Mateo 20–22
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Capitulo 20
Parábola de los obreros de la viña
Porque el reino de los cielosa es semejante a un hacendado1 que salió muy de mañana para contratar obreros para su viñab.
2Y habiendo convenido con los obreros en un denario1 al día, los envió a su viña.
3Y salió como a la hora tercera1, y vio parados en la plaza a otros que estaban sin trabajo;
4y a estos les dijo: «Id también vosotros a la viña, y os daré lo que sea justo». Y ellos fueron.
5Volvió a salir como a la hora sexta y a la novena1, e hizo lo mismo.
6Y saliendo como a la hora undécima1, encontró a otros parados, y les dijo*: «¿Por qué habéis estado aquí parados todo el día sin trabajar?».
7Ellos le dijeron*: «Porque nadie nos contrató». Él les dijo*: «Id también vosotros a la viña».
8Y al atardecera, el señor de la viña dijo* a su mayordomob: «Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta los primeros».
9Cuando llegaron los que habían sido contratados como a la hora undécima, cada uno recibió un denario.
10Y cuando llegaron los que fueron contratados primero, pensaban que recibirían más; pero ellos también recibieron un denario cada uno.
11Y al recibirlo, murmuraban contra el hacendado1,
12diciendo: «Estos últimos han trabajado solo una hora, pero los has hecho iguales a nosotros que hemos soportado el peso y el calor abrasador del díaa».
13Pero respondiendo él, dijo a uno de ellos: «Amigoa, no te hago ninguna injusticia; ¿no conviniste conmigo en un denario?
14»Toma lo que es tuyo, y vete; pero yo quiero darle a este último lo mismo que a ti.
15»¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo que es mío? ¿O es tu ojo maloa porque yo soy bueno?».
16Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimosa.
Jesús anuncia su muerte por tercera vez
17aCuando Jesús iba subiendo a Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos, y por el camino les dijo:
18He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregadoa a los principales sacerdotes y escribas, y le condenarán a muerte;
19y le entregarán a los gentilesa para burlarse de Él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitaráb.
Petición de los hijos de Zebedeo
20aEntonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeob con sus hijos, postrándose ante Élc y pidiéndole algo.
21Y Él le dijo: ¿Qué deseas? Ella le dijo*: Ordena que en tu reino estos dos hijos míos se sientena uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
22Pero respondiendo Jesús, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copaa que yo voy a beber? Ellos le dijeron*: Podemos.
23Él les dijo*: Mi copa ciertamente beberéisa, pero sentarse a mi derecha y a mi izquierda no es mío el concederlo, sino que es para quienesb ha sido preparado por mi Padrec.
24Al oír esto, los diez se indignaron contra los dos hermanos.
25aPero Jesús, llamándolos junto a sí, dijo: Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos.
26No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande, será vuestro servidora,
27y el que quiera entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo;
28así como el Hijo del Hombrea no vino para ser servidob, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.
Curación de dos ciegos de Jericó
29aAl salir de Jericó, le siguió una gran multitud.
30Y he aquí, dos ciegos que estaban sentados junto al camino, al oír que Jesús pasaba, gritaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de Davida, ten misericordia de nosotrosb!
31Y la gente los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban más aún, diciendo: ¡Señor, Hijo de Davida, ten misericordia de nosotros!
32Deteniéndose Jesús, los llamó, y dijo: ¿Qué queréis que yo haga por vosotros?
33Ellos le dijeron*: Señor, deseamos que nuestros ojos sean abiertos.
34Entonces Jesús, movido a compasión, tocó los ojos de ellos, y al instante recobraron la vista, y le siguieron.
Capitulo 21
La entrada triunfal
aCuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivosb, Jesús entonces envió a dos discípulos,
2diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadla y traédmelos.
3Y si alguien os dice algo, decid: «El Señor los necesita»; y enseguida los enviará.
4aEsto sucedió para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo:
5Decid a la hija de Sión:
«Mira, tu Rey viene a ti,
humilde1 y montado en un asna,
y en un pollino, hijo de bestia de cargaa».
6Entonces fueron los discípulos e hicieron tal como Jesús les había mandado,
7y trajeron el asna y el pollino; pusieron sobre ellos sus mantos, y Jesús se sentó encima1.
8La mayoría de la multitud tendió sus mantos en el caminoa; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino.
9Y las multitudes que iban delante de Él, y las que iban detrás, gritaban, diciendo:
¡Hosanna al Hijo de Davida!
¡Bendito el que viene en el nombre del Señorb!
¡Hosanna en las alturasc!
10Cuando Él entró en Jerusalén, toda la ciudad se agitó, y decían: ¿Quién es este?
