Logos Bible Study

Isaías 7–12

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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LA FE POR ENCIMA DEL ABATIMIENTO

En tiempo de Ajaz, hijo de Jotán y nieto de Ozías, rey de Judá, subieron a Jerusalén Rasín, rey de Siria, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, con ánimo de atacarla, pero no consiguieron conquistarla. Comunicaron al heredero de David que los sirios habían acampado en Efraín. Entonces se estremeció su corazón y también el corazón de su pueblo lo mismo que los árboles del bosque azotados por el viento. Dijo el Señor a Isaías:

— Sal al encuentro de Ajaz con tu hijo Sear Jasub. Dirígete al extremo del canal de la Alberca Superior, a la calzada del Campo del Batanero, y dile: “Sé prevenido y ten calma. No temas, ni flaquee tu ánimo por esos dos tizones humeantes, es decir, por el ardor colérico de Rasín y de los sirios, y por el hijo de Remalías. Es verdad que los sirios y Efraín, acaudillado por el hijo de Remalías, han planeado tu desgracia decidiendo atacar a Judá, sitiarla y abrir brecha en ella con la intención de establecer como rey al hijo de Tabel”. Pero así dice el Señor Dios:

No tendrá éxito ni prosperará:

Damasco es la capital de Siria,

y Rasín el capitoste de Damasco;

Samaría es la capital de Efraín,

y el hijo de Remalías el capitoste de Samaría.

Dentro de sesenta y cinco años,

Efraín será aniquilado,

dejará de ser nación.

Si no creen, no durarán*.

El Señor volvió a hablar a Ajaz en estos términos:

— Pide una señal al Señor tu Dios, bien en lo profundo del abismo bien en lo alto del cielo.

Pero Ajaz respondió:

— No pienso pedirla, para no tentar al Señor.

Contestó entonces [Isaías[:

— Escucha, heredero de David, ¿les parece poco cansar a simples humanos que tratan también de cansar a mi Dios? Pues bien, será el propio Señor quien les dará una señal: Véanla, la joven está embarazada y va a dar a luz un hijo, al que llamará Dios-con-nosotros. Comerá requesón y miel mientras aprende a rechazar el mal y a elegir el bien. Pues antes de que el niño aprenda a rechazar el mal y a elegir el bien, quedará arrasado el país de los dos reyes que te hacen la vida imposible. Pero el Señor hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre tu dinastía días como no los ha habido desde que Efraín se separó de Judá.

AMENAZA DEVASTADORA

Aquel día

el Señor silbará a los tábanos

del confín del delta de Egipto

y a las abejas del país de Asiria.

Vendrán todas y se posarán

en las gargantas de los desfiladeros,

en las grietas de las rocas,

en los matojos espinosos

y en todo abrevadero.

Aquel día lo afeitará el Señor,

con navaja alquilada allende el Éufrates,

la cabeza y el pelo de sus partes,

y rapará asimismo su barba.

Aquel día criará cada cual

una novilla y dos ovejas,

y habrá tantísima leche

que podrán comer requesón;

pues requesón y miel comerán

todos los que queden en el país.

Aquel día, aunque las fincas

contengan mil cepas,

aunque valgan mil siclos de plata,

cardos y zarzas darán.

Con arcos y flechas penetrarán allí,

pues cardos y zarzas será el país.

En los montes,

antes escardados con escarda,

ya no penetrarán por miedo

a tantos cardos y zarzas:

serán pastizal de vacas,

lugar hollado por ovejas.

UN HIJO DE ISAÍAS, SIGNO PARA ISRAEL

Me dijo el Señor:

— Hazte con una tablilla grande y escribe en ella con un punzón normal: “Maher Salal, Jas Baz”. Me busqué dos testigos fidedignos, al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Baraquías. Luego me acosté con la profetisa, que concibió y dio a luz un hijo. El Señor me dijo:

— Lo llamarás Maher Salal, Jas Baz, pues, antes de que sepa el niño decir “papá” y “mamá”, serán llevados ante el rey de Asiria las riquezas de Damasco y el botín de Samaría.

