Marcos 5–6
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Capitulo 5
El endemoniado gadareno
aY llegaron al otro lado del mar, a la tierra de los gadarenos1.
2Y cuando Él salió de la barcaa, enseguida vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundob
3que tenía su morada entre los sepulcros; y nadie podía ya atarlo ni aun con cadenas;
4porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie era tan fuerte como para dominarlo.
5Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y en los montes dando gritos e hiriéndose con piedras.
6Cuando vio a Jesús de lejos, corrió y se postró delante de Él;
7y gritando a gran voz, dijo*: ¿Qué tengo yo que ver contigo1, Jesús, Hijo del Diosa Altísimob? Te imploro por Dios que no me atormentesc.
8Porque Jesús le decía: Sal del hombre, espíritu inmundo.
9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y él le dijo*: Me llamo Legióna, porque somos muchos.
10Entonces le rogaba con insistencia que no los enviara fuera de la tierra.
11Y había allí una gran piara de cerdos paciendo junto al monte.
12Y los demonios le rogaron, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.
13Y Él les dio permiso. Y saliendo los espíritus inmundos, entraron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se precipitó por un despeñadero al mar, y en el mar se ahogaron1.
14Y los que cuidaban los cerdos1 huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. Y la gente vino a ver qué era lo que había sucedido.
15Y vinieron* a Jesús, y vieron* al que había estado endemoniadoa, sentado, vestidob y en su cabal juicio, el mismo que había tenido la legiónc; y tuvieron miedod.
16Y los que lo habían visto les describieron cómo le había sucedido esto al endemoniadoa, y lo de los cerdos.
17Y comenzaron a rogarle que se fuera de su comarcaa.
18aAl entrar Él en la barca, el que había estado endemoniadob le rogaba que le dejara acompañarle1.
19Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo*: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas1 el Señor ha hecho por ti, y cómo tuvo misericordia de tia.
20Y él se fue, y empezó a proclamar en Decápolisa cuán grandes cosas1 Jesús había hecho por él; y todos se quedaban maravillados.
Jairo ruega por su hija
21Cuando Jesús pasó otra veza en la barcab al otro lado, se reunió una gran multitud alrededor de Él; y Él se quedó1 junto al marc.
22aY vino uno de los oficiales1 de la sinagogab, llamado Jairo, y al verle se postró* a sus pies.
23Y le rogaba* con insistencia, diciendo: Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ellaa para que sane1 y viva.
24Jesús fue con él; y una gran multitud le seguía y le oprimía.
Jesús sana a una mujer
25Y una mujer que había tenido flujo de sangre por doce años,
26y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, sino que al contrario, había empeorado;
27cuando oyó hablar de Jesús, se llegó a Él por detrás entre la multitud y tocó su manto.
28Porque decía1: Si tan solo toco sus ropas, sanaré2.
29Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su afliccióna.
30Y enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de Éla, volviéndose entre la gente, dijo: ¿Quién ha tocado mi ropa?
31Y sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te oprime, y dices: «¿Quién me ha tocado?».
32Pero Él miraba a su alrededor para ver a la mujer que le había tocado1.
33Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de Él y le dijo toda la verdad.
34Y Jesús le dijo: Hija, tu fe te ha sanado1a; vete en pazb y queda sana de tu aflicciónc.
Jesús resucita a la hija de Jairo
35Mientras estaba todavía hablando, vinieron* de casa del oficial de la sinagogaa, diciendo: Tu hija ha muerto, ¿para qué molestas aún al Maestro?
36Pero Jesús, oyendo lo que se hablaba, dijo* al oficial de la sinagogaa: No temas, cree solamente1b.
37Y no permitió que nadie fuera con Él sino solo Pedro, Jacobo1 y Juan, el hermano de Jacobo1a.
38Fueron* a la casa del oficial de la sinagogaa, y Jesús vio* el alboroto, y a los que lloraban y se lamentaban mucho.
39Y entrando les dijo*: ¿Por qué hacéis alboroto y lloráis? La niña no ha muerto, sino que está dormida.
40Y se burlaban de Él. Pero Él, echando fuera a todos, tomó* consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con Él, y entró* donde estaba la niña.
41Y tomando a la niña por la mano, le dijo*: Talita cumi (que traducido significa: Niña, a ti te digo, ¡levántatea!).
42Al instante la niña se levantó y comenzó a caminar, pues tenía doce años. Y al momento se quedaron completamente atónitos.
43Entonces les dio órdenes estrictas de que nadie se enterara de estoa; y dijo que le dieran de comer a la niña1.
Capitulo 6
Jesús enseña en Nazaret
aÉl se marchó de allí y llegó* a su pueblob; y sus discípulos le siguieron*.
