Amós 7–8
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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II.— LIBRO DE LAS VISIONES (7–9)
PRIMERA VISIÓN: LAS LANGOSTAS
Esto me mostró el Señor Dios:
comenzaba a crecer la hierba,
la que brota a continuación
de la que se corta para el rey,
cuando [Dios[ preparó una plaga de langostas.
Al verlas dispuestas a devorar
toda la hierba del país, dije:
“Perdona, te lo ruego, Señor mi Dios,
pues, ¿cómo podrá resistir Jacob,
siendo como es tan pequeño?”.
Se arrepintió de ello el Señor y dijo:
“Eso no sucederá” —aseguró el Señor—.
SEGUNDA VISIÓN: EL FUEGO
El Señor Dios me mostró otra visión:
convocaba el Señor Dios a un juicio por fuego;
[el fuego[ había devorado al gran abismo
y amenazaba con devorar al territorio.
Entonces dije: “Señor Dios,
detente, te lo pido por favor;
pues, ¿cómo podrá resistir Jacob,
siendo como es tan pequeño?”.
Se arrepintió de ello el Señor y dijo:
“Tampoco eso sucederá”
— aseguró el Señor Dios—.
TERCERA VISIÓN: LA PLOMADA
[El Señor[ me mostró otra visión:
estaba mi Dios sobre una muralla,
sosteniendo con la mano una plomada.
El Señor preguntó: “¿Qué ves Amós?”.
Yo respondí: “Veo una plomada”.
Entonces mi Dios replicó:
“Pues yo aplicaré una plomada a Israel
y no le toleraré [un pecado[ más.
Serán devastados los altozanos de Isaac,
arrasados los santuarios de Israel;
entonces pelearé espada en mano
contra la dinastía de Jeroboán”.
AMÓS Y AMASÍAS
Amasías, sacerdote de Betel, envió a decir a Jeroboán, rey de Israel: “Amós anda conspirando contra ti en medio de Israel y el país no puede tolerar más sus palabras, pues anda diciendo que Jeroboán morirá a espada y todo Israel será deportado lejos de su tierra”.
Así que Amasías dijo a Amós:
Pero no vuelvas a profetizar en Betel porque aquí está el santuario del rey, el templo real.
Amós respondió a Amasías:
— Yo no soy un profeta de profesión. Yo estaba al cuidado del ganado y cultivaba higueras. Pero el Señor me hizo dejar el rebaño y me dijo: Vete a hablar de mi parte a mi pueblo Israel. Ahora pues, escucha la palabra del Señor: Tú dices: “¡No hables de parte de Dios contra Israel, no pronuncies oráculos contra la estirpe de Isaac!”. Pues así habla el Señor: Tu mujer ejercerá de prostituta en plena ciudad; tus hijos e hijas sucumbirán a filo de espada; echarán a suertes tus tierras y tú morirás en un territorio impuro. Israel será deportado sin remedio lejos de su tierra.
CUARTA VISIÓN: LA FRUTA MADURA
El Señor Dios me mostró una canasta de frutas maduras y me dijo:
— ¿Qué ves, Amós?
Yo respondí:
“Una canasta con fruta madura”.
El Señor me dijo:
“Mi pueblo Israel está maduro”,
no le toleraré [un pecado[ más.
Ese día —oráculo del Señor Dios—
los cantos de palacio se volverán lamentos,
y serán innumerables los cadáveres
que serán desparramados en silencio.
CONTRA LOS EXPLOTADORES
Escuchen esto, los que aplastan al pobre y quieren eliminar a la gente humilde del país diciendo: “¿Cuándo pasará la fiesta del novilunio para que podamos vender el cereal, y el sábado para dar salida al trigo? Usaremos medidas trucadas, aumentaremos el peso del siclo y falsearemos las balanzas. Compraremos al indigente por dinero y al pobre a cambio de un par de sandalias; incluso haremos negocio con el salvado del trigo”. Pues bien, el Señor ha jurado por el honor de Jacob que nunca se olvidará de esas acciones.
¿No se va a estremecer la tierra
a la vista de todo esto?
¿No harán sus habitantes duelo?
Toda ella crecerá como el Nilo,
crecerá y decrecerá como el río de Egipto.
UN TERRIBLE CASTIGO
Aquel día —oráculo del Señor Dios—
haré que el sol se ponga a mediodía
y que, a pleno sol, se oscurezca la tierra.
Convertiré en duelo las fiestas de ustedes,
en lamentaciones sus cánticos.
Haré que todos se vistan de sayal
y tengan que raparse la cabeza.
Será como llanto por el hijo único
con un final preñado de amargura.
Vendrán días —oráculo del Señor Dios—
en que enviaré el hambre a este país;
no será hambre de pan ni sed de agua,
sino de oír la palabra del Señor.
Andarán errantes de mar a mar,
desde el septentrión hasta el oriente;
buscarán la palabra del Señor,
pero no lograrán encontrarla.
Aquel día desfallecerán de sed
las hermosas muchachas y los jóvenes;
y también los que juran
por el ídolo de Samaría, diciendo:
“Lo juro, Dan, por quien adoras como dios;
y lo juro también, Berseba, por tu dios”.
Caerán a tierra y no se levantarán.
Footnotes
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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