Salmo 44–49
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Salmo 44
Oración nacional de intercesión
Para el director del coro. Masquil* de los hijos de Coré.
Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído,
nuestros padres nos han contadoa
la obra que hiciste en sus díasb,
2Tú con tu mano echaste fuera las nacionesa,
y a ellos los plantasteb.
Afligiste a los pueblosc,
y a ellos los hiciste crecer1d.
3Pues no por su espada tomaron posesión de la tierraa,
ni su brazo los salvó,
sino tu diestra y tu brazob, y la luz de tu presencia1c,
porque te complaciste en ellosd.
4Tú eres mi rey, oh Diosa;
5Contigo1 rechazaremos a nuestros adversariosa;
en2 tu nombre hollaremos3 a los que contra nosotros se levantenb.
6Porque yo no confiaré en mi arcoa,
ni me salvará mi espada;
7pues tú nos has salvado de nuestros adversariosa,
y has avergonzado a los que nos aborrecenb.
8En Dios nos hemos gloriado todo el díaa,
y por siempre alabaremos1 tu nombreb.
(Selah2)
9Sin embargo, tú nos has rechazadoa y nos has confundido1b,
y no sales con nuestros ejércitosc.
10Nos haces retroceder ante el adversarioa,
y los que nos aborrecen tomaron botín para síb.
11Nos entregas como ovejas para ser devorados1a,
y nos has esparcido entre las nacionesb.
12Vendes a tu pueblo a bajo precio1a,
y no te has beneficiado con su venta2.
13Nos haces el oprobio de nuestros vecinosa,
escarnio y burla de los que nos rodeanb.
14Nos pones por proverbio entre las nacionesa,
causa de risa1 entre los pueblosb.
15Todo el día mi ignominia está delante de mí,
y la vergüenza de mi rostro me ha abrumado1a,
16por la voz del que me reprocha y vituperaa,
por la presencia del enemigo y del vengativob.
17Todo esto nos ha sobrevenido, pero no nos hemos olvidado de tia,
ni hemos faltado a tu pactob.
18No se ha vuelto atrás nuestro corazóna,
ni se han desviado nuestros pasos de tu sendab;
19sin embargo, nos has quebrantadoa en la región de los chacalesb,
y nos has cubierto con la sombra de la muertec.
20Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Diosa,
o extendido nuestras manos1 a un dios extrañob,
21¿no se habría dado cuenta Dios de esto?
Pues Él conoce los secretos del corazóna.
22Pero por causa tuya nos matan cada díaa;
se nos considera como ovejas para el mataderob.
23¡Despiertaa! ¿Por qué duermes, Señorb?
¡Levántate! No nos rechaces para siemprec.
24¿Por qué escondes tu rostroa
y te olvidas de nuestra aflicción y de nuestra opresiónb?
25Porque nuestra alma se ha hundido en el polvoa;
nuestro cuerpo está pegado a la tierra.
26¡Levántatea! Sé nuestra ayuda,
y redímenos por amor de tu misericordiab.
Salmo 45
Cántico de las bodas del rey
Para el director del coro; según Sosanim*. Masquil** de los hijos de Coré. Canción de amor.
Rebosa1 en mi corazón un tema bueno;
mi lengua es como pluma de escribiente muy ligeroa.
2Eres el más hermoso de los hijos de los hombres;
la gracia se derrama en1 tus labiosa;
por tanto, Dios te ha bendecido para siempreb.
3Ciñe tu espadaa sobre el muslo, oh valiente1b,
en tu esplendor y tu majestad.
4En tu majestad cabalga en triunfo,
por la causa de la verdad, de la humildad y de la justiciaa;
que tu diestra te enseñe cosas tremendas1b.
5Tus saetas son agudasa;
los pueblos caen debajo de tib;
en el corazón de los enemigos del reyc están tus flechas.
6Tu trono, oh Dios, es eterno y para siemprea;
cetro de equidad es el cetro de tu reinob.
7Has amado la justiciaa y aborrecido la iniquidad;
por tanto Dios, tu Dios, te ha ungido
con óleo de alegría más que a tus compañerosb.
8Todas tus vestiduras están1 perfumadas con mirra, áloe y casiaa;
desde palacios de marfil te han alegrado con instrumentos de cuerdab.
9Hijas de reyes hay entre tus damas noblesa;
a tu diestrab, en oro de Ofirc, está la reina.
