Oseas 1–4
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- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
La mujer y los hijos de Oseas
Palabra del Señor que vino a Oseasa, hijo de Beeri, en días de Uzíasb, Jotamc, Acazd y Ezequíase, reyes de Judá, y en días de Jeroboam, hijo de Joás, rey de Israelf.
Cuando por primera vez el Señor habló por medio de Oseas, el Señor le dijo: «Ve, toma para ti a una mujer rameraa y ten con ella hijos de prostitución; porque la tierra se prostituyeb gravemente, abandonando al Señor».
Oseas fue y tomó a Gomer, hija de Diblaim; y ella concibió y dio a luz un hijoa.
Y el Señor dijo a Oseas: «Ponle por nombre Jezreel1a, porque dentro de poco castigaré a la casa de Jehúb por la sangre derramada en Jezreel, y pondré fin al reino de la casa de Israelc.
»En aquel día quebraré el arcoa de Israel en el valle de Jezreelb»
Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. Y el Señor le dijo: «Ponle por nombre Lo Ruhamá1a, porque ya no me compadeceré de la casa de Israel, pues no los perdonaré jamás.
»Pero Me compadeceré de la casa de Judá y los salvaré por el Señor su Diosa; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetesb».
Después de haber destetado a Lo Ruhamá, ella concibió y dio a luz un hijo.
Y el Señor dijo: «Ponle por nombre Lo Ammí1, porque ustedes no son Mi pueblo y Yo no soy su Dios».
1Pero el número de los israelitas
Será como la arena del mara,
Que no se puede medir ni contar;
Y sucederá que en el lugar
Donde se les dice:
«No son Mi pueblob»,
Se les dirá:
«Son hijos del Dios vivientec».
Y los hijos de Judá y los israelitas se reunirána,
Y nombrarán para sí un solo jefeb,
Y subirán de la tierra,
Porque grande será el día de Jezreel.
1Infidelidad del pueblo
Digan a sus hermanos: «Ammí2», y a sus hermanas: «Ruhamá3»
«Discutan con su madrea, discutan,
Porque ella no es mi mujerb, y Yo no soy su marido;
Que quite, pues, de su rostro sus prostitucionesc,
Y sus adulterios de entre sus pechos;
No sea que Yo la desnude completamentea
Y la deje como el día en que naciób,
Y la ponga como un desiertoc,
La reduzca a tierra seca
Y la mate de sedd.
»Tampoco tendré compasión de sus hijos,
Porque son hijos de prostitucióna,
Pues su madre se prostituyó;
La que los concibió se deshonró,
Porque dijo: “Iré tras mis amantesa,
Que me dan mi pan y mi aguab,
Mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebidac”.
»Por tanto, voy a cercar su caminoa con espinosb,
Y levantaré un muro contra ella para que no encuentre sus senderosc.
»Ella seguirá a sus amantes, pero no los alcanzaráa;
Los buscará, pero no los hallará.
Entonces dirá: “Iré y volveréb a mi primer maridoc,
Porque mejor me iba entonces que ahorad”.
»Pues ella no sabíaa que era Yo el que le daba el trigo, el vino nuevo y el aceiteb,
Y le prodigaba la plata y el oro,
Que ellos usaban para Baal.
»Por tanto, volveré a tomar Mi trigo a su tiempo
Y Mi vino nuevo a su sazóna.
También me llevaré Mi lana y Mi lino
Que le di para que cubriera su desnudez.
»Y entonces descubriré su vergüenzaa
Ante los ojos de sus amantes,
Y nadie la librará de Mi mano.
»Haré cesar también todo su regocijoa,
Sus fiestas, sus lunas nuevas, sus días de reposo,
Y todas sus solemnidadesb.
»Devastaré sus vides y sus higuerasa,
De las cuales decía ella: “Son la paga
Que mis amantes me han dado.”
Y las convertiré en matorralb,
Y las devorarán las bestias del campoc.
