Salmo 47–50
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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SALMO 47
CANTEN Y ENSALCEN A NUESTRO REY
Al maestro del coro. De los hijos de Coré. Salmo.
Pueblos, batan palmas todos juntos;
aclamen a Dios con gritos de júbilo
porque el Señor Altísimo es admirable,
es el gran rey de la tierra entera.
Él nos somete a los pueblos,
las naciones pone a nuestros pies.
Él escogió nuestra heredad,
la gloria de Jacob, su amado. [Pausa[
Dios asciende entre aclamaciones,
el Señor entre sones de trompeta.
Canten y ensalcen a Dios,
canten y ensalcen a nuestro rey.
Dios es rey de la tierra entera,
¡cántenle ustedes un himno!
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su santo trono.
Los nobles de los pueblos se reúnen
junto con el pueblo del Dios de Abrahán;
pues a Dios pertenecen los reyes de la tierra,
a Dios cuya grandeza es inmensa.
SALMO 48
SIÓN, LA CIUDAD DEL GRAN REY
Cántico. Salmo de los hijos de Coré.
El Señor es grande y digno de toda alabanza;
en la ciudad de nuestro Dios está su santo monte,
la hermosa colina que alegra la tierra entera;
el monte Sión es el confín del norte,
es la ciudad del gran rey.
Dios está en sus palacios,
se muestra como un baluarte.
Se habían aliado los reyes
y avanzaban todos juntos,
pero al verla enmudecieron
y, aterrados, huyeron presurosos.
Los invadió un temblor
cual dolor de parturienta,
como cuando el viento del este
destroza las naves de Tarsis.
Lo que oímos lo hemos visto
en la ciudad del Señor del universo,
en la ciudad de nuestro Dios.
¡Que Dios la afiance para siempre! [Pausa[
Oh Dios, evocamos tu amor
en el interior de tu Templo;
tu nombre y tu alabanza llegan
hasta los confines de la tierra,
tu diestra está llena de justicia.
Que el monte de Sión se alegre,
que se alegren las hijas de Judá
por tus justas decisiones.
Recorran Sión, denle la vuelta,
cuenten ustedes sus torres;
miren sus murallas, recorran sus palacios,
para poder anunciar a la generación venidera
que este es Dios, nuestro Dios eterno,
que él es quien nos conduce por siempre.
SALMO 49
NO PERDURA EL SER HUMANO POR SU RIQUEZA
Al maestro del coro. De los hijos de Coré. Salmo.
Escuchen esto todos los pueblos,
oigan cuantos habitan la tierra,
el pueblo llano y los nobles,
los ricos y los humildes.
Proclamaré palabras sabias,
serán sensatas mis reflexiones,
prestaré atención al proverbio,
expondré con la cítara mi enigma.
¿Por qué he de temer en tiempo adverso
que me cerque la maldad de mis rivales,
de aquellos que confían en sus bienes
y de su inmensa riqueza se jactan?
Pues nadie puede redimir a otro,
ni pagar a Dios su rescate.
Es tan alto el precio de su vida
que siempre les falta algo.
¿Seguirá vivo por siempre?
¿Acaso no verá él la tumba?
He aquí que también perecen los sabios,
lo mismo que mueren los necios e ignorantes,
y dejan a otros sus riquezas.
Piensan que sus casas son eternas,
que son perpetuas sus moradas,
que para siempre dominan las tierras.
Pero el ser humano no perdura por su riqueza;
como los animales mueren, igual él.
Este es el destino del que en sí confía,
el porvenir de los que hablan satisfechos. [Pausa[
Se dirigen al reino de los muertos
cual rebaño al que la misma muerte pastorea.
De mañana los someten los íntegros
mientras su imagen se desfigura
en el reino de los muertos;
lejos de sus palacios.
Pero a mí Dios va a rescatarme
de la garra del reino de los muertos,
sí, él me llevará consigo. [Pausa[
No recelaré si alguno se enriquece,
si aumenta el prestigio de su casa,
pues al morir nada podrá llevarse,
su prestigio no descenderá tras él.
Mientras él vivía, se felicitaba diciendo:
“Te admiran porque has prosperado”.
Marchará junto a sus antepasados
que ya nunca más verán la luz.
No perdura el ser humano por su riqueza;
como mueren los animales, igual él.
SALMO 50
ES DIOS EL QUE JUZGA
Salmo de Asaf.
El Señor, el Dios de dioses,
habló y convocó a la tierra
desde el levante al poniente.
Desde Sión, toda hermosa,
Dios se ha mostrado.
Ya viene nuestro Dios, no callará;
un fuego devorador lo precede,
a su alrededor estalla la tormenta.
Desde la altura convoca a cielos
y tierra para juzgar a su pueblo:
“Congréguenme ustedes a mis fieles
que con un sacrificio sellaron mi alianza”.
Los cielos proclaman su justicia
porque es Dios mismo el que juzga. [Pausa[
Escucha, pueblo mío, y hablaré;
Israel, contra ti yo testifico:
“Yo soy Dios, tu Dios.
No te reprendo por tus sacrificios,
pues tus holocaustos están siempre ante mí.
No tomaré el becerro de tu casa
ni el macho cabrío de tus corrales,
pues mías son las fieras del bosque
y el ganado de los montes de pastoreo;
conozco cada ave de las montañas
y los animales del campo son míos.
Si tuviera hambre no te lo diría,
pues mía es la tierra y cuanto la llena.
¿Acaso como yo carne de toros
o bebo la sangre de machos cabríos?
Ofrece a Dios sacrificios de alabanza
y cumple tus promesas al Altísimo.
Invócame en tiempo de angustia,
yo te salvaré y tú me darás gloria”.
Pero al malvado Dios le dice:
“¿Por qué proclamas mis normas
y tienes en tu boca mi alianza,
tú que odias la instrucción,
tú que desprecias mis palabras?
Si ves un ladrón corres con él,
con los adúlteros te mezclas;
tu boca arroja maldad,
urde calumnias tu lengua.
Te sientas y hablas contra tu hermano,
a tu propio hermano deshonras.
Esto haces, ¿me quedaré callado?
¿Piensas que soy como tú?
Yo te acuso, ante ti lo declaro”.
Entiéndanlo bien los que olvidan a Dios,
no sea que los destruya y nadie los salve.
Quien ofrece un sacrificio de alabanza me da gloria:
al de conducta integra le haré ver la salvación de Dios.
Footnotes
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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