2Cuando llegó el día de reposo comenzó a enseñar en la sinagogaa; y muchos que le escuchaban se asombrabanb, diciendo: ¿Dónde obtuvo este tales1 cosas, y cuál es esta sabiduría que le ha sido dada, y estos milagros2 que hace con sus manos?
3¿No es este el carpintero, el hijo de María, y hermanoa de Jacobo1, José, Judas y Simónb? ¿No están sus hermanasc aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de Éld.
4Y Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su propia tierraa, y entre sus parientes, y en su casab.
5Y no pudo hacer allí ningún milagro1; solo sanó a unos pocos enfermos sobre los cuales puso sus manosa.
6Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos.
Y recorría las aldeas de alrededor enseñandoa.
Jesús envía a los doce
7aEntonces llamó* a los doceb y comenzó a enviarlos de dos en dosc, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos;
8y les ordenó que no llevaran nada para el caminoa, sino solo un bordón; ni pan, ni alforja1, ni dinero en el cinto;
9sino calzados con sandalias. No llevéis dos túnicas1
10—les dijo—y dondequiera que entréis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis de la población1.
11Y en cualquier lugar que no os reciban ni os escuchen, al salir de allí, sacudid el polvo de la planta1 de vuestros piesa en testimonio contra ellos.
12Y saliendo, predicaban1a que todos se arrepintieran.
13Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los sanabana.
Muerte de Juan el Bautista
14aEl rey Herodes se enteró1 de esto, pues el nombre de Jesús2 se había hecho célebre, y la gente decía: Juan el Bautistab ha resucitado de entre los muertos, por eso es que estos poderes milagrosos actúan en él.
15Pero otros decían: Es Elías. Y decían otros: Es un profeta, como uno de los profetas antiguosa.
16Y al oír esto Herodes, decía: Juan, a quien yo decapité, ha resucitado.
17Porque Herodes mismo había enviado a prender a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipea, pues Herodes se había casado con ella.
18Porque Juan le decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermanoa.
19Y Herodíasa le tenía rencor y deseaba matarlo, pero no podía,
20porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santoa, y lo mantenía protegido. Y cuando le oía se quedaba muy perplejo, pero le gustaba escucharlo1.
21Pero llegó un día oportuno, cuando Herodes, siendo su cumpleaños, ofreció un banquetea a sus nobles y comandantes1 y a los principales de Galileab;
22y cuando la hija misma de Herodíasa entró y danzó, agradó a Herodes y a los que se sentaban1 a la mesa con él; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras y te lo daré.
23Y le juró: Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reinoa.
24Ella salió y dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le respondió: La cabeza de Juan el Bautista.
25Enseguida ella se presentó apresuradamente ante el rey con su petición1, diciendo: Quiero que me des ahora mismo la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja.
26Y aunque el rey se puso muy triste, sin embargo a causa de sus juramentos y de los que se sentaban1 con él a la mesa, no quiso desairarla.
27Y al instante el rey envió a un verdugo y le ordenó que trajera la cabeza de Juan1. Y él fue y lo decapitó en la cárcel,
28y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre.
29Cuando sus discípulos oyeron esto, fueron y se llevaron el cuerpo y le dieron sepultura1.
Alimentación de los cinco mil
30Los apóstolesa se reunieron* con Jesús, y le informaron sobre todo lo que habían hecho y enseñadob.
31Y Él les dijo*: Venid, apartaos de los demás a un lugar solitario y descansad un poco. (Porque había muchos que iban y venían, y ellos no tenían tiempo ni siquiera para comera.)
32aY se fueron en la barca a un lugar solitario, apartadob.
33Pero la gente los vio partir, y muchos los reconocieron y juntos corrieron allá a pie de todas las ciudades, y llegaron antes que ellos.
34Al desembarcar1, Él vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastora; y comenzó a enseñarles muchas cosas.
35Y cuando era ya muy tarde, sus discípulos se le acercaron, diciendo: El lugar está desierto y ya es muy tarde;
36despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer1.
37Pero respondiendo Él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Y ellos le dijeron*: ¿Quieres que vayamos y compremos doscientos denarios1a de pan y les demos de comerb?
38Y Él les dijo*: ¿Cuántos panes tenéis? Id y ved. Y cuando se cercioraron le dijeron*: Cinco, y dos peces.
39Y les mandó que todos se recostaran por grupos sobre la hierba verde.
40Y se recostaron por grupos de cien y de cincuenta.
41Entonces Él tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, los bendijo, y partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran1a; también repartió los dos peces entre todos.
42Todos comieron y se saciaron.
