Job 15:17–35
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Escúchame, que quiero hablarte,
voy a decirte lo que he visto,
lo que han contado los sabios
y han transmitido sus antepasados,
aquellos a quienes entregaron el país,
cuando no había mezcla de extranjeros.
El malvado vive entre tormentos,
al tirano le esperan años contados;
le zumban los oídos con ecos de terrores,
lo asalta el Devastador mientras vive en paz.
Que no piense que escapará de las tinieblas,
pues está destinado a la espada;
desechado como pasto de buitres,
sabe que es cierta su ruina.
Los días tenebrosos lo aterran,
lo atenazan angustia y ansiedad,
como a un rey que se lanza al ataque.
Y es que alzó su mano contra Dios
e intentó retar al Todopoderoso,
arremetiendo directo contra él
tras la maciza panza de su escudo.
Aunque rebosen grasa sus cachetes
y el sebo forre sus lomos,
vivirá en pueblos arruinados,
en casas donde nadie habita,
destinadas a ser escombreras.
No se enriquecerá ni durarán sus bienes,
no crecerán sus posesiones sobre la tierra.
No podrá huir de la oscuridad,
una llama secará sus brotes,
el viento barrerá sus renuevos.
Que no confíe en su buena talla,
pues su rama acabará fracasando.
Antes de tiempo se marchitará,
sus ramas no reverdecerán.
Será viña cuyas uvas no maduran,
olivo que pierde sus flores.
No da frutos la casta de los impíos,
el fuego consume sus hogares.
Quien se preña de maldad, pare desgracia;
en su vientre se prepara la decepción.
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