Salmo 74–76
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SALMO 74
DEFIENDE TU CAUSA, SEÑOR
Poema de Asaf.
¿Por qué, Dios, nos has abandonado para siempre
y tu ira se ha encendido contra tu rebaño?
Recuerda a la comunidad que antaño adquiriste,
a la tribu que rescataste como heredad tuya,
a este monte Sión donde tú habitas.
Encamina tus pasos hacia las ruinas eternas:
el enemigo ha devastado todo en el santuario.
Tus rivales rugían en medio de tu asamblea,
levantaban como señal de victoria sus estandartes.
Aparecieron como quien blande
un hacha en un bosque espeso;
con hachas y martillos
destrozaron los bajorrelieves;
prendieron fuego a tu santuario,
profanaron la morada de tu nombre.
Pensaron: “¡Destruyámoslos de una vez!”.
Y quemaron las moradas de Dios en la tierra.
No tenemos bandera, no queda un profeta
y nadie entre nosotros sabe cuánto durará.
¿Hasta cuándo, oh Dios, blasfemará el rival?
¿Difamará siempre tu nombre el enemigo?
¿Por qué está inactiva tu mano
y tu diestra reposa en tu regazo?
Dios es mi rey desde antiguo,
mi salvador en medio de la tierra.
Tú dividiste el mar con poder,
rompiste la cabeza de los monstruos marinos;
destrozaste las cabezas de Leviatán,
lo diste como pasto a una jauría de alimañas.
Tú hiciste fluir manantiales y arroyos,
secaste los ríos de corrientes sin fin.
Tuyo es el día, tuya la noche;
tú creaste la luna y el sol,
fijaste los límites de la tierra,
verano e invierno tú formaste.
Recuerda, Señor, que el enemigo te ha injuriado,
que un pueblo miserable difama tu nombre.
¡No arrojes a las fieras la vida de tu tórtola,
no olvides jamás la vida de tus humildes!
Dirige tu mirada a la alianza,
pues hasta los últimos rincones del país
están repletos de violencia.
Que el oprimido no regrese avergonzado,
que el humilde y el pobre alaben tu nombre.
Oh Dios, ponte en acción, defiende tu causa,
recuerda que sin cesar te ofende el insensato.
No olvides el clamor de tu adversario,
el grito de tus rivales que no para de crecer.
SALMO 75
ES DIOS QUIEN JUZGA
Al maestro del coro. Según la melodía “No destruyas”. Salmo de Asaf. Canto.
Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias,
invocando tu nombre, proclamando tus maravillas.
“Cuando yo lo decida, juzgaré con rectitud;
aunque tiemble la tierra y quienes la habitan,
soy yo quien sostiene sus columnas. [Pausa[
Dije a los insolentes: ¡no se insolenten!
Y a los malvados: ¡no alcen la frente!
No alcen tanto su frente,
no hablen con el cuello erguido”.
No vendrá del este ni del oeste,
ni del desierto ni de las montañas;
es Dios quien juzga:
a este humilla, a aquel exalta.
Una copa hay en la mano del Señor,
un vino espumoso mezclado con especias;
de él escancia y los malvados de la tierra
lo beben, lo apuran hasta el fondo.
Pero yo siempre proclamaré
y cantaré al Dios de Jacob:
combatiré a los malvados,
el justo saldrá victorioso.
SALMO 76
DIOS HABITA EN SIÓN
Al maestro del coro. Con instrumentos de cuerda. Salmo de Asaf. Canto.
En Judá Dios se da a conocer,
en Israel es grande su nombre;
en Salén tiene su tienda,
en Sión está su morada.
Allí rompió las flechas del arco,
el escudo, la espada y las armas. [Pausa[
Esplendoroso, majestuoso eres tú,
más que los montes llenos de caza.
Los valientes, despojados, cayeron dormidos;
quedaron sin fuerza los hombres valerosos.
Oh Dios de Jacob, a tu grito
se aturdieron caballos y carros.
Tú eres temible, ¿quién resistirá
ante ti cuando tu cólera estalle?
Desde el cielo proclamas la sentencia;
la tierra se atemoriza y guarda silencio
cuando Dios se levanta para juzgar,
para salvar a los humildes de la tierra. [Pausa[
Hasta el furor de los humanos te engrandece,
los que escapan a tu cólera te sirven de corona.
Hagan promesas a Dios su Señor y cúmplanlas;
que cuantos lo rodean traigan ofrendas al Temible,
pues él deja sin aliento a los príncipes
e infunde respeto a los reyes de la tierra.
Notas al pie
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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