Salmo 90–106
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
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SALMO 90
DESDE SIEMPRE, PARA SIEMPRE ERES DIOS
Oración de Moisés, hombre de Dios.
Señor, durante generaciones
tú has sido nuestro refugio.
Antes que se formasen los montes
y la tierra y el orbe surgieran,
desde siempre y para siempre tú eres Dios.
Tú haces que el ser humano vuelva al polvo,
diciendo: ¡Regresen hijos de Adán!
Porque mil años son ante tus ojos
como un día, como un ayer que ya pasó,
como una vigilia en la noche.
Tú los arrastras al sueño de la muerte,
son como hierba que brota en la mañana:
por la mañana brota y florece,
por la tarde se agosta y se seca.
Con tu ira nos has consumido,
con tu furor nos aterras.
Ante ti has puesto nuestras culpas,
a la luz de tu faz nuestros secretos.
Nuestros días decaen bajo tu furia,
como un suspiro pasan nuestros años.
Setenta años dura nuestra vida,
durará ochenta si se es fuerte;
pero es su brío tarea inútil,
pues pronto pasa y desaparecemos.
¿Quién conoce el poder de tu cólera?
Como tu furor, así es el respeto que inspiras.
Enséñanos a contar nuestros días
y tendremos así un corazón sabio.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
¡Apiádate de tus siervos!
Cólmanos de tu amor por la mañana,
para que cantemos alegres toda la vida.
Alégranos tanto como días nos afligiste,
como años conocimos el mal.
Que se muestre a tus siervos tu obra
y a tus hijos tu esplendor.
Que descienda sobre nosotros
la gracia del Señor, nuestro Dios.
Afianza la obra de nuestras manos;
sí, afianza la obra de nuestras manos.
SALMO 91
EL SEÑOR ES TU REFUGIO
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
tú que vives al abrigo del Todopoderoso,
dí al Señor: “tú eres mi refugio,
mi baluarte, mi Dios en quien confío”.
Él te librará de la red del cazador
y de la peste asoladora;
con sus plumas te resguardará,
bajo sus alas te dará cobijo,
escudo y armadura será su lealtad.
No temerás el terror de la noche,
ni la flecha que ondea de día,
ni la peste que surca la niebla,
ni la plaga que devasta a pleno día.
Que caigan mil a tu lado,
diez mil a tu diestra,
¡a ti no podrán alcanzarte!
Sólo con abrir los ojos
verás el escarmiento del malvado,
porque el Señor es tu refugio,
y has hecho del Altísimo tu amparo.
No vendrá sobre ti la desgracia,
ni mal alguno alcanzará tu tienda,
pues él ordenará a sus ángeles
protegerte en todas tus sendas.
Te llevarán en las palmas de sus manos
para que tu pie no tropiece en la piedra.
Caminarás sobre el león y la víbora,
pisarás al león y al dragón.
Voy a salvarlo pues se acogió a mí;
lo protegeré, pues me conoce.
Me llamará y le responderé,
estaré con él en la angustia,
lo libraré y lo engrandeceré;
le daré una larga vida,
le haré ver mi salvación.
SALMO 92
¡QUÉ BUENO ES ALABAR AL SEÑOR!
Salmo. Canto para el sábado.
Qué bueno es alabar al Señor,
elogiar, oh Altísimo, tu nombre,
pregonar tu amor durante el día,
tu fidelidad durante la noche,
al son del arpa y la cítara,
con los acordes de la lira.
Tú, Señor, con tus actos me alegras,
con la obra de tus manos me regocijas.
Señor, ¡qué grandes son tus obras,
qué profundos tus pensamientos!
El ignorante nada sabe,
el necio no entiende nada de esto:
aunque broten los malvados como hierba,
aunque todos los malhechores prosperen,
acabarán destruidos para siempre.
Mas tú, Señor, por siempre eres excelso.
Señor, aquí tienes a tus enemigos,
a los enemigos que han de perecer,
a los malvados que se dispersarán.
Pero tú me has dado la fuerza del búfalo,
me has ungido con aceite nuevo.
