Mateo 9–10
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Curación de un paralítico
Subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado del mar y llegó a Su ciudada.
aY le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralíticob: «Anímatec, hijo, tus pecados te son perdonadosd».
Y algunos de los escribas decían para sí1: «Este blasfemaa»
Jesús, conociendo sus pensamientosa, dijo: «¿Por qué piensan mal en sus corazones?
»Porque, ¿qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate, y andaa”?
»Pues para que sepan que el Hijo del Hombrea tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados», entonces dijo* al paralíticob: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».
Y levantándose, el paralítico se fue a su casa.
Pero cuando las multitudes vieron esto, sintieron temor1, y glorificaron a Diosa, que había dado tal poder2 a los hombres.
Llamamiento de Mateo y la cena en su casa
aCuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre llamado Mateob, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo*: «¡Ven tras Míc!». Y levantándose, lo siguió.
Y estando Él sentado1 a la mesa en la casa, muchos recaudadores de impuestos2 y pecadores llegaron y se sentaron3 a la mesa con Jesús y Sus discípulos.
Cuando los fariseos vieron esto, dijeron a Sus discípulos: «¿Por qué come su Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadoresa?»
Al oír Jesús esto, dijo: «Los que están sanos1 no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermosa.
»Pero vayan, y aprendan lo que significaa: “Misericordia1 quiero y no sacrificiob”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadoresc».
Pregunta sobre el ayuno
Entonces los discípulos de Juan se acercaron* a Jesús, diciendo: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamosa, pero Tus discípulos no ayunan?».
Y Jesús les respondió: «¿Acaso los acompañantes del novio1 pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será2 quitado, y entonces ayunarán.
»Nadie pone un remiendo1 de tela nueva2 en un vestido viejo; porque el remiendo3 al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor.
»Y nadie echa vino nuevo en odres1 viejos, porque entonces2 los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan».
Curación de una mujer y resurrección de la hija de un oficial
aMientras Jesús les decía estas cosas, vino un oficial1 de la sinagoga y se postró delante de Él2b, diciendo: «Mi hija acaba de morir; pero ven y pon Tu mano sobre ella, y vivirá».
Levantándose Jesús, lo siguió, y también Sus discípulos.
Y una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de Su mantoa;
pues decía para sí: «Si tan solo toco Su mantoa, sanaré1»
Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: «Hija, ten ánimoa, tu fe te ha sanado1b». Y al instante2 la mujer quedó sana3.
Cuando Jesús entró en la casa del oficial1, y vio a los flautistasa y al gentío en ruidoso desorden,
les dijo: «Retírense, porque la niña1 no ha muertoa, sino que está dormida». Y se burlaban de Él.
Pero cuando habían echado fuera a la gentea, Él entró y la tomó de la mano; y la niña1 se levantó2b.
Y esta noticia1 se difundió por toda aquella tierraa.
Curación de dos ciegos y un mudo
Al irse Jesús de allí, dos ciegos lo siguieron, gritando: «¡Hijo de Davida, ten misericordia de nosotros!».
Después de entrar en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: «¿Creen que puedo hacer esto?». «Sí, Señor», le respondieron*.
Entonces les tocó los ojos, diciendo: «Hágase en ustedes según su fea».
Y se les abrieron los ojos. Y Jesús les advirtió rigurosamentea: «Miren que nadie lo sepa».
Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron Su fama por toda aquella tierraa.
Al salir ellos de allí, le trajeron un mudoa endemoniadob.
Después que el demonio había sido expulsado, el mudo habló; y las multitudes se maravillaban, y decían: «Jamás se ha visto1 cosa igual en Israela»
Pero los fariseos decían: «Él echa fuera los demonios por el príncipe de los demoniosa»
Ministerio de Jesús
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellosa, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolenciab.
Y viendo las multitudesa, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastorb.
Entonces dijo* a Sus discípulos: «La cosecha es mucha, pero los obreros pocosa.
»Por tanto, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha».
