Isaías 51–53
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Capitulo 51
Anuncio de salvación para Sión
Escuchadmea, vosotros que seguís la justiciab,
los que buscáis al Señor.
Mirad la roca de donde fuisteis talladosc,
y la cantera1 de donde fuisteis excavados.
2Mirad a Abraham, vuestro padrea,
y a Sara, que os dio a luz;
cuando él era uno solo lo llamé,
y lo bendije y lo multipliquéb.
3Ciertamente el Señor consolará a Sióna,
consolará todos sus lugares desoladosb;
convertirá su desiertoc en Edénd,
y su yermo en huerto del Señore;
gozo y alegría se encontrarán en ellaf,
acciones de gracias y voces de alabanza.
4Prestadme atención, pueblo míoa,
y oídme, nación1 mía;
porque de mí saldrá una leyb,
y estableceré2 mi justiciac para luz de los pueblosd.
5Cerca está mi justicia, ha salido mi salvacióna,
y mis brazos juzgarán a los pueblosb;
por mí esperan las costasc,
y en mi brazo ponen su esperanzad.
6Alzad vuestros ojos a los cielosa,
y mirad la tierra abajo;
porque los cielos como humo se desvanecerán,
y la tierra como un vestido se gastaráb.
Sus habitantes como mosquitos1 morirán,
pero mi salvación será para siempre,
7Escuchadme, vosotros que conocéis la justiciaa,
pueblo en cuyo corazón está mi leyb.
No temáis el oprobio del hombrec,
ni os desalentéis a causa de sus ultrajes.
8Porque como a vestido se los comerá la polillaa,
y como a lana se los comerá la larvab.
Pero mi justicia durará para siemprec,
y mi salvación por todas las generaciones.
9Despierta, despierta, vístete de poder, oh brazo del Señora;
despierta como en los días de antaño, en las generaciones pasadasb.
¿No eres tú el que despedazó a Rahabc,
el que traspasó al dragónd?
10¿No eres tú el que secó el mara,
las aguas del gran abismo;
el que transformó en camino las profundidades del mar
para que pasaran los redimidosb?
11Los rescatados del Señor volverána,
entrarán en Sión con gritos de júbilo,
con alegría eterna sobre sus cabezasb.
Gozo y alegría alcanzarán,
y huirán la tristeza y el gemidoc.
12Yo, yo soy vuestro consoladora.
¿Quién eres tú que temes al hombre mortalb,
y al hijo del hombre que como hierba es tratadoc?
13¿Has olvidado al Señor, tu Hacedora,
que extendió los cielosb
y puso los cimientos de la tierra,
para que estés temblando sin cesarc todo el día ante la furia del opresor,
mientras este se prepara para destruir?
Pero ¿dónde está la furia del opresord?
14El desterrado1 pronto será libertadoa, y no morirá en la cárcel, ni le faltará su panb.
15Porque yo soy el Señor tu Dios, que agito el mar y hago bramar sus olasa (el Señor de los ejércitos es su nombre),
16y he puesto mis palabras en tu bocaa, y con la sombra de mi mano te he cubiertob al establecer1 los cielos, poner los cimientos de la tierrac y decir a Sión: «Tú eres mi pueblo».
17¡Despierta, despierta! Levántate, Jerusaléna,
tú, que has bebido de la mano del Señor la copa de su furor,
que has bebido el cáliz1 del vértigob hasta vaciarlo.
18No hay quien la guíe entre todos los hijos que dio a luz,
ni hay quien la tome de la mano entre todos los hijos que crióa.
19Estas dos cosas te han acontecido,
¿quién te confortará?;
desolación y destrucción, hambre y espadaa,
¿quién te consolará?
20Tus hijos han desfallecido,
yacen en las esquinas de todas las callesa
como antílope en la redb,
llenos del furor del Señor,
de la reprensión de tu Diosc.
21Por tanto, oye ahora esto, afligidaa,
que estás ebria, mas no de vinob:
22Así dice tu Señor, el Señor tu Dios,
que contiende por su puebloa:
He aquí, he quitado de tu mano la copa del vértigo,
nunca más lo beberás.