11Y las multitudes contestaban: Este es el profeta Jesúsa, de Nazaret de Galileab.
Jesús echa a los mercaderes del templo
12aY entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo, y volcó las mesas de los cambistasb y los asientos de los que vendían las palomasc.
13Y les dijo*: Escrito está: «Mi casá sera llamada casa de oracióna», pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladronesb.
14Y en el templo se acercaron a Él los ciegos y los cojos, y los sanóa.
15Pero cuando los principales sacerdotes y los escribas vieron las maravillas que había hecho, y a los muchachos que gritaban en el templo y que decían: ¡Hosanna al Hijo de Davida!, se indignaron
16y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les respondió*: Sí, ¿nunca habéis leído: «De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te has preparado alabanzaa»?
17Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betaniaa, y se hospedó allí.
La higuera estéril
18aPor la mañana, cuando regresaba a la ciudad, tuvo hambre.
19Y al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no halló nada en ella sino solo hojas, y le dijo*: Nunca jamás brote fruto de ti. Y al instante se secó la higueraa.
20Al ver esto, los discípulos se maravillaron y decían: ¿Cómo es que la higuera se secó al instante?
21Respondiendo Jesús, les dijo: En verdad os digo que si tenéis fea y no dudáis, no solo haréis lo de la higuera, sino que aun si decís a este monte: «Quítate y échate al mar», así sucederá.
22Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréisa.
La autoridad de Jesús puesta en duda
23aCuando llegó Jesús1 al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se le acercaron mientras enseñabab, diciendo: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio esta autoridad?
24Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta1, que si me la contestáis, yo también os diré con qué autoridad hago estas cosas.
25¿De dónde era el bautismo de Juan?, ¿del cielo o de los hombres? Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: «Del cielo», Él nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creísteis?».
26Y si decimos: «De los hombres», tememos a la multitud; porque todos tienen a Juan por profetaa.
27Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Él a su vez1 les dijo: Tampoco yo os diré2 con qué autoridad hago estas cosas.
28Pero, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: «Hijo, ve, trabaja hoy en la viñaa».
29Y respondiendo él, dijo: «No quiero»; pero después, arrepentido, fue1.
30Y llegándose al otro, le dijo lo mismo; pero él respondió y dijo: «Yo iré, señor»; y no fue1.
31¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Ellos dijeron*: El primero1. Jesús les dijo*: En verdad os digo que los recaudadores de impuestos2 y las rameras entran en el reino de Dios antes que vosotrosa.
32Porque Juan vino a vosotros en camino de justicia y no le creísteis, pero los recaudadores de impuestos y las rameras le creyerona; y vosotros, viendo esto, ni siquiera os arrepentisteis después para creerle.
Parábola de los labradores malvados
33Escuchad otra parábola. aHabía una vez un hacendado1 que plantob una viña y la cerco con un muroc, y cavo en ella un lagar y edifico una torred, la arrendó a unos labradores y se fue de viajee.
34Y cuando se acercó el tiempo de la cosecha1, envió sus siervosa a los labradores para recibir sus frutos.
35Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno lo golpearon, a otro lo mataron y a otro lo apedrearon.
36Volvió a mandar otro grupo de siervosa, mayor que el primero; y les hicieron lo mismo.
37Finalmente les envió a su hijo, diciendo: «Respetarán a mi hijo».
38Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sí: «Este es el heredero; venid, matémoslo y apoderémonos de su heredad».
39Y echándole mano, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
40Cuando venga, pues, el dueño1 de la viña, ¿qué hará a esos labradores?
41Ellos le dijeron*: Llevará a esos miserables a un fin lamentable, y arrendará la viña a otros labradoresa que le paguen los frutos a su tiempo.
42Jesús les dijo*: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:
«La piedra que desecharon los constructores,
esa, en piedra angular1 se ha convertido;
esto fue hecho de parte del Señor,
y es maravilloso a nuestros ojosa»?
43Por eso os digo que el reino de Dios os será quitado y será dado a una nación que produzca sus frutos.
44Y el que caiga sobre esta piedra será hecho pedazos; pero sobre quien ella caigaa, lo esparcirá como polvo.
45Al oír sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, comprendieron que hablaba de ellos.
46Y cuando procuraron prenderle, tuvieron miedo de la multituda, porque le tenían por profetab.