Llamamiento de los doce apóstoles
Llamando a Sus doce discípulosa, Jesús les dio poder1 sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolenciab.
aLos nombres de los doce apóstoles son estos: primero, Simónb, llamado Pedro, y Andrés su hermanoc; y Jacobo1d, el hijo de Zebedeo, y Juan2 su hermano;
Felipe y Bartolomé1a; Tomásb y Mateoc, el recaudador de impuestos2; Jacobo3d, el hijo de Alfeo, y Tadeoe;
Simón el cananita1, y Judas Iscariotea, el que también lo entregó.
Jesús envía a los doce
A estos docea envió Jesús después de instruirlos, diciendo: «No vayan por1 el camino de los gentiles ni entren en ninguna ciudad de los samaritanosb.
»Sino vayan más bien a las ovejas perdidasa de la casa de Israel.
»Y cuando vayan, prediquen diciendo: “El reino de los cielos se ha acercadoa”.
»Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios; de gracia1 recibieron, den de gracia1.
»aNo se provean de oro, ni de plata, ni de cobre para llevar en sus cintos,
ni de alforja1 para el camino, ni de dos túnicas2, ni de sandalias, ni de bordón; porque el obrero es digno de su sostén3a.
»En cualquier ciudad o aldea donde entren, averigüen quién es digno en ella, y quédense allí hasta que se marchen.
»Al entrar en la casa, denle su saludo de paz.a
»Y si la casa es digna, que su saludo de paz venga sobre ella; pero si no es digna, que su saludo de paz se vuelva a ustedes.
»Cualquiera que no los reciba ni oiga sus palabras, al salir de esa casa o de esa ciudad, sacudan el polvo de sus piesa.
»En verdad les digo que en el día del juicioa será más tolerable el castigob para la tierra de Sodoma y Gomorrac que para esa ciudad.
Advertencias a los doce
»Miren, Yo los envío como ovejas en medio de lobosa; por tanto, sean1 astutos como las serpientesb e inocentes como las palomasc.
»Pero cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales1a y los azotarán en sus sinagogasb;
y hasta serán llevados delante de gobernadores y reyes por Mi causa, como un testimonio a ellos y a los gentiles.
»aPero cuando los entreguen, no se preocupen de cómo o qué hablarán; porque a esa hora se les dará lo que habrán de hablarb.
»Porque no son ustedes los que hablan, sino el Espíritu de su Padre que habla en ustedesa.
»El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijoa; y los hijos se levantarán contra los padresb, y les causarán la muerte1.
»Y serán odiados de todos por causa de Mi nombrea, pero el que persevere hasta el fin, ese será salvob.
»Pero cuando los persigan en esta ciudad, huyan a la otraa; porque en verdad les digo, que no terminarán de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombreb.
Palabras de aliento a los doce
»Un discípulo1 no está por encima del maestro, ni un siervo por encima de su señora.
»Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casaa lo han llamado Beelzebúb, ¡cuánto más a los de su casa!
»aAsí que no les tengan miedo, porque nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberseb.
»Lo que les digo en la oscuridad, háblenlo en la luza; y lo que oyen al oído, proclámenlo desde las azoteasb.
»No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien teman a Aquela que puede hacer perecer1 tanto el alma como el cuerpo en el infierno2b.
»¿No se venden dos pajarillos1 por una moneditaa? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo el Padre2.
»Y hasta los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contadosa.
»Así que no teman; ustedes valen más que muchos pajarillos1a.
»Por tanto, todo el que me1 confiese delante de los hombres, Yo también lo2 confesaré delante de Mi Padre que está en los cielosa.
»Pero cualquiera que me niegue delante de los hombresa, Yo también lo negaré delante de Mi Padre que está en los cielos.
El costo del discipulado
»aNo piensen que vine a traer1 paz a la tierra; no vine a traer1 paz, sino espada.
»Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegraa;
y los enemigos del hombre serán los de su misma casaa.
»El que ama al padre o a la madre más que a Mí, no es digno de Mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a Mí, no es digno de Mía.
»Y el que no toma su cruz y sigue en pos de Mí, no es digno de Mía.
»El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por Mi causa, la hallaráa.
»El que los recibe a ustedes, me recibe a Mía; y el que me recibe a Mí, recibe al que me enviób.
»El que recibe a un profeta como1 profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo como1 justo, recibirá recompensa de justoa.
