Salmo 113–115
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Salmo 113
El Señor exalta al humilde
¡Aleluya!
Alaben el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señora
Desde ahora y para siempre.
Desde el nacimiento del sol hasta su ocasoa,
Alabado sea el nombre del Señorb.
Excelso sobre todas las naciones es el Señora;
Su gloria está sobre los cielosb.
¿Quién es como el Señor nuestro Diosa,
Que está sentado en las alturasb,
Que se humilla para mirara
Lo que hay en el cielo y en la tierra?
Él levanta al pobre del polvoa,
Y al necesitado saca del muladar,
Para sentarlos con príncipesa,
Con los príncipes de Su pueblo.
Hace habitar en casa a la mujer estérila,
Gozosa de ser madre de hijos.
¡Aleluya!
Salmo 114
Los prodigios de Dios en el éxodo
Cuando Israel salió de Egiptoa,
La casa de Jacob de entre un pueblo de lengua extrañab,
Judá vino a ser Su santuarioa,
Israel, Su dominiob.
Lo miró el mara, y huyó;
El Jordánb se volvió atrás.
Los montes saltaron como carnerosa,
Y los collados como corderitos.
¿Qué te pasa, oh mara, que huyes,
Y a ti, Jordán, que te vuelves atrás,
A ustedes, montes, que saltan como carneros,
Y a ustedes, collados, que saltan como corderitos?
Tiembla, oh tierra, ante la presencia del Señora,
Ante la presencia del Dios de Jacob,
Que convirtió la rocaa en estanque de aguab,
Y en fuente de aguas el pedernalc.
Salmo 115
Contraste entre los idolos y el Señor
No a nosotros, Señor, no a nosotrosa,
Sino a Tu nombre da gloriab,
Por Tu misericordia, por Tu fidelidad1.
¿Por qué han de decir las nacionesa:
¿Dónde está ahora su Diosb?».
Nuestro Dios está en los cielosa;
Él hace lo que le placeb.
aLos ídolos de ellos son plata y orob,
Obra de manos de hombrec.
Tienen boca, y no hablana;
Tienen ojos, y no ven;
Tienen oídos, y no oyen;
Tienen nariz, y no huelen;
Tienen manos, y no tocan;
Tienen pies, y no caminan;
No emiten sonido alguno con su garganta.
Se volverán como ellos los que los hacen,
Y todos los que en ellos confíana.
Oh Israela, confía en el Señorb;
Él es tu ayuda y tu escudoc.
Oh casa de Aaróna, confíen ustedes en el Señor;
Él es su ayuda y su escudo.
Los que temen1 al Señora, confíen en el Señor;
Él es su ayuda y su escudo.
El Señor se ha acordado de nosotrosa; Él nos bendecirá;
Bendecirá a la casa de Israel;
Bendecirá a la casa de Aarón.
Él bendecirá a los que temen al Señora,
Tanto a pequeños como a grandesb.
El Señor los prosperea,
A ustedes y a sus hijos.
Benditos sean del Señor,
Que hizo los cielos y la tierraa.
Los cielos son los cielos del Señora,
Pero la tierra la ha dado a los hijos de los hombresb.
Los muertos no alaban al Señora,
Ni ninguno de los que descienden al silenciob.
Pero nosotros bendeciremos al Señora
Desde ahora y para siempre.
¡Aleluya!
Footnotes
Cross references
- aSal. 135:1
- bSal. 34:22; 69:36; 79:10; 90:13
- aSal. 145:21; Dan. 2:20
- aSal. 50:1; Isa. 59:19; Mal. 1:11
- bSal. 18:3; 48:1, 10
- aSal. 97:9; 99:2
- bSal. 8:1; 57:11; 148:13
- aEx. 15:11; Sal. 35:10; 89:6
- bSal. 103:19
- aSal. 11:4; 138:6; Isa. 57:15
- a1 Sam. 2:8; Sal. 107:41
- aJob 36:7
- a1 Sam. 2:5; Sal. 68:6; Isa. 54:1
- aEx. 12:51; 13:3
- bSal. 81:5
- aEx. 15:17; 29:45, 46; Sal. 78:68, 69
- bEx. 19:6
- aEx. 14:21; Sal. 77:16
- bJos. 3:13, 16
- aEx. 19:18; Jue. 5:5; Sal. 18:7; 29:6; Hab. 3:6
- aHab. 3:8
- aSal. 96:9
- aEx. 17:6; Núm. 20:11; Sal. 78:15; 105:41
- bSal. 107:35
- cDt. 8:15
- aIsa. 48:11; Ezq. 36:22
- bSal. 29:2; 96:8
- aSal. 79:10
- bSal. 42:3, 10
- aSal. 103:19
- bSal. 135:6; Dan. 4:35
- aSal. 115:4–8: Sal. 135:15–18
- bJer. 10:4
- cDt. 4:28; 2 Rey. 19:18; Isa. 37:19; 44:10, 20; Jer. 10:3
- aJer. 10:5
- aSal. 135:18; Isa. 44:9–11
- aSal. 118:2; 135:19
- bSal. 37:3; 62:8
- cSal. 33:20
- aSal. 118:3; 135:19
- aSal. 22:23; 103:11; 135:20
- aSal. 98:3
- aSal. 103:11; 112:1; 128:1
- bApoc. 11:18; 19:5
- aDt. 1:11
- aGn. 1:1; Neh. 9:6; Sal. 96:5; 102:25; 121:2; 124:8; 134:3; 146:6; Hech. 14:15; Apoc. 14:7
- aSal. 89:11
- bSal. 8:6
- aSal. 6:5; 88:10–12; Isa. 38:18
- bSal. 31:17
- aSal. 113:2; Dan. 2:20
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