Proverbios 28–29
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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El malvado huye sin que lo persigan,
el justo se siente seguro como un león.
*En país revuelto todos quieren mandar,
el inteligente y experto mantienen el orden.
El pobre que explota a otro pobre
es como aguacero que deja sin pan.
Los que violan la ley aplauden al malvado,
quienes la observan se enfrentan con él.
Los malvados no entienden el derecho,
los que buscan al Señor lo entienden todo.
Más vale ser pobre y honrado
que millonario pervertido.
Quien observa la ley es hijo inteligente,
quien anda de juerga deshonra a su padre.
Bienes acumulados con usura e interés
serán para quien se apiada de los pobres.
Quien cierra su oído para no oír la ley
verá su oración aborrecida.
Quien extravía a los rectos por mal camino,
acabará cayendo en su propia fosa.
El rico presume de sabio,
el pobre inteligente lo desenmascara.
Cuando triunfan los justos, hay gran celebración;
cuando prevalecen los malvados, todos se esconden.
El que oculta sus delitos no prosperará;
quien los reconoce y se enmienda, obtendrá compasión.
Dichoso quien vive siempre vigilante,
el contumaz caerá en desgracia.
León rugiente y oso hambriento,
el malvado que explota a un pueblo desvalido.
Gobernante insensato aumenta la opresión,
el que odia la rapiña alargará su vida.
El abrumado por un asesinato
huye hasta la tumba sin que se lo impidan.
Quien procede sin tacha se salvará,
el pervertido caerá en la fosa.
Quien cultiva su tierra se hartará de pan,
quien persigue quimeras se hartará de miseria.
La persona fiel será colmada de bendiciones,
quien se enriquece rápido no quedará impune.
No está bien discriminar personas;
por un trozo de pan se comete un delito.
El avaro se apresura a enriquecerse
y no sabe que le aguarda la miseria.
Quien reprende será al final más apreciado
que el de lengua aduladora.
El que roba a sus padres, diciendo: “No es delito”,
es cómplice de delincuentes.
El ambicioso provoca peleas,
quien confía en el Señor prosperará.
Quien confía en sí mismo es un necio,
quien actúa con sabiduría se salvará.
Quien da al pobre no pasará necesidad,
a quien lo ignora le lloverán maldiciones.
Cuando triunfan los malvados, todos se esconden;
cuando perecen, aumentan los justos.
El reprendido que no cambia
será aniquilado pronto y sin remedio.
Cuando gobiernan los justos, el pueblo disfruta;
cuando manda el malvado, el pueblo sufre.
El que ama la sabiduría alegra a su padre,
quien frecuenta prostitutas derrocha su fortuna.
Un rey justo sostiene a un país,
el partidario de sobornos lo arruina.
Persona que halaga a su prójimo
tiende una trampa ante sus pies.
El delito es la trampa del malhechor,
el justo da gritos de alegría.
El justo respeta los derechos del pobre,
el malvado ni siquiera los conoce.
Los provocadores agitan la ciudad,
los sensatos calman los ánimos.
Si un sabio pleitea con un necio,
se enfade o se ría, nada logrará.
Los sanguinarios odian al honrado,
los rectos se preocupan por él.
El necio da rienda suelta a sus pasiones,
el sabio acaba dominándolas.
Al gobernante que hace caso de calumnias,
todos sus servidores le parecen malvados.
En una cosa coinciden pobre y explotador:
ambos reciben del Señor la vista.
Rey que juzga con justicia a los pobres
afirma su trono para siempre.
Vara y corrección dan sabiduría,
muchacho consentido avergüenza a su madre.
A muchos malvados, muchos delitos;
mas los justos verán su caída.
Corrige a tu hijo y vivirás tranquilo,
te colmará de satisfacciones.
Cuando no hay profecía,
el pueblo se desmanda;
dichoso el que cumple la ley.
Con palabras no se corrige al siervo,
pues entiende pero no hace caso.
Más se puede esperar de un necio
que de un charlatán apresurado.
Esclavo mimado desde niño
acabará siendo desagradecido.
El furioso provoca peleas
y el violento acumula delitos.
El orgulloso termina humillado,
el humilde conseguirá honores.
El cómplice del ladrón se hace daño a sí mismo:
oye la maldición, pero no lo delata.
El temor humano es una trampa,
quien confía en el Señor está a salvo.
Muchos buscan el favor del gobernante,
pero sólo el Señor imparte justicia.
Los justos detestan al criminal,
el malvado al que se porta rectamente.
Footnotes
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