Logos Bible Study

Salmo 68:1–70:5

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Levántese Dios; sean esparcidos Sus enemigos,

Y huyan delante de Él los que lo aborrecena.

Como se disipa el humo, disípalosa;

Como la cera se derrite delante del fuegob,

Así perezcan los impíos delante de Diosc.

Pero alégrense los justosa, regocíjense delante de Dios;

Sí, que rebosen de alegría.

Canten a Dios, canten alabanzas a Su nombrea;

Abran pasob al que cabalga por los desiertosc,

Cuyo nombre es el Señord; regocíjense delante de Él.

Padre de los huérfanosa y defensor de las viudasb

Es Dios en Su santa moradac.

Dios prepara un hogara para los solitarios;

Conduce a los cautivosb a prosperidad;

Solo los rebeldes habitan en una tierra secac.

Oh Dios, cuando saliste al frente de Tu puebloa,

Cuando marchaste por el desiertob,

(Selah)

Tembló la tierraa;

También se derramaron los cielos ante la presencia de Diosb;

El Sinaí mismo tembló delante de Diosc, el Dios de Israel.

Tú esparciste lluvia abundante, oh Diosa,

Tú fortaleciste Tu heredad cuando estaba extenuada.

Los de Tu pueblo se establecieron en ella;

En Tu bondad, oh Dios, proveíste para el pobrea.

El Señor da la palabra;

Las mujeresa que anuncian las buenas nuevas son gran multitud:

«Los reyes de los ejércitos huyena; sí huyen,

Y la que se queda en casa repartirá el botínb».

Cuando ustedes se acuestan en los redilesa,

Son como alas de paloma cubiertas de plata,

Y sus plumas de oro resplandeciente.

Cuando el Omnipotente dispersó allí a los reyes,

Nevaba en el monte Salmóna.

Monte de Diosa es el monte de Basán;

Monte de muchos picos es el monte de Basán.

¿Por qué miran con envidia, oh montes de muchos picos,

Al monte que Dios ha deseado para morada Suyaa?

Ciertamente el Señor habitará allí para siempreb.

Los carros de Diosa son miríadas, millares de millaresb;

El Señor está entre ellos en santidad, como en el Sinaí.

Tú has ascendido a lo altoa, has llevado en cautividad a Tus cautivosb;

Has recibido dones entre los hombres,

Y aun entre los rebeldes, para que el Señor Dios habite entre ellos.

Bendito sea el Señor, que cada día lleva nuestra cargaa,

El Dios que es nuestra salvaciónb.

(Selah)

Dios es para nosotros un Dios de salvacióna,

Y a Dios el Señor pertenece el librar de la muerteb.

Ciertamente Dios herirá la cabeza de Sus enemigosa,

La testa cabelluda del que anda en sus delitosb.

Dijo el Señor: «De Basána los haré volver;

Los haré volver de las profundidades del marb,

Para que tu pie los aplaste en sangrea,

Y la lengua de tus perros tenga la porción de tus enemigosb».

Ellos han visto Tu procesióna, oh Dios,

La procesión de mi Dios, mi Rey, hacia el santuariob.

Los cantores iban delante, los músicos detrása,

En medio de las doncellas tocando panderosb.

Bendigan a Dios en las congregacionesa,

Al Señor, ustedes del linaje de Israelb.

Allí va Benjamína, el más joven, dirigiéndolos,

Los príncipes de Judá con su grupo,

Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalíb.

El Dios tuyo ha mandado tu fuerzaa;

Muestra Tu poder, oh Dios, Tú que has obrado por nosotrosb.

Por causa de Tu templo en Jerusalén

Te traerán presentes los reyesa.

Reprende las fieras de las cañasa,

La manada de torosb con los becerros de los pueblos,

Pisoteando las piezas de plata;

Él ha dispersado a los pueblos que se deleitan en la guerrac.

De Egiptoa saldrán mensajeros;

Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Diosb.

Canten a Dios, oh reinos de la tierraa;

Canten alabanzas al Señorb.

(Selah)

Canten al que cabalgaa sobre los cielos de los cielosb, que son desde la antigüedad;

Él da Su vozc, voz poderosad.

Atribuyan a Dios fortalezaa;

Su majestad es sobre Israel,

Y Su poder está en los cielosb.

