Santiago 1–2
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- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Capitulo 1
Saludo
Santiago1a, siervo de Diosb y del Señor Jesucristoc:
A las doce tribusd que están en la dispersión2e: Saludosf.
Fe y sabiduría
2Tened por sumo gozoa, hermanos míos, el que1 os halléis en2 diversas pruebas3b,
3sabiendo que la pruebaa de vuestra feb produce paciencia1c,
4y que la paciencia1a ha de tener su perfecto resultado2, para que seáis perfectos3b y completos, sin que os falte nada.
5Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduríaa, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche1, y le será dadab.
6Pero que pida con fea, sin dudarb; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otrac.
7No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor,
8siendo hombre de doble ánimo1a, inestable en todos sus caminosb.
Lo transitorio de las riquezas
9Pero que el hermano de condición humilde se gloríe en su alta posicióna,
10y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierbaa.
11Porque el sol sale con calor abrasadora y seca la hierbab, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas.
La tentación explicada
12Bienaventurado el hombre que perseveraa bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado1, recibirá la corona de la vidab que el Señor ha prometidoc a los que le amand.
13Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por1 Diosa; porque Dios no puede ser tentado por el mal2 y Él mismo no tienta a nadie.
14Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión1.
15Después, cuando la pasión1 ha concebidoa, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumadob, engendra la muerte.
16Amados hermanos míosa, no os engañéisb.
17Toda buena dádiva y todo don perfecto viene1 de lo altoa, desciende del Padre de las lucesb, con el cual no hay cambioc ni sombra de variación.
18En el ejercicio de su voluntada, Él nos hizo nacerb por la palabra de verdadc, para que fuéramos las1 primicias de sus criaturasd.
Hacedores de la palabra
19Esto sabéis1a, mis amados hermanosb. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablarc, tardo para la irad;
20pues la ira del hombre no obra la justicia de Diosa.
21Por lo cual, desechando toda inmundiciaa y todo resto de malicia1, recibid con humildad2 la palabra implantadab, que es poderosa para salvar vuestras almas.
22Sed hacedores de la palabraa y no solamente oidores que se engañan a sí mismos.
23Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural1 en un espejoa;
24pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente1 se olvida de qué clase de persona es.
25Pero el que mira atentamente1 a la ley perfecta, la ley de la libertada, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz2, este será bienaventurado en lo que hace3b.
26Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lenguaa, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana.
27La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padrea es esta: visitarb a los huérfanosc y a las viudas en sus aflicciones1, y guardarse sin mancha del mundod.
Capitulo 2
El pecado de la parcialidad
Hermanos míosa, no tengáis vuestra feb en nuestro glorioso Señor Jesucristoc con una actitud de favoritismod.
2Porque si en vuestra congregación1 entra un hombre con anillo de oro y vestido de ropa lujosa2a, y también entra un pobre con ropa sucia3b,
3y dais atención especial1 al que lleva la ropa lujosaa, y decís: Tú siéntate aquí, en un buen lugar; y al pobre decís: Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado;
4¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis venido a ser jueces con malos pensamientos1a?
5Hermanos míos amadosa, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobresb de este1 mundo para ser ricos en fec y herederos del reinod que Él prometióe a los que le aman?
6Pero vosotros habéis menospreciado1 al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente2 os arrastran a los tribunalesa?
7¿No blasfeman ellosa el buen nombre por el cual habéis sido llamados1?
8Si en verdad cumplís la ley real1a conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismob, bien hacéis.
9Pero si mostráis favoritismoa, cometéis pecado y sois hallados culpables por la ley como transgresores.
10Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero tropiezaa en un punto, se ha hecho culpable de todosb.
11Pues el que dijo: No cometas1 adulterioa, también dijo: No mates2b. Ahora bien, si tú no cometes adulterio, pero matas, te has convertido en transgresor de la ley.
12Así hablad y así proceded, como los que han de ser juzgados por la ley de la libertada.
