2º Crónicas 29:1–32:33
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aEzequías comenzó a reinar cuando tenía veinticinco años, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre era Abías1, hija de Zacarías.
Ezequías hizo lo recto ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que su padre David había hechoa.
En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa del Señora y las reparó.
Hizo venir a los sacerdotes y a los levitas y los reunió en la plaza oriental.
Entonces les dijo: «Óiganme, levitas. Santifíquense ahora, y santifiquen la casa del Señora, Dios de sus padres, y saquen lo inmundo del lugar santo.
»Porque nuestros padres han sido infieles y han hecho lo malo ante los ojos del Señor nuestro Dios, lo han abandonado, han apartado sus rostros de la morada del Señor y le han vuelto1 las espaldasa.
»También han cerrado las puertas del pórtico y han apagado las lámparas, y no han quemado incienso ni ofrecido holocaustos en el lugar santo al Diosa de Israel.
»Por tanto, la ira del Señora vino contra Judá y Jerusalén, y Él los hizo objeto de espanto, de horror y de burlab, como ustedes lo ven con sus propios ojos.
»Por eso nuestros padres han caído a espada, y nuestros hijos y nuestras hijas y nuestras mujeres están en cautividad a causa de estoa.
»Ahora he decidido en mi corazón hacer un pacto con el Señor, Dios de Israela, para que el ardor de Su ira se aparte de nosotros.
»Hijos míos, no sean ahora negligentes, porque el Señor los ha escogido a fin de que estén delante de Él, para servirlea y para ser Sus ministros y quemar incienso».
Entonces se levantaron los levitas: Mahata, hijo de Amasai, y Joel, hijo de Azarías, de los hijos de los coatitas; y de los hijos de Merarib, Cis, hijo de Abdi, y Azarías, hijo de Jehalelel; y de los gersonitas, Joa, hijo de Zima, y Edén, hijo de Joa;
de los hijos de Elizafán, Simri y Jeiel1; y de los hijos de Asaf, Zacarías y Matanías;
de los hijos de Hemán, Jehiel y Simei; y de los hijos de Jedutún, Semaías y Uziel.
Estos levitas reunieron a sus hermanos, se santificarona y entraron para limpiar la casa del Señorb, conforme al mandamiento del rey según las palabras del Señorc.
Los sacerdotes entraron al interior de la casa del Señor para limpiarla, y sacaron al atrio de la casa del Señor todas las cosas inmundas que hallaron en el templo del Señor. Entonces los levitas las recogieron1 para llevarlas fuera al torrente Cedróna.
Comenzaron la santificación1 el primer día del mes primeroa, y el octavo día del mes entraron hasta el pórtico del Señor; entonces santificaron la casa del Señor en ocho días, y terminaron el día dieciséis del mes primeroa.
Después fueron al rey Ezequías, y le dijeron: «Hemos limpiado toda la casa del Señor, el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la mesa del pan de la proposición con todos sus utensilios.
»Además, todos los utensilios que el rey Acaz en su infidelidad había desechadoa durante su reino los hemos preparado y santificado, y ahora están delante del altar del Señor».
Entonces el rey Ezequías se levantó temprano, reunió a los príncipes de la ciudad y subió a la casa del Señor.
aY trajeron siete novillos, siete carneros, siete corderos y siete machos cabríos como ofrenda por el pecado del reino, por el santuario y por Judá. El rey ordenó a los sacerdotes, los hijos de Aarón, que los ofrecieran sobre el altar del Señor.
Mataron los novillos1, y los sacerdotes recogieron2 la sangre y la esparcieron sobre el altara. También mataron los carneros y esparcieron la sangre sobre el altar; asimismo mataron los corderos y esparcieron la sangre sobre el altar.
Después trajeron los machos cabríos de la ofrenda por el pecado del rey y de la asamblea, y pusieron sus manos sobre ellosa.
Los sacerdotes los mataron y purificaron el altar con su sangre como expiacióna por todo Israel, porque el rey había ordenado el holocausto y la ofrenda por el pecado por todo Israel.
Luego Ezequías situó a los levitas en la casa del Señor con címbalos, con arpasa y con liras, conforme al mandamiento de Davidb y de Gad, el vidente del reyc, y del profeta Natánd. Porque el mandamiento procedía del Señor por medio1 de Sus profetas.
Los levitas se colocaron con los instrumentos musicales de Davida, y los sacerdotes con las trompetasb.
Entonces Ezequías mandó ofrecer el holocausto sobre el altar. Cuando el holocausto comenzó, también comenzó el canto al Señor con las trompetas, acompañado por1 los instrumentos de Davida, rey de Israel.
