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Salmo 105:27–45

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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ellos hicieron signos prodigiosos,

hechos portentosos en la tierra de Cam.

Envió tinieblas y todo se oscureció,

pero ni aun así escucharon su palabra.

Transformó en sangre sus aguas,

hizo morir a sus peces.

Infestó de ranas el país,

hasta las alcobas de sus reyes.

Habló y sobrevino otra plaga:

mosquitos por toda su tierra.

En vez de lluvia envió granizos,

llamas de fuego sobre el país.

Destruyó luego sus viñas e higueras,

destrozó la arboleda de su territorio.

Habló y acudieron langostas,

saltamontes imposibles de contar,

que devoraron toda hierba en el país,

devoraron los frutos de la tierra.

Mató en el país a todo primogénito,

primicia de su fuerza varonil.

Pero a ellos los sacó entre plata y oro,

ninguno entre sus tribus sucumbió.

Egipto se alegró cuando partieron,

porque el miedo los sobrecogía.

Extendió para cubrirlos una nube,

un fuego para iluminar la noche.

Suplicaron y envió codornices,

los sació con pan del cielo.

Hendió una roca y brotó agua,

como un río fluyó por el desierto.

Se acordó de su santa promesa,

la que había hecho a Abrahán, su siervo,

y con gozo liberó a su pueblo,

con regocijo a sus elegidos.

Les entregó la tierra de los paganos,

heredaron la riqueza de los pueblos;

así respetarían sus leyes

y cumplirían sus mandatos. ¡Aleluya!

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