13Porque el juicio será sin misericordiaa para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre1 el juicio.
La fe y las obras
14¿De qué sirve1a, hermanos míosb, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa2 fe salvarle?
15Si un hermano o una hermana no tienen ropa1a y carecen del sustento diario,
16y uno de vosotros les dice: Id en paza, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve1?
17Así también la fea por sí misma, si no tiene obras, está muerta.
18Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obrasa. Muéstrame tu fe sin las obrasb, y yo te mostraré mi fec por mis obrasd.
19Tú crees que Dios es uno1a. Haces bienb; también los demonios creenc, y tiemblan.
20Pero, ¿estás dispuesto a admitir1, oh hombre vano2a, que la fe sin obras es estéril3b?
21¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padrea cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar?
22Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obrasa, y como resultado de las obras1b, la fe fue perfeccionada;
23y se cumplió la Escritura que dice: Y Abraham creyó a Dios y le fue contado por1 justiciaa, y fue llamado amigo de Diosb.
24Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no solo por la fe.
25Y de la misma manera, ¿no fue la ramera Rahaba también justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro caminob?
26Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muertaa.
Notas al pie
- 1O, Jacobo
- 2O, dispersas
- 1, cuando
- 2O, confrontéis
- 3O, tentaciones
- 1O, perseverancia
- 1O, perseverancia
- 2U, obra perfecta
- 3O, maduros
- 1, no reprochando
- 1O, que duda, o, que vacila
- 1O, habiendo pasado la prueba
- 1, de
- 2, de cosas malas
- 1O, concupiscencia
- 1O, concupiscencia
- 1, es
- 1, ciertas
- 1O, Sabed esto
- 1, toda la abundancia de malicia
- 2O, mansedumbre
- 1O, naturaleza; , el rostro de su nacimiento
- 1, e inmediatamente
- 1O, considera cuidadosamente
- 2, hacedor de una obra
- 3, en su hacer
- 1O, necesidades, o, penas
- 1O, sinagoga
- 2O, brillante
- 3O, andrajosa, o, raída
- 1, miráis
- 1O, móviles
- 1, al
- 1O, afrentado
- 2, ellos
- 1, que ha sido invocado sobre vosotros
- 1O, de nuestro Rey
- 1O, No cometerás
- 2O, No asesinarás
- 1, se gloría contra
- 1O, aprovecha
- 2, la
- 1, están desnudos
- 1O, aprovecha
- 1O, que hay un Dios
- 1, ¿quieres saber
- 2O, necio, o, insensato
- 3Algunos antiguos dicen: muerta
- 1O, por las obras
- 1O, como
Referencias cruzadas
- aHech. 12:17
- bTito 1:1
- cRom. 1:1; 2 Ped. 1:1; Jud. 1
- dLuc. 22:30; Hech. 26:7
