Salmo 23–25
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- NIrV New International Reader’s Version (1998)
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- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Salmo 23
El Señor es mi pastor
Salmo de David.
El Señor es mi pastora,
Nada me faltaráb.
En lugares de verdes pastos me hace descansara;
Junto a aguas de reposo me conduceb.
Me guíab por senderos de justiciac
Por amor de Su nombre.
Aunque pase por el valle de sombra de muertea,
No temeré malb alguno, porque Tú estás conmigoc;
Tu vara y Tu cayadod me infunden aliento.
Tú preparas mesaa delante de mí en presencia de mis enemigos;
Has ungido mi cabeza con aceiteb;
Mi copa está rebosandoc.
Ciertamente el bien y la misericordiaa me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa del Señor moraré por largos díasb.
Salmo 24
Entrada del rey de gloria
Salmo de David.
Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ellaa,
El mundob y los que en él habitan.
Porque Él la fundó sobre los mares,
Y la asentó sobre los ríosa.
¿Quién subiráa al monte del Señorb?
¿Y quién podrá estar en Su lugar santoc?
El de manos limpiasa y corazón purob,
El que no ha alzado su alma a la falsedadc
Ni jurado con engañod.
Ese recibirá bendición del Señora,
Y justiciab del Dios de su salvación.
Tal es la generación de los que lo buscan,
De los que buscan Tu rostro, como Jacoba.
(Selah)
Álcen, oh puertasa, sus cabezas,
Álcense, puertas eternas,
Para que entre el Rey de la gloriab.
¿Quién es este Rey de la gloria?
El Señor, fuerte y poderosoa;
El Señor, poderoso en batallab.
Alcen, oh puertas, sus cabezas,
álcenlas, puertas eternas,
Para que entre el Rey de la gloriaa.
¿Quién es este Rey de la gloria?
El Señor de los ejércitosa,
Él es el Rey de la gloria.
(Selah)
Salmo 25
Oración pidiendo amparo, guía y perdón
Salmo de David.
A Ti, oh Señor, elevo mi almaa.
Dios mío, en Ti confíoa;
No sea yo avergonzadob,
Que no se regocijen sobre mí mis enemigosc.
Ciertamente ninguno de los que esperan en Ti será avergonzadoa;
Sean avergonzados los que sin causa se rebelanb.
Señor, muéstrame Tus caminos,
Enséñame Tus sendasa.
Guíame en Tu verdad y enséñamea,
Porque Tú eres el Dios de mi salvaciónb;
En Ti espero todo el díac.
Acuérdate, oh Señor, de Tu compasión y de Tus misericordiasa,
Que son eternasb.
No te acuerdes de los pecados de mi juventuda ni de mis transgresiones;
Acuérdate de mí conforme a Tu misericordiab,
Por Tu bondadc, oh Señor.
Por tanto, Él muestra a los pecadores el caminoc.
Dirige a los humildes en la justiciaa,
Y enseña a los humildes su caminob.
Todas las sendas del Señor son misericordia y verdada
Para aquellos que guardan Su pacto y Sus testimoniosb.
Oh Señor, por amor de Tu nombrea,
Perdona mi iniquidadb, porque es grande.
¿Quién es el hombre que teme al Señora?
Él le instruirá en el camino que debe escogerb.
En prosperidad habitará su almaa,
Y su descendencia poseerá la tierrab.
Los secretos del Señor son para los que le temena,
Y Él les dará a conocer Su pactob.
De continuo están mis ojos hacia el Señora,
Porque Él sacará mis pies de la redb.
Vuélvete a mí y tenme piedada,
Porque estoy solitario y afligidob.
Las angustias de mi corazón han aumentadoa;
Sácame de mis congojasb.
Mira mi aflicción y mis trabajosa,
Y perdona todos mis pecadosb.
Mira mis enemigos, que son muchosa,
Y con odio violento me detestanb.
Guarda mi alma y líbramea;
No sea yo avergonzadob, porque en Ti me refugio.
La integridad y la rectitud me preservena,
Porque en Ti esperob.
Oh Dios, redime a Israel
De todas sus angustiasa.
Notas al pie
- 1O renueva las fuerzas de.
Referencias cruzadas
- aSal. 78:52; 80:1; Isa. 40:11; Jer. 31:10; Ezq. 34:11–13; Juan 10:11; 1 Ped. 2:25
- bSal. 34:9, 10; Fil. 4:19
- aSal. 65:11–13; Ezq. 34:14
- bSal. 36:8; 46:4; Apoc. 7:17
- aSal. 19:7
- bSal. 5:8; 31:3
- cSal. 85:13; Prv. 4:11; 8:20
- aJob 10:21, 22; Sal. 107:14
- bSal. 3:6; 27:1
- cSal. 16:8; Isa. 43:2
- dMiq. 7:14
- aSal. 78:19
- bSal. 92:10; Luc. 7:46
- cSal. 16:5
- aSal. 25:7, 10
- bSal. 27:4–6
- a1 Cor. 10:26
- bSal. 89:11
- aSal. 104:3, 5; 136:6
- aSal. 15:1
- bSal. 2:6
- cSal. 65:4
- aJob 17:9; 22:30; Sal. 26:6
- bSal. 51:10; 73:1; Mat. 5:8
- cEzq. 18:15
- dSal. 15:4
- aSal. 115:13
- bSal. 36:10
- aSal. 27:4, 8
- aSal. 118:20; Isa. 26:2
- bSal. 29:2, 9; 97:6; Hech. 7:2; 1 Cor. 2:8
- aDt. 4:34; Sal. 96:7
- bEx. 15:3, 6; Sal. 76:3–6
- aSal. 26:8; 57:11
- aGn. 32:2; Jos. 5:14; 2 Sam. 5:10; Neh. 9:6
- aSal. 86:4; 143:8
- aSal. 31:1
- bSal. 25:20; 31:1
- cSal. 13:4; 41:11
- aSal. 37:9; 40:1; Isa. 49:23
- bSal. 119:158; Isa. 21:2; Hab. 1:13
- aEx. 33:13; Sal. 27:11; 86:11
- aSal. 25:10; 43:3
- bSal. 79:9
- cSal. 40:1
- aSal. 98:3
- bSal. 103:17
- aJob 13:26; 20:11
- bSal. 51:1
- cSal. 31:19
- aSal. 86:5
- bSal. 92:15
- cSal. 32:8
- aSal. 23:3
- bSal. 27:11
- aSal. 40:11
- bSal. 103:18
- aSal. 31:3; 79:9
- bEx. 34:9
- aSal. 31:19
- bSal. 25:8; 37:23
- aPrv. 1:33; Jer. 23:6
- bSal. 37:11; 69:36; Mat. 5:5
- aPrv. 3:32; Juan 7:17
- bGn. 17:1, 2
- aSal. 123:2; 141:8
- bSal. 31:4; 124:7
- aSal. 69:16
- bSal. 143:4
- aSal. 40:12
- bSal. 107:6
- a2 Sam. 16:12; Sal. 31:7
- bSal. 103:3
- aSal. 3:1
- bSal. 9:13
- aSal. 86:2
- bSal. 25:2
- aSal. 41:12
- bSal. 25:3
- aSal. 130:8
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