Mateo 15–16
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Capitulo 15
Discusión con algunos escribas y fariseos
aEntonces se acercaron* a Jesús algunos escribas y fariseosb de Jerusalén, diciendo:
2¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pana.
3Y respondiendo Él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición?
4Porque Dios dijo: «Honra a tu padre y a tu madrea», y: «Quien hable mal de su padre o de su madre, que muera1b».
5Pero vosotros decís: «Cualquiera que diga a su padre o a su madre: “Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado”,
6no necesitará más honrar1 a su padre o a su madre2». Y así invalidasteis la palabra3 de Dios por causa de vuestra tradición.
7¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo:
8«Este pueblo con los labios me honra,
pero su corazón está muy lejos de mía.
9»Mas en vano me rinden culto,
enseñando como doctrinas preceptos de hombresa».
Lo que contamina al hombre
10Y llamando junto a sí a la multitud, les dijo: Oíd y entended:
11no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contaminaa al hombre.
12Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron*: ¿Sabes que los fariseos se escandalizaron1 cuando oyeron tus palabras2?
13Pero Él contestó y dijo: Toda planta que mi Padre celestial no haya plantado, será desarraigadaa.
14Dejadlos; son ciegos guías de ciegos1a. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyob.
15Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos la parábolaa.
16Y Él dijo: ¿También vosotros estáis aún faltos de entendimiento?
17¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago1 y luego se elimina2?
18Pero lo que sale de la boca proviene del corazóna, y eso es lo que contamina al hombre.
19Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumniasa.
20Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.
Jesús sana a la hija de una cananea
21aSaliendo Jesús de allí, se retiró a la región de Tiro y de Sidónb.
22Y he aquí, una mujer cananea que había salido de aquella comarca, comenzó a gritar, diciendo: Señor, Hijo de Davida, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniadab.
23Pero Él no le respondió palabra. Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: Atiéndela1, pues viene gritando tras nosotros.
24Y respondiendo Él, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israela.
25Pero acercándose ella, se postró1 ante Éla, diciendo: ¡Señor, socórreme!
26Y Él respondió y dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos.
27Pero ella dijo: Sí, Señor; pero1 también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.
28Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Oh mujer, grande es tu fea; que te suceda como deseas. Y su hija quedó sana desde aquel momento1.
Jesús sana a muchos junto al mar de Galilea
29aY pasando Jesús de allí, vino junto al mar de Galileab, y subiendo al monte, se sentó allí.
30Y vinieron a Él grandes multitudes trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos y los pusieron a sus pies y El los sanóa;
31de modo que la muchedumbre se maravilló al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban restaurados1, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israela.
Alimentación de los cuatro mil
32aEntonces Jesús, llamando junto a sí a sus discípulos, les dijo: Tengo compasión de la multitudb, porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino.
33Y los discípulos le dijeron*: ¿Dónde conseguiríamos nosotros en el desierto tantos panes para saciar a una multitud tan grande?
34Jesús entonces les dijo*: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos respondieron: Siete, y unos pocos pececillos.
35Y Él mandó a la multitud que se recostara en el suelo;
36y tomó los siete panes y los peces; y después de dar graciasa, los partió y empezó a darlos a los discípulos, y los discípulos a las multitudes.
37Y comieron todos y se saciaron; y recogieron de lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenasa.
38Los que comieron fueron cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
39Y después de despedir a la muchedumbre, subió a la barcaa y fue a la región de Magadán1b.
Capitulo 16
Fariseos y saduceos piden señal
aEntonces los fariseos y los saduceosb se acercaron a Jesús, y para ponerle a prueba1 le pidieron que les mostrara una señal2 del cieloc.
2Pero respondiendo Él, les dijo: 1Al caer la tarde decís: «Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizoa».
3Y por la mañana: «Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador». ¿Sabéis discernir el aspecto1 del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiemposa?
4Una generación perversa y adúlteraa busca señal1, y no se le dará señal1, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue.