»La castigaré por los días de los Baalesa
Cuando ella les ofrecía sacrificiosb
Y se adornaba con sus zarcillos y joyasc,
Y se iba tras sus amantes, y se olvidaba de Míd», declara el Señor.
Dios se desposará con su pueblo
«Por tanto, voy a seducirla,
Llevarla al desiertoa,
Y hablarle al corazón.
»Allí le daré sus viñasa,
Y el valle de Acorb por puerta de esperanza.
Y allí cantará como en los días de su juventudc,
Como en el día en que subió de la tierra de Egiptod.
»Sucederá en aquel día», declara el Señor,
Y no me llamarás más Baalí2.
»Porque quitaré de su boca los nombres de los Baales,
Y nunca más serán mencionados por sus nombresa.
»En aquel día haré también un pacto por ellos
Con las bestias del campoa,
Con las aves del cielo
Y con los reptiles de la tierra.
Quitaré de la tierra el arco, la espada y la guerrab,
Y haré que ellos duerman segurosc.
»Te desposaré conmigo para siemprea;
Sí, te desposaré conmigo en justicia y en derecho,
En misericordia y en compasiónb;
Te desposaré conmigo en fidelidad,
Y tú conocerás al Señora.
»Y sucederá que en aquel día Yo responderé», declara el Señor,
»Responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierraa,
Y la tierra responderá al trigo, al vino nuevo y al aceitea,
Y ellos responderán a Jezreel1.
»La sembraré para Mí en la tierraa,
Y tendré compasión de la que no recibió compasión1b,
Y diré al que no era Mi pueblo2c:
“Tú eres Mi pueblod”,
Y él dirá: “Tú eres mi Dios”».
Matrimonio simbólico de Oseas
Entonces el Señor me dijo: «Ve otra vez, ama a una mujer amada por otro y adúltera, así como el Señor ama a los israelitasa a pesar de que ellos se vuelven a otros dioses y se deleitan con tortas de pasasb».
La compréa, pues, para mí por 15 siclos (171 gramos) de plata y un homer y medio (330 litros) de cebada.
Y le dije: «Te quedarás conmigo por muchos díasa. No te prostituirás, ni serás de otro hombre, y yo también seré para ti»
Porque por muchos días los israelitas quedarán sin rey y sin príncipea, sin sacrificiob y sin pilar sagradoc, sin efodd y sin ídolos domésticose.
Después los israelitas volverán y buscarán al Señor su Diosa y a David su reyb; y acudirán temblorosos al Señorc y a Su bondad en los últimos días.
Controversia de Dios con Israel
Escuchen la palabra del Señor, israelitasa,
Porque el Señor tiene querella contra los habitantes de la tierrab,
Pues no hay fidelidadc, ni misericordia1,
Ni conocimiento de Dios en la tierrad.
Solo hay falso juramentoa, mentirab, asesinatoc, robod y adulterioe.
Emplean la violencia, y homicidios tras homicidios se sucedenf.
Por eso la tierra está de luto,
Y desfallece todo morador en ella
Junto con las bestias del campo y las aves del cielo;
Aun los peces del mar desaparecena.
Pero que nadie contienda ni nadie reprendaa;
Porque tu pueblo es como los que contienden con el sacerdoteb.
Tropezarás de díaa,
Y también el profeta tropezará contigo de noche,
Y destruiré a tu madreb.
Mi pueblo es destruido por falta de conocimientoa.
Por cuanto tú has rechazado el conocimientob,
Yo también te rechazaré para que no seas Mi sacerdotec.
Como has olvidado la ley de tu Diosd,
Yo también me olvidaré de tus hijos.
Cuanto más se multiplicaron, más pecaron contra Mía;
Cambiaré, pues, su gloria en afrentab.
Del pecado de Mi pueblo se alimentana,
Y hacia su iniquidad dirigen sus deseosb.