Imponentea eres, oh Dios, desde Tu santuario.

El Dios mismo de Israel da fortaleza y poder al pueblob.

¡Bendito sea Diosc!

Salmo 69

Oración del justo perseguido

Para el director del coro; según «Los lirios». Salmo de David.

Sálvame, oh Dios,

Porque las aguas me han llegado hasta el almaa.

Me he hundido en cieno profundoa, y no hay donde apoyar el pie;

He llegado a lo profundo de las aguas, y la corriente me cubreb.

Cansado estoy de llorara; reseca está mi garganta;

Mis ojos desfallecenb mientras espero a mi Dios.

Más que los cabellos de mi cabeza son los que sin causa me aborrecena;

Poderosos son los que quieren destruirmeb,

Sin razón son mis enemigos,

Me hacen devolver aquello que no robéc.

Oh Dios, Tú conoces mi insensateza,

Y mis transgresiones no te son ocultasb.

¡No se avergüencen de mí los que en Ti esperana, oh Señor, Dios de los ejércitos!

¡No sean humillados por mí los que te buscan, oh Dios de Israel!

Pues por amor de Ti he sufrido insultosa;

La ignominia ha cubierto mi rostrob.

Me he convertido en extraño para mis hermanos,

Y en extranjero para los hijos de mi madrea.

Porque el celo por Tu casa me ha consumidoa,

Y los insultos de los que te injurian han caído sobre míb.

Cuando lloraba afligiendo con ayuno mi almaa,

Eso se convirtió en afrenta para mí.

Cuando hice de cilicio mi vestidoa,

Me convertí en proverbio para ellosb.

Hablan de mí los que se sientan a la puertaa,

Y soy la canciónb de los borrachos.

Pero yo elevo a Ti mi oración, oh Señor, en tiempo propicioa;

Oh Dios, en la grandeza de Tu misericordiab,

Respóndeme con Tu verdad salvadora1.

Sácame del cienoa y no dejes que me hunda;

Sea yo librado de los que me odianb, y de lo profundo de las aguasc.

No me cubra la corriente de las aguasa,

Ni me trague el abismo,

Ni el pozo cierre sobre mí su bocab.

Respóndeme, oh Señor, pues buena es Tu misericordiaa;

Vuélvete a míb, conforme a Tu inmensa compasiónc,

Y no escondas Tu rostro de Tu siervoa,

Porque estoy en angustiab; respóndeme pronto.

Acércate a mi alma y redímelaa;

Por causa de mis enemigos, rescátameb.

Tú conoces mi afrentaa, mi vergüenza y mi ignominia;

Todos mis adversarios están delante de Ti.

La afrenta ha quebrantado mi corazóna, y estoy enfermo;

Esperé compasión, pero no la hubob;

Busqué consoladoresc, pero no los hallé.

Y por comida me dieron hiela,

Y para mi sed me dieron a beber vinagreb.

Que la mesa delante de ellos se convierta en lazoa,

Y cuando estén en pazb, se vuelva una trampa.

Núblense sus ojos para que no puedan vera,

Y haz que sus lomos tiemblen continuamenteb.

Derrama sobre ellos Tu indignacióna,

Y que el ardor de Tu ira los alcance.

Sea desolado su campamento,

Y nadie habite en sus tiendasa.

Porque han perseguidoa al que ya Tú has heridob,

Y cuentan del dolor de aquellos que Tú has traspasadoc.

Añade iniquidad a su iniquidada,

Y que no entren en Tu justiciab.

Sean borradosa del libro de la vidab,

Y no sean inscritos con los justosc.

Pero yo estoy afligido y adoloridoa;

Tu salvación, oh Dios, me ponga en altob.

Con cántico alabaré el nombre de Diosa,

Y con acción de graciasb lo exaltaréc.

Y esto agradará al Señora más que el sacrificio de un buey

O de un novillo con cuernos y pezuñas.

Esto han visto los humildes y se alegrana.

Viva su corazón, ustedes los que buscan a Diosb.

Porque el Señor oye a los necesitadosa

Y no desprecia a los suyos que están presosb.

Alábenle los cielos y la tierra,

Los mares y todo lo que en ellos se muevea.