10Escucha, hija, presta atención e inclina tu oído;
olvídate de tu pueblo y de la casa de tu padrea.
11Entonces el rey deseará tu hermosura;
inclínate ante éla, porque él es tu señorb.
12Y la hija de Tiro vendrá con presentes1a;
los ricos del pueblo suplicarán tu favorb.
13Toda radiante1 está la hija del rey dentro de su palacio;
recamado de oro está su vestidoa.
14En vestido bordado1a será conducida al reyb;
las doncellasc, sus compañeras que la siguen,
serán llevadas a ti.
15Serán conducidas con alegría y regocijo;
entrarán al palacio del rey.
16En lugar de tus padres estarán tus hijos;
los harás príncipes en toda la tierra.
17Haré que tu nombre sea recordado por todas las generacionesa;
por tanto, los pueblos te alabarán1b eternamente y para siempre.
Salmo 46
Dios, nuestro amparo y fortaleza
Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré, compuesto para Alamot*. Cántico.
Dios es nuestro refugio y fortalezaa,
nuestro pronto auxilio1b en las tribulaciones2c.
2Por tanto, no temeremosa aunque la tierra sufra cambiosb,
y aunque los montes se deslicen al fondo1 de los maresc;
3aunque bramen y se agiten1 sus aguasa,
aunque tiemblen los montes con creciente enojo2.
(Selah3)
4Hay un ríoa cuyas corrientes alegran la ciudad de Diosb,
las moradas santas del Altísimoc.
5Dios está en medio de ellaa, no será sacudida;
Dios la ayudaráb al romper el alba1.
6Bramaron las naciones1a, se tambalearon2 los reinos;
dio3 Él su vozb, y la tierra se derritióc.
7El Señor de los ejércitos está con nosotrosa;
nuestro baluarte es el Dios de Jacobb.
(Selah)
8Venid, contemplad las obras del Señora,
que ha hecho asolamientos1 en la tierrab;
9que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierraa;
quiebra el arco, parte la lanzab,
y quema los carros en el1 fuegoc.
10Estad quietos, y sabed que yo soy Diosa;
exaltado seré entre las naciones1, exaltado seré en la tierrab.
11El Señor de los ejércitos está con nosotros;
nuestro baluarte es el Dios de Jacob.
(Selah)
Salmo 47
Dios, el Rey de la tierra
Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré.
Batid palmas, pueblos todosa;
aclamad a Dios con voz de júbilob.
2Porque el Señor, el Altísimo, es digno de ser temido1a;
Rey grande es sobre toda la tierrab.
3Él somete pueblos debajo de nosotrosa,
y naciones bajo nuestros pies.
4Él nos escoge nuestra heredada,
la gloria de Jacob a quien Él amab.
(Selah1)
5Dios ha ascendido entre aclamacionesa,
el Señor, al son1 de trompetab.
6Cantad alabanzas a Dios, cantad alabanzasa;
cantad alabanzas a nuestro Reyb, cantad alabanzas.
7Porque Dios es Rey de toda la tierraa;
cantad alabanzas con armonioso salmo1b.
8Dios reina sobre las nacionesa;
sentado está1 Dios en su santo tronob.
9Se han reunido los príncipes1 de los pueblosa como el pueblo del Dios de Abrahamb;
porque de Dios son los escudos de la tierrac;
Él es2 ensalzado en gran manerad.
Salmo 48
Hermosura y gloria de Sión
Cántico. Salmo de los hijos de Coré.
Grande es el Señor, y muy digno de ser alabadoa
en la ciudad de nuestro Diosb, su santo montec.
2Hermoso en su elevacióna, el gozo de toda la tierrab
es el monte Sión, en el extremo norte,
la ciudad del gran Reyc.
3Dios en sus palacios
se dio a conocer como baluartea.
4Pues, he aquí, los reyes se reunierona;
pasaron juntos.
5Ellos la vieron y quedaron pasmados;
se aterrorizarona y huyeron alarmados.
6Allí se apoderó de ellos un temblor;
dolor como el de mujer que está de partoa.
7Con el viento solanoa
tú destrozas las naves de Tarsisb.
8Como lo hemos oído, así lo hemos visto
en la ciudad del Señor de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios;
Dios la afirmará para siemprea.
(Selah1)
9En tu misericordia, oh Dios, hemos meditadoa,
en medio de tu templo.