»Y cualquiera que como1 discípulo dé a beber aunque solo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños2, en verdad les digo que no perderá su recompensaa».
Footnotes
- 1 dentro de sí.
- 1O se llenaron de asombro.
- 2O autoridad.
- 1 reclinado.
- 2O publicanos; los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos.
- 3 reclinaron.
- 1 fuertes.
- 1O Compasión.
- 1 hijos del tálamo.
- 2 sea.
- 1 lo que se pone encima.
- 2 sin encoger.
- 3 lo que llena.
- 1I.e. cueros usados como recipientes.
- 2 y si no.
- 1O principal.
- 2O le adoró.
- 1 seré salva.
- 1 te ha salvado.
- 2 desde aquella hora.
- 3 salva.
- 1O principal.
- 1O muchacha.
- 1O muchacha.
- 2O fue levantada.
- 1 fama.
- 1 ha aparecido.
- 1O autoridad.
- 1O Santiago.
- 2 Ioannes; heb. Johanan.
- 1I.e. hijo de Tolomeo.
- 2O publicano; uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos.
- 3O Santiago.
- 1O el Zelote.
- 1O No se aparten hacia.
- 1O gratuitamente.
- 1O mochila, o bolsa.
- 2I.e. ropa interior.
- 3 alimento o sustento.
- 1O muéstrense.
- 1O sanedrines.
- 1O los matarán.
- 1O alumno.
- 1O destruir.
- 2 guéenna.
- 1O gorriones.
- 2 el Padre de ustedes.
- 1O gorriones.
- 1 por mí.
- 2 por él.
- 1 a echar.
- 1 en nombre de.
- 1 en nombre de.
- 2O humildes.
Cross references
- aMat. 4:13; Mar. 5:21
- aMat. 9:2–8: Mar. 2:3–12; Luc. 5:18–26
- bMat. 4:24; 9:6
- cMat. 9:22; 14:27; Mar. 6:50; 10:49; Juan 16:33; Hech. 23:11
- dMar. 2:5, 9; Luc. 5:20, 23; 7:48
- aMar. 3:28, 29
- aMat. 12:25; Luc. 6:8; 9:47
- aMat. 9:2, 6; Mar. 2:5, 9; Luc. 5:20, 23; 7:48
- aMat. 8:20; Juan 5:27
- bMat. 4:24; 9:2
- aMat. 5:16; 15:31; Mar. 2:12; Luc. 2:20; 5:25, 26; 7:16; 13:13; 17:15; 23:47; Juan 15:8; Hech. 4:21; 11:18; 21:20; 2Cor. 9:13; Gál. 1:24
- aMat. 9:9–17: Mar. 2:14–22; Luc. 5:27–38
- bMat. 10:3; Mar. 2:14; 3:18; Luc. 6:15; Hech. 1:13
- cMat. 8:22
- aMat. 11:19; Mar. 2:16; Luc. 5:30; 15:2
- aMar. 2:17; Luc. 5:31
- aMat. 12:7
- bOs. 6:6
- cMar. 2:17; Luc. 5:32; 1Tim. 1:15
- aLuc. 18:12
- aMat. 9:18–26: Mar. 5:22–43; Luc. 8:41–56
- bMat. 8:2
- aNúm. 15:38; Dt. 22:12; Mat. 14:36; 23:5
- aMat. 14:36; Mar. 3:10; Luc. 6:19
- aMat. 9:2
- bMat. 9:29; 15:28; Mar. 5:34; 10:52; Luc. 7:50; 8:48; 17:19; 18:42
- a2Crón. 35:25; Jer. 9:17; 16:6; Ezq. 24:17
- aJuan 11:13; Hech. 20:10
- aHech. 9:40
- bMar. 9:27