Mis ojos verán caer a mis rivales,
mis oídos se enterarán
de quiénes son los que me atacan.
El justo florecerá cual palmera,
crecerá como un cedro del Líbano;
plantado en la casa del Señor,
brotará en los atrios de nuestro Dios.
Aún en la vejez darán su fruto,
se mantendrán fecundos y frondosos,
para anunciar la rectitud del Señor,
mi refugio, en quien no hay maldad.
SALMO 93
EL SEÑOR REINA
El Señor es rey, está vestido de majestad;
el Señor está vestido y ceñido de poder;
la tierra está segura, no se derrumbará.
Tu trono está firme desde siempre,
desde la eternidad tú existes.
Señor, alzaron los ríos su fragor,
elevaron su estruendo los torrentes.
Poderoso es el Señor en el cielo
más que el fragor de aguas caudalosas,
más que las impetuosas olas del mar.
Tus mandamientos son perpetuos,
la santidad engalana tu casa, Señor,
por días sin término.
SALMO 94
PONTE EN ACCIÓN, JUEZ DE LA TIERRA
¡Dios justiciero, Señor,
Dios justiciero, muéstrate!
Ponte en acción, juez de la tierra,
da su merecido a los soberbios.
Señor, ¿hasta cuándo los malvados,
hasta cuándo se regocijarán?
Presumen, hablan con arrogancia,
se ensoberbecen los malhechores;
oprimen, Señor, a tu pueblo,
humillan a tu heredad.
Matan a la viuda y al forastero,
quitan la vida a los huérfanos
y dicen: “Dios no lo ve,
el Dios de Jacob no se da cuenta”.
Entiendan, necios del pueblo;
insensatos, ¿cuándo van a razonar?
Quien formó el oído, ¿no oirá?
Quien hizo el ojo, ¿no verá?
Quien corrige a las naciones, ¿no castigará?
Quien enseña al ser humano, ¿no sabrá?
El Señor conoce los planes humanos
y sabe que son únicamente vanidad.
Feliz a quien tú, oh Dios, corriges,
a quien instruyes en tu ley;
le darás paz en días de desgracia,
mientras se cava la fosa del malvado.
Porque el Señor no olvida a su pueblo,
él no abandona a su heredad.
Se juzgará de nuevo con justicia
y los rectos caminarán tras ella.
¿Quién me defenderá ante los malvados?
¿Quién me apoyará frente a los malhechores?
Si el Señor no me hubiese ayudado,
el país del silencio sería pronto mi morada.
Si yo digo: “Mi pie resbala”,
tu bondad, Señor, me sostiene.
Cuando me invaden las penas,
tus consuelos me dan alegría.
¿Te aliarás con el juez corrupto
que utiliza la ley para cometer injusticias?
Atacan la vida del justo,
declaran culpable al inocente.
Pero el Señor es mi refugio;
mi Dios, la fortaleza que me ampara.
Se volverá contra ellos su propia maldad;
el Señor, nuestro Dios, los destruirá,
por sus maldades los destruirá.
SALMO 95
POSTRÉMONOS ANTE EL SEÑOR
¡Vengan, cantemos con gozo al Señor,
aclamemos al que es nuestro amparo salvador!
¡Vayamos hacia él dándole gracias,
aclamémosle con cantos!
Porque el Señor es un Dios grande,
un gran rey sobre todos los dioses.
En su mano están las simas de la tierra,
las cumbres de los montes son suyas;
suyo es el mar, pues él lo hizo,
y la tierra firme que crearon sus manos.
Vengan, adorémoslo de rodillas,
postrémonos ante el Señor que nos hizo,
porque él es nuestro Dios
y nosotros el pueblo que apacienta,
el rebaño que él guía.
¡Ojalá escuchen hoy su voz!
“No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el desierto el día de Masá,
cuando sus padres me retaron,
me probaron aun conociendo mi obra”.
Cuarenta años rechacé a esta generación
y dije: “Son un pueblo extraviado,
no conocen mis caminos”.
Yo juré lleno de cólera:
“No entrarán en mi lugar de descanso”.