10Oh Dios, como es tu nombrea,
así es tu alabanzab hasta los confines de la tierra;
llena de justicia está tu diestrac.
11Alégrese el monte Sión,
regocíjense las hijas de Judáa,
a causa de tus juicios.
12Andad por Sión e id alrededor de ella;
contad sus torresa;
13considerad atentamente sus murallasa,
recorred sus palacios,
para que lo contéis a la generación veniderab.
14Porque este es Dios,
nuestro Dios por siempre jamás;
Él nos guiará hasta la muerte1a.
Salmo 49
La insensatez de confiar en las riquezas
Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré.
Oíd esto, pueblos todosa;
escuchad, habitantes todos del mundob,
2tanto humildes como encumbradosa,
ricos y pobres juntamente.
3Mi boca hablará sabiduríaa,
y la meditación de mi corazón será entendimientob.
4Inclinaré al proverbio mi oídoa,
con el arpa1b declararé2 mi enigmac.
5¿Por qué he de temer en los días de adversidada
cuando la iniquidad de mis enemigos1 me rodee,
6de los que confían en sus bienesa
y se jactan de la abundancia de sus riquezas?
7Nadie puede en manera alguna redimir a su hermanoa,
ni dar a Dios rescateb por él,
8porque la redención de su alma1 es muy costosaa,
y debe abandonar el intento para siempre,
9para que viva eternamentea,
10Porque él ve que aun los sabios muerena;
el torpe y el neciob perecen de igual manera,
y dejan sus riquezas a otrosc.
11Su íntimo pensamientoa es que sus casas serán eternas1b,
y sus moradas por todas las generaciones;
y a sus tierras han dado sus nombresc.
12Mas el hombre, en su vanagloria1, no permanecerá;
es como las bestias2 que perecen3a.
13Este es el camino de los insensatosa,
y de los que después de ellos aprueban sus palabrasb.
(Selah1)
14Como ovejas son destinados para el Seol1a,
la muerte los pastoreará,
los rectos los regirán por la mañanab;
su forma2 será para que el Seol la consumac,
de modo que no tienen morada3.
15Pero Dios redimirá mi alma del poder1 del Seola,
pues Él me recibiráb.
(Selah)
16No temas cuando alguno se enriquecea,
cuando la gloria1 de su casa aumenta;
17porque nada se llevará cuando mueraa,
ni su gloria1 descenderá con2 él.
18Aunque mientras viva, a sí mismo1 se felicitea
(y aunque los hombres te alaben cuando prosperes),
19irá a reunirse con la generación de sus padresa,
quienes nunca verán la luzb.
20El hombre en su vanagloria1, pero sin entendimiento,
Footnotes
- *Posiblemente, Salmo didáctico, o contemplativo
- 1, días
- 1, extender
- 1O, rostro
- 1, salvaciones
- 1O, Mediante ti
- 2O, mediante
- 3O, pisotearemos
- 1O, daremos gracias a
- 2Posiblemente, Pausa, Crescendo, o Interludio
- 1O, nos has hecho avergonzar
- 1, para alimento
- 1, por nada
- 2O, y no les has fijado alto precio
- 1, meneo de la cabeza
- 1, cubierto
- 1, palmas