Mientras toda la asamblea adoraba, también los cantores cantaban y las trompetas sonaban; todo esto continuó hasta que se consumió el holocausto.
Después de consumido el holocausto, el rey y todos los que estaban con él se inclinaron y adorarona.
El rey Ezequías y los oficiales ordenaron a los levitas que cantaran alabanzas al Señor con las palabras de David y del vidente Asaf. Cantaron alabanzas con alegría, y se inclinaron y adorarona.
Entonces Ezequías dijo: «Ahora que ustedes se han consagradoa al Señor, acérquense y traigan sacrificios y ofrendas de gratitud a la casa del Señor». Y la asamblea trajo sacrificios y ofrendas de gratitud, y todos los que quisieronb trajeron holocaustos.
El número de los holocaustos que la asamblea trajo fue de 70 bueyes, 100 carneros y 200 corderos; todos estos fueron para el holocausto al Señor.
Y las cosas consagradas fueron 600 bueyes y 3,000 ovejas.
Pero los sacerdotes eran pocos, y no pudieron desollar todos los holocaustos; por eso sus hermanos los levitas los ayudarona hasta que se acabó la obra y hasta que los otros sacerdotes se hubieron santificado. Porque los levitas fueron más cuidadosos1 para santificarse que los sacerdotesb.
Hubo también holocaustosa en abundancia con la grasa de las ofrendasb de paz y con las libaciones para los holocaustos. Así quedó restablecido el servicio de la casa del Señorc.
Entonces Ezequías se regocijó con todo el pueblo por lo que Dios había preparado para el1 pueblo, pues todo2 sucedió rápidamente.
Celebración de la Pascua
Entonces Ezequías envió aviso por todo Israel y Judá, y también escribió cartas a Efraín y a Manasés, para que vinieran a la casa del Señor en Jerusalén a fin de celebrar1 la Pascua al Señor, Dios de Israel.
Pues el rey y sus príncipes y toda la asamblea en Jerusalén habían decidido celebrar la Pascua en el mes segundoa,
porque no la habían podido celebrar a su debido tiempo, pues los sacerdotes no se habían santificado en número suficientea, ni el pueblo se había reunido en Jerusalén.
Y esto pareció1 bien a los ojos del rey y2 de toda la asamblea.
Así que proclamaron un decreto para hacer correr la voz por todo Israel, desde Beerseba hasta Dana, para que vinieran a celebrar la Pascua al Señor, Dios de Israel, en Jerusalén. Porque muchos1 no la habían celebrado como estaba escrito.
Los mensajeros1 fueron por todo Israel y Judá con cartas de parte del rey y de sus príncipes, conforme al mandamiento del reya, diciendo: «Israelitas, vuélvanse al Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, para que Él se vuelva a aquellos de ustedes que escaparon y que han quedado de la mano de los reyes de Asiriab.
»No sean como sus padres y sus hermanos, que fueron infieles al Señor, Dios de sus padres, de modo que Él los ha hecho objeto de horrora, como ustedes venb.
»No sean tercos1a como sus padres, sino sométanse2 al Señor y entren en Su santuario, que Él ha santificado para siempre, y sirvan al Señor su Dios para que Su ardiente ira se aparte de ustedesb.
»Porque si se vuelven al Señora, sus hermanos y sus hijos hallarán compasión delante de los que los llevaron cautivos, y volverán a esta tierra. Porque el Señor su Dios es clemente y compasivob, y no apartará Su rostro de ustedes si se vuelven a Él».
Pasaron, pues, los mensajeros de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y de Manasés y hasta Zabulón, pero los escarnecían y se burlaban de ellosa.
No obstante, algunos hombres de Aser, de Manasés y de Zabulón se humillaron y vinieron a Jerusaléna.
También sobre Judá estuvo la mano de Dios para darles un solo corazón a fin de hacer lo que el rey y los príncipes ordenaron conforme a la palabra del Señora.
En el mes segundo, se reunió mucha gente en Jerusaléna para celebrar la Fiesta de los Panes sin Levadura1; una asamblea muy grande.
Y se levantaron y quitaron los altares que había en Jerusalén; también quitaron todos los altaresa de incienso y los arrojaron al torrente Cedrónb.
Entonces mataron los corderos de la Pascua el día catorce del mes segundoa. Y los sacerdotes y los levitas, avergonzados, se santificaronb y trajeron holocaustos a la casa del Señor.