La levadura de los fariseos y saduceos
5Los discípulos, al pasar al otro lado, se habían olvidado de tomar panes.
6Y Jesús les dijo: Estad atentos y guardaosa de la levadura de los fariseos y saduceosb.
7Y ellos discutían entre sí, diciendo: Lo dice porque no tomamos panes.
8Pero Jesús, dándose cuenta, dijo: Hombres de poca fea, ¿por qué discutís entre vosotros que no tenéis pan?
9¿Todavía no entendéis ni recordáis los cinco panes de los cinco mil, y cuántas cestas recogisteisa?
10¿Ni los siete panes de los cuatro mil, y cuántas canastas recogisteisa?
11¿Cómo es que no entendéis que no os hablé de los panes? Pero guardaosa de la levadura de los fariseos y saduceosb.
12Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceosa.
La confesión de Pedro
13aCuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipob, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombrec?
14Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautistaa; y otros, Elíasb; pero otros, Jeremías o uno de los profetas.
15Él les dijo*: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
16Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo1a, el Hijob del Dios vivientec.
17Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonása, porque esto no te lo reveló carne ni sangreb, sino mi Padre que está en los cielos.
18Yo también te digo que tú eres Pedro1a, y sobre esta roca2 edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades3b no prevalecerán contra ella.
19Yo te daré las llaves del reino de los cielosa; y lo que ates en la tierra, será1 atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será1 desatado en los cielosb.
20Entonces ordenó a los discípulosa que a nadie dijeran que Él era el Cristo1b.
Jesús anuncia su muerte y resurrección
21aDesde entonces Jesucristo comenzó a declarar1 a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianosb, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.
22Y tomándole aparte, Pedro comenzó a reprenderle, diciendo: ¡No lo permita Dios1, Señor! Eso nunca te acontecerá2.
23Pero volviéndose Él, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí1, Satanása! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
Condiciones para seguir a Jesús
24Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruza y sígame.
25Porque el que quiera salvar su vida1, la perderá; pero el que pierda su vida1 por causa de mí, la hallaráa.
26Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?
27Porque el Hijo del Hombrea ha de venir en la gloria de su Padreb con sus ángeles, y entonces recompensara a cada uno según su conductac.
28En verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombrea venir en su reinob.
Footnotes
- 1, muera a muerte
- 1I.e., en el sentido de socorrer
- 2Algunos antiguos no incluyen: o a su madre
- 3Algunos antiguos dicen: la ley
- 1O, fueron ofendidos
- 2, la palabra
- 1Varios antiguos no incluyen: de ciegos
- 1, vientre
- 2, se echa en la letrina
- 1, Despídela
- 1O, adoró
- 1, porque
- 1, desde aquella hora
- 1O, sanos
- 1Algunos posteriores dicen: Magdala
- 1, tentándole
- 2O, un milagro
- 1Los más antiguos no incluyen el resto del vers. 2 y el vers. 3
- 1, la faz
- 1O, milagro
- 1I.e., el Mesías
- 1Gr., Petros; i.e., una piedra
- 2Gr., petra; i.e., una piedra grande
- 3I.e., los poderes de la muerte
- 1O, habrá sido
- 1I.e., el Mesías
- 1, a mostrar
- 1, (Dios tenga) misericordia de ti
- 2, será
- 1, Ponte detrás de mí
- 1O, alma
Cross references
- aMat. 15:1–20; Mar. 7:1–23
- bMar. 3:22; 7:1; Juan 1:19; Hech. 25:7
- aLuc. 11:38
- aEx. 20:12; Deut. 5:16
- bEx. 21:17; Lev. 20:9
- aIsa. 29:13
- aCol. 2:22
- aMat. 15:18; Hech. 10:14, 15; 1 Tim. 4:3
- aIsa. 60:21; 61:3; Juan 15:2; 1 Cor. 3:9
- aMat. 23:16, 24
- bLuc. 6:39
- aMat. 13:36
- aMat. 12:34; Mar. 7:20
- aGál. 5:19 y sig.
