Logos Bible Study

Ezequiel 27–28

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Lamentación sobre Tiro

Entonces vino a mí la palabra del Señor:

«Tú, hijo de hombre, eleva una elegía por Tiroa;

y dile a Tiro, que está asentada en las entradas del mar, negociante de los pueblos de muchas costasa: “Así dice el Señor Diosb:

‘Tiro, tú has dicho: “Soy de perfecta hermosura”.

-’En el corazón de los mares están tus fronteras;

Tus edificadores perfeccionaron tu hermosura.

-’De los cipreses de Senir te han hecho todas tus tablas;

Del Líbanoa han tomado un cedro para hacerte un mástil.

-’De encinas de Basána han hecho tus remos;

Tu cubierta de boj de las costas de Chipreb la han incrustado con marfil.

-’De lino fino bordado de Egipto era tu vela

Para que te sirviera de distintivo1;

De azul y púrpuraa de las costas de Elisab era tu pabellón.

-’Los habitantes de Sidón y de Arvad eran tus remerosa;

Tus sabios, Tiro, estaban a bordo1; eran tus pilotosb.

-’Los ancianos de Gebal y sus mejores obreros estaban contigo

Reparando tus junturasa;

Todas las naves del mar y sus marineros estaban contigo

Para negociar con tus productos.

’Los persas, los de Lud y los de Fut eran tus hombres de guerra en tu ejército. Colgaban en ti el escudo y el cascoa, manifestaban tu esplendor.

’Los hijos de Arvad, con tu ejército, estaban en tus murallas todo alrededor, y los gamadeos estaban en tus torres. Colgaban sus escudos en tus murallas todo alrededor; ellos perfeccionaban tu hermosura.

’Tarsis era tu cliente por la abundancia de toda riqueza; con plata, hierro, estaño y plomo pagaban tus mercancías.

’Javán, Tubal y Meseca comerciaban contigob; con hombresc y con utensilios de bronce pagaban tus productos.

’Los de Bet Togarmáa daban caballos y corceles de guerra y mulos por tus mercancías.

’Los hijos de Dedán comerciaban contigoa. Muchas costas eran clientes tuyas; colmillos de marfilb y madera de ébano te traían como pago.

’Aram era tu cliente por la abundancia de tus productosa; pagaban tus mercancías con turquesasb, púrpura, bordados, lino finoc, corales y rubíes.

’Judá y la tierra de Israel comerciaban contigo; con trigo de Minita, tortas, miel, aceite y bálsamo pagaban tus productos.

’Damasco era tu cliente por la abundancia de tus productosa, por la abundancia de toda riqueza, por el vino de Helbón y la lana blanca.

’Vedán y Javán pagaban tus mercancías desde Uzal; hierro forjado, casia y caña dulce estaban entre tus productos.

’Dedána comerciaba contigo en mantas para cabalgaduras.

’Arabiaa y todos los príncipes de Cedar eran clientes tuyos: comerciaban en corderos, carnerosb y machos cabríos; en estas cosas eran tus clientes.

’Los comerciantes de Sabá y de Raama comerciaban contigo; con lo mejor de todas las especiasa, y con toda clase de piedras preciosas y oro pagaban tus mercancíasb.

’Harán, Cane, Edén, los comerciantes de Sabá, de Asiriaa y de Quilmad comerciaban contigo.

’Ellos comerciaban contigo en lujosos vestidos, en mantos de azul y bordados, en tapices multicolores, en cordones firmemente trenzados, que había entre tus mercancías.

’Las naves de Tarsisa eran las portadoras de tus productos.

Fuiste repleta y muy gloriosa

En el corazón de los maresb.

’A muchas aguasa te condujeron

Tus remeros;

El viento del este te destrozó

En el corazón de los mares.

-’Tus riquezas, tus mercancías, tu comercio,

Tus marineros y tus pilotos,

Tus calafateadores, tus agentes comerciales,

Y todos los hombres de guerra que hay en ti,

Con toda tu tripulación que en medio de ti está,

Caerán en el corazón de los mares

El día de tu derrota.

-’A la voz del grito de tus pilotos

Se estremecerán las praderasa.

-’Y descenderán de sus naves

Todos los que empuñan el remo;

Los marineros y todos los pilotos del mar

Se quedarán en tierraa.

-’Harán oír su voz por ti

Y gritarán amargamentea.

Echarán polvo sobre sus cabezasb,

Se revolcarán en cenizac.

-’Se raparán la cabezaa por tu causa

Y se ceñirán de cilicio;

Llorarán por tib, en la amargura de su alma,

Con amargo dueloc.

-’En su llanto elevarán por ti una elegía

Y se lamentarán por ti:

“¿Quién como Tiro,

Como la silenciosa en medio del mara?

-”Cuando tus mercancías salían por los mares

Saciabas a muchos pueblos.

Con la abundancia de tus riquezas y de tus productosa

Enriquecías a los reyes de la tierra.

-”Ahora que estás destrozada por los mares

En las profundidades de las aguas,

Tu carga y toda tu tripulación

Se han hundido contigoa.

