Logos Bible Study

Ezequiel 17–19

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Parábola de las águilas y la vid

Y vino a mí la palabra del Señor:

«Hijo de hombre, propón un enigma y relata una parábola a la casa de Israela.

»Dirás: “Así dice el Señor Dios:

‘Una gran águila de grandes alasa,

Largos piñones y espeso plumaje de muchos colores,

Vino al Líbano y se llevó la copa del cedrob;

Arrancó el más alto de sus renuevos,

Lo llevó a una tierra de mercaderes

Y lo puso en una ciudad de comerciantes.

-’Después tomó semilla del país

Y la plantó en terreno fértil.

La puso junto a aguas abundantesa;

La plantó como un sauceb.

-’Brotó y se hizo una vid

Muy extendida, de poca altura,

Con sus sarmientos vueltos hacia el águila,

Pero sus raíces quedaron debajo de ella.

Así se hizo una vid,

Echó pámpanos y se hizo frondosa.

Pero había otra gran águila

De grandes alas y abundante plumaje,

Y esta vid dobló sus raíces hacia ella,

Y hacia ella extendió sus sarmientos

Desde los surcos donde estaba plantada para que la regaraa.

-’En tierra fértil, junto a aguas abundantes estaba plantada,

Para echar ramas y dar fruto,

Para hacerse una vid excelente’ ”.

»Dile: ‘Así dice el Señor Dios: ‘¿Prosperará?

¿No arrancará sus raíces y cortará su fruto

Para que se seque y se sequen todas sus hojas tiernas?

Y no hará falta gran poder ni mucha gente

Para arrancarla de sus raíces.

-’Aunque está plantada, ¿prosperará?

Cuando el viento del este la azote, ¿no se secará totalmente?a

En los surcos donde creció, se secará’ ”».

Y vino a mí la palabra del Señor:

«Dile ahora a la casa rebeldea: “¿No saben lo que significan estas cosasb?”. Di: “El rey de Babilonia vino a Jerusalén, tomó a su rey y a sus príncipes y los llevó consigo a Babiloniac.

”Y tomó a uno de la familia real, hizo un pacto con éla y le hizo prestar juramentob. Se llevó también a los poderosos de la tierrac,

para que el reino quedara sometidoa sin poder levantarse, a fin de que guardando su pacto se mantuviera.

”Pero se ha rebelado contra éla enviando embajadores a Egipto para que le den caballos y muchas tropas. ¿Tendrá éxito? ¿Escapará el que hace tales cosas? ¿Puede romper el pacto y escaparb?

”Vivo Yo”, declara el Señor Dios, “que ciertamente en la tierra del rey que lo puso en el trono, cuyo juramento despreció y cuyo pacto rompióa, allí, en medio de Babilonia, moriráb.

”Ni con poderoso ejército ni con gran compañía lo ayudará Faraón en la guerra, cuando levanten terraplenes y construyan muros de asedio para cortar muchas vidasa.

”Pues ha despreciado el juramento al romper el pacto; juró fidelidada pero hizo todas estas cosas. No escapará”».

Por tanto, así dice el Señor Dios: «Vivo Yo, que ciertamente Mi juramento que él despreció, Mi pacto que él rompió, lo haré recaer sobre su cabeza.

»Y tenderé sobre él Mi red y será atrapado en Mi trampa. Entonces lo llevaré a Babiloniaa y allí entraré en juicio con élb por la infidelidad que ha cometido contra Míc.

»Y todos los escogidos de todas sus tropas a espada caerán, y los sobrevivientes serán esparcidos a todos los vientos. Y ustedes sabrán que Yo, el Señor, he habladoa».

Así dice el Señor Dios: «Yo también tomaré un renuevo de lo más alto de la copa del cedro y lo plantaré; arrancaré de la punta de sus renuevos uno tierno y lo plantaré en un monte alto y eminentea.

»En el alto monte de Israel lo plantaré; extenderá ramas y dará fruto, y llegará a ser un cedro majestuosoa. Debajo de él anidarán toda clase de aves, a la sombra de sus ramas anidarán.