Y se colocaron en sus puestos según su costumbre, conforme a la ley de Moisés, hombre de Dios; los sacerdotes rociaban la sangre que recibían de mano de los levitasa.
Porque había muchos en la asamblea que no se habían santificado; por eso los levitas estaban encargados de la matanza de los corderos de la Pascua por todos los que estaban inmundos, para santificarlos al Señora.
Pues una gran multitud del pueblo, es decir, muchos de Efraín y de Manasés, de Isacar y de Zabulóna, no se habían purificado; no obstante, comieron la Pascuab contrario a lo escritoc. Porque Ezequías oró por ellos, diciendo: «Que el buen Señor perdone
a todo el que prepare su corazón para buscar a Diosa el Señor, Dios de sus padres, aunque no lo haga conforme a los ritos de purificación del santuario».
Y oyó el Señor a Ezequías y sanó al puebloa.
Los israelitas que se hallaban en Jerusalén celebraron con gran alegría la Fiesta de los Panes sin Levadura por siete díasa; y los levitas y los sacerdotes alababan al Señor día tras día, cantando al Señor con instrumentos resonantes.
Entonces Ezequías habló al corazóna de todos los levitas que mostraban buen entendimiento en las cosas del Señor. Y comieron durante los siete días señalados, sacrificando ofrendas de paz y dando gracias al Señor, Dios de sus padresb.
Toda la asamblea determinó celebrar la fiesta otros siete díasa; y celebraron los siete días con alegría.
Porque Ezequías, rey de Judá, había…
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Footnotes
- 1En 2 Rey. 18:2, Abi.
- 1 dado.
- 1O Jeuel.
- 1 recibieron.
- 1 a santificar.
- 1 bueyes.
- 2 recibieron.
- 1 mano.
- 1 y conforme a la autoridad de.
- 1 rectos de corazón.
- 1Otra posible lectura es: de que Dios había preparado al.
- 2 el asunto.
- 1 hacer, y así en el resto del
- 1 estuvo.
- 2 en los ojos.
- 1O en gran número.
- 1 corredores.
- 1 No endurezcan su cerviz.
- 2 den una mano.
- 1O de los Ázimos, y así en el 21.
Cross references
- a2 Rey. 18:1–3
- a2 Crón. 28:1; 34:2
- a2 Crón. 28:24; 29:7
- a2 Crón. 29:15, 34; 35:6
- aEzq. 8:16
- a2 Crón. 28:24
- a2 Crón. 24:20
- bJer. 25:9, 18
- a2 Crón. 28:5–8, 17
- a2 Crón. 23:16
- aNúm. 3:6; 8:6
- a2 Crón. 31:13
- bNúm. 3:19, 20
- a2 Crón. 29:5
- b1 Crón. 23:28
- c2 Crón. 30:12
- a2 Crón. 15:16
- a2 Crón. 29:3
- a2 Crón. 28:24
- aLev. 4:3–14
- aLev. 4:18
- aLev. 4:15
- aLev. 4:26
- a1 Crón. 25:6
- b2 Crón. 8:14
- c2 Sam. 24:11
- d2 Sam. 7:2
- a1 Crón. 23:5
- b2 Crón. 5:12
- a2 Crón. 23:18
- a2 Crón. 20:18
- aSal. 100:1; 106:12
- a2 Crón. 13:9
- bEx. 35:5, 22
- a2 Crón. 35:11
- b2 Crón. 30:3
- a2 Crón. 29:32
- bLev. 3:16
- cNúm. 15:5–10
- aNúm. 9:10, 11; 2 Crón. 30:13, 15
- a2 Crón. 29:17, 34
- aJue. 20:1
- aEst. 8:14; Job 9:25; Jer. 51:31
- b2 Crón. 28:20
- aEzq. 20:13
- b2 Crón. 29:8
- aEx. 32:9
- b2 Crón. 29:10
- aDt. 30:2
- bEx. 34:6, 7; Miq. 7:18
- a2 Crón. 36:16
- a2 Crón. 30:18, 21, 25
- a2 Cor. 3:5; Fil. 2:13; Heb. 13:20, 21
- a2 Crón. 30:2
- a2 Crón. 28:24
- b2 Crón. 29:16
- a2 Crón. 30:2, 3
- b2 Crón. 29:34
- a2 Crón. 35:10, 15
- a2 Crón. 29:34
- a2 Crón. 30:11, 25
- bNúm. 9:10
- cEx. 12:43–49
- a2 Crón. 19:3
- aSant. 5:16
- aEx. 12:15; 13:6
- a2 Crón. 32:6
- bEsd. 10:11
- a1 Rey. 8:65
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