Lucas 4–6
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Capitulo 4
Jesús es tentado
aJesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordánb y fue llevado por el1 Espíritu en el desierto
2por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos díasa, pasados los cuales tuvo hambre.
3Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.
4Jesús le respondió: Escrito está: «No solo de pan vivirá el hombrea».
5Llevándole a una alturaa, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo1b.
6Y el diablo le dijo: Todo este dominio y su gloria te daré; pues a mí me ha sido entregadoa, y a quien quiero se lo doy.
7Por tanto, si te postras1 delante de mí, todo será tuyo.
8Respondiendo Jesús, le dijo: Escrito está: «Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirása».
9Entonces el diablo le llevó a Jerusalén y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo desde aquía,
10pues escrito está:
“A sus ángeles te encomendará para que te guardena»,
11y:
«en las manos te llevarán,
no sea que tu pie tropiece en piedraa».
12Respondiendo Jesús, le dijo: Se ha dicho: «No tentaras1 al Señor tu Diosa».
13Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de Él esperando1 un tiempo oportuno.
Ministerio en Galilea
14Jesús regresó a Galileaa en el poder del Espíritu, y las nuevas1 acerca de Él se divulgaron por toda aquella comarcab.
15Y enseñaba en sus sinagogasa, siendo alabado por todos.
Jesús en Nazaret
16Llegó a Nazaret, donde se había criadoa, y según su costumbre, entró en la sinagogab el día de reposo, y se levantó a leerc.
17Le dieron el libro1 del profeta Isaías, y abriendo el libro1, halló el lugar donde estaba escrito:
18El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres.
Me ha enviado1 para proclamar libertad a los cautivos,
y la recuperación de la vista a los ciegos;
para poner en libertad a los oprimidosa;
19para proclamar el año favorable del Señora.
20Cerrando el libro1a, lo devolvió al asistente y se sentób; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él.
21Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído1.
22Y todos hablaban bien1 de Él y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es este el hijo de Joséa?
23Entonces Él les dijo: Sin duda me citaréis este refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»; esto es, todo lo que oímos que se ha hecho en Capernaúma, hazlo también aquí en tu tierrab.
24Y dijo: En verdad os digo, que ningún profeta es bien recibido en su propia tierraa.
25Pero en verdad os digo: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis mesesa y cuando hubo gran hambre sobre toda la tierra;
26y sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta, en la tierra de Sidóna.
27Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirioa.
28Y todos en la sinagoga se llenaron de ira cuando oyeron estas cosas,
29y levantándose, le echaron fuera de la ciudada, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad para despeñarle.
30Pero Él, pasando por en medio de ellosa, se fue.
Jesús enseña en Capernaúm
31Y descendió a Capernaúma, ciudad de Galilea. bY les enseñaba en los días de reposo;
32y se admiraban de su enseñanzaa porque su mensaje1 era con autoridadb.
33Y estaba en la sinagoga un hombre poseído por el espíritu1 de un demonio inmundo, y gritó a gran voz:
34Déjanos ¿Qué tenemos que ver contigo1a, Jesús de Nazaret2? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Diosb.
35Jesús entonces lo reprendióa, diciendo: ¡Cállate y sal de él! Y después que el demonio lo derribó en medio de ellos, salió de él sin hacerle ningún daño.
36Y todos se quedaron asombrados1, y discutían entre sí, diciendo: ¿Qué mensaje es este? Porque2 con autoridada y poder manda a los espíritus inmundos y salen.
37Y su fama1 se divulgaba por todos los lugares de la región circunvecinaa.
Jesús sana a la suegra de Simón y a muchos otros
38aY levantándose, salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. Y la suegra de Simón se hallaba sufriendo con una fiebre muy altab, y le rogaron por ella.
39E inclinándose sobre ella, reprendióa la fiebre, y la fiebre la dejó; y al instante ella se levantó y les servía.
40aAl ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedadesb se los llevaban a Él; y poniendo Él las manosc sobre cada uno de ellos, los sanabad.
41También de muchos salían demonios, gritando y diciendo: ¡Tú eres el Hijo de Diosa! Pero, reprendiéndolosb, no les permitía hablar, porque sabían que Él era el Cristo1c.
Jesús recorre otras ciudades
42aCuando se hizo de día, salió y se fue a un lugar solitario; y las multitudes le buscaban, y llegaron adonde Él estaba y procuraron detenerle para que no se separara de ellos.
43Pero Él les dijo: También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para estoa yo he sido enviado.
44Y predicaba en las sinagogas de Judea1a.