-”Todos los habitantes de las costas

Están pasmados por causa tuya;

Sus reyes están aterrorizados sobremanera,

Demudados sus rostrosa.

-”Los mercaderes entre los pueblos te silban;

Te has convertido en terrora,

Y ya no existirás másb” ’ ”».

Profecía contra el rey de Tiro

De nuevo vino a mí la palabra del Señor:

«Hijo de hombre, dile al príncipe de Tiro: “Así dice el Señor Dios:

‘Aun cuando tu corazón se ha enaltecido

Y has dicho: “Soy un dios,

Sentado estoy en el trono de los dioses,

En el corazón de los mares”,

No eres más que un hombre y no diosa,

Aunque hayas puesto tu corazón como el corazón de un dios.

-’Tú eres más sabio que Daniel;

Ningún secreto te es ocultoa.

-’Con tu sabiduría y tu entendimiento

Has adquirido riquezas para ti,

Y has adquirido oro y plata para tus tesorosa.

-’Con tu gran sabiduría, con tu comercio,

Has aumentado tus riquezasa,

Y se ha enaltecido tu corazón a causa de tus riquezasb.

-’Por lo cual, así dice el Señor Dios:

“Por cuanto has puesto tu corazón

Como el corazón de un diosa,

Por tanto, voy a traer sobre ti extranjerosa,

Los más crueles de entre las naciones.

Y ellos desenvainarán sus espadasb

Contra la hermosura de tu sabiduría

Y profanarán tu esplendor.

-”Te harán bajar al sepulcro,

Y morirás con la muerte de los que mueren

En el corazón de los maresa.

-”¿Dirás aún: ‘Un dios soy’,

En presencia de tu verdugo,

Tú que eres un hombre y no Dios,

En manos de los que te hieren?

-”Con la muerte de los incircuncisos morirás

A manos de extraños,

Porque Yo he hablado”, declara el Señor Diosa’ ”».

Vino a mí de nuevo la palabra del Señor:

«Hijo de hombre, eleva una elegía sobre el rey de Tiroa y dile: “Así dice el Señor Dios:

‘Tú eras el sello de la perfección,

Lleno de sabiduría y perfecto en hermosura.

’En el Edén estabas, en el huerto de Diosa;

Toda piedra preciosa era tu vestidura:

El rubí, el topacio y el diamante,

El berilo, el ónice y el jaspe,

El zafiro, la turquesa y la esmeralda;

Y el orob, la hechura de tus engastes y de tus encajesc,

Estaba en tid.

El día que fuiste creado

Fueron preparados.

-’Tú, querubín protector de alas desplegadas,

Yo te puse allí.

Estabas en el santo monte de Dios,

Andabas en medio de las piedras de fuegoa.

-’Perfecto eras en tus caminos

Desde el día que fuiste creadoa

Hasta que la iniquidad se halló en tib.

-’A causa de la abundancia de tu comercioa

Te llenaste de violencia,

Y pecaste;

Yo, pues, te he expulsado por profano

Del monte de Diosb,

Y te he eliminado, querubín protector,

De en medio de las piedras de fuego.

-’Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura;

Corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendora.

Te arrojé en tierra,

Te puse delante de los reyesb,

Para que vieran en ti un ejemploc.

-’Por la multitud de tus iniquidades,

Por la injusticia de tu comercioa,

Profanaste tus santuarios.

Y Yo he sacado fuego de en medio de ti,

Que te ha consumido;

Y te he reducido a ceniza sobre la tierrab

A los ojos de todos los que te miran.

-’Todos los que entre los pueblos te conocen

Están asombrados de ti;

Te has convertido en terror,

Y ya no existirás mása’ ”».

Profecía contra Sidón

Y vino a mí la palabra del Señor:

«Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidóna, profetiza contra ellab,

y di: “Así dice el Señor Dios:

‘Yo estoy contra ti, Sidón,

Y seré glorificado en medio de ti.

Entonces sabrán que Yo soy el Señor, cuando ejecute juicios en Sidóna,

Y manifieste en ella Mi santidad.

-’Enviaré a ella pestilencia

Y sangre a sus callesa;

Los heridos caerán en medio de ellab

Por la espada que está sobre ella por todos lados.

Entonces sabrán que Yo soy el Señor.

’Y no habrá más zarza punzante ni espina dolorosa para la casa de Israel de ninguno de los que la rodean y la desprecian. Entonces sabrán que Yo soy el Señor Diosa’.

”Así dice el Señor Dios: ‘Cuando Yo recoja a la casa de Israel de los pueblos donde está dispersa, y manifieste en ellos Mi santidad a los ojos de las nacionesa, entonces habitarán en su propia tierrab, la que di a Mi siervo Jacob.

’Y habitarán seguros en ella; edificarán casas, plantarán viñas, y habitarán segurosa, cuando Yo haga juicios sobre todos los que a su alrededor la desprecian. Entonces sabrán que Yo soy el Señor su Diosb’ ”».

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Footnotes

  1. 1O estandarte.
  2. 1 en ti.