23Lo pondré en las manos de los que te atormentana,
que te1 han dicho: «Póstrate para que pasemosb.»
Y tú pusiste tu espalda como suelo,
como calle para los que pasaban.
Capitulo 52
Promesas de restauración a Sión
Despierta, despiertaa,
vístete de tu poder, oh Sión;
vístete de tus ropajes hermososb,
oh Jerusalén, ciudad santac.
Porque el incircunciso y el inmundod
no volverán a entrar en ti.
cautiva Jerusalén;
líbrate de las cadenas de tu cuello,
cautiva hija de Siónc.
3Porque así dice el Señor: De balde fuisteis vendidosa y sin dinero seréis redimidosb.
4Porque así dice el Señor Dios1: Mi pueblo descendió a Egipto al principio para residir allía; después los asirios sin motivo los oprimieron.
5Y ahora, ¿qué hago yo aquí—declara el Señor—viendo que se llevan a mi pueblo sin causa? También declara el Señor: Sus dominadores dan gritos, y sin cesar mi nombre es blasfemado todo el díaa.
6Por tanto, mi pueblo conocerá mi nombrea; así que en aquel día comprenderán que yo soy el que dice: «Heme aquí».
7¡Qué hermosos son sobre los montes
los pies del que trae buenas nuevas,
del que trae las buenas nuevas de gozo2,
del que anuncia la salvación,
y dice a Sión: Tu Dios reinab!
8¡Una voz! Tus centinelas alzan la voza,
a una gritan de júbilo
porque verán con sus propios ojos1
cuando el Señor restaure a Sión.
9Prorrumpid a una en gritos de júbiloa,
lugares desolados de Jerusalénb,
porque el Señor ha consolado a su pueblo,
ha redimidoc a Jerusalén.
10El Señor ha desnudado su santo brazo
a la vista de todas las nacionesa,
y todos los confines de la tierra verán
la salvación de nuestro Diosb.
11Apartaos, apartaos, salid de allía,
nada inmundo toquéisb;
salid de en medio de ella, purificaosc,
vosotros que lleváis las vasijas del Señor.
12Pues no saldréis precipitadamentea,
ni iréis como fugitivos1;
porque delante de vosotros irá el Señorb,
y vuestra retaguardia será el Dios de Israelc.
Sufrimiento y gloria del siervo del Señor
He aquí, mi siervo prosperaráa,
será enaltecido, levantado y en gran manera exaltadob.
14De la manera que muchos se asombraron de ti, pueblo mío,
así fue desfigurada su apariencia más que la de cualquier hombre,
y su aspecto más que el de los hijos de los hombresa.
15Ciertamente Él asombrará1a a muchas naciones,
los reyes cerrarán la bocab ante Él;
porque lo que no les habían contado verán,
y lo que no habían oído entenderánc.
Capitulo 53
¿Quién ha creído a nuestro mensaje?
¿A quién se ha revelado el brazo del Señora?
2Creció delante de Él como renuevo tierno1a,
como raíz de tierra seca;
no tiene aspecto hermoso ni majestad
para que le miremos,
ni apariencia para que le deseemosb.
3Fue despreciado y desechado de los hombresa,
varón de dolores y experimentado en aflicción1b;
y como uno de quien los hombres esconden el rostro,
fue despreciadoc, y no le estimamosd.
4Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades1a,
y cargó con nuestros dolores;
con todo, nosotros le tuvimos por azotado,
por herido de Diosb y afligido.
5Mas Él fue herido1 por nuestras transgresionesa,
molido por nuestras iniquidadesb.
El castigo, por nuestra paz2c, cayó sobre Él,
y por sus heridas3 hemos sido sanadosd.
6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
nos apartamos cada cual por su camino;
pero el Señor hizo que cayera sobre1 Él
la iniquidad de todos nosotros.
7Fue oprimido y afligido,
pero no abrió su bocaa;
como cordero que es llevado al matadero,
y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda,
no abrió Él su bocab.
8Por opresión y juicio fue quitado;
y en cuanto a su generación, ¿quién tuvo en cuenta
que Él fuera cortado de la tierra de los vivientes1
por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida2a?
