Estudio bíblico Logos

Salmo 99–101

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones

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SALMO 99

SANTO ES EL SEÑOR

El Señor es rey,

que los pueblos se estremezcan;

sobre querubines tiene su trono,

que tiemble la tierra.

El Señor es grande en Sión,

sobre todos los pueblos se alza.

Que alaben tu nombre grande y temible:

¡Él es santo!

Rey poderoso que amas la justicia,

tú mismo estableciste la equidad;

la justicia y el derecho

tú instauraste en Jacob.

Alaben al Señor nuestro Dios,

póstrense ante el estrado de sus pies:

¡Él es santo!

De sus sacerdotes, Moisés y Aarón;

de los que invocaban su nombre, Samuel:

ellos llamaban al Señor y él les respondía.

Desde la columna de nube hablaba con ellos;

ellos respetaban sus mandatos

y la ley que les había dado.

Señor, Dios nuestro, tú les respondías;

tú eras para ellos el Dios que perdona

y quien castiga sus maldades.

Alaben al Señor nuestro Dios,

póstrense ante su santo monte,

porque santo es el Señor nuestro Dios.

SALMO 100

ACUDAN CON GOZO A SU PRESENCIA

Salmo de acción de gracias.

Aclama al Señor, tierra entera,

sirvan al Señor con alegría,

acudan con gozo a su presencia.

Sepan que el Señor es Dios:

él nos ha hecho y a él pertenecemos;

somos su pueblo, el rebaño que apacienta.

Crucen sus puertas dando gracias,

sus atrios con alabanzas;

denle gracias y bendigan su nombre,

porque el Señor es bueno,

su bondad perdura por siempre,

su fidelidad por generaciones.

SALMO 101

ACTUARÉ RECTAMENTE EN MEDIO DE MI CASA

Salmo de David.

Quiero cantar el amor y la justicia,

a ti, Señor, quiero cantarte;

quiero aprender la senda de los rectos,

¿cuándo vendrás a mí?

Actuaré rectamente en medio de mi casa,

en nada indigno fijaré mi ojos;

odio el proceder de los rebeldes,

no dejaré que me contagie.

Que el perverso se aleje de mí,

no quiero conocer al malvado.

Al que difama en secreto a su amigo,

voy a dejarlo callado;

al que es ambicioso y soberbio,

no voy a tolerarlo.

En los fieles del país me fijaré

para que habiten conmigo:

quien siga la senda de los rectos,

ese será quien me sirva.

No vivirá en mi casa quien engaña,

no aguantará mi mirada quien miente.

Yo haré callar cada mañana

a todos los malvados del país,

para expulsar de la ciudad del Señor

a todos los malhechores.

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