Salmo 119:25–48
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
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Estoy postrado en el polvo,
dame la vida según tu promesa.
Te conté mis avatares y me escuchaste,
enséñame tus normas.
Enséñame la senda de tus preceptos,
que yo meditaré tus maravillas.
Me estoy consumiendo de pena,
confórtame según tu promesa.
Aparta de mí el camino falso
y dame la gracia de tu ley.
Escogí el camino de la fidelidad,
he tenido presentes tus decisiones;
me he adherido a tus mandamientos,
Señor, no me defraudes.
Correré por la senda de tus mandatos
y tú alegrarás mi corazón.
Muéstrame, Señor, el camino de tus normas,
que yo las guardaré hasta el fin.
Instrúyeme para cumplir tu ley,
la respetaré de todo corazón.
Guíame por la senda de tus mandamientos,
porque en ella me complazco.
Inclina mi corazón a tus mandatos
y no hacia la riqueza.
Aparta mi vista de lo que es vano,
haz que viva en tu camino.
Cumple la promesa que hiciste
a este tu siervo que te honra.
Aleja de mí la burla que me inquieta,
porque son buenas tus decisiones.
Siento amor por tus preceptos,
por tu justicia dame vida.
Cólmame, Señor, de tu amor,
sálvame según tu promesa;
podré así replicar al que me humilla,
pues yo confío en tu palabra.
No apartes de mi boca la palabra sincera,
que en tus decisiones pongo mi esperanza.
Respetaré tu ley constantemente,
por siempre jamás la cumpliré.
Caminaré sin estorbos,
porque busco tus preceptos.
Proclamaré ante los reyes tus mandatos
sin sentir vergüenza alguna.
Me deleitaré en tus mandamientos
porque los amo intensamente;
hacia ellos alzaré mis manos,
meditando tus normas.
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