Cross references

  1. aJer. 9:10, 17–20; Ezq. 28:12
  2. aIsa. 23:3
  3. bEzq. 28:2
  4. aDt. 3:9; 1 Crón. 5:23; Cant. 4:8
  5. aNúm. 21:33; Isa. 2:13; Jer. 22:20; Zac. 11:2
  6. bGn. 10:4; Isa. 23:1, 12; Jer. 2:10
  7. aEx. 25:4; Jer. 10:9
  8. bGn. 10:4
  9. aGn. 10:18; 1 Crón. 1:16; Ezq. 27:11
  10. b1 Rey. 9:27
  11. aJos. 13:5; 1 Rey. 5:18
  12. aEzq. 30:5; 38:5
  13. aGn. 10:2; Ezq. 38:2; 39:1
  14. bGn. 10:2; Isa. 66:19; Ezq. 27:19
  15. cJoel 3:3; Apoc. 18:13
  16. aGn. 10:3; Ezq. 38:6
  17. aJer. 25:23; Ezq. 25:13; 27:20
  18. b1 Rey. 10:22; Apoc. 18:12
  19. aJue. 10:6; Isa. 7:1–8; Ezq. 16:57
  20. bEzq. 28:13
  21. cEzq. 16:13, 18
  22. aJue. 11:33
  23. aGn. 14:15; Isa. 7:8; Jer. 49:23; Ezq. 47:16–18
  24. aGn. 25:3
  25. aIsa. 21:13
  26. bIsa. 60:7
  27. aGn. 43:11; 1 Rey. 10:2
  28. bGn. 10:7; Isa. 60:6; Ezq. 38:13
  29. a2 Rey. 19:12; Isa. 37:12; Amós 1:5
  30. aIsa. 2:16
  31. bEzq. 26:19
  32. aSal. 48:7; Jer. 18:17; Hech. 27:14
  33. aEzq. 26:10, 15, 18
  34. aApoc. 18:17–19
  35. aIsa. 23:1–6; Ezq. 26:17
  36. b1 Sam. 4:12; 2 Sam. 1:2; Lam. 2:10; Apoc. 18:19
  37. cJer. 6:26; Jon. 3:6
  38. aIsa. 15:2; Ezq. 29:18
  39. bIsa. 22:12; Ezq. 7:18
  40. cIsa. 16:9; 22:4
  41. aEzq. 26:17; 27:2; 28:12
  42. aEzq. 27:12, 18; 28:4, 5
  43. aEzq. 26:12; 27:26, 27; Zac. 9:3, 4
  44. aIsa. 23:6; Ezq. 26:16
  45. aJer. 18:16; 19:8; 49:17; 50:13; Sof. 2:15
  46. bSal. 37:10, 36
  47. aSal. 9:20; 82:6, 7; Isa. 14:14; 31:3; 47:8; Ezq. 28:9; 2 Tes. 2:4
  48. aDan. 1:20; 2:20–23, 28; 5:11, 12
  49. aEzq. 27:33; Zac. 9:2, 3
  50. aEzq. 27:12; Os. 12:7, 8
  51. bJob 31:24, 25; Sal. 52:7; Ezq. 28:2; Os. 13:6
  52. aEx. 9:17; Ezq. 28:2
  53. aEzq. 26:7
  54. bEzq. 30:11; 31:12; 32:12; Hab. 1:6–8
  55. aEzq. 27:26, 27, 34
  56. a1 Sam. 17:26, 36; Ezq. 31:18; 32:30
  57. aEzq. 19:1; 26:17; 27:2
  58. aGn. 2:8; Isa. 51:3; Ezq. 31:8, 9, 16; 36:35
  59. bEzq. 27:16, 22
  60. cEx. 28:17–20
  61. dIsa. 24:8; 30:32
  62. aEx. 25:17–20; 30:26; 40:9; Ezq. 20:40; 28:13, 16; Apoc. 18:16
  63. aEzq. 27:3, 4; 28:3–6, 12
  64. bEzq. 28:17, 18
  65. aEzq. 27:12
  66. bEzq. 8:17; Hab. 2:8, 17
  67. aEzq. 27:3, 4; 28:7
  68. bIsa. 19:11
  69. cEzq. 26:16
  70. aAmós 1:9, 10
  71. bMal. 4:3
  72. aJer. 51:64; Ezq. 26:21; 27:36
  73. aGn. 10:15, 19; Isa. 23:2, 4; Ezq. 27:8
  74. bEzq. 6:2; 25:2
  75. aEzq. 28:26; 30:19
  76. aEzq. 38:22
  77. bJer. 51:52
  78. aNúm. 33:55; Jos. 23:13; Isa. 55:13; Ezq. 2:6
  79. aSal. 106:47; Isa. 11:12, 13; Jer. 32:37; Ezq. 20:41; 34:13, 27
  80. bJer. 23:8; 27:11
  81. aJer. 32:15, 43, 44; Amós 9:13, 14
  82. bJer. 23:6; Ezq. 25:11; 28:22; 34:25–28; 38:8