Oseas 4–5
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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ORÁCULOS CONTRA ISRAEL (4:1–9:9)
DIOS ACUSA A ISRAEL Y A SUS SACERDOTES
Escuchen, israelitas,
la palabra del Señor,
porque el Señor está en pleito
con los habitantes del país,
pues no hay fidelidad ni amor
ni conocimiento de Dios en el país.
Proliferan perjurios y mentiras,
asesinatos y robos,
adulterios y violencias;
los crímenes se multiplican.
Por eso el país está de luto
y todos sus habitantes languidecen;
desaparecen las aves del cielo,
las bestias del campo
e incluso los peces del mar.
Pero que no se acuse
ni se censure a nadie,
pues contra ti, sacerdote,
va dirigida mi querella.
Tú tropezarás en pleno día,
y también el profeta
tropezará contigo de noche;
perecerás junto con tu estirpe.
Mi pueblo perece
por falta de conocimiento;
y como tú rechazaste el conocimiento,
yo te rechazaré a ti de mi sacerdocio;
por haber olvidado la ley de tu Dios,
también yo me olvidaré de tus hijos.
Cuantos más eran [los sacerdotes[
más pecaban contra mí;
por eso cambiaré su gloria en infamia.
Se alimentan del pecado de mi pueblo,
están ávidos de sus delitos.
Pero pueblo y sacerdotes
correrán la misma suerte:
les pediré cuentas de su conducta
y les haré pagar sus acciones.
Comerán sin saciarse,
se prostituirán sin procrear,
porque han dejado de respetar al Señor.
La prostitución, el mosto y el vino
le han hecho perder el seso:
mi pueblo consulta a un madero
y se deja instruir por un leño;
un espíritu de prostitución los extravía
y se prostituyen apartándose de su Dios.
En la cima de las montañas
ofrecen sacrificios,
en las colinas queman incienso;
bajo la encina, el álamo y el terebinto,
—¡es tan agradable su sombra!—
se prostituyen las hijas de ustedes
y sus nueras cometen adulterio.
Pero no castigaré a sus hijas
a causa de sus prostituciones,
ni a sus nueras por sus adulterios;
son ellos los que se van con rameras
y ofrecen sacrificios con prostitutas sagradas;
y así es como va a la ruina
un pueblo que no entiende.
Si tú, Israel, te prostituyes,
que Judá no se haga culpable.
No vayan a Guilgal,
no suban a Bet-Avén
y no juren diciendo: “Vive el Señor”.
Israel se ha vuelto obstinado
como una vaca embravecida:
¿va el Señor a pastorearlos ahora
como a corderos en la pradera?
Efraín se alía con los ídolos. ¡Déjalo!
Borrachos se entregan a la prostitución
y sus jefes se apasionan por la ignominia.
Un huracán los arrebatará con sus alas
y se avergonzarán de sus sacrificios.
CONTRA LOS SACERDOTES Y LA CASA REAL
Escuchen esto, sacerdotes;
atención, casa de Israel;
presta oído, casa real.
Contra ustedes es el juicio
pues han sido trampa en Mispá
y una red tendida en el Tabor.
En Sitín han cavado una fosa,
pero yo los castigaré a todos.
Conozco a fondo a Efraín
y de Israel nada se me oculta.
Tú, Efraín, te has prostituido
e Israel se ha manchado.
Sus acciones no les permiten
convertirse a su Dios
porque dentro de ellos
hay un espíritu de prostitución
y no conocen al Señor.
La arrogancia de Israel
testifica contra él mismo.
Israel y Efraín tropiezan en sus faltas,
y con ellos tropieza también Judá.
Vienen en busca del Señor
con sus ovejas y sus vacas,
pero no lo encontrarán.
¡Se ha apartado de ellos!
Han traicionado al Señor,
han engendrado bastardos;
cuando llegue la luna nueva,
van a ser devorados
junto con toda su herencia.
CONTRA LA GUERRA ENTRE ISRAEL Y JUDÁ
Toquen el cuerno en Guibeá,
la trompeta en Ramá,
den el grito de guerra en Bet-Avén.
¡Te atacan por la espalda, Benjamín!
En el día del castigo
Efraín se convertirá en ruina;
lo anuncio como algo seguro
a las tribus de Israel.
Los jefes de Judá
desplazan los linderos,
pero yo derramaré sobre ellos
como avalancha de agua mi furor.
Efraín es un opresor,
conculca el derecho
se empeña en ir tras los ídolos.
Seré, pues, tiña para Efraín,
carcoma para la casa de Judá.
Ha visto Efraín su enfermedad
y Judá es consciente de su herida.
Por eso Efraín ha acudido a Asiria
y ha enviado mensajeros al gran rey;
pero este no podrá sanarlos
ni curar su herida.
Pues yo seré león para Efraín,
un cachorro de león para Judá.
Yo mismo desgarraré la presa,
la llevaré y nadie me la quitará.
Me iré, volveré a mi morada,
hasta que ellos me busquen,
reconociendo su culpa.
En su angustia me buscarán.
Footnotes
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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