»Y todos los árboles del campo sabrán que Yo soy el Señor; humillo al árbol elevado y elevo al árbol humilde; seco al árbol verde y hago reverdecer al árbol secoa. Yo, el Señor, he hablado y lo haréb».

La responsabilidad individual

Entonces vino a mí la palabra del Señor:

«¿Qué quieren decir ustedes al usar este proverbio acerca de la tierra de Israela, que dice:

“Los padres comen las uvas agrias,

Y los dientes de los hijos tienen la denterab”?

»Vivo Yo», declara el Señor Dios, «que no volverán a usar más este proverbio en Israel.

»Todas las almas son Míasa; tanto el alma del padre como el alma del hijo, Mías son. El alma que peque, esa moriráb.

»Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia,

no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israela. No deshonra a la mujer de su prójimob, ni se acerca a una mujer durante su menstruación.

»Ese hombre no oprime a nadie, sino que devuelve al deudor su prendaa; no comete robob, sino que da su pan al hambriento y cubre con ropa al desnudoc.

»No presta dinero a interés ni exige con usuraa, retrae su mano de la maldadb y hace juicio verdadero entre hombre y hombrec.

»También anda en Mis estatutos y Mis ordenanzasa obrando fielmenteb, ese hombre es justo; ciertamente vivirá», declara el Señor Diosc.

«Pero si tiene un hijo violento que derrama sangre y que hace cualquiera de estas cosas a un hermano

(aunque el padre mismo no hizo ninguna de estas cosas)a; también come en los santuarios de los montes y deshonra a la mujer de su prójimo.

»Además oprime al pobre y al necesitadoa, comete robo, no devuelve la prendab, levanta sus ojos a los ídolos y comete abominaciónc;

también presta a interés y exige con usuraa; ¿vivirá? ¡No vivirá! Ha cometido todas estas abominaciones, ciertamente morirá; su sangre será sobre élb.

»Pero si tiene un hijo que observa todos los pecados que su padre ha cometidoa, y viéndolo no hace lo mismo,

pues no come en los santuarios de los montes, ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni deshonra a la mujer de su prójimo;

no oprime a nadie, ni retiene la prenda, ni comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropaa,

además retrae su mano del pobre, no cobra interés ni usura, cumple Mis ordenanzas y anda en Mis estatutos; ese hijo no morirá por la iniquidad de su padre, sino que viviráa.

»Su padre, que practicó la extorsión, robó a su hermano e hizo lo que no era bueno en medio de su pueblo, morirá por su iniquidad.

»Y ustedes dicen: “¿Por qué no carga el hijo con la iniquidad de su padrea?”. Cuando el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos Mis estatutos y los ha cumplido, ciertamente viviráb.

»El alma que peque, esa morirá. El hijo no cargará con la iniquidad del padre, ni el padre cargará con la iniquidad del hijoa. La justicia del justo será sobre élb y la maldad del impío será sobre élc.

»Pero si el impío se aparta de todos los pecados que ha cometido, guarda todos Mis estatutos y practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá, no moriráa.

»Ninguna de las transgresiones que ha cometido le serán recordadas; por la justicia que ha practicadoa, viviráb.

»¿Acaso me complazco Yo en la muerte del impío», declara el Señor Dios, «y no en que se aparte de sus caminosa y vivab?

»Pero si el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, actuando conforme a todas las abominaciones que comete el impío, ¿vivirá? Ninguna de las obras justas que ha hecho le serán recordadasa; por la infidelidad que ha cometido y el pecado que ha cometido, por ellos moriráb.

»Y ustedes dicen: “No es recto el camino del Señora”. Oigan ahora, casa de Israel: ¿No es recto Mi camino? ¿No son los caminos de ustedes los que no son rectosb?

»Cuando el justo se aparta de su justicia, comete iniquidad y muere a causa de ello, muere por la iniquidad que ha cometido.

»Y cuando el impío se aparta de la maldad que ha cometido y practica el derecho y la justicia, salvará su vidaa.

»Porque consideró y se apartó de todas las transgresiones que había cometido, ciertamente vivirá, no morirá.