ANUNCIO DE LA INVASIÓN ASIRIA

El Señor volvió a hablarme en estos términos:

— Este pueblo ha despreciado las aguas de Siloé, que corren mansas, y se ha alegrado ante el orgullo invasor de Rasín y del hijo de Remalías. Por eso, el Señor va a hacer que los aneguen las aguas del Éufrates, poderosas y caudalosas:

se saldrán de su cauce,

correrán inundando riberas,

penetrarán impetuosas por Judá,

llegarán hasta el cuello.

Sus límites se extenderán

hasta cubrir la anchura de la tierra.

¡Oh Dios-con-nosotros!

LOS PROYECTOS DE LOS PUEBLOS

Reúnanse, pueblos, y échense a temblar;

escuchen los de tierras lejanas:

aunque se ciñan las armas,

serán derrotados;

aunque se preparen para la guerra,

serán quebrantados.

Si hacen un plan, fracasará;

su palabra no se sostendrá,

pues está Dios-con-nosotros.

EL SEÑOR ES EL AUTÉNTICO CONSPIRADOR

Así me dijo el Señor sujetándome con la mano e impidiéndome caminar con este pueblo:

No llamen conspiración

a lo que este pueblo llama conspiración.

No teman ni se asusten

ante lo que él teme.

Llamen “conspirador” al Señor del universo,

porque él será su temor y su miedo.

Se convertirá en conspirador,

en piedra de tropiezo

y en obstáculo rocoso

para las dos casas de Israel,

en lazo y en trampa

para los vecinos de Jerusalén.

Muchos tropezarán allí,

caerán, quedarán destrozados,

quedarán enlazados, atrapados.

ESPERAR AL SEÑOR SIN CONSULTAS VANAS

Guardo esta advertencia, pongo sello

a esta instrucción para mis discípulos.

Seguiré esperando en el Señor;

aunque oculte su rostro a la casa de Jacob,

en él seguiré esperando.

Yo y los hijos que me dio el Señor

seremos signo y presagio en Israel;

es cosa del Señor del universo,

que habita en el monte Sión.

Ya verán cómo les dicen:

“Consulten a los espíritus,

a los adivinos que susurran y musitan.

¿No tiene un pueblo que evocar

a los muertos en favor de los vivos,

en busca de advertencia e instrucción?”.

Seguro que así les hablará

quien carece de poder para evocar.

OSCURIDAD SIN SALIDA

Andará por el país abatido y hambriento,

y a causa de su rabia y de su hambruna

maldecirá a su rey y a su Dios.

Volverá su cara hacia arriba,

mirará después a la tierra:

verá persecución y tiniebla,

verá oscuridad angustiosa,

noche cerrada sin luz.

Pues no hay escape posible

para quien se halla acosado.

LUZ INTENSA

En otro tiempo humilló

al país de Zabulón

y al país de Neftalí;

al final ensalzará

el camino de la mar,

cuando se cruza el Jordán:

Galilea de los paganos.

El pueblo que a oscuras caminaba

vio surgir una luz deslumbradora;

habitaban un país tenebroso

y una luz brillante los cubrió.

Multiplicas el gozo,

aumentas la alegría;

se alegran ante ti

igual que al cosechar,

lo mismo que gozan

al repartir el botín.

Pues como hiciste el día de Madián

has roto el yugo que lo oprimía,

la soga sobre su hombro,

la vara de su opresor.

Y todas las botas

que retumban al pisar

y todas las capas

bañadas en sangre,

acabarán quemadas,

pasto del fuego.

Pues nos ha nacido un niño,

un hijo se nos ha dado:

trae el señorío

encima de sus hombros,

y tiene como nombre:

Consejero Admirable,

Héroe Divino,

Padre Eterno,

Príncipe Pacífico.

Para aumentar el señorío

con una paz sin fronteras

sobre el trono de David;

lo asentará en todo su territorio

con seguridad y firmeza,

con justicia y con derecho,

desde ahora y para siempre.

El celo del Señor del universo

piensa ejecutar todo esto.

DE NUEVO LA MANO AMENAZANTE DEL SEÑOR

El Señor ha mandado un aviso a Jacob,

que caerá sobre Israel.