Capitulo 5
Llamamiento de los primeros discípulos
Y aconteció que mientras la multitud se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios, estando Jesús1a junto al lago de Genesaretb,
2vio dos barcas que estaban a la orilla del lago, pero los pescadores habían bajado de ellas y lavaban las redes.
3Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, pidió que se separara de tierra un poco; y sentándose, enseñaba a las multitudes desde la barcaa.
4Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Sal a la parte más profunda1 y echad vuestras redes para pescar2a.
5Respondiendo Simón, dijo: Maestroa, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado1 nadab, pero porque tú lo pides2, echaré las redes.
6Y cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de pecesa, de modo que sus redes se rompían;
7entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.
8Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies1 de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!
9Porque el asombro se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la redada de peces que habían hecho;
10y lo mismo les sucedió también a Jacobo1 y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temasa; desde ahora serás pescador de hombresb.
11Y después de traer las barcas a tierra, dejándolo todo, le siguierona.
Curación de un leproso
12aY aconteció que estando Jesús1 en una de las ciudades, he aquí, había allí un hombre lleno de lepra; y cuando vio a Jesús, cayó sobre su rostro y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
13Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra lo dejó.
14Y Él le mandó que no se lo dijera a nadie. Pero anda—le dijo—, muéstrate al sacerdotea y da una ofrenda1 por tu purificación según lo ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio.
15Y su fama1 se difundía cada vez mása, y grandes multitudes se congregaban para oírle y ser sanadas de sus enfermedades.
16Pero con frecuencia Él se retiraba a1 lugares solitarios y orabaa.
Curación de un paralítico
17Y1 un día2 que Él estaba enseñando, había allí sentados algunos fariseosa y maestros de la leyb que habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y de Jerusalénc; y el poder del Señord estaba con Él para sanar.
18aY he aquí, unos hombres trajeron en una camilla a un hombre que estaba paralítico; y trataban de meterlo y ponerlo delante de Jesús1.
19Y no hallando cómo introducirlo debido a la multitud, subieron a la azoteaa y lo bajaron con la camilla a través del techo1b, poniéndolo en medio, delante de Jesús.
20Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: Hombre, tus pecados te son perdonadosa.
21Entonces los escribas y fariseos comenzaron a discurrira, diciendo: ¿Quien es este que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Diosb?
22Conociendo Jesús sus pensamientos, respondió y les dijo: ¿Por qué discurrís en vuestros corazones?
23¿Qué es más fácil, decir: «Tus pecados te son perdonados», o decir: «Levántate y anda»?
24Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralíticoa): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
25Y al instante se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Diosa.
26Y el asombro se apoderó de todos y glorificaban a Diosa; y se llenaron de temorb, diciendo: Hoy hemos visto cosas extraordinarias.
Llamamiento de Leví y la cena en su casa
27aDespués de esto, Jesús salió y se fijó en un recaudador de impuestos1 llamado Levíb, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: Sígueme.
28Y él, dejándolo todo, se levantó y le seguíaa.
29Y Levía le ofreció un gran banquete en su casa; y había un grupo grande de recaudadores de impuestosb y de otros que estaban sentados1 a la mesa con ellos.
30Y los fariseos y sus escribasa se quejaban a los discípulos de Jesús1, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los recaudadores de impuestos y con los pecadores?
31Respondiendo Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermosa.
32No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.
Pregunta sobre el ayuno
33Y ellos le dijeron: Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones; los de los fariseos también hacen lo mismo, pero los tuyos comen y bebena.
34Entonces Jesús les dijo: ¿Acaso podéis hacer que los acompañantes del novio1 ayunen mientras el novio está con ellos?
35Pero vendrán días cuando1 el novio les será quitado, entonces ayunarán en aquellos díasa.