- aMat. 15:21–28; Mar. 7:24–30
- bMat. 11:21
- aMat. 9:27
- bMat. 4:24
- aMat. 10:6
- aMat. 8:2
- aMat. 9:22
- aMat. 15:29–31; Mar. 7:31–37
- bMat. 4:18
- aMat. 4:23
- aMat. 9:8
- aMat. 15:32–39; Mar. 8:1–10; Mat. 14:13–21
- bMat. 9:36
- aMat. 14:19; 26:27; Luc. 22:17, 19; Juan 6:11, 23; Hech. 27:35; Rom. 14:6
- aMat. 16:10; Mar. 8:8, 20; Hech. 9:25
- aMar. 3:9
- bMar. 8:10
- aMat. 16:1–12; Mar. 8:11–21
- bMat. 3:7; 16:6, 11, 12
- cMat. 12:38; Luc. 11:16
- aLuc. 12:54, 55
- aLuc. 12:56
- aMat. 12:39; Luc. 11:29
- aMat. 16:11; Mar. 8:15; Luc. 12:1
- bMat. 3:7; 16:1, 11, 12
- aMat. 6:30; 8:26; 14:31
- aMat. 14:17–21
- aMat. 15:34–38
- aMat. 16:6; Mar. 8:15; Luc. 12:1
- bMat. 3:7; 16:6, 12
- aMat. 3:7; 5:20; 16:6, 11
- aMat. 16:13–16; Mar. 8:27–29; Luc. 9:18–20
- bMar. 8:27
- cMat. 8:20; 16:27, 28
- aMat. 14:2
- bMat. 17:10; Mar. 6:15; Luc. 9:8; Juan 1:21
- aMat. 1:16; 16:20; Juan 11:27
- bMat. 4:3
- cSal. 42:2; Mat. 26:63; Hech. 14:15; Rom. 9:26; 2 Cor. 3:3; 6:16; 1 Tes. 1:9; 1 Tim. 3:15; 4:10; Heb. 3:12; 9:14; 10:31; 12:22; Apoc. 7:2
- aJuan 1:42; 21:15–17
- b1 Cor. 15:50; Gál. 1:16; Ef. 6:12; Heb. 2:14
- aMat. 4:18
- bMat. 11:23
- aIsa. 22:22; Apoc. 1:18; 3:7
- bMat. 18:18; Juan 20:23
- aMat. 8:4; Mar. 8:30; Luc. 9:21
- bMat. 1:16; 16:16; Juan 11:27
- aMat. 16:21–28; Mar. 8:31–9:1; Luc. 9:22–27
- bMat. 12:40; 17:9, 12, 22, 23; 20:18, 19; 27:63; Mar. 9:12, 31; Luc. 17:25; 18:32; 24:7; Juan 2:19
- aMat. 4:10
- aMat. 10:38; Luc. 14:27
- aMat. 10:39
- aMat. 8:20
- bMat. 10:23; 24:3, 27, 37, 39; 26:64; Mar. 8:38; 13:26; Luc. 21:27; Juan 21:22; Hech. 1:11; 1 Cor. 15:23; 1 Tes. 1:10; 4:16; 2 Tes. 1:7, 10; 2:1, 8; Sant. 5:7, 8; 2 Ped. 1:16; 3:4, 12; 1 Jn. 2:28; Apoc. 1:7
- cSal. 62:12; Prov. 24:12; Rom. 2:6; 14:12; 1 Cor. 3:13; 2 Cor. 5:10; Ef. 6:8; Col. 3:25; Apoc. 2:23; 20:12; 22:12
- aMat. 8:20
- bMat. 10:23; 24:3, 27, 37, 39; 26:64; Mar. 8:38; 13:26; Luc. 21:27; Juan 21:22; Hech. 1:11; 1 Cor. 15:23; 1 Tes. 1:10; 4:16; 2 Tes. 1:7, 10; 2:1, 8; Sant. 5:7, 8; 2 Ped. 1:16; 3:4, 12; 1 Jn. 2:28; Apoc. 1:7
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