»Pero la casa de Israel dice: “El camino del Señor no es recto”. ¿No son rectos mis caminos, oh casa de Israel? ¿No son los caminos de ustedes los que no son rectos?

“Por tanto, los juzgaré, a cada uno conforme a su conducta, oh casa de Israel», declara el Señor Dios. «Arrepiéntanse y apártense de todas sus transgresiones, para que la iniquidad no les sea piedra de tropiezoa.

»Arrojen de ustedes todas las transgresiones que han cometidoa, y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevob. ¿Por qué han de morir, casa de Israel?

»Pues Yo no me complazco en la muerte de nadie», declara el Señor Dios. «Arrepiéntanse y vivana».

Elegía por los príncipes de Israel

«Y tú, eleva una elegíaa por los príncipes de Israelb,

y di:

“¿Qué era tu madre?

Una leona entre leones.

Echada en medio de leoncillos,

Crió a sus cachorros.

-”Cuando exaltó a uno de sus cachorros,

Este se hizo león,

Y aprendió a desgarrar su presa;

Devoró hombres.

-”Entonces las naciones oyeron de él;

En su foso fue capturado,

Y lo llevaron con garfios

A la tierra de Egiptoa.

-”Cuando ella vio, mientras aguardaba,

Que su esperanza estaba perdida,

Tomó otro de sus cachorros

Y lo hizo un leoncillo.

-”Y él andaba entre los leones;

Hecho ya un leoncilloa,

Aprendió a desgarrar su presa;

Devoró hombres.

-”Destruyó sus torres fortificadas

Y asoló sus ciudades;

La tierra y cuanto había en ella estaban aterrados

Por el estruendo de sus rugidos.

-”Entonces se pusieron contra él los pueblos

De las provincias de alrededora,

Y tendieron sobre él su red;

En su foso fue capturado.

-”Lo pusieron en una jaula con garfios

Y lo llevaron al rey de Babiloniaa;

Lo llevaron enjauladob

Para que su voz no se oyera más

En los montes de Israel.

-”Tu madre era como una vid en tu viña,

Plantada junto a las aguas;

Estaba llena de frutos y ramas

Por la abundancia de aguasa.

-”Tenía ramas fuertesa

Propias para cetros de gobernantes,

Y su estatura se elevó

Hasta en medio de las nubes,

Y fue vista a causa de su altura

Y por sus muchos sarmientosb.

-”Pero fue arrancadaa con furor,

Derribada a tierrab,

Y el viento del este secó su frutoc;

Su rama fuerte fue quebrada

Y se secód;

El fuego la consumió.

-”Y ahora está plantada en el desierto,

En una tierra árida y resecaa.

-”De su rama ha salido fuego,

Que ha consumido sus pámpanos y su frutoa,

Y no queda en ella rama fuerte,

Para cetro de gobernante”».

Esta es una elegía, y de elegía servirá.