- aMat. 4:24; 9:31; 14:1; Mar. 1:28, 45; Luc. 4:14, 37; 5:15; 7:17
- aMat. 1:1; 12:23; 15:22; 20:30, 31; 21:9, 15; 22:42; Mar. 10:47, 48; 12:35; Luc. 18:38, 39; 20:41, 42
- aMat. 8:13; 9:22
- aMat. 8:4
- aMat. 4:24; 9:26; 14:1; Mar. 1:28, 45; Luc. 4:14, 37; 5:15; 7:17
- aMat. 12:22, 24
- bMat. 4:24
- aMar. 2:12
- aMat. 12:24; Mar. 3:22; Luc. 11:15; Juan 7:20, 21
- aMat. 4:23
- bMar. 1:14
- aMat. 14:14; 15:32; Mar. 6:34; 8:2
- bNúm. 27:17; Ezq. 34:5; Zac. 10:2; Mar. 6:34
- aLuc. 10:2
- aMar. 3:13–15; 6:7
- bMat. 9:35; Luc. 9:1
- aMat. 10:2–4: Mar. 3:16–19; Luc. 6:14–16; Hech. 1:13
- bMat. 4:18
- cMat. 4:18
- dMat. 4:21
- aJuan 1:43 y
- bJuan 11:16; 14:5; 20:24 y ; 21:2
- cMat. 9:9
- dMar. 15:40
- eMar. 3:18; Luc. 6:16; Hech. 1:13
- aMat. 26:14; Luc. 22:3; Juan 6:71; 13:2, 26
- aMar. 6:7; Luc. 9:2
- b2Rey. 17:24 y ; Luc. 9:52; 10:33; 17:16; Juan 4:9, 39, 40; 8:48; Hech. 8:25
- aMat. 15:24
- aMat. 3:2
- aMat. 10:9–15: Mar. 6:8–11; Luc. 9:3–5; 10:4–12; 22:35
- a1Cor. 9:14; 1Tim. 5:18
- a1Sam. 25:6; Sal. 122:7, 8
- aHech. 13:51
- aMat. 7:22; 11:22, 24; 12:36; Hech. 17:31; 1Tes. 5:4; Heb. 10:25; 2Ped. 2:9; 3:7; 1Jn. 4:17; Jud. 6
- bMat. 11:22, 24
- cMat. 11:24; 2Ped. 2:6; Jud. 7
- aLuc. 10:3
- bGn. 3:1; Mat. 24:45; Rom. 16:19
- cOs. 7:11
- aMat. 5:22
- bMat. 23:34; Mar. 13:9; Luc. 12:11; Hech. 5:40; 22:19; 26:11
- aMat. 10:19–22: Mar. 13:11–13; Luc. 21:12–17
- bMat. 6:25; Luc. 12:11, 12
- aLuc. 12:12; Hech. 4:8; 13:9; 2Cor. 13:3
- aMat. 10:35, 36
- bMiq. 7:6
- aMat. 24:9; Juan 15:18 y
- bMat. 24:13; Mar. 13:13
- aMat. 23:34
- bMat. 16:27, 28
- aLuc. 6:40; Juan 13:16; 15:20
- aMat. 9:34
- b2Rey. 1:2; Mat. 12:24, 27; Mar. 3:22; Luc. 11:15, 18, 19
- aMat. 10:26–33: Luc. 12:2–9
- bMar. 4:22; Luc. 8:17; 12:2; 1Cor. 4:5
- aLuc. 12:3
- bMat. 24:17; Hech. 5:20
- aHeb. 10:31
- bMat. 5:22; Luc. 12:5
- aLuc. 12:6
- a1Sam. 14:45; 2Sam. 14:11; 1Rey. 1:52; Luc. 21:18; Hech. 27:34
- aMat. 12:12
- aLuc. 12:8; Apoc. 3:5
- aMar. 8:38; Luc. 9:26; 2Tim. 2:12
- aMat. 10:34, 35: Luc. 12:51–53
- aMiq. 7:6; Mat. 20:21; Luc. 12:53
- aMiq. 7:6; Mat. 10:21
- aDt. 33:9; Luc. 14:26
- aMat. 16:24; Mar. 8:34; Luc. 9:23; 14:27
- aMat. 16:25; Mar. 8:35; Luc. 9:24; 17:33; Juan 12:25
- aMat. 18:5; Luc. 10:16; Juan 13:20; Gál. 4:14
- bMar. 9:37; Luc. 9:48; Juan 12:44
- aMat. 25:44–46
- aMat. 25:40; Mar. 9:41
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