Como el pueblo, así será el sacerdotea;
Los castigaré por su proceder1b,
Y les pagaré según sus obras.
Comerán, pero no se saciarána;
Se prostituiránb, pero no se multiplicarán,
Porque han dejado de hacer caso al Señorc.
La prostitución, el vino y el vino nuevo quitan el juicioa.
Mi pueblo consulta a su ídolo de maderaa, y su vara les informa;
Porque un espíritu de prostitución los ha descarriado,
Y se han prostituido, apartándose de su Dios.
Ofrecen sacrificios sobre las cumbres de los montesa
Y queman incienso sobre las colinasb,
Debajo de las encinas, los álamos y los terebintosc,
Porque su sombra es agradable.
Por tanto, sus hijas se prostituyen,
Y sus nueras cometen adulterio.
No castigaré a sus hijas cuando se prostituyan
Ni a sus nueras cuando cometan adulterio,
Porque los hombres mismos se retiran con rameras
Y ofrecen sacrificios con las ramerasa del culto pagano;
Así se pierde el pueblo sin entendimiento.
Aunque tú, Israel, te prostituyas,
Que no se haga culpable Judá;
Tampoco vayan a Gilgala,
Ni suban a Bet Avén,
Ni juren:
«¡Vive el Señorb!».
Ya que Israel es tercoa
Como una novilla indómita,
¿Los pastoreará ahora el Señor
Como a un cordero en campo espaciosob?
Efraín se ha unido a los ídolosa;
Déjalob.
Acabada su bebida,
Se entregaron a la prostitución;
Sus príncipes aman mucho la ignominiaa.
El viento los envuelve en sus alas,
Y se avergonzarán de sus sacrificiosa.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aRom. 9:25
- b2 Crón. 26:1–23; Isa. 1:1; Amós 1:1
- c2 Rey. 15:5, 7, 32–38; 2 Crón. 27:1–9
- d2 Rey. 16:1–20; 2 Crón. 28:1–27; Isa. 1:1; 7:1–17; Miq. 1:1
- e2 Rey. 18:1–20:21; 2 Crón. 29:1–32:33; Miq. 1:1
- f2 Rey. 13:13; 14:23–29; Amós 1:1
- aOs. 3:1
- bDt. 31:16; Jer. 3:1; Ezq. 23:3–21; Os. 2:5; 5:3
- aEzq. 23:4
- aOs. 2:22
- b2 Rey. 10:11
- c2 Rey. 15:8–10
- aJer. 49:35; Ezq. 39:3
- bJos. 17:16; Jue. 6:33
- aOs. 2:4
- a2 Rey. 19:29–35; Isa. 30:18
- bSal. 44:3–7; Jer. 25:5, 6; Zac. 4:6; 9:9, 10
- 1En el texto 2:1.
- aGn. 22:17; 32:12; Jer. 33:22
- bIsa. 65:1; Os. 1:9
- cIsa. 63:16; 64:8; Juan 1:12; Rom. 9:26; 1 Ped. 2:10
- aIsa. 11:12; Jer. 23:5, 6; 50:4, 5; Ezq. 37:21–24
- bJer. 30:21; Os. 3:5
- 1En el texto 2:3.