Porque Dios salvará a Sióna y edificará las ciudades de Judáb,

Para que ellos moren allí y la poseanc.

Y la descendencia de Sus siervos la heredaráa,

Y los que aman Su nombre morarán en ellab.

Salmo 70

Oración en la persecución

Para el director del coro. Salmo de David. Para conmemorar.

aOh Dios, apresúrate a librarme;

Apresúrate, oh Señor, a socorrerme.

Sean avergonzados y humillados

Los que buscan mi vida;

Sean vueltos atrás y cubiertos de ignominia

Los que se complacen en mi mala.

Sean vueltos atrás por causa de su vergüenza

Los que dicen: «¡Ajá, ajáa!».

Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan;

Que digan continuamente: «¡Engrandecido sea Dios!»,

Los que aman Tu salvación.

Pero yo estoy afligido y necesitado;

Oh Dios, ven pronto a mí.

Tú eres mi ayuda y mi libertador;

Señor, no te tardesa.

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Salmo 68:5: PADRE DE LOS HUÉRFANOS Y DEFENSOR DE LAS VIUDAS ES DIOS EN SU MORADA SANTA.

Footnotes

  1. 1O la fidelidad de Tu salvación.

Cross references

  1. aNúm. 10:35; Sal. 12:5
  2. aSal. 37:20; Isa. 9:18; Os. 13:3
  3. bSal. 22:14; 97:5; Miq. 1:4
  4. cSal. 9:3; 37:20; 80:16
  5. aSal. 32:11; 64:10; 97:12
  6. aSal. 66:2
  7. bIsa. 57:14; 62:10
  8. cDt. 33:26; Sal. 18:10; 68:33; Isa. 40:3
  9. dEx. 6:3; Sal. 83:18
  10. aSal. 10:14
  11. bDt. 10:18; Sal. 146:9
  12. cDt. 26:15
  13. aSal. 113:9
  14. bSal. 69:33; 102:20; 107:10, 14; 146:7; Hech. 12:7; 16:26
  15. cSal. 78:17; 107:4–7, 34, 40
  16. aEx. 13:21; Sal. 78:14; Hab. 3:13
  17. bJue. 5:4; Sal. 78:52
  18. a2 Sam. 22:8; Sal. 77:18; Jer. 10:10
  19. bJue. 5:4; Sal. 18:9; Isa. 45:8
  20. cEx. 19:18; Jue. 5:5
  21. aLev. 26:4; Dt. 11:11; Job 5:10; Ezq. 34:26
  22. aSal. 65:9; 74:19; 78:20; 107:9
  23. aEx. 15:20; 1 Sam. 18:6
  24. aJos. 10:16; Jue. 5:19; Sal. 135:11
  25. bJue. 5:30; 1 Sam. 30:24
  26. aGn. 49:14; Jue. 5:16
  27. aJue. 9:48
  28. aSal. 36:6
  29. aDt. 12:5; Sal. 87:1, 2; 132:13
  30. bSal. 132:14
  31. a2 Rey. 6:17; Hab. 3:8
  32. bDt. 33:2; Dan. 7:10
  33. aSal. 7:7; 47:5
  34. bJue. 5:12; Ef. 4:8
  35. aSal. 55:22; Isa. 46:4
  36. bSal. 65:5
  37. aSal. 106:43
  38. bDt. 32:39; Sal. 49:15; 56:13
  39. aSal. 110:6
  40. bHeb. 3:13
  41. aNúm. 21:33
  42. bAmós 9:1–3
  43. aSal. 58:10
  44. b1 Rey. 21:19; Jer. 15:3
  45. aSal. 77:13
  46. bSal. 63:2
  47. a1 Crón. 13:8; Sal. 47:6
  48. bEx. 15:20; Jue. 11:34
  49. aSal. 22:22, 23; 26:12
  50. bDt. 33:28; Isa. 48:1
  51. aJue. 5:14; 1 Sam. 9:21
  52. bJue. 5:18
  53. aSal. 29:11; 44:4