43Y recogieron doce cestas llenas de los pedazosa…
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Footnotes
- 1Otros dicen: guerasenos, o, guerguesenos
- 1, ¿Qué a mí y a ti
- 1, se ahogaban
- 1, Y los que los cuidaban
- 1, para que estuviera con Él
- 1O, todo lo que
- 1O, todo lo que
- 1, estaba
- 1O, principales, y así en el resto del cap.
- 1, se salve
- 1O, pensaba
- 2, seré salva
- 1, había hecho esto
- 1, salvado
- 1O, sigue creyendo
- 1O, Santiago
- 1, ella
- 1, estas
- 2O, hechos poderosos
- 1O, Santiago
- 1O, hecho poderoso
- 1O, mochila, o, bolsa
- 1I.e., ropas interiores
- 1, de allí
- 1, de debajo
- 1O, proclamaban
- 1, oyó
- 2, su nombre
- 1, y con gusto le oía
- 1Gr., quiliarcas; i.e., oficiales militares romanos al mando de mil soldados
- 1, se reclinaban
- 1, y pidió
- 1, de los que se reclinaban
- 1, él
- 1, lo pusieron en una tumba
- 1, Al salir
- 1, que coman
- 1Un denario valía 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
- 1, pusieran delante
Cross references
- aMar. 5:1–17; Mat. 8:28–34; Luc. 8:26–37
- aMar. 3:9; 4:1, 36; 5:21
- bMar. 1:23
- aMat. 4:3
- bMat. 8:29; Hech. 16:17; Heb. 7:1
- cLuc. 8:28
- aMat. 26:53; Mar. 5:15; Luc. 8:30
- aMat. 4:24; Mar. 5:16, 18
- bLuc. 8:27
- cMar. 5:9
- dLuc. 8:35
- aMat. 4:24; Mar. 5:15
- aMat. 8:34; Hech. 16:39
- aMar. 5:18–20; Luc. 8:38, 39
- bMat. 4:24; Mar. 5:15, 16
- aLuc. 8:39
- aSal. 66:16; Mat. 4:25; Mar. 7:31
- aMat. 9:1; Luc. 8:40
- bMar. 4:36
- cMar. 4:1
- aMar. 5:22–43; Mat. 9:18–26; Luc. 8:41–56
- bMat. 9:18; Mar. 5:35, 36, 38; Luc. 8:49; 13:14; Hech. 13:15; 18:8, 17
- aMar. 6:5; 7:32; 8:23; 16:18; Luc. 4:40; 13:13; Hech. 6:6; 9:17; 28:8
- aMar. 3:10; 5:34
- aLuc. 5:17
- aMat. 9:22
- bLuc. 7:50; 8:48; Hech. 16:36; Sant. 2:16
- cMar. 3:10; 5:29
- aMar. 5:22
- aMar. 5:22
- bLuc. 8:50
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- aMar. 5:22
- aLuc. 7:14; Hech. 9:40
- aMat. 8:4
- aMar. 6:1–6; Mat. 13:54–58
- bMat. 13:54, 57; Luc. 4:16, 23
- aMat. 4:23; Mar. 10:1
- bMat. 7:28
- aMat. 12:46
- bMat. 13:55
- cMat. 13:56
- dMat. 11:6
- aMat. 13:57; Juan 4:44
- bMar. 6:1
- aMar. 5:23
- aMat. 9:35; Mar. 1:39; 10:1; Luc. 13:22
- aMar. 6:7–11; Mat. 10:1, 9–14; Luc. 9:1, 3–5; Luc. 10:4–11
- bMat. 10:1, 5; Mar. 3:13; Luc. 9:1
- cLuc. 10:1
- aMat. 10:10
- aMat. 10:14; Hech. 13:51
- aMat. 11:1; Luc. 9:6
- aSant. 5:14
- aMar. 6:14–29; Mat. 14:1–12; Mar. 6:14–16; Luc. 9:7–9
- bMat. 14:2; Luc. 9:19
- aMat. 16:14; 21:11; Mar. 8:28
- aMat. 14:3; Luc. 3:19
- aMat. 14:4
- aMat. 14:3
- aMat. 21:26
- aEst. 1:3; 2:18
- bLuc. 3:1
- aMat. 14:3
- aEst. 5:3, 6; 7:2
- aMat. 10:2; Mar. 3:14; Luc. 6:13; 9:10; 17:5; 22:14; 24:10; Hech. 1:2, 26
- bLuc. 9:10
- aMar. 3:20
- aMar. 6:32–44; Mat. 14:13–21; Luc. 9:10–17; Juan 6:5–13; Mar. 8:2–9
- bMar. 3:9; 4:36; 6:45
- aNúm. 27:17; 1 Rey. 22:17; 2 Crón. 18:16; Zac. 10:2; Mat. 9:36
- aMat. 18:28; Luc. 7:41
- bJuan 6:7
- aMat. 14:19
- aMat. 14:20
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