36También les dijo una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; porque entonces1 romperá el nuevo, y…
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Notas al pie
- 1O, bajo la influencia del; , en el
- 1, de la tierra habitada
- 1O, adoras
- 1O, No pondrás a prueba
- 1, hasta
- 1, la fama
- 1O, rollo
- 1Algunos agregan aquí: a sanar a los quebrantados de corazón
- 1O, rollo
- 1, en vuestros oídos
- 1O, testificaban
- 1, palabra
- 1, teniendo un espíritu
- 1, ¿Qué a nosotros y a ti
- 2, Jesús nazareno
- 1, Y el asombro vino sobre todos
- 2O, ¿Qué es esta palabra que
- 1, el rumor acerca de Él
- 1I.e., el Mesías
- 1I.e., el país de los judíos (incluyendo a Galilea); algunos dicen: de Galilea
- 1, El
- 1O, Boga hacia lo hondo
- 2, una redada
- 1, agarrado
- 2O, a tu palabra
- 1, las rodillas
- 1O, Santiago
- 1, El
- 1, ofrece
- 1, la palabra acerca de Él
- 1, en
- 1, Y sucedió que
- 2, en uno de los días
- 1, El
- 1, de las tejas
- 1O, publicano; i.e., uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos, y así en los vers. 29 y 30
- 1, recostados
- 1, El
- 1, hijos del tálamo
- 1, y cuando
- 1, ya que si no
Referencias cruzadas
- aLuc. 4:1–13; Mat. 4:1–11; Mar. 1:12, 13
- bLuc. 3:3
- aEx. 34:28; 1 Rey. 19:8
- aDeut. 8:3
- aMat. 4:8–10
- bMat. 24:14
- a1 Jn. 5:19
- aDeut. 6:13; 10:20; Mat. 4:10
- aMat. 4:5–7
- aSal. 91:11
- aSal. 91:12
- aDeut. 6:16
- aMat. 4:12
- bMat. 9:26; Luc. 4:37
- aMat. 4:23
- aLuc. 2:39, 51
- bMat. 13:54; Mar. 6:1, 2
- cHech. 13:14–16
- aIsa. 61:1; Mat. 11:5; 12:18; Juan 3:34
- aLev. 25:10; Isa. 61:2
- aLuc. 4:17
- bMat. 26:55
- aMat. 13:55; Mar. 6:3; Juan 6:42
- aMat. 4:13; Mar. 1:21 y sig.; 2:1 y sig.; Luc. 4:35 y sig.; Juan 4:46 y sig.
- bMar. 6:1; Luc. 2:39, 51; 4:16
- aMat. 13:57; Mar. 6:4; Juan 4:44
- a1 Rey. 17:1; 18:1; Sant. 5:17
- a1 Rey. 17:9; Mat. 11:21
- a2 Rey. 5:1–14
- aNúm. 15:35; Hech. 7:58; Heb. 13:12
- aJuan 10:39
- aMat. 4:13; Luc. 4:23
- bLuc. 4:31–37; Mar. 1:21–28
- aMat. 7:28
- bLuc. 4:36; Juan 7:46
- aMat. 8:29
- bMar. 1:24
- aMat. 8:26; Mar. 4:39; Luc. 4:39, 41; 8:24
- aLuc. 4:32
- aLuc. 4:14
- aLuc. 4:38, 39; Mat. 8:14, 15; Mar. 1:29–31
- bMat. 4:24
- aLuc. 4:35, 41
- aLuc. 4:40, 41; Mat. 8:16, 17; Mar. 1:32–34
- bMar. 1:32
- cMar. 5:23
- dMat. 4:23
- aMat. 4:3
- bLuc. 4:35
- cMat. 8:16; Mar. 1:34
- aLuc. 4:42, 43; Mar. 1:35–38
- aMar. 1:38
- aMat. 4:23
- aMat. 4:18–22; Mar. 1:16–20; Luc. 5:1–11; Juan 1:40–42
- bNúm. 34:11; Deut. 3:17; Jos. 12:3; 13:27; Mat. 4:18
- aMat. 13:2; Mar. 3:9, 10; 4:1
- aJuan 21:6
- aLuc. 8:24; 9:33, 49; 17:13
- bJuan 21:3
- aJuan 21:6
- aMat. 14:27
- b2 Tim. 2:26
- aMat. 4:20, 22; 19:29; Mar. 1:18, 20; Luc. 5:28
- aLuc. 5:12–14; Mat. 8:2–4; Mar. 1:40–44
- aLev. 13:49; 14:2 y sig.
- aMat. 9:26
- aMat. 14:23; Mar. 1:35; Luc. 6:12
- aMat. 15:1
- bLuc. 2:46
- cMar. 1:45
- dMar. 5:30; Luc. 6:19; 8:46
- aLuc. 5:18–26; Mat. 9:2–8; Mar. 2:3–12
- aMat. 24:17
- bMar. 2:4
- aMat. 9:2
- aLuc. 3:8
- bIsa. 43:25; Luc. 7:49
- aMat. 4:24
- aMat. 9:8
- aMat. 9:8
- bLuc. 1:65; 7:16
- aLuc. 5:27–39; Mat. 9:9–17; Mar. 2:14–22
- bMat. 9:9
- aLuc. 5:11
- aMat. 9:9
- bLuc. 15:1
- aMar. 2:16; Luc. 15:2; Hech. 23:9
- aMat. 9:12, 13; Mar. 2:17
- aMat. 9:14; Mar. 2:18
- aMat. 9:15; Mar. 2:20; Luc. 17:22
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