Logos Bible Study

Marcos 11–12

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Capitulo 11

La entrada triunfal

aCuando se acercaban* a Jerusalén, por Betfagé y Betaniab, cerca del monte de los Olivosc, envió* a dos de sus discípulos,

2y les dijo*: Id a la aldea enfrente de vosotros, y tan pronto como entréis en ella, encontraréis un pollino atado en el cual nadie1 se ha montado todavía; desatadlo y traedlo.

3Y si alguien os dice: «¿Por qué hacéis eso?», decid: «El Señor lo necesita»; y enseguida lo devolverá1 acá.

4Ellos fueron y encontraron un pollino atado junto a la puerta, afuera en la calle, y lo desataron*.

5Y algunos de los que estaban allí les dijeron1: ¿Qué hacéis desatando el pollino?

6Ellos les respondieron tal como Jesús les había dicho, y les dieron permiso.

7aEntonces trajeron* el pollino a Jesús y echaron encima sus mantos, y Jesús se sentó sobre él.

8Y muchos tendieron sus mantos en el camino, y otros tendieron ramas que habían cortado de los campos.

9Los que iban delante y los que le seguían, gritaban:

¡Hosanna!

Bendito el que viene en el nombre del Señora;

10Bendito el reino de nuestro padre David que viene;

¡Hosanna en las alturasa!

11Y entró en Jerusalén, llegó al temploa, y después de mirar todo a su alrededor, salió para Betaniab con los doce, siendo ya avanzada la hora.

La higuera estéril

12aAl día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús tuvo hambre.

13Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si quizá pudiera hallar algo en ella; cuando llegó a ella, no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.

14Y Jesús, hablando1 a la higuera, le dijo: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y sus discípulos le estaban escuchando.

Jesús echa a los mercaderes del templo

15aLlegaron* a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo, volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas;

16y no permitía que nadie transportara objeto alguno a través del templo.

17Y les enseñaba, diciendo1: ¿No está escrito: «Mi casá sera llamada casa de oración para todas las nacionesa»? Pero vosotros la habéis hecho cueva de ladronesb.

18Los principales sacerdotes y los escribas oyeron esto y buscaban cómo destruirlea, porque le tenían miedo, pues toda la multitud estaba admirada de su enseñanzab.

19Y cuando atardecía, solían salir1 fuera de la ciudada.

El poder de la fe

20aPor la mañana, cuando pasaban, vieron la higuera seca desde las raíces.

21Entonces Pedro, acordándose, le dijo*: Rabía, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.

22Y Jesús respondió*, diciéndoles: Tened fe en Diosa.

23En verdad os digo que cualquiera que diga a este montea: «Quítate y arrójate al mar», y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido.

24Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidasa.

25Y cuando estéis1 orandoa, perdonad si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestras transgresionesb.

261Pero si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos perdonará vuestras transgresionesa.

La autoridad de Jesús puesta en duda

27Llegaron* de nuevo a Jerusalén; ay cuando Jesús andaba por el templo, se le acercaron* los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos,

28y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, o quién te dio la autoridad para hacer esto?

29Y Jesús les dijo: Yo también os haré una pregunta1; respondédmela, y entonces os diré con qué autoridad hago estas cosas.

30El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondedme.

31Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: «Del cielo», Él dirá: «Entonces, ¿por qué no le creísteis?».

32¿Mas si decimos: «De los hombres»? Pero temían a la multitud, porque todos consideraban que Juan verdaderamente había sido un profeta.

33Y respondiendo a Jesús, dijeron*: No sabemos. Y Jesús les dijo*: Tampoco yo os diré1 con qué autoridad hago estas cosas.

Capitulo 12

Parábola de los labradores malvados

aEntonces comenzó a hablarles en parábolasb: Un hombre plantó una viña y la cercó con un muro1, cavó un estanque debajo del lagar y edifico una torrec; la arrendó a labradores y se fue de viaje.

2Al tiempo de la vendimia envió un siervo a los labradores para recibir de los labradores su parte de los frutos de la viña.

3Pero ellos, echándole mano, lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías.

4De nuevo les mandó otro siervo, y a él lo hirieron en la cabeza y lo trataron vergonzosamente.

5Y envió a otro y a este lo mataron; y así con otros muchos, golpeando a unos y matando a otros.

6Todavía le quedaba1 uno, un hijo amado; y les envió a este último, diciendo: «Respetarán a mi hijo».

7Pero aquellos labradores se dijeron entre sí: «Este es el heredero; ¡venid, matémosle, y la heredad será nuestra!».

8Y echándole mano, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.

9¿Qué hará, entonces, el dueño1 de la viña? Vendrá y destruirá a los labradores, y dará la viña a otros.

10¿Ni aun esta Escritura habéis leído:

«La piedra que desecharon los constructores,

esa, en piedra angular1 se ha convertidoa;

11esto fue hecho de parte del Señor,

y es maravilloso a nuestros ojosa»?

12Y procuraban prenderlea, pero temían a la multitud, porque comprendieron que contra ellos había dicho la parábola. Y dejándole, se fueronb.

El pago del impuesto al César

13aY le enviaron* algunos de los fariseos y de los herodianosb para sorprenderle en alguna palabrac.

14Y cuando ellos llegaron*, le dijeron*: Maestro, sabemos que eres veraz y que no buscas el favor1 de nadie, porque eres imparcial2, y enseñas el camino de Dios con verdad. ¿Es lícito pagar3 impuesto al César, o no?

15¿Pagaremos1 o no pagaremos1? Pero Él, dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: ¿Por qué me estáis poniendo a prueba? Traedme un denario2 para verlo.

16Se lo trajeron, y Él les dijo*: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Y ellos le dijeron: Del César.

17Entonces Jesús les dijo: Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Diosa. Y se maravillaban de Él.

Pregunta sobre la resurrección

18aY algunos saduceos (los que dicen que no hay resurrección) se le acercaron*, y le preguntaban, diciendo:

19Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si el hermano de alguno muere y deja mujer y no deja hijo, que su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermanoa.

20Hubo siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.

21Y el segundo la tomó, y murió sin dejar descendencia; y asimismo el tercero;

22y así los siete, sin dejar descendencia. Y por último murió también la mujer.

23En la resurrección, cuando resuciten1, ¿de cuál de ellos será mujer? Pues los siete la tuvieron por mujer.

24Jesús les dijo: ¿No es esta la razón por la que estáis equivocados: que no entendéis1 las Escrituras ni el poder de Dios?

25Porque cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio, sino que serán como los ángeles en los cielos.

26Y en cuanto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el pasajea sobre la zarza ardiendo, cómo Dios le habló, diciendo: «Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacobb»?

27╔l no es Dios de muertos, sino de vivosa; vosotros estáis muy equivocados.

El mandamiento supremo

28aCuando uno de los escribas se acercó, los oyó discutir, y reconociendo que les había contestado bienb, le preguntó: ¿Cuál mandamiento es el más importante1 de todos?

29Jesús respondió: El más importante1 es: «Escucha, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno esa;

30y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerzaa».

31El segundo es este: «Amarás a tu prójimo como a ti mismoa». No hay otro mandamiento mayor que estos.

32Y el escriba le dijo: Muy bien, Maestro; con verdad has dicho que Él es uno, y no hay otro además de Éla;

33y que amarle con todo el corazón y con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismoa, es más que todos los holocaustos y los sacrificiosb.

34Viendo Jesús que él había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y después de eso, nadie se aventuraba a hacerle más preguntasa.

Jesús, Hijo y Señor de David

35aY tomando la palabra, Jesús decía mientras enseñaba en el templob: ¿Por qué1 dicen los escribas que el Cristo2 es hijo de Davidc?

36David mismo dijo por el Espíritu Santo:

«El Señor dijo a mi Señor:

“siéntate a mi diestra,

hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus piesa”».

37David mismo le llama «Señor». ¿En qué sentido es, pues, su hijo? Y la gran multituda le escuchaba con gusto.

Advertencia contra los escribas

38aY en su enseñanza les decía: Cuidaos de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y aman los saludos respetuosos en las plazasb,

39los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes;

40que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; estos recibirán mayor condenacióna.

La ofrenda de la viuda

41aJesús se sentó frente al arca del tesorob, y observaba cómo la multitud echaba dinero1 en el arca del tesoroc; y muchos ricos echaban grandes cantidades.

42Y llegó una viuda pobre y echó dos pequeñas monedas de cobre1, o sea, un cuadrante2.

43Y llamando a sus discípulos, les dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos los contribuyentes al1 tesoro;

44porque todos ellos echaron de lo que les sobra1, pero ella, de su pobreza echó todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir2a.

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Footnotes

  1. 1, ningún hombre
  2. 1, envía de nuevo
  3. 1, les decían
  4. 1, respondiendo
  5. 1, y les decía
  6. 1I.e., Jesús y sus discípulos
  7. 1, estéis de pie
  8. 1Muchos antiguos no incluyen este vers.
  9. 1, preguntaré una palabra
  10. 1, os digo
  11. 1O, una cerca
  12. 1, tenía
  13. 1, señor
  14. 1, cabeza del ángulo
  15. 1, no te preocupas
  16. 2, no miras la apariencia de los hombres
  17. 3, dar
  18. 1, Daremos
  19. 2Un denario valía 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  20. 1La mayoría de los antiguos no incluyen: cuando resuciten
  21. 1O, no conocéis
  22. 1O, el primero
  23. 1O, el primero
  24. 1, ¿Cómo
  25. 2I.e., el Mesías
  26. 1I.e., monedas de cobre
  27. 1O, blancas; gr., lepta, las monedas de menos valor (1/128 de un denario)
  28. 2Un cuadrante equivale a dos blancas; i.e., 1/64 de un denario
  29. 1, los que estaban poniendo en el
  30. 1O, de su abundancia
  31. 2, toda su subsistencia

Cross references

  1. aMar. 11:1–10; Mat. 21:1–9; Luc. 19:29–38
  2. bMat. 21:17
  3. cMat. 21:1
  4. aMar. 11:7–10; Mat. 21:4–9; Luc. 19:35–38; Juan 12:12–15
  5. aSal. 118:26; Mat. 21:9
  6. aMat. 21:9
  7. aMat. 21:12
  8. bMat. 21:17
  9. aMar. 11:12–14, 20–24; Mat. 21:18–22
  10. aMar. 11:15–18; Mat. 21:12–16; Luc. 19:45–47; Juan 2:13–16
  11. aIsa. 56:7
  12. bJer. 7:11
  13. aMat. 21:46; Mar. 12:12; Luc. 20:19; Juan 7:1
  14. bMat. 7:28
  15. aMat. 21:17; Mar. 11:11; Luc. 21:37
  16. aMar. 11:12–14, 20–24; Mat. 21:19–22
  17. aMat. 23:7
  18. aMat. 17:20; 21:21, 22
  19. aMat. 17:20; 1 Cor. 13:2
  20. aMat. 7:7, 8
  21. aMat. 6:5
  22. bMat. 6:14
  23. aMat. 6:15; 18:35
  24. aMar. 11:27–33; Mat. 21:23–27; Luc. 20:1–8
  25. aMar. 12:1–12; Mat. 21:33–46; Luc. 20:9–19
  26. bMar. 3:23; 4:2 y sig.
  27. cIsa. 5:1, 2
  28. aSal. 118:22
  29. aSal. 118:23
  30. aMar. 11:18
  31. bMat. 22:22
  32. aMar. 12:13–17; Mat. 22:15–22; Luc. 20:20–26
  33. bMat. 22:16
  34. cLuc. 11:54
  35. aMat. 22:21
  36. aMar. 12:18–27; Mat. 22:23–33; Luc. 20:27–38; Hech. 23:8
  37. aDeut. 25:5
  38. aRom. 11:2
  39. bEx. 3:6; Luc. 20:37
  40. aMat. 22:32; Luc. 20:38
  41. aMar. 12:28–34; Mat. 22:34–40; Luc. 10:25–28; 20:39, 40
  42. bMat. 22:34; Luc. 20:39
  43. aDeut. 6:4
  44. aDeut. 6:5
  45. aLev. 19:18
  46. aDeut. 4:35
  47. aDeut. 6:5
  48. b1 Sam. 15:22; Os. 6:6; Miq. 6:6–8; Mat. 9:13; 12:7
  49. aMat. 22:46
  50. aMar. 12:35–37; Mat. 22:41–46; Luc. 20:41–44
  51. bMat. 26:55; Mar. 10:1
  52. cMat. 9:27
  53. aSal. 110:1
  54. aJuan 12:9
  55. aMar. 12:38–40; Mat. 23:1–7; Luc. 20:45–47
  56. bMat. 23:7; Luc. 11:43
  57. aLuc. 20:47
  58. aMar. 12:41–44; Luc. 21:1–4
  59. bJuan 8:20
  60. c2 Rey. 12:9
  61. aLuc. 8:43; 15:12, 30; 21:4