Salmo 84–86
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SALMO 84
AÑORO LOS ATRIOS DEL SEÑOR
Al maestro del coro. Según la melodía de Gat. Salmo de los hijos de Coré.
¡Qué gratas son tus moradas,
oh Señor del universo!
Añoro y siento nostalgia
de los atrios del Señor;
mi corazón y mi cuerpo
cantan con gozo al Dios vivo.
Hasta el pájaro encuentra casa
y un nido la golondrina
para poner a sus crías
cerca de tus altares,
¡oh Señor del universo,
rey mío y Dios mío!
Felices quienes moran en tu casa
y te alaban sin cesar; [Pausa[
feliz quien en ti encuentra su fuerza,
y peregrina de buen grado hacia ti.
Pasan por el valle de los Álamos
y hacen de él un manantial;
lo cubre de bendiciones la lluvia.
Cada vez caminan con más brío,
se presentan ante Dios en Sión.
Oh Señor, Dios del universo,
atiende mi oración,
¡escucha, Dios de Jacob! [Pausa[
Dios, escudo nuestro, mira,
contempla el rostro de tu ungido.
Es mejor un día en tus atrios
que mil días fuera de ellos;
prefiero el umbral de la casa de mi Dios
a morar en las tiendas del malvado.
Porque Dios, el Señor, es sol y escudo,
el Señor otorga gracia y gloria;
él no niega bien alguno
a quien camina con rectitud.
Señor del universo, feliz aquel
que en ti pone su confianza.
SALMO 85
EL SEÑOR HABLA DE PAZ
Al maestro del coro. Salmo de los hijos de Coré.
Señor, has sido misericordioso con tu tierra,
has cambiado la suerte de Jacob;
has perdonado la falta de tu pueblo,
has ocultado todos sus pecados; [Pausa[
has contenido toda tu furia,
has calmado el ardor de tu ira.
Dios, salvador nuestro, renuévanos,
¡aparta tu cólera de nosotros!
¿Seguirás siempre enfadado?
¿Durará tu ira por generaciones?
¿No volverás a darnos la vida
para que tu pueblo en ti se goce?
Señor, muéstranos tu amor,
danos tu salvación.
Voy a escuchar lo que Dios dice:
el Señor habla de paz
a su pueblo y a sus fieles,
¡que no vuelvan a ser necios!
Su salvación está cerca de quien lo venera,
la gloria va a morar en nuestra tierra.
El amor y la verdad se han encontrado,
la justicia y la paz se abrazan.
La verdad brota de la tierra,
la justicia surge del cielo.
El Señor traerá prosperidad
y nuestra tierra dará su cosecha.
La justicia caminará ante él,
sus pasos trazarán el camino.
SALMO 86
SEÑOR, ATIENDE MI RUEGO
Oración de David.
Atiéndeme, Señor, escúchame,
que soy humilde, pobre soy.
Protégeme porque soy fiel;
tú, mi Dios, salva a tu siervo
que ha puesto en ti su confianza.
Apiádate de mí, Dios mío,
que a ti clamo sin cesar.
Inunda de gozo a tu siervo,
que hacia ti yo me dirijo.
Tú, mi Dios, eres bueno y clemente,
lleno de amor para quienes te invocan.
Señor, atiende mi ruego,
escucha mi voz suplicante.
Cuando estoy angustiado te llamo
porque tú me respondes.
No hay entre los dioses uno como tú,
Dios mío, no hay obras como las tuyas.
Todas las naciones que forjaste
vendrán, mi Dios, a postrarse ante ti
y darán gloria a tu nombre.
Pues tú eres grande y haces prodigios;
tú, sólo tú, eres Dios.
Señor, muéstrame tu camino
y en tu verdad caminaré;
guía mi corazón para que venere tu nombre.
Señor, Dios mío, de todo corazón te alabaré,
por siempre glorificaré tu nombre
porque ha sido grande tu amor conmigo,
del reino de los muertos me sacaste.
Oh Dios, los arrogantes me atacaban,
gente violenta buscaba mi muerte
sin tenerte a ti presente.
Pero tú, mi Dios, Dios clemente y compasivo,
paciente, lleno de amor y de verdad,
vuélvete hacia mí y apiádate;
da tu fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava.
Haz un signo de bondad conmigo;
que mis enemigos se avergüencen al verlo,
pues tú, Señor, me ayudas y me consuelas.
Notas al pie
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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