Capitulo 22
Parábola del banquete de bodas
Tomando Jesús la palabra, les habló otra vez en parábolas, diciendo:
2aEl reino de los cielos puede compararse a1 un rey2 que hizo un banquete de bodasb…
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Footnotes
- 1, un hombre, dueño de casa
- 1Un denario valía 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
- 1I.e., las nueve de la mañana
- 1I.e., las doce del día, y las tres de la tarde
- 1I.e., las cinco de la tarde
- 1, dueño de casa
- 1O, manso
- 1, sobre ellos
- 1, El
- 1, preguntaré una palabra
- 1, también
- 2, digo
- 1Algunos dicen: Yo iré, señor, y no fue
- 1Algunos dicen: No quiero; pero después, arrepentido fue
- 1Algunos dicen: El segundo
- 2O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
- 1, un hombre, dueño de casa
- 1, de los frutos
- 1, el señor
- 1, cabeza del ángulo
- 1, fue comparado con
- 2, un hombre rey
Cross references
- aMat. 13:24
- bMat. 21:28, 33
- aLev. 19:13; Deut. 24:15
- bLuc. 8:3
- aJon. 4:8; Luc. 12:55; Sant. 1:11
- aMat. 22:12; 26:50
- aDeut. 15:9; Mat. 6:23; Mar. 7:22
- aMat. 19:30; Mar. 10:31; Luc. 13:30
- aMat. 20:17–19; Mar. 10:32–34; Luc. 18:31–33
- aMat. 16:21
- aMat. 27:2; Hech. 2:23; 3:13; 4:27; 21:11
- bMat. 16:21
- aMat. 20:20–28; Mar. 10:35–45
- bMat. 4:21; 10:2
- cMat. 8:2
- aMat. 19:28
- aIsa. 51:17, 22; Jer. 49:12; Mat. 26:39, 42; Luc. 22:42; Juan 18:11
- aHech. 12:2; Apoc. 1:9
- bMat. 13:11
- cMat. 25:34
- aLuc. 22:25–27
- aMat. 23:11; Mar. 9:35; 10:43; Luc. 22:26
- aMat. 8:20
- bMat. 26:28; Juan 13:13 y sig.; 2 Cor. 8:9; Fil. 2:7; 1 Tim. 2:6; Tito 2:14; Heb. 9:28; Apoc. 1:5
- aMat. 20:29–34; Mar. 10:46–52; Luc. 18:35–43; Mat. 9:27–31
- aMat. 9:27
- bMat. 20:31
- aMat. 9:27
- aMat. 21:1–9; Mar. 11:1–10; Luc. 19:29–38
- bMat. 24:3; 26:30; Mar. 11:1; 13:3; 14:26; Luc. 19:29, 37; 21:37; 22:39; Juan 8:1; Hech. 1:12
- aMat. 21:4–9; Mar. 11:7–10; Luc. 19:35–38; Juan 12:12–15
- aIsa. 62:11; Zac. 9:9
- a2 Rey. 9:13
- aMat. 9:27
- bSal. 118:26
- cLuc. 2:14
- aMat. 21:26; Mar. 6:15; Luc. 7:16, 39; 13:33; 24:19; Juan 1:21, 25; 4:19; 6:14; 7:40; 9:17; Hech. 3:22, 23; 7:37
- bMat. 2:23
- aMat. 21:12–16; Mar. 11:15–18; Luc. 19:45–47; Mat. 21:12, 13; Juan 2:13–16
- bEx. 30:13
- cLev. 1:14; 5:7; 12:8
- aIsa. 56:7
- bJer. 7:11
- aMat. 4:23
- aMat. 9:27
- aSal. 8:2; Mat. 11:25
- aMat. 26:6; Mar. 11:1, 11, 12; 14:3; Luc. 19:29; 24:50; Juan 11:1, 18; 12:1
- aMat. 21:18–22; Mar. 11:12–14, 20–24
- aLuc. 13:6–9
- aMat. 17:20; Mar. 11:23; Luc. 17:6; Sant. 1:6
- aMat. 7:7
- aMat. 21:23–27; Mar. 11:27–33; Luc. 20:1–8
- bMat. 26:55
- aMat. 11:9; Mar. 6:20
- aMat. 20:1; 21:33
- aLuc. 7:29, 37–50
- aLuc. 3:12
- aMat. 21:33–46; Mar. 12:1–12; Luc. 20:9–19
- bIsa. 5:1 y sig.
- cMat. 20:1; 21:28
- dIsa. 5:2
- eMat. 25:14
- aMat. 22:3
- aMat. 22:4
- aMat. 8:11, 12; Hech. 13:46; 18:6; 28:28
- aSal. 118:22, 23; Hech. 4:11; Rom. 9:33; 1 Ped. 2:7
- aIsa. 8:14, 15
- aMat. 21:26
- bMat. 21:11
- aMat. 13:24; 22:2–14; Luc. 14:16–24
- bLuc. 12:36; Juan 2:2
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