- aEzq. 23:45; Os. 2:5; 4:5
- bIsa. 50:1
- cJer. 3:1, 9, 13
- aJer. 13:22; Ezq. 16:7, 22, 39
- bEzq. 16:4
- cIsa. 32:13, 14; Os. 13:15
- dJer. 14:3; Amós 8:11–13
- aJer. 13:14
- aIsa. 1:21; Jer. 2:25; 3:1, 2; Os. 3:1
- bJer. 44:17, 18; Os. 2:12
- cOs. 2:8
- aJob 19:8; Lam. 3:7, 9
- bOs. 9:6; 10:8
- cJer. 18:15
- aOs. 5:13
- bLuc. 15:17, 18
- cJer. 2:2; 3:1; Ezq. 16:8; 23:4
- dJer. 14:22; Os. 13:6
- aIsa. 1:3
- bEzq. 16:19
- aOs. 8:7; 9:2
- aEzq. 16:37
- aJer. 7:34; 16:9
- bIsa. 1:13, 14; Os. 3:4; Amós 5:21; 8:10
- aJer. 5:17; 8:13
- bIsa. 5:5; 7:23
- cOs. 13:8
- aOs. 4:13; 11:2
- bJer. 7:9
- cEzq. 16:12, 17; 23:40
- dOs. 4:6; 8:14; 13:6
- aEzq. 20:33–38
- aEzq. 28:25, 26
- bJos. 7:26
- cJer. 2:1–3; Ezq. 16:8–14
- dOs. 11:1; 12:9, 13; 13:4
- aIsa. 54:5; Os. 2:7
- aEx. 23:13; Jos. 23:7; Sal. 16:4
- aJob 5:23; Isa. 11:6–9; Ezq. 34:25
- bIsa. 2:4; Ezq. 39:1–10
- cLev. 26:5; Jer. 23:6; Ezq. 34:25
- aIsa. 62:4, 5
- bIsa. 1:27; 54:6–8
- aJer. 31:33, 34; Os. 6:6; 13:4
- aIsa. 55:10; Zac. 8:12; Mal. 3:10, 11
- aJer. 31:12; Joel 2:19
- aJer. 31:27
- bOs. 1:6
- cOs. 1:9
- dRom. 9:25; 1 Ped. 2:10
- aJer. 3:20
- b2 Sam. 6:19; 1 Crón. 16:3; Cant. 2:5
- aRut 4:10
- aDt. 21:13
- aOs. 10:3; 13:10, 11
- bDan. 9:27; 11:31; 12:11; Os. 2:11
- cOs. 10:1, 2
- dEx. 28:4–12; 1 Sam. 23:9–12
- eGn. 31:19, 34; Jue. 17:5; 18:14, 17; 1 Sam. 15:23
- aJer. 50:4, 5
- bJer. 30:9; Ezq. 34:24
- cIsa. 2:2, 3; Jer. 31:9
- aOs. 5:1
- bOs. 12:2; Miq. 6:2
- cIsa. 59:4; Jer. 7:28
- dJer. 4:22
- aDt. 5:11; Os. 10:4
- bOs. 7:3; 10:13; 11:12
- cGn. 4:8; Os. 6:9
- dDt. 5:19; Os. 7:1
- eDt. 5:18; Os. 7:4
- fOs. 6:8; 12:14
- aIsa. 24:4; 33:9; Amós 5:16; Sof. 1:3
- aEzq. 3:26; Amós 5:10, 13
- bDt. 17:12
- aEzq. 14:3, 7; Os. 5:5
- bJer. 15:8; Os. 2:2, 5
- aIsa. 5:13
- bOs. 4:14; Mal. 2:7, 8
- cZac. 11:8, 9, 15–17
- dOs. 2:13; 8:1, 12, 14; 13:6
- aOs. 10:1; 13:6
- bHab. 2:16
- aOs. 10:13
- bIsa. 56:11; Miq. 3:11
- aIsa. 24:2; Jer. 5:31
- bOs. 8:13; 9:9
- aLev. 26:26; Isa. 65:13; Miq. 6:14
- bOs. 7:4
- cOs. 9:17
- aPrv. 20:1; Isa. 5:12; 28:7
- aIsa. 44:19; Jer. 2:27
- aJer. 3:6
- bOs. 2:13; 11:2
- cIsa. 1:29; Jer. 2:20
- aDt. 23:17
- aOs. 9:15; 12:11
- bJer. 5:2; 44:26; Amós 8:14
- aSal. 78:8
- bIsa. 5:17; 7:25
- aOs. 13:2
- bSal. 81:12; Os. 4:4
- aMiq. 3:11
- aOs. 12:1; 13:15
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