:8; Sal. 25:14; Prv. 3:32
  22. aDt. 32:14; Job 20:17
  23. bDt. 32:13; Sal. 81:16
  24. aJob 31:21
  25. aJob 29:21
  26. bJob 21:5
  27. aJob 29:22
  28. bSal. 137:6
  29. aJob 4:3, 4
  30. aJob 24:4, 9; 34:28; Sal. 72:12; Prv. 21:13
  31. bJob 31:17, 21
  32. aJob 31:19
  33. bJob 22:9
  34. aJob 27:5, 6; Sal. 132:9; Isa. 59:17; 61:10; Ef. 6:14
  35. aNúm. 10:31
  36. aJob 24:4; Prv. 29:7
  37. aSal. 3:7
  38. aJer. 17:8
  39. bOs. 14:5
  40. aGn. 49:24; Sal. 18:34
  41. aJob 4:3; 29:9
  42. aJob 29:10
  43. bDt. 32:2
  44. aJob 1:3; 31:37
  45. bJob 4:4; 16:5
  46. aJob 12:4
  47. aJob 12:4
  48. bJob 17:6; Sal. 69:11; Lam. 3:14, 63
  49. aNúm. 12:14; Dt. 25:9; Job 17:6; Isa. 50:6; Mat. 26:67
  50. aRut 1:21; Sal. 88:7
  51. bSal. 32:9
  52. aSal. 140:4, 5
  53. bJob 19:12
  54. aIsa. 3:12
  55. aJob 3:25; 31:23; Sal. 55:3–5
  56. bJob 7:9; Os. 13:3
  57. a1 Sam. 1:15; Job 3:24; Sal. 22:14; 42:4; Isa. 53:12
  58. aJob 30:30
  59. aJob 2:7
  60. aSal. 69:2, 14
  61. aJob 19:7
  62. aJob 10:3; 16:9, 14; 19:6, 22
  63. aJob 9:17; 27:21
  64. aJob 9:22; 10:8
  65. bJob 3:19; Ecl. 12:5
  66. aJob 19:7
  67. aSal. 35:13, 14; Rom. 12:15
  68. bJob 24:4
  69. aJob 3:25, 26; Jer. 8:15
  70. bJob 19:8
  71. aLam. 2:11
  72. aJob 30:31; Sal. 38:6; 42:9; 43:2
  73. bJob 19:7
  74. aSal. 44:19; Miq. 1:8
  75. aJob 2:7
  76. bSal. 102:3
  77. aIsa. 24:8