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Amós 1–2

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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TÍTULO Y PRÓLOGO

Palabras que Amós, uno de los pastores de Tecoa, recibió sobre Israel en visión profética en tiempos de Ozías, rey de Judá, y de Jeroboán, hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto. Decía:

Ruge el Señor desde Sión,

desde Jerusalén levanta su voz;

las praderas de los pastores se agostan,

está reseca la cumbre del Carmelo.

I.— LIBRO DE LOS ORÁCULOS (1:3–6:14)

ORÁCULOS CONTRA LAS NACIONES (1:3–2:16)

CONTRA DAMASCO

Esto es lo que dice el Señor:

Son tantos los delitos de Damasco

que no los dejaré sin castigo.

Por haber triturado a Galaad

empleando trillos de hierro,

mandaré fuego a la casa de Jazael

y devorará los palacios de Benadad;

haré saltar el cerrojo de Damasco,

aniquilaré al que habita en Bicat Avén

y al que empuña el cetro en Bet Edén.

El pueblo de Siria irá cautivo a Quir

— dice el Señor—.

CONTRA GAZA Y LOS FILISTEOS

Esto es lo que dice el Señor:

Son tantos los delitos de Gaza,

que no los dejaré sin castigo.

Por haber deportado

a poblaciones enteras

entregándoselas a Edom,

mandaré contra las murallas de Gaza

un fuego que devorará sus palacios;

aniquilaré al que habita en Asdod

y al que empuña el cetro en Ascalón.

Lanzaré mi mano contra Ecrón

y no quedará ni un filisteo,

— dice el Señor Dios—.

CONTRA TIRO Y LOS FENICIOS

Esto es lo que dice el Señor:

Son tantos los delitos de Tiro

que no los dejaré sin castigo.

Por haber deportado

a poblaciones enteras

para entregárselas a Edom

sin acordarse del pacto fraterno,

mandaré contra las murallas de Tiro

un fuego que devorará sus palacios,

— dice el Señor—.

CONTRA EDOM

Esto es lo que dice el Señor:

Son tantos los delitos de Edom

que no los dejaré sin castigo.

Por perseguir a su hermano

a punta de espada

y no haber tenido compasión,

manteniendo un odio

implacable y perpetuo,

mandaré contra Temán un fuego

que devorará los palacios de Bosrá.

CONTRA AMÓN

Esto es lo que dice el Señor:

Son tantos los delitos de Amón

que no los dejaré sin castigo.

Por haber abierto en canal

a las embarazadas de Galaad

para ensanchar su territorio,

mandaré contra las murallas de Rabá

un fuego que devore sus palacios

entre el griterío de un día de guerra

y el huracán de un día de tormenta.

Y su rey será deportado

junto con todos sus príncipes,

— dice el Señor—.

CONTRA MOAB

Esto es lo que dice el Señor:

Son tantos los delitos de Moab

que no los dejaré sin castigo.

Por haber quemado y calcinado

los huesos del rey de Edom,

mandaré contra Moab un fuego

que devorará los palacios de Queriyot.

Y perecerá Moab entre estruendos,

gritos de guerra y toques de trompeta.

Extirparé de en medio al que gobierna

y aniquilaré a todos sus magistrados,

— dice el Señor—.

CONTRA JUDÁ

Esto es lo que dice el Señor:

Son tantos los delitos de Judá

que no los dejaré sin castigo.

Por haber rechazado la ley del Señor

y no haber cumplido sus mandamientos,

por haberse dejado extraviar por ídolos

a quienes ya sus antepasados adoraron,

enviaré contra Judá un fuego

que devorará los palacios de Jerusalén.

CONTRA ISRAEL

Esto es lo que dice el Señor:

Son tantos los delitos de Israel

que no los dejaré sin castigo.

Venden al inocente por dinero,

al pobre por un par de sandalias;

aplastan contra el polvo al desvalido

y no imparten justicia al indefenso;

padre e hijo acuden a la misma joven,

profanando así mi santo nombre.

Se tienden junto a cualquier altar

sobre ropas tomadas en prenda,

y beben en el templo de su dios

vino comprado con multas injustas.

Yo exterminé ante ellos al amorreo,

alto como los cedros y fuerte como las encinas;

extirpé sus raíces y malogré sus frutos.

A ustedes, en cambio, los saqué de Egipto

y los conduje cuarenta años por el desierto

hasta conquistar el país de los amorreos.

Suscité profetas entre sus hijos

y nazareos entre sus jóvenes.

¿No es así, israelitas? —oráculo del Señor—.

Pero ustedes obligaron a beber vino a los nazareos

y no dejaron profetizar a los profetas.

Pues bien, yo haré que el suelo se les hunda

como se hunde bajo un carro cargado de mies.

Ni el más ligero podrá huir,

ni al más fuerte le valdrán sus fuerzas,

ni el más valiente salvará su vida;

el arquero no conseguirá resistir,

el ágil de piernas no escapará;

el que monta a caballo no se salvará;

y hasta el valiente más intrépido

tendrá que huir desnudo aquel día,

—oráculo del Señor—.

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