- *Posiblemente, Lirios
- **Posiblemente, Salmo didáctico, o contemplativo
- 1, Se agita
- 2Probablemente, Salomón como tipo de Cristo
- 3, digo mis obras
- 1O, por medio de
- 1O, guerrero
- 1O, temibles
- 1O, son
- 1O, un presente
- 1, gloriosa
- 1, obra bordada
- 1O, darán gracias
- *Posiblemente, para voces de soprano
- 1O, muy oportuno socorro
- 2O, las estrecheces
- 1, corazón
- 1, arrojen espuma
- 2U, orgullo
- 3Posiblemente, Pausa, Crescendo, o Interludio
- 1O, al acercarse la mañana
- 1O, los gentiles
- 2O, vacilaron
- 3O, alzó
- 1O, que Él ha hecho como desolaciones
- 1O, con
- 1O, los gentiles
- 1O, es temible
- 1Posiblemente, Pausa, Crescendo, o Interludio
- 1O, entre sonidos
- 1Heb., Masquil
- 1O, se ha sentado
- 1O, nobles
- 2, El se ha
- 1Posiblemente, Pausa, Crescendo, o Interludio
- 1Algunos y la versión gr. (sept.) dicen: para siempre
- 1O, lira
- 2, abriré
- 1, suplantadores
- 1, del alma de ellos
- 1O, la fosa
- 1Algunas versiones antiguas dicen: Sus tumbas son sus casas para siempre
- 1, honor
- 2O, los animales
- 3, son destruidas
- 1Posiblemente, Pausa, Crescendo, o Interludio
- 1I.e., región de los muertos
- 2O, cuerpo
- 3, lejos de su habitación
- 1, de la mano
- 1O, riqueza
- 1O, riqueza
- 2, tras
- 1, su alma
- 1, honor
- 2O, los animales
- 3, son destruidas
Cross references
- aEx. 12:26, 27; Deut. 6:20; Jue. 6:13; Sal. 78:3
- bSal. 78:12
- cDeut. 32:7; Sal. 77:5; Isa. 51:9; 63:9
- aJos. 3:10; Neh. 9:24; Sal. 78:55; 80:8
- bEx. 15:17; 2 Sam. 7:10; Jer. 24:6; Amós 9:15
- cSal. 135:10–12
- dSal. 80:9–11; Zac. 2:6
- aDeut. 8:17, 18; Jos. 24:12
- bSal. 77:15
- cSal. 4:6; 89:15
- dDeut. 4:37; 7:7, 8; 10:15; Sal. 106:4
- aSal. 74:12
- bSal. 42:8
- aDeut. 33:17; Sal. 60:12; Dan. 8:4
- bSal. 108:13; Zac. 10:5
- a1 Sam. 17:47; Sal. 33:16; Os. 1:7
- aSal. 136:24
- bSal. 53:5
- aSal. 34:2
- bSal. 30:12
- aSal. 43:2; 60:1, 10; 74:1; 89:38; 108:11
- bSal. 69:19
- cSal. 60:10; 108:11
- aLev. 26:17; Jos. 7:8, 12; Sal. 89:43
- bSal. 89:41
- aSal. 44:22; Rom. 8:36
- bLev. 26:33; Deut. 4:27; 28:64; Sal. 106:27; Ezeq. 20:23
- aDeut. 32:30; Jue. 2:14; 3:8; Isa. 52:3, 4; Jer. 15:13
- aDeut. 28:37; Sal. 79:4; 89:41
- bSal. 80:6; Ezeq. 23:32
- aJob 17:6; Sal. 69:11; Jer. 24:9
- b2 Rey. 19:21; Sal. 109:25
- a2 Crón. 32:21; Sal. 69:7
- aSal. 74:10
- bSal. 8:2
- aSal. 78:7; 119:61, 83, 109, 141, 153, 176
- bSal. 78:57
- aSal. 78:57
- bJob 23:11; Sal. 119:51, 157
- aSal. 51:8; 94:5
- bJob 30:29; Isa. 13:22; Jer. 9:11
- cJob 3:5; Sal. 23:4
- aSal. 78:11
- bDeut. 6:14; Sal. 81:9
- aSal. 139:1, 2; Jer. 17:10
- aRom. 8:36
- bIsa. 53:7; Jer. 12:3
- aSal. 7:6
- bSal. 78:65
- cSal. 77:7
- aJob 13:24; Sal. 88:14
- bSal. 42:9; Lam. 5:20
- aSal. 119:25
- aSal. 35:2
- bSal. 6:4; 25:22
- aEsd. 7:6
- aLuc. 4:22
- bSal. 21:6
- aHeb. 4:12; Apoc. 1:16
- bIsa. 9:6
- aSof. 2:3
- bSal. 21:8
- aSal. 18:14; 120:4; Isa. 5:28
- bSal. 92:9; Isa. 17:13
- c2 Sam. 18:14
- aSal. 93:2; Heb. 1:8, 9
- bSal. 98:9
- aSal. 11:7; 33:5
- bSal. 2:2
- aCant. 4:14; Juan 19:39
- bSal. 150:4
- aCant. 6:8
- b1 Rey. 2:19
- c1 Rey. 9:28; Isa. 13:12
- aDeut. 21:13; Rut 1:16, 17
- aEf. 5:33
- bGén. 18:12; 1 Ped. 3:6
- aSal. 68:29; 72:10, 11; 87:4
- bSal. 22:29; Isa. 49:23
- aEx. 39:2, 3
- aJue. 5:30; Ezeq. 16:10
- bCant. 1:4
- cSal. 45:9
- aMal. 1:11
- bSal. 138:4
- aSal. 14:6; 62:7, 8
- bDeut. 4:7; Sal. 145:18
- cSal. 9:9
- aSal. 23:4; 27:1
- bSal. 82:5
- cSal. 18:7
- aSal. 93:3, 4; Jer. 5:22
- aSal. 36:8; 65:9; Isa. 8:6; Apoc. 22:1
- bSal. 48:1; 87:3; 101:8; Isa. 60:14; Apoc. 3:12
- cSal. 43:3
- aDeut. 23:14; Isa. 12:6; Ezeq. 43:7, 9; Os. 11:9; Joel 2:27; Zac. 2:5
- bSal. 37:40; Isa. 41:14; Luc. 1:54
- aSal. 2:1, 2
- bSal. 18:13; 68:33; Jer. 25:30; Joel 2:11; Amós 1:2
- cAmós 9:5; Miq. 1:4; Nah. 1:5
- aNúm. 14:9; 2 Crón. 13:12
- bSal. 9:9; 48:3
- aSal. 66:5
- bIsa. 61:4; Jer. 51:43
- aIsa. 2:4; Miq. 4:3
- b1 Sam. 2:4; Sal. 76:3
- cIsa. 9:5; Ezeq. 39:9
- aSal. 100:3
- bIsa. 2:11, 17
- aSal. 98:8
- bSal. 106:47
- aDeut. 7:21; Neh. 1:5; Sal. 66:3, 5; 68:35
- bMal. 1:14
- aSal. 18:47
- a1 Ped. 1:4
- bAmós 6:8; 8:7; Nah. 2:2
- aSal. 68:18
- bSal. 98:6
- aSal. 68:4
- bSal. 89:18
- aZac. 14:9
- b1 Cor. 14:15
- a1 Crón. 16:31; Sal. 22:28
- bSal. 97:2
- aSal. 72:11; 102:22; Isa. 49:7, 23
- bRom. 4:11, 12
- cSal. 89:18
- dSal. 97:9
- a1 Crón. 16:25; Sal. 96:4; 145:3
- bSal. 46:4
- cSal. 2:6; 87:1; Isa. 2:3; Miq. 4:1; Zac. 8:3
- aSal. 50:2
- bLam. 2:15
- cMat. 5:35
- aSal. 46:7
- a2 Sam. 10:6–19
- aEx. 15:15
- aIsa. 13:8
- aJer. 18:17
- b1 Rey. 10:22; 22:48; Ezeq. 27:25
- aSal. 87:5
- aSal. 26:3; 40:10
- aDeut. 28:58; Jos. 7:9; Mal. 1:11
- bSal. 65:1, 2; 100:1
- cIsa. 41:10
- aSal. 97:8
- aNeh. 3:1, 11, 25–27
- aSal. 122:7
- bSal. 78:5–7
- aSal. 23:4; Isa. 58:11
- aSal. 78:1; Isa. 1:2; Miq. 1:2
- bSal. 33:8
- aSal. 62:9
- aSal. 37:30
- bSal. 119:130
- aSal. 78:2
- b2 Rey. 3:15
- cNúm. 12:8
- aSal. 23:4; 27:1
- aJob 31:24; Sal. 52:7; Prov. 11:28; Mar. 10:24
- aMat. 25:8, 9
- bJob 36:18, 19
- aMat. 16:26
- aSal. 22:29
- bSal. 16:10; 89:48
- aEcl. 2:16
- bSal. 92:6; 94:8
- cSal. 39:6; Ecl. 2:18, 21; Luc. 12:20
- aSal. 64:6
- bSal. 10:6
- cGén. 4:17; Deut. 3:14
- aSal. 49:20
- aJer. 17:11
- bSal. 49:18
- aSal. 9:17
- bDan. 7:18; Mal. 4:3; 1 Cor. 6:2; Apoc. 2:26
- cJob 24:19
- aSal. 16:10; 56:13; Os. 13:14
- bGén. 5:24; Sal. 16:11; 73:24
- aSal. 37:7
- aSal. 17:14; 1 Tim. 6:7
- aDeut. 29:19; Sal. 10:3, 6; Luc. 12:19
- aGén. 15:15
- bJob 33:30; Sal. 56:13
- aSal. 49:12; Ecl. 3:19
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