9Se dispuso con los impíos su sepultura,
pero con el rico fue en su muertea,
aunque no había hecho violenciab,
ni había engaño en su bocac.
La exaltación del Siervo
Pero quiso el Señor
quebrantarle, sometiéndole a padecimiento1a.
Cuando Él2 se entregue a sí mismo como ofrenda de expiaciónb,
prolongará sus días,
y la voluntad del Señor en su mano prosperarád.
11Debido a la angustia1 de su alma,
Él lo verá2 y quedará satisfechoa.
Por su conocimiento, el Justo,
mi Siervo, justificará a muchosb,
y cargará las iniquidades de ellosc.
12Por tanto, yo le daré parte con los grandesa
y con los fuertes repartirá despojos,
porque derramó su alma hasta la muerteb
y con los transgresores fue contadoc,
llevando Él el pecado de muchosd,
e intercediendo por los transgresores.
Footnotes
- 1, la excavación del pozo
- 1O, pueblo
- 2, haré descansar
- 1Otra posible lectura es, de la misma manera
- 2, no se quebrará
- 1, encadenado
- 1, plantar
- 1, lo cóncavo de la copa
- 1, lo cóncavo de la copa
- 1, a tu alma
- 1, Sacúdete
- 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
- 1O, el bienestar
- 2, del bien
- 1, ojo con ojo
- 1, en fuga
- 1Así en la versión gr. El Targum dice: esparcirá. El T. M. dice: rociará
- 1, mamón
- 1O, enfermedad
- 1O, aflicciones
- 1O, traspasado
- 2O, bienestar
- 3O, llagas
- 1, se encontrara con
- 1O, de la vida
- 2La versión gr. (sept.), y los dicen: de mi pueblo fue herido
- 1, le hizo enfermar
- 2, su alma
- 3, simiente
- 1O, al trabajo penoso
- 2Otra posible lectura es: verá luz
Cross references
- aIsa. 46:3; 48:12
- bSal. 94:15; Prov. 15:9; Isa. 51:7
- cGén. 17:15–17
- aIsa. 46:3; 48:12; 51:7
- bGén. 12:1; 15:5; Deut. 1:10; Ezeq. 33:24
- aIsa. 40:1; 49:13
- bIsa. 52:9
- cGén. 2:8; Joel 2:3
- dIsa. 35:1; 41:19
- eGén. 13:10
- fIsa. 25:9; 41:16; 65:18; 66:10
- aSal. 50:7; 78:1
- bDeut. 18:18; Isa. 2:3; Miq. 4:2
- cIsa. 1:27; 42:4
- dIsa. 42:6; 49:6
- aIsa. 46:13; 54:17
- bIsa. 40:10
- cIsa. 42:4; 60:9
- dIsa. 59:16; 63:5
- aIsa. 40:26
- bSal. 102:25, 26; Isa. 13:13; 34:4; Mat. 24:35; Heb. 1:10–12; 2 Ped. 3:10
- cIsa. 45:17; 51:8
- aIsa. 51:1
- bSal. 37:31
- cIsa. 25:8; 54:4; Mat. 5:11; Hech. 5:41
- aIsa. 50:9
- bIsa. 14:11; 66:24
- cIsa. 51:6
- aIsa. 51:17; 52:1
- bEx. 6:6; Deut. 4:34
- cJob 26:12; Sal. 89:10; Isa. 30:7
- dSal. 74:13; Isa. 27:1
- aIsa. 11:15, 16; 50:2; 63:11, 12
- bEx. 15:13; Sal. 106:10; Isa. 63:9