Read in Logos

Cross references

  1. aEzq. 20:49; 24:3
  2. aJer. 48:40; Ezq. 17:12; Os. 8:1
  3. bJer. 22:23; Dan. 4:22
  4. aDt. 8:7–9
  5. bIsa. 44:4
  6. aEzq. 31:4
  7. aEzq. 19:14; Os. 13:15
  8. aEzq. 2:3–5
  9. bEzq. 12:9–11; 24:19
  10. c2 Rey. 24:11, 12, 15; Ezq. 1:2; 17:3
  11. a2 Rey. 24:17; Ezq. 17:5
  12. b2 Crón. 36:13
  13. c2 Rey. 24:15, 16
  14. aEzq. 29:14
  15. a2 Rey. 24:20; 2 Crón. 36:13; Jer. 52:3; Ezq. 17:7
  16. bJer. 34:3; 38:18, 23; Ezq. 17:18
  17. a2 Rey. 24:17, 20; Ezq. 16:59; 17:13, 18, 19
  18. bJer. 52:11; Ezq. 12:13
  19. aIsa. 36:6; Jer. 37:5, 7; Ezq. 29:6, 7
  20. a1 Crón. 29:24
  21. aEzq. 12:13; 32:3
  22. bJer. 39:5–7
  23. cJer. 2:35; Ezq. 20:35, 36
  24. a2 Rey. 25:5, 11; Ezq. 5:2, 10, 12–14
  25. aSal. 72:16; Ezq. 20:40; 37:22
  26. aSal. 92:12
  27. aSal. 96:12; Isa. 55:12
  28. bAmós 9:11
  29. aIsa. 3:15
  30. bJer. 31:29; Lam. 5:7
  31. aNúm. 16:22; 27:16; Isa. 42:5; 57:16
  32. bEzq. 18:20; Rom. 6:23
  33. aEzq. 6:13; 18:15; 22:9
  34. bDt. 4:19; Ezq. 18:12, 15; 20:24; 22:11; 33:25
  35. aDt. 24:13; Ezq. 33:15; Amós 2:8
  36. bLev. 19:13; Amós 3:10
  37. cDt. 15:11; Ezq. 18:16; Mat. 25:35–40; Luc. 3:11
  38. aEx. 22:25; Dt. 23:19, 20
  39. bLev. 25:36
  40. cZac. 7:9; 8:16
  41. aLev. 18:5
  42. bRom. 8:1
  43. cAmós 5:4; Hab. 2:4; Rom. 1:17
  44. a1 Cor. 6:9
  45. aAmós 4:1; Zac. 7:10
  46. bIsa. 59:6, 7; Jer. 22:3, 17; Ezq. 7:23; 18:7, 16, 18
  47. c2 Rey. 21:11; Ezq. 8:6, 17
  48. aEx. 22:25
  49. bEzq. 33:4, 5
  50. a2 Crón. 29:6–10; 34:21
  51. aJob 31:16, 20; Sal. 41:1; Isa. 58:7, 10; Ezq. 18:7
  52. aRom. 2:7
  53. aEx. 20:5; Jer. 15:4; Ezq. 18:2
  54. bEzq. 18:9; 20:18–20; Zac. 1:3–6
  55. a2 Rey. 14:6; 22:18–20; Ezq. 18:4
  56. bDt. 24:16; Jer. 31:30
  57. c1 Rey. 8:32; Isa. 3:10, 11; Mat. 16:27; Rom. 2:6–9
  58. aEzq. 18:27, 28; 33:12, 19
  59. aSal. 18:20–24
  60. bIsa. 43:25; Jer. 50:20; Ezq. 18:24; 33:16; Miq. 7:19
  61. aSal. 147:11; Miq. 7:18
  62. bEzq. 18:32; 33:11
  63. aEzq. 18:22; Gál. 3:3, 4
  64. b1 Sam. 15:11; 2 Crón. 24:2, 17–22; Prv. 21:16; Ezq. 3:20; 17:20; 18:26; 20:27; 33:18
  65. aGn. 18:25; Jer. 12:1; Sof. 3:5
  66. bEzq. 18:29; 33:17, 20; Mal. 2:17; 3:13–15
  67. aIsa. 1:18; 55:7
  68. aEzq. 14:6; 33:11; Os. 12:6
  69. aIsa. 1:16, 17; 55:7
  70. bSal. 51:10; Ezq. 11:19; 36:26
  71. aEzq. 18:23; 33:11
  72. aEzq. 2:10; 19:14
  73. b2 Rey. 23:29, 30, 34; 24:6, 12; 25:5–7
  74. a2 Rey. 23:34; 2 Crón. 36:4, 6
  75. a2 Rey. 24:9; 2 Crón. 36:9
  76. a2 Rey. 24:11
  77. a2 Rey. 24:15
  78. b2 Crón. 36:6
  79. aSal. 80:8–11
  80. aSal. 80:15
  81. bEzq. 31:3
  82. aJer. 31:28
  83. bLam. 2:1; Ezq. 28:17
  84. cEzq. 17:10; Os. 13:15
  85. dIsa. 27:11; Ezq. 19:11
  86. a2 Rey. 24:12–16; Ezq. 19:10; 20:35; Os. 2:3
  87. aEzq. 15:4; 20:47, 48