- eJuan 7:35; 1 Ped. 1:1
- fHech. 15:23
- aMat. 5:12; Sant. 1:12; 5:11
- b1 Ped. 1:6
- a1 Ped. 1:7
- bHeb. 6:12
- cLuc. 21:19
- aLuc. 21:19
- bMat. 5:48; Col. 4:12; 1 Tes. 5:23; Sant. 3:2
- a1 Rey. 3:9 y sig.; Prov. 2:3–6; Sant. 3:17
- bMat. 7:7
- aMat. 21:21
- bMar. 11:23; Hech. 10:20
- cMat. 14:28–31; Ef. 4:14
- aSant. 4:8
- b2 Ped. 2:14
- aLuc. 14:11
- a1 Cor. 7:31; 1 Ped. 1:24
- aMat. 20:12
- bSal. 102:4, 11; Isa. 40:7, 8
- aLuc. 6:22; Sant. 5:11; 1 Ped. 3:14; 4:14
- b1 Cor. 9:25
- cEx. 20:6; Sant. 2:5
- d1 Cor. 2:9; 8:3
- aGén. 22:1
- aJob 15:35; Sal. 7:14; Isa. 59:4
- bRom. 5:12; 6:23
- a1 Cor. 6:9
- bHech. 1:15; Sant. 1:2, 19; 2:1, 5, 14; 3:1, 10; 4:11; 5:12, 19
- aJuan 3:3; Sant. 3:15, 17
- bSal. 136:7; 1 Jn. 1:5
- cMal. 3:6
- aJuan 1:13
- bSant. 1:15; 1 Ped. 1:3, 23
- c2 Cor. 6:7; Ef. 1:13; 2 Tim. 2:15
- dJer. 2:3; Apoc. 14:4
- a1 Jn. 2:21
- bHech. 1:15; Sant. 1:2, 16; 2:1, 5, 14; 3:1, 10; 4:11; 5:12, 19
- cProv. 10:19; 17:27
- dProv. 16:32; Ecl. 7:9
- aMat. 5:22; Ef. 4:26
- aEf. 4:22; 1 Ped. 2:1
- bEf. 1:13; 1 Ped. 1:22, 23
- aMat. 7:24–27; Luc. 6:46–49; Rom. 2:13; Sant. 1:22–25; 2:14–20
- a1 Cor. 13:12
- aJuan 8:32; Rom. 8:2; Gál. 2:4; 6:2; Sant. 2:12; 1 Ped. 2:16
- bJuan 13:17
- aSal. 39:1; 141:3; Sant. 3:2–12
- aRom. 2:13; Gál. 3:11
- bMat. 25:36
- cDeut. 14:29; Job 31:16, 17, 21; Sal. 146:9; Isa. 1:17, 23
- dMat. 12:32; Ef. 2:2; Tito 2:12; Sant. 4:4; 2 Ped. 1:4; 2:20; 1 Jn. 2:15–17
- aSant. 1:16
- bHeb. 12:2
- cHech. 7:2; 1 Cor. 2:8
- dHech. 10:34; Sant. 2:9
- aLuc. 23:11; Sant. 2:3
- bZac. 3:3, 4
- aLuc. 23:11
- aLuc. 18:6; Juan 7:24
- aSant. 1:16
- bJob 34:19; 1 Cor. 1:27, 28
- cLuc. 12:21; Apoc. 2:9
- dMat. 5:3; 25:34
- eSant. 1:12
- aHech. 8:3; 16:19
- aHech. 11:26; 1 Ped. 4:16
- aMat. 7:12
- bLev. 19:18
- aHech. 10:34; Sant. 2:1
- aSant. 3:2; 2 Ped. 1:10; Jud. 24
- bMat. 5:19; Gál. 5:3
- aEx. 20:14; Deut. 5:18
- bEx. 20:13; Deut. 5:17
- aSant. 1:25
- aProv. 21:13; Mat. 5:7; 18:32–35; Luc. 6:37, 38
- aSant. 1:22 y sig.
- bSant. 1:16
- aMat. 25:35, 36; Luc. 3:11
- aJuan 3:17, 18
- aGál. 5:6; Sant. 2:20, 26
- aRom. 9:19
- bRom. 3:28; 4:6; Heb. 11:33
- cSant. 3:13
- dMat. 7:16, 17; Gál. 5:6
- aDeut. 6:4; Mar. 12:29
- bSant. 2:8
- cMat. 8:29; Mar. 1:24; 5:7; Luc. 4:34; Hech. 19:15
- aRom. 9:20; 1 Cor. 15:36
- bGál. 5:6; Sant. 2:17, 26
- aGén. 22:9, 10, 12, 16–18
- aJuan 6:29; Heb. 11:17
- b1 Tes. 1:3
- aGén. 15:6; Rom. 4:3
- b2 Crón. 20:7; Isa. 41:8
- aHeb. 11:31
- bJos. 2:4, 6, 15
- aGál. 5:6; Sant. 2:17, 20
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