Mateo 13:1–35
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Parábolas sobre el reino
Ese mismo día salió Jesús de la casaa y se sentó ba la orilla del mar.
2Y se congregaron junto a Él grandes multitudes, por lo que subió a una barcaa y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa.
Parábola del sembrador
3Y les habló muchas cosas en parábolasa, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar;
4y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron.
5Otra parte1 cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra;
6pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.
7Otra parte1 cayó entre2 espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron.
8Y otra parte1 cayó en tierra buena y dio* fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treintaa.
9El que tiene oídos1, que oigaa.
Propósito de las parábolas
10Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas?
11Y respondiendo Él, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedidoa.
12Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitaráa.
13Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entiendena.
14Y en1 ellos se cumple la profecía de Isaías que dice:
«aAl oír oiréis, y no entenderéis;
y viendo veréis, y no percibiréis;
15porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible1
y con dificultad oyen con sus oídos;
y sus ojos han cerrado,
no sea que vean con los ojos,
y oigan con los oídos,
y entiendan con el corazón,
y se conviertan,
y yo los sanea».
16aPero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen.
17Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vierona; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.
Explicación de la parábola del sembrador
18aVosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador.
19A todo el que oye la palabra del reinoa y no la entiende, el maligno vieneb y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino.
20Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, este es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo;
21pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que solo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y caea.
22Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, este es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo1a y el engaño de las riquezasb ahogan la palabra, y se queda sin fruto.
23Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, este es el que oye la palabra y la entiende, este sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treintaa.
Parábola del trigo y la cizaña
24Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielosa puede compararse a1 un hombre que sembró buena semilla en su campo.
25Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña1 entre el trigo, y se fue.
26Cuando el trigo1 brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña.
27Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo1, pues, tiene cizaña?».
28Él les dijo: «Un enemigo1 ha hecho esto». Y los siervos le dijeron*: «¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?».
29Pero él dijo*: «No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella.
30»Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: “Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi graneroa”».
Parábola del grano de mostaza
31Les refirió otra parábola, diciendo: aEl reino de los cielos es semejante a un grano de mostazab, que un hombre tomó y sembró en su campo,
32y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramasa.
Parábola de la levadura
33Les dijo otra parábola: aEl reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas1 de harina hasta que todo quedó fermentadob.
34Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parábolaa,
35para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo:
Abriré mi boca en parábolas;
hablare de cosas ocultas desde la fundacion del mundoa.
Footnotes
Cross references
- aMat. 9:28; 13:36
- bMat. 13:1–15; Mar. 4:1–12; Luc. 8:4–10
- aLuc. 5:3
- aMat. 13:10 y sig.; Mar. 4:2 y sig.
- aGén. 26:12; Mat. 13:23
- aMat. 11:15
- aMat. 19:11; 20:23; Juan 6:65; 1 Cor. 2:10; Col. 1:27; 1 Jn. 2:20, 27
- aMat. 25:29; Mar. 4:25; Luc. 8:18; 19:26
- aDeut. 29:4; Isa. 42:19, 20; Jer. 5:21; Ezeq. 12:2
- aIsa. 6:9, 10; Mar. 4:12; Luc. 8:10; Juan 12:40; Hech. 28:26, 27; Rom. 10:16; 11:8
- aIsa. 6:10
- aMat. 13:16, 17; Luc. 10:23, 24
- aJuan 8:56; Heb. 11:13; 1 Ped. 1:10–12
- aMat. 13:18–23; Mar. 4:13–20; Luc. 8:11–15
- aMat. 4:23
- bMat. 5:37
- aMat. 11:6 Lit., consumación
- aMat. 12:32; 13:39; Mar. 4:19; Rom. 12:2; 1 Cor. 1:20; 2:6, 8; 3:18; 2 Cor. 4:4; Gál. 1:4; Ef. 2:2
- bMat. 19:23; 1 Tim. 6:9, 10, 17
- aMat. 13:8
- aMat. 13:31, 33, 45, 47; 18:23; 20:1; 22:2; 25:1; Mar. 4:26–30; Luc. 13:18, 20
- aMat. 3:12
- aMat. 13:31, 32; Mar. 4:30–32; Luc. 13:18, 19
- bMat. 13:24; 17:20; Luc. 17:6
- aSal. 104:12; Ezeq. 17:23; 31:6; Dan. 4:12
- aMat. 13:33; Luc. 13:21; Mat. 13:24
- bGén. 18:6; Jue. 6:19; 1 Sam. 1:24
- aMar. 4:34; Juan 10:6; 16:25
- aSal. 78:2
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