Salmo 35–36
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SALMO 35
Plegaria pidiendo ser librado de los enemigos
Salmo de David.
Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden;
Pelea contra los que me combaten.
2Echa mano al escudo y al pavés,
Y levántate en mi ayuda.
3Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores;
Di a mi alma: Yo soy tu salvación.
4Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida;
Sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan.
5Sean como el tamo delante del viento,
Y el ángel de Jehová los acose.
6Sea su camino tenebroso y resbaladizo,
Y el ángel de Jehová los persiga.
7Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo;
Sin causa cavaron hoyo para mi alma.
8Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa,
Y la red que él escondió lo prenda;
Con quebrantamiento caiga en ella.
9Entonces mi alma se alegrará en Jehová;
Se regocijará en su salvación.
10Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú,
Que libras al afligido del más fuerte que él,
Y al pobre y menesteroso del que le despoja?
11Se levantan testigos malvados;
De lo que no sé me preguntan;
12Me devuelven mal por bien,
Para afligir a mi alma.
13Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio;
Afligí con ayuno mi alma,
Y mi oración se volvía a mi seno.
14Como por mi compañero, como por mi hermano andaba;
Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
15Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron;
Se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía;
Me despedazaban sin descanso;
16Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes,
Crujieron contra mí sus dientes.
17Señor, ¿hasta cuándo verás esto?
Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones.
18Te confesaré en grande congregación;
Te alabaré entre numeroso pueblo.
19No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos,
Ni los que me aborrecen sin causaa guiñen el ojo.
20Porque no hablan paz;
Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
21Ensancharon contra mí su boca;
Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
22Tú lo has visto, oh Jehová; no calles;
Señor, no te alejes de mí.
23Muévete y despierta para hacerme justicia,
Dios mío y Señor mío, para defender mi causa.
24Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío,
Y no se alegren de mí.
25No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra!
No digan: ¡Le hemos devorado!
26Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran;
Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
27Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa,
Y digan siempre: Sea exaltado Jehová,
Que ama la paz de su siervo.
28Y mi lengua hablará de tu justicia
Y de tu alabanza todo el día.
SALMO 36
La misericordia de Dios
Al músico principal. Salmo de David, siervo de Jehová.
La iniquidad del impío me dice al corazón:
No hay temor de Dios delante de sus ojos.a
2Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos,
De que su iniquidad no será hallada y aborrecida.
3Las palabras de su boca son iniquidad y fraude;
Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien.
4Medita maldad sobre su cama;
Está en camino no bueno,
El mal no aborrece.
5Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia,
Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.
6Tu justicia es como los montes de Dios,
Tus juicios, abismo grande.
Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
7¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia!
Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
8Serán completamente saciados de la grosura de tu casa,
Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
9Porque contigo está el manantial de la vida;
En tu luz veremos la luz.
10Extiende tu misericordia a los que te conocen,
Y tu justicia a los rectos de corazón.
11No venga pie de soberbia contra mí,
Y mano de impíos no me mueva.
12Allí cayeron los hacedores de iniquidad;
Fueron derribados, y no podrán levantarse.
Referencias cruzadas
Copyright 1960 Sociedades Bíblicas Unidas