- aIsa. 35:10; Jer. 31:11, 12
- bIsa. 60:19; 61:7
- cIsa. 25:8; 60:20; 65:19; Apoc. 7:17; 21:1, 4; 22:3
- aIsa. 51:3
- bSal. 118:6; Isa. 2:22
- cIsa. 40:6, 7; 1 Ped. 1:24
- aDeut. 6:12; 8:11; Isa. 17:10
- bJob 9:8; Sal. 104:2; Isa. 40:22; 45:12, 18; 48:13
- cIsa. 7:4; 10:24
- dIsa. 49:26; 54:14
- aIsa. 48:20; 52:2
- bIsa. 33:6; 49:10
- aSal. 107:25; Jer. 31:35
- aDeut. 18:18; Isa. 59:21
- bEx. 33:22; Isa. 49:2
- cIsa. 66:22
- aIsa. 51:9; 52:1
- bJob 21:20; Isa. 29:9; 63:6; Jer. 25:15; Apoc. 14:10; 16:19
- aSal. 88:18; 142:4; Isa. 49:21
- aIsa. 8:21; 9:20; 14:30
- aIsa. 5:25; Jer. 14:16
- bDeut. 14:5
- cIsa. 66:15
- aIsa. 54:11
- bIsa. 29:9; 51:17; 63:6
- aIsa. 3:12, 13; 49:25; Jer. 50:34
- bIsa. 51:17
- aIsa. 49:26; Jer. 25:15–17, 26, 28; Zac. 12:2
- bJos. 10:24
- aIsa. 51:9, 17
- bEx. 28:2, 40; 1 Crón. 16:29; Sal. 110:3; Isa. 49:18; 61:3, 10; Zac. 3:4
- cNeh. 11:1; Isa. 48:2; 64:10; Zac. 14:20, 21; Mat. 4:5
- dIsa. 35:8
- aIsa. 29:4
- bIsa. 60:1
- cIsa. 9:4; 10:27; 14:25; Zac. 2:7
- aSal. 44:12; Jer. 15:13
- bIsa. 1:27; 45:13; 62:12; 63:4
- aGén. 46:6
- aEzeq. 36:20, 23; Rom. 2:24
- aIsa. 49:23
- aIsa. 40:9; 61:1; Nah. 1:15; Rom. 10:15; Ef. 6:15
- bSal. 93:1; Isa. 24:23
- aIsa. 62:6
- aSal. 98:4; Isa. 44:23
- bIsa. 44:26; 51:3; 61:4
- cIsa. 43:1; 48:20
- aIsa. 51:9; 66:18, 19
- bSal. 98:1–3; Isa. 45:22; 48:20
- aIsa. 48:20; Jer. 50:8; Zac. 2:6, 7
- bNúm. 19:11, 16; 2 Cor. 6:17
- cLev. 22:2; Isa. 1:16
- aEx. 12:11, 33; Deut. 16:3
- bIsa. 26:7; 42:16; 49:10, 11
- cEx. 14:19, 20; Isa. 58:8
- aIsa. 42:1; 49:1–7; 53:11
- bIsa. 57:15; Fil. 2:9
- aIsa. 53:2, 3
- aNúm. 19:18–21; Ezeq. 36:25
- bJob 21:5
- cRom. 15:21; Ef. 3:5
- aJuan 12:38; Rom. 10:16
- aIsa. 11:1
- bIsa. 52:14
- aSal. 22:6; Isa. 49:7; Luc. 18:31–33
- bIsa. 53:10
- cMar. 10:33, 34
- dJuan 1:10, 11
- aMat. 8:17
- bJuan 19:7
- aIsa. 53:8; Heb. 9:28
- bIsa. 53:10; Rom. 4:25; 1 Cor. 15:3
- cDeut. 11:2; Heb. 5:8
- d1 Ped. 2:24, 25
- aMat. 26:63; 27:12–14; Mar. 14:61; 15:5; Luc. 23:9; Juan 19:9
- bHech. 8:32, 33; Apoc. 5:6
- aIsa. 53:5, 12
- aMat. 27:57–60
- bIsa. 42:1–3
- c1 Ped. 2:22
- aIsa. 53:3–5
- bIsa. 53:6, 12; Juan 1:29
- cSal. 22:30; Isa. 54:3; 61:9; 66:22
- dIsa. 46:10
- aJuan 10:14–18
- bIsa. 45:25; Rom. 5:18, 19
- cIsa. 53:5, 6
- aIsa. 52:13; Fil. 2:9–11
- bMat. 26:38, 39, 42
- cMar. 15:28; Luc. 22:37
- dIsa. 53:6, 11; 2 Cor. 5:21
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