Salmo 145–147
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
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SALMO 145
EL SEÑOR ES BUENO CON TODOS
Salmo de David.
Dios mío, mi rey, yo te alabaré,
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Cada día te bendeciré,
alabaré tu nombre por siempre jamás.
El Señor es grande, digno de alabanza,
es insondable su grandeza.
Por generaciones se ensalzarán tus obras,
se contarán tus proezas.
Proclamaré tus maravillas
y el esplendor de tu gloria.
Se hablará del poder de tus prodigios,
yo narraré tus grandezas.
Se evocará tu inmensa bondad,
se cantará tu justicia.
El Señor es clemente y compasivo,
paciente y grande en amor.
El Señor es bueno con todos,
su amor llega a todas sus obras.
Señor, que todas tus obras te alaben,
que te bendigan tus fieles;
que pregonen la gloria de tu reino,
que hablen de tus proezas;
que proclamen a todos tus hazañas,
el glorioso esplendor de tu reino.
Es tu reino un reino eterno,
tu poder dura por generaciones*.
El Señor sostiene a cuantos flaquean,
levanta a los abatidos.
Todos te miran con esperanza
y tú les das la comida a su tiempo.
Abres generosamente tu mano
y sacias a todo ser viviente.
El Señor es justo en todos sus actos,
actúa con amor en todas sus obras.
El Señor está cerca de cuantos lo invocan,
de cuantos lo invocan sinceramente.
Él cumple el deseo de su fieles,
escucha su grito y los salva.
El Señor protege a cuantos lo aman,
pero a todos los malvados aniquila.
¡Que mi boca alabe al Señor!
¡Que todos bendigan su santo nombre,
por siempre jamás!
SALMO 146
ALABARÉ AL SEÑOR MIENTRAS VIVA
¡Aleluya!
¡Alma mía, alaba al Señor!
Alabaré al Señor mientras viva,
mientras exista cantaré a mi Dios.
No confíen en los poderosos,
en quienes son incapaces de salvar.
Expiran y vuelven a la tierra,
ese día sucumben sus proyectos.
Feliz al que ayuda el Dios de Jacob,
quien pone su esperanza en Dios su Señor,
el que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto lo llena.
El Dios que siempre permanece fiel,
que hace justicia a los oprimidos
y da pan a quien tiene hambre;
el Señor libera a los cautivos,
el Señor da la vista a los ciegos,
el Señor levanta a los abatidos,
el Señor ama a los justos.
El Señor protege al extranjero,
a la viuda y al huérfano sostiene,
trastorna los planes del malvado.
¡El Señor reina por siempre,
tu Dios, Sión, por generaciones!
¡Aleluya!
SALMO 147
CANTEN AL SEÑOR DANDO GRACIAS
¡Aleluya!
¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios!
¡Qué grata una hermosa alabanza!
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los dispersos de Israel;
sana a los de corazón dolido
y venda sus heridas.
El Señor cuenta las estrellas
y a todas llama por su nombre.
Nuestro Dios es grande y poderoso,
es infinita su sabiduría.
El Señor levanta a los humildes,
a los malvados hunde en la tierra.
Canten al Señor con gratitud,
toquen la cítara para el Señor,
que cubre de nubes el cielo,
que proporciona lluvia a la tierra,
que en los montes hace brotar hierba,
que da su sustento al ganado,
a las crías de cuervo que claman.
No estima el vigor del caballo,
no aprecia las piernas del guerrero:
el Señor ama a quienes lo veneran,
a los que esperan en su amor.
Jerusalén, ensalza al Señor;
Sión, alaba a tu Dios:
él afianza los cerrojos de tus puertas,
y bendice a tus hijos en medio de ti.
Él pacifica tus fronteras,
te sacia con el mejor trigo;
envía su mensaje a la tierra,
rápido se extiende su palabra.
Él derrama nieve como lana,
como ceniza esparce escarcha;
como migas de pan arroja hielo
y ¿quién podrá aguantar su frío?
Da la orden y todo se derrite,
sopla su viento y fluyen las aguas.
El Señor anunció su palabra a Jacob,
sus normas y decretos a Israel.
Con ninguna nación hizo esto,
no les dio a conocer sus decretos.
¡Aleluya!
Notas al pie
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