  54. bIsa. 26:12
  55. a1 Rey. 10:10, 25; 2 Crón. 32:23; Sal. 45:12; 72:10; Isa. 18:7
  56. aJob 40:21; Ezq. 29:3
  57. bSal. 22:12
  58. cSal. 18:14; 89:10
  59. aIsa. 19:19, 21
  60. bIsa. 45:14; Sof. 3:10
  61. aSal. 102:22
  62. bSal. 67:4
  63. aDt. 33:26; Sal. 18:10; 104:3
  64. bDt. 10:14; 1 Rey. 8:27
  65. cSal. 46:6
  66. dSal. 29:4
  67. aSal. 29:1
  68. bSal. 150:1
  69. aDt. 7:21; 10:17; Sal. 47:2; 66:5
  70. bSal. 29:11; Isa. 40:29
  71. cSal. 66:20; 2 Cor. 1:3
  72. aJob 22:11; Sal. 32:6; 42:7; 69:14, 15; Jon. 2:5
  73. aSal. 40:2
  74. bJon. 2:3
  75. aSal. 6:6
  76. bDt. 28:32; Sal. 38:10; 119:82, 123; Isa. 38:14
  77. aSal. 35:19; Juan 15:25
  78. bSal. 38:19; 59:3
  79. cSal. 35:11; Jer. 15:10
  80. aSal. 38:5
  81. bSal. 44:21
  82. a2 Sam. 12:14
  83. aJer. 15:15
  84. bSal. 44:15; Isa. 50:6; Jer. 51:51
  85. aJob 19:13–15; Sal. 31:11; 38:11
  86. aSal. 119:139; Juan 2:17
  87. bSal. 89:41, 50; Rom. 15:3
  88. aSal. 35:13
  89. a1 Rey. 20:31; Sal. 35:13
  90. b1 Rey. 9:7; Job 17:6; Sal. 44:14; Jer. 24:9
  91. aGn. 19:1; Rut 4:1
  92. bJob 30:9
  93. aSal. 32:6; Isa. 49:8; 2 Cor. 6:2
  94. bSal. 51:1
  95. aSal. 69:2
  96. bSal. 144:7
  97. cSal. 69:2
  98. aSal. 124:4, 5
  99. bNúm. 16:33; Sal. 28:1; 141:7
  100. aSal. 63:3; 109:21
  101. bSal. 25:16; 86:16
  102. cSal. 51:1; 106:45
  103. aSal. 27:9; 102:2; 143:7
  104. bSal. 31:9; 66:14
  105. a2 Sam. 4:9; Sal. 26:11; 49:15
  106. bSal. 119:134
  107. aSal. 22:6; 31:11
  108. aJer. 23:9
  109. bSal. 142:4; Isa. 63:5
  110. cJob 16:2
  111. aDt. 29:18
  112. bMat. 27:34, 48; Mar. 15:23, 36; Luc. 23:36; Juan 19:28–30
  113. aRom. 11:9
  114. b1 Tes. 5:3
  115. aIsa. 6:10; Rom. 11:10
  116. bDan. 5:6
  117. aSal. 79:6; Jer. 10:25; Ezq. 20:8; Os. 5:10
  118. aMat. 23:38; Luc. 13:35; Hech. 1:20
  119. a2 Crón. 28:9; Zac. 1:15
  120. bIsa. 53:4
  121. cSal. 109:22
  122. aNeh. 4:5; Sal. 109:14; Rom. 1:28
  123. bSal. 103:17; Isa. 26:10
  124. aEx. 32:32, 33; Apoc. 3:5
  125. bFil. 4:3; Apoc. 13:8; 17:8; 20:15
  126. cSal. 87:6; Ezq. 13:9; Luc. 10:20; Heb. 12:23
  127. aSal. 70:5
  128. bSal. 20:1; 59:1
  129. aSal. 28:7
  130. bSal. 50:14
  131. cSal. 34:3
  132. aSal. 50:13, 14; 51:16
  133. aSal. 34:2
  134. bSal. 22:26
  135. aSal. 12:5
  136. bSal. 68:6
  137. aSal. 96:11; 98:7; 148:1–13; Isa. 44:23; 49:13; 55:12
  138. aSal. 46:5; 51:18
  139. bSal. 147:2; Isa. 44:26
  140. cAbd. 17
  141. aSal. 25:13; 102:28
  142. bSal. 37:29
  143. aSal. 70:1–5: Sal. 40:13–17
  144. aSal. 35:4, 26
  145. aSal. 40:15
  146. aSal. 40:17; 141:1