Todo el pueblo podrá entenderlo,

Efraín y quien habite en Samaría,

que dicen orgullosos y altaneros:

“Si fallan los ladrillos,

construiremos con piedra,

si talan los sicómoros,

los cambiaremos por cedros”.

El Señor los lanzará contra Israel,

instigará a sus adversarios contra él:

por oriente los arameos,

los filisteos por la espalda,

se comerán a Israel a dos carrillos.

Con todo, su cólera persiste,

su mano sigue amenazante.

Y el pueblo no vuelve a quien lo hiere,

no consulta al Señor del universo.

El Señor cortó cabeza y cola,

palmas y juncos en un solo día.

Son la cabeza el anciano y el noble;

la cola, el profeta experto en mentiras.

Sus propios guías al pueblo extravían,

los guiados desaparecen engullidos.

Por eso, el Señor no hará caso de los jóvenes,

tampoco se apiadará de huérfanos y viudas,

pues todos son impíos y malvados,

toda boca profiere necedades.

Con todo, su cólera persiste,

su mano sigue amenazante.

La maldad arde como fuego

que devora zarzas y cardos,

se ceba en la fronda del bosque,

y se alzan remolinos de humo.

La ira del Señor del universo abrasa al país,

el pueblo se convierte en pasto de las llamas.

Nadie se compadece de su prójimo,

cada cual devora a su hermano,

dentellea a la derecha y sigue con hambre,

come a la izquierda y no se sacia:

Manasés a Efraín, Efraín a Manasés,

los dos juntos a Judá.

Con todo, su cólera persiste,

Su mano sigue amenazante.

¡Ay de quienes dictan leyes injustas,

de quienes firman decretos opresores,

para impedir que se haga justicia a los débiles,

para privar del derecho a los pobres de mi pueblo,

para hacer de las viudas su presa

y dedicarse al saqueo de huérfanos!

¿Qué harán cuando les pasen cuentas,

cuando se acerque de lejos la tormenta?

¿A quién acudirán en busca de auxilio?

¿Dónde dejarán su riqueza?

Irán abatidos como prisioneros,

caerán como los heridos de muerte.

Con todo, su cólera persiste,

su mano sigue amenazante.

ASIRIA, VARA DEL SEÑOR, SE EXTRALIMITA

¡Ay de Asiria, vara de mi cólera,

que empuña el bastón de mi furor!

La envío contra una nación impía,

la mando contra el pueblo objeto de mi cólera,

para que lo saquee y lo expolie a placer,

para que lo pisotee como el barro de las calles.

Mas ella no pensaba así,

eso no entraba en sus planes:

pensaba sólo en masacrar,

en destruir no pocos pueblos.

Decía:

“¿No son reyes mis ministros?

¿No es Calno como Carquemis?

¿No es Jamat igual que Arpad?

¿No es Samaría como Damasco?

Igual que me apoderé

de aquellos reinos paganos,

con dioses más numerosos

que en Jerusalén y Samaría,

eso mismo he hecho también

con Samaría y sus ídolos,

eso mismo pienso hacer

con Jerusalén y sus dioses”.

Cuando termine el Señor su tarea en el monte Sión y en Jerusalén, pasará cuentas al rey de Asiria del resultado de sus planes orgullosos y castigará su mirada satisfecha y altanera.

Decía [el rey de Samaría[:

“Lo he hecho con la fuerza de mi mano,

con mi sabiduría y con mi perspicacia.

Desvié las fronteras de los pueblos,

me he apropiado de todos sus tesoros,

abatí como un héroe a sus reyes.

Me he apoderado, como si fuera un nido,

de todas las riquezas de los pueblos;

como quien recoge huevos abandonados,

me hice dueño de toda la tierra,

sin nadie que siquiera aleteara,

que abriese el pico y…

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Footnotes

  1. *Signo indicativo de nota
  2. *Damasco… no durarán: Este parece ser el orden lógico de los vv. 8–9, un tanto revueltos en el texto hebreo que ha llegado a nosotros.
  3. [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.