Salmo 9–10
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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SALMO 9
TE DOY GRACIAS, SEÑOR, CON TODO MI CORAZÓN
Al maestro del coro; con instrumentos de música. Salmo de David.
Te doy gracias, Señor, con todo mi corazón,
yo proclamaré todas tus maravillas.
En ti me alegraré y me regocijaré;
alabaré, Altísimo, tu nombre.
Mis enemigos retroceden,
se debilitan, sucumben ante ti,
porque tú me has hecho justicia
sentado, juez justo, en tu trono.
Tú castigas al pagano, destruyes al malvado
borrando su nombre para siempre.
El enemigo se ha derrumbado sin remedio,
has demolido sus ciudades, anulado su recuerdo.
Pero el Señor permanecerá por siempre;
él prepara su trono para el juicio,
para juzgar al mundo con justicia,
para juzgar con rectitud a las naciones.
Sea el Señor refugio del oprimido,
refugio en tiempo de angustia.
En ti confían los que conocen tu nombre
pues tú, Señor, no abandonas a quien te busca.
¡Ensalcen al Señor que mora en Sión,
canten a los pueblos sus proezas!
El vengador se acuerda de ellos,
no olvida el grito de los humildes.
¡Ten piedad, Señor, de mí;
mira cómo mis enemigos me afligen!
Tú que me alejas de las puertas de la muerte
para que pueda proclamar tus alabanzas
y alegrarme en tu salvación a las puertas de Sión.
Los paganos se hundieron en la fosa que excavaron,
su pie quedó aprisionado en la trampa que tendieron.
El Señor se ha revelado, ha hecho justicia,
el malvado está atrapado en sus propias obras. [Pausa[
¡Que vuelvan al reino de los muertos los malvados,
todos los paganos que se olvidan de Dios!
El pobre no caerá para siempre en el olvido,
ni se desvanecerá eternamente la esperanza del humilde.
Ponte, Señor, en acción;
que no cante victoria el ser humano,
que los paganos sean juzgados ante ti.
Señor, infúndeles temor,
haz saber a los paganos que son mortales. [Pausa[
SALMO 10
HAS ESCUCHADO, SEÑOR, EL DESEO DE LOS POBRES
Señor, ¿por qué permaneces lejos
y te ocultas en tiempo de angustia?
Con su arrogancia el malvado acosa al débil;
¡ojalá quede atrapado en la trama que ha urdido!
El malvado se enorgullece de su ambición,
el codicioso blasfema e injuria al Señor.
El malvado, en su soberbia, de nada se preocupa:
“No hay Dios”; esto es todo lo que piensa.
Sus caminos siempre prosperan,
tus mandatos están lejos de él,
a todos sus enemigos desprecia.
Él piensa: “Nadie me hará caer;
seré feliz, no me alcanzará la desgracia”.
Su boca está llena de maldición, mentira y engaño;
bajo su lengua hay injusticia y maldad.
Se aposta al acecho junto a los poblados,
a escondidas mata al inocente,
sus ojos espían al desvalido.
Se esconde al acecho
como león en su guarida,
acecha para apresar al humilde,
lo apresa atrayéndolo a su trampa.
Se agazapa, se encorva
y caen en sus garras los desvalidos.
Piensa: “Dios lo ha olvidado,
ha ocultado su rostro, nunca vio nada”.
¡Ponte, Señor, en acción!
¡Muestra, oh Dios, tu poder!
No olvides a los humildes.
¿Por qué el malvado injuria al Señor
pensando: “de nada me hace responsable”?
Pero tú lo has visto, tú miras la miseria y el dolor
para acogerlos en tus manos.
En ti se abandona el desvalido,
tú eres quien protege al huérfano.
Destruye el poder del malvado y del injusto,
hazle responder de su maldad
hasta que desaparezca por completo.
El Señor es el rey eterno,
los paganos desaparecerán de su tierra.
Tú atiendes, Señor, el deseo de los humildes,
fortaleces su corazón, les prestas oído;
haces justicia al huérfano y al oprimido,
¡que el simple mortal no vuelva a sembrar el miedo!
Footnotes
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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