SALMO 96
QUE CANTE AL SEÑOR LA TIERRA ENTERA
Canten al Señor un cántico nuevo,
que cante al Señor la tierra entera;
canten al Señor, bendigan su nombre;
pregonen su salvación día tras día.
Pregonen su gloria entre las naciones,
sus prodigios entre todos los pueblos.
Porque es grande el Señor,
es digno de alabanza,
más admirable que todos los dioses.
Todos los dioses paganos son nada,
pero el Señor ha hecho los cielos.
Gloria y esplendor hay ante él,
majestad y poder en su santuario.
Rindan al Señor, familias de los pueblos,
rindan al Señor gloria y poder;
reconozcan que es glorioso su nombre,
tráiganle ofrendas y entren en su presencia;
adoren al Señor en su hermoso Templo,
que tiemble ante él la tierra entera.
Digan a las naciones: “El Señor es rey”.
El universo está seguro, no se derrumbará.
Él juzgará con rectitud a los pueblos.
Que se alegre el cielo y se goce la tierra,
que retumbe el mar y cuanto lo llena;
que el campo entero se llene de gozo,
que griten de júbilo los árboles del bosque,
delante del Señor que viene
dispuesto a gobernar la tierra.
Él juzgará al universo con justicia
y a los pueblos con su fidelidad.
SALMO 97
EL SEÑOR ES DUEÑO DE TODA LA TIERRA
El Señor es rey, que se goce la tierra,
que se alegren los países lejanos.
La bruma y la niebla lo rodean,
la justicia y el derecho sostienen su trono.
El fuego avanza ante él,
abrasa en derredor a sus rivales;
sus rayos iluminan el orbe,
los ve la tierra y tiembla.
Los montes se funden como cera ante el Señor,
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
todos los pueblos contemplan su gloria.
Que se avergüencen los idólatras,
los que cifran en los ídolos su orgullo,
que se postren ante él todos los dioses.
Sión lo oye y se llena de gozo,
se alegran las ciudades de Judá
a causa de tus juicios, Señor.
Porque tú eres, Señor,
el Altísimo en toda la tierra,
tú quien se alza sobre los dioses.
Odien el mal los que aman al Señor:
él guarda la vida de sus fieles,
los libra de las garras del malvado.
La luz se propaga para el justo,
la alegría para quienes son rectos.
¡Alégrense, justos, en el Señor,
alaben su santo nombre!
SALMO 98
ACLAMEN AL SEÑOR, EL REY
Salmo.
Canten al Señor un cántico nuevo
porque ha hecho maravillas;
su diestra, su santo brazo,
le ha dado la victoria.
El Señor ha proclamado su victoria,
ante las naciones desvela su justicia.
Ha recordado su amor y su verdad
hacia la casa de Israel,
han visto los confines de la tierra
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor tierra entera,
griten de júbilo, alégrense, canten.
Canten al Señor con la cítara,
con la cítara y con voz melodiosa;
con clarines y al son de trompetas,
aclamen al Señor, el rey.
Que brame el mar y cuanto lo llena,
el mundo y los que en él habitan;
que batan palmas los ríos
y los montes se alegren juntos
ante el Señor que viene,
que llega a juzgar a la tierra:
juzgará al mundo con justicia
y con rectitud a los pueblos.
SALMO 99
SANTO ES EL SEÑOR
El Señor es rey,
que los pueblos se estremezcan;
sobre querubines tiene su trono,
que tiemble la tierra.
El Señor es grande en Sión,
sobre todos los pueblos se alza.
Que alaben tu nombre grande y temible:
¡Él es santo!
Rey poderoso que amas la justicia,
tú mismo estableciste la equidad;
la justicia y el derecho
tú instauraste en Jacob.
Alaben al Señor nuestro Dios,
póstrense ante el estrado de sus pies:
¡Él es santo!
De sus sacerdotes, Moisés y Aarón;
de los que invocaban su nombre, Samuel:
ellos llamaban al Señor y él les respondía.
Desde la columna de nube hablaba con…
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