Salmo 119:25–48
Reina Valera Revisada (1960)Otras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Hebreo
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
Dálet
Abatida hasta el polvo está mi alma;
Vivifícame según tu palabra.
26Te he manifestado mis caminos, y me has respondido;
Enséñame tus estatutos.
27Hazme entender el camino de tus mandamientos,
Para que medite en tus maravillas.
28Se deshace mi alma de ansiedad;
Susténtame según tu palabra.
29Aparta de mí el camino de la mentira,
Y en tu misericordia concédeme tu ley.
30Escogí el camino de la verdad;
He puesto tus juicios delante de mí.
31Me he apegado a tus testimonios;
Oh Jehová, no me avergüences.
32Por el camino de tus mandamientos correré,
Cuando ensanches mi corazón.
He
Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos,
Y lo guardaré hasta el fin.
34Dame entendimiento, y guardaré tu ley,
Y la cumpliré de todo corazón.
35Guíame por la senda de tus mandamientos,
Porque en ella tengo mi voluntad.
36Inclina mi corazón a tus testimonios,
Y no a la avaricia.
37Aparta mis ojos, que no vean la vanidad;
Avívame en tu camino.
38Confirma tu palabra a tu siervo,
Que te teme.
39Quita de mí el oprobio que he temido,
Porque buenos son tus juicios.
40He aquí yo he anhelado tus mandamientos;
Vivifícame en tu justicia.
Vau
Venga a mí tu misericordia, oh Jehová;
Tu salvación, conforme a tu dicho.
42Y daré por respuesta a mi avergonzador,
Que en tu palabra he confiado.
43No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad,
Porque en tus juicios espero.
44Guardaré tu ley siempre,
Para siempre y eternamente.
45Y andaré en libertad,
Porque busqué tus mandamientos.
46Hablaré de tus testimonios delante de los reyes,
Y no me avergonzaré;
47Y me regocijaré en tus mandamientos,
Los cuales he amado.
48Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé,
Y meditaré en tus estatutos.
Copyright 1960